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5.1.08

LA RESPONSABILIDAD DE UNA ESCUELA DE MODA...



Imágen::PHOTOBUCKET.COM::

En la última década ha sido explosivo el incremento de escuelas superiores de diseño de moda en el panorama educacional de Barcelona. Un sinnúmero de escuelas superiores (casi todas no regladas, es decir, carreras y planes de estudio no reconocidos por el Ministerio de Educación), ofrecen una amplia gama de mallas curriculares que van desde el patronaje hasta el "coolhunting".


Este aumento de la oferta puede relacionarse a la progresiva imágen de Barcelona como "capital del diseño", referente de tendencias y dueño de una etiqueta "social, desprejuiciada y joven". Es decir, un apetitoso slogan para convertirse en el más "moderno" estudiante de diseño de moda... y ha funcionado. Estudiantes de todas partes de España y de los cinco continentes eligen la ciudad condal para formarse en esta área. Y la oferta sigue creciendo.


Ahora bien, existe en casi todas estas instituciones un notable nivel en programas y planes académicos, cuerpos docentes de primera e infraestructuras con la más avanzada tecnología. Cientos de alumnos entran a sus aulas como entrar a una suerte de "burbuja" en donde todo es lindo, todo lo que aprenden es bello, especial, glamoroso, limpio... y donde también todo es una superficialidad extrema y una lucha de egos peores a los de un reality-show.


En mi actividad docente suelo recibir una respuesta muy positiva de los alumnos. Lo que me preocupa es que en sus propias respuestas, noto una impresionante falta de conocimientos en cómo realmente funciona la industria de la moda, ahí afuera, una selva de acero donde se debaten peleas campales. Los graduados salen creando las colecciones más impresionantes, pero no son capaces de hacer un balance, ni un calendario productivo y ni siquiera se imaginan qué es el pago de impuestos ni hacienda. Tampoco, en su carácter de diseñadores de moda graduados, saben cómo insertarse adecuadamente dentro de la industria, cómo presentar su trabajo ante una empresa, cómo empezar a crear su propia empresa ni de los medios que existen precisamente para ello.


El ideal fuese que las diferentes generaciones egresaran de estos estudios tanto con los conocimientos creativos y técnicos propios del oficio, como con una formación empresarial y comunicacional suficiente para salir al mercado laboral. Aún más en estos momentos, en donde la industria textil se reorganiza y dividen negocios para salir de pérdidas. El continente asiático ha recomenzado un frenético equipamiento textil y una meteórica inversión dentro de la industria, lo que significará un peligrosísimo competidor a corto plazo. Los egresados no son concientes... pero tampoco las Escuelas Superiores se los hacen saber.


Tomo como ejemplo mi propia experiencia, en donde el salir de la universidad se transformó en un papel blanco, sin saber qué hacer y asustado de no tener los conocimientos para saber "qué hacer" y "cómo hacerlo". A pesar de confiar en las capacidades profesionales, también tendríamos que confiar en la "educación de guerra" que recibiésemos para salir y poder peliar. Nuestra generación y las anteriores, crecieron al "prueba y error", a caerse, golpearse duro y levantarse.


Creo que las escuelas deben ser las principales patrocinadoras y protectoras de sus alumnos, se deberían implementar, y de forma urgente, cambios curriculares para incluir este tipo de formación de la que ciertamente dependerá el 50% de su futura actividad profesional. Después de todo, el prestigio de una institución académica depende en un 100% de la trayectoria de sus egresados, según mi personal opinión.


31.12.07

CUANDO LAS GACELAS SE PELEAN...


Imágen::AMERICAN CUP MANAGEMENT::

Mundialmente aclamado el apoyo de la industria y el comercio a las actividades deportivas de toda índole, era lógico que dentro del mundo de la moda también surgiera esta necesidad por apoyar a deportistas de élite o eventos deportivos exclusivos.

Fue así, como Louis Vuitton era el patrocinador oficial de la famosa regata "American´s Cup" desde 1983 (casi un cuarto de siglo), donde cada competición se transformaba más en el hall de la Semana de la moda de París que una competencia de vela. Asistir a la versión bianual se transformaba en una semana anulada en la agenda de muchísimos personajes de la industria de la moda y el lujo.

Pero como no todo lo que brilla es oro, y para sorpresa de todos, apenas concluída la competición 2007 en Valencia, (recordada por muchos la memorable fiesta al final de la fase Challenger) el grupo francés decidió cancelar el contrato de patrocinio sobre la etapa de pre-regatas (la misma fase Challenger). Es decir que para la edición 2009 no podremos ver el glamour que la firma extenderá en Valencia (donde posiblemente se realice la próxima edición) debido a diferencias con ACM (American´s Cup Management).
La decisión de Louis Vuitton por cancelar este contrato de patrocinio, se debe a los cambios que ACM acaba de introducir en el reglamento de la competición, que encarecen en exceso las condiciones económicas de la participación y puede provocar una notable disminución del número de equipos, con la consecutiva reducción del rendimiento publicitario de tal inversión. Asimismo, la empresa organizadora (ACM) es una suerte de emanación del "sindicato" suizo "Alinghi",que graciosa y elegantemente fue el ganador en las dos últimas convocatorias...

Estamos frente a una confrontación titánica y económicamente millonaria en donde, obviamente, Louis Vuitton tiene las de ganar. La firma es asociada automáticamente al evento por defecto, Hablar de la regata es hablar de Louis Vuitton, y viceversa. La inversión que este grupo hace respecto a la reestructuración de diseño sobre el espacio y el equipamiento urbano es un verdadero paisajismo gratuito que gana la ciudad y el mandato de turno del municipio, y asimismo, representa para ACM una publicidad directa sobre grupos socioeconómicos con enorme poder adquisitivo, como también el acceso directo a una plataforma inversionista.

Bajo el mismo aspecto, Louis Vuitton gana respetabilidad y se autoconstruye un pedestal ante estos mismos grupos, que quizás preferirán seguir al la firma francesa antes que al evento de ACM (por sus connotaciones obvias).

Dejando a un lado esta discusión (que he querido traer a la mesa como un burdo ejemplo), más me sorprende el nivel de importancia que a este nivel tiene la competición, es decir, ninguna. Más me sorprende que existan este tipo de situaciones siendo la importante degravación de impuestos la que devuelve a la empresa casi el 50% de la inversión en favor de la "promoción deportiva y de mecenazgo". Sería más recomendable hacer una revisión, antes que al reglamento de la regata, a la ley de mecenazgo y degravación para que "autoricen" a firmas que realmente sientan un "compromiso" con esta actividad y todas las demás.