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9.1.13

Y LONDRES APAGÓ LAS LUCES

 Image::MR STUART WILSON PHOTOGRAPHER © LONDON::



No fue nada grato, en absoluto, levantarse hoy, revisar los medios y enterarse de una noticia que ensombreció a todo el mundo de la moda no sólo de Barcelona, sino de toda España. En el baño de un ambulatorio en Sitges, descubrían sin vida el cuerpo de Manuel Mota, el diseñador insignia de Pronovias, la principal empresa de moda nupcial del país junto a tres cartas... la noticia me estremeció, sobre todo habiendo presenciado un día antes el desfile homenaje de Sarah Burton para con Alexander [McQueen], que había tenido la misma suerte. Sólo te quedaba apretar la mandíbula, decir para tus adentros “la puta madre” y salir a la calle en silencio, con la cabeza gacha y la espeluznante palabra aplicada a ambos creadores palpitándote en la cabeza, una, y otra, y otra vez. Pero bueno, ya estaba. Sólo restaba desearle que descansase en paz, independiente al hecho en sí, los motivos o las circunstancias.



En la principal ciudad inglesa el cielo era gris, y el frío no daba tregua, así que lo mejor sería entrar de lleno a The Hospital Club y ver un poco de color [y calor], en el tercer día y final de desfiles de LONDON COLLECTIONS: MEN, la semana británica dedicada a la moda masculina. A las nueve de la mañana partía el diseñador Christopher Raeburn con una colección divertida, funcional y deportiva con una evidente investigación tecnológica en lo referido a patronajes, inspiración marina e impresiones de semáforos y rayas. Le siguió J. W. Anderson, con pura provocación. Tomó como inspiración los suburbios como una forma de perversión burguesa, un completo boudoir detrás de cortinas temblorosas que se manifestaban como volantes en los bordes de pantalones cortos, botas ecuestres negras y guantes blancos de PVC. Hardy Amies, con Claire Malcolm como cabeza creativa, presentó para la temporada una mirada sesgada a Escocia como una suerte de “cheque Bauhaus”, abstracciones de tartán que actualizaba la nostalgia de inspiraciones en la alta sociedad y en conexiones creativas fomentadas por los asistentes a los partidos de fin de semana en Balmoral. 



Shaun Samson desestructuró la subcultura del streetwear en gruesas versiones de patchwork, al mismo tiempo que enseñaba una versión moderna de sastrería formal bajo sus mantas, chaquetas y sweaters. El creador Patrick Grant, brazo de prêt-à-porter de Savile Row y de los sastres Norton & Sons, para la enseña E. Tauz también hizo un guiño de ojo a Escocia mediante el uso del tartán, volviendo a sus raíces de Edimburgo en un sentimiento de navegación entre el sentimentalismo y el re-encuentro. Una colección magnífica. Christopher Kane [uno de los platos fuertes y esperados de la jornada], no decepcionó. Inspirándose en Frankenstein, el Conde Drácula y la criatura del Lago Negro, Kane presentó una estupenda colección de estampados en jaguar y negativos. Cerrada. Katie Eary estalló en color y estampados florales de última tecnología en modelos vampirescos, Matthew Millar [otro de los esperados del último día] optó por inspirarse en nuestra más intrínseca realidad, en la generación de la contención para contener a una generación bajo el lema “Born to Fail”. Más claro que el agua, en una colección perfecta. El chino Xander Zhou optó por la inversión en soberbios materiales textiles y patronajes igual de excepcionales titulando su colección como “Homies”, chicos para la calle que seguirán pensando como chicos, y se lo harán saber a cualquiera. Una colección llena de energía y maestría en la confección. Un verdadero talento. Finalmente [que no fue el último] llegamos a la gran figura, la súper celebridad y personaje Tom Ford.
 


En esta, su primera presentación en la semana británica, expresó su amor por la capital. Organizó una serie de presentaciones íntimas con grupos de modelos con sus últimos diseños, diciéndole a quien quisiese escucharlo: “Me gustan las mujeres de la moda y los hombres en los clásicos”... en fin. Hizo referencia al actor nacido en Bristol Cary Grant durante la década de 1950 en una colección de chaquetas de traje con delgadas solapas que hacen referencia a las mismas formas creadas por Daniel Craig para James Bond. Vamos, que todo aquello remitía a las más elaboradas ficciones, como no, norteamericanas. Un show, por supuesto, todo, con las telas más caras que puedan encontrarse en el mercado [incluyendo pieles de zorro o cualquier cosa que remitiese al glamour, el jet-set y toda aquella horterada que Ford parece sin entender que en Europa, por los tiempos que corren, ya no se usa más. Por supuesto, todo aquello a ser éxito de ventas en nuevas economías]. Si no le bastase, en su fanatismo de control confeso y una megalomanía fuera de control, prohibió la entrada a fotógrafos argumentando que lanzaría sus propias imágenes. Luego tiró dos perlas. La primera de ellas, ahora que tiene un hijo, que deseaba enviarlo a estudiar en un internado privado en Londres, y la segunda, que le gustaría vestir a los príncipes. Por supuesto, muy al estilo británico, la calificación a todo el universo presentado por Ford el día de ayer, era preciso: una horterada. 



Cerrada la pasarela y con más de sesenta eventos programados en distintos sitios alrededor de la ciudad, la moda masculina británica demostró, en tres días, que puede mantener de sobra una batalla contra París y Milán. El British Fashion Council jugó sus puntos, y muy fuerte, en la alineación incondicional de marcas británicas como Hackett London, Margaret Howell, mostrándolos en zig-zag con otros diseñadores rupturistas como J.W. Anderson o Agi & Sam, además de la triunfalidad de Alexander McQueen que cambió su presentación habitual desde Milán a casa. Londres demostró que no se trata de que los hombres pueden acercarse a piezas extravagantes, sino que exista una exploración entre la ropa de hombre y de las ideas que la empujan. LONDON COLLECTIONS: MEN fue un éxito, y ahora, tras poder tirar su aliento a puño cerrado y sobarse los nudillos en el hombro, se acaba la historia. Londres apaga la luz, porque ya se auto iluminó. Hasta la próxima. Enhorabuena.







8.1.13

COLORES Y RAYAS EN LONDRES

 Image::MS KATY DAVIES PHOTOGRAPHER © LONDON::



Segundo día y frío polar en la capital británica. Daba igual. La cita comenzaba a primera hora [excesiva], en la locación señalada para presenciar la colección de la firma Burberry a puerta cerrada. Las resacas eran de campeonato. En los backstages [caos aparte] y en la pasarela todos hablaba de un único y excelente tema: la vuelta a las pistas del astro David Bowie celebrando sus sesenta y seis años de edad. La noticia daba vuelta al mundo. Aquello era una buena señal, o te subía el ánimo para mirar los soberbios desfiles en el segundo día de LONDON COLLECTIONS: MEN, la pasarela masculina inglesa. Partamos.



Joanna Sikes, sobria y tradicional, creo para la marca Nicole Farhi una colección casual, limpia y geométrica con especial atención por las lanas y el algodón en colores oscuros con preferencia por las gamas de grises y negros, presentándola a modo de performance, método que usarían otros creadores a lo largo del día. Similar paleta cromática usaría Margaret Howell para lo suyo, usando para su confección tradicionales fábricas británicas enfocándose en el tweed y cashmere escocés en una colección, cuanto menos, impecable. Le siguió, a mediodía en Southampton Row el escocés Jonathan Saunders con probablemente, una de las colecciones más fuertes y sólidas del evento creado por el British Fashion Council. Inspirándose en una mañana al aire libre, la naturaleza y el equipo de campamento a cuestas, Jonathan cimentó de un plumazo su reputación como principal colorista de la capital. Con el naranja como grito de guerra y estableciéndolo a rapidez de vértigo como color estandarte para la próxima temporada, lo mezcló con óxidos tierra, verde musgo, burdeos y turquesa brillante en piezas que destacaban, todas y cada una de ellas, ante las bocas hasta el suelo de los asistentes a su performance. Lo interesante de esta colección, es que se ha puesto a la venta este mismo mes en Selfridges, lo que subraya el éxito de esta rama de la empresa. Rebosante de formas modernas, Saunders pone de manifiesto su don para la creación de prendas lisas que pese a ser interesantísimas, no se mete en complicaciones, en un soberbio menos es más. Con texturas igual de interesantes, esta corazón de esta colección, desde camisetas a pantalones tecnológicos, tomó como referencia el mundo de David Hockney, uno de los artistas estrellas del último calendario mundial de exposiciones.



Christopher Shannon, otro de las filas de la Saint Martins y considerado como otro del círculo de oro de nuevos talentos británicos, presentó una colección bien equilibrada e inspirada en el gusto por los documentales temáticos de televisión y los tejidos que se encuentran en bazares de segunda. Con una mirada deportiva, combina ideas y moda callejera con gusto por los detalles. El género de punto fue particularmente fuerte, con estilos en un juego de contrastes entre colores y caras de dibujos animados. Ha estado muy bien. Richard James ha presentado una colección sencillamente limpia, refinada y confortable. Oliver Spencer lo ha hecho con otra genialidad inspirado en el artista alemán Joseph Beuys; Vivienne Westwood, sin necesidad de explicaciones [sabemos ya todos, y hace mucho, quién es], entró, fabulosamente [como siempre] en la revolución del clima y el broche de la noche, a la par de Westwood, fue para la siempre discreta Sarah Burton tras una de las colecciones más impactantes, existentes desde hoy, en Londres, para la firma Alexander McQueen.
 


La casa de moda creada por el ya fallecido diseñador y construida sobre una reputación circundante a puestas en escena subversivas y extravagantes, celebró su desfile masculino por primera vez en la historia de la marca ahí, donde fue creada. Aquello estaba a reventar. Modelos con peinados graves, unas máscaras claras de plástico angustiantes y pequeños pendientes de oro en una oreja, caminaron a través de una serie de habitaciones contiguas con techos a punto de derrumbarse, con una banda sonora espeluznante que sacudía los cristales. La gente contenía la respiración. En esta propuesta, Burton le pega una hostia a palma abierta al clasicismo de Savile Row, tomando referencias de aplicaciones tradicionales de la ropa masculina a rayas y de terciopelo. Pues Sarah las hizo pedazos. Remezcló las rayas de modo que se precipitaban en todas direcciones a través de abrigos, chaquetas y pantalones. Las chaquetas de traje, y más, contrastaban paneles de tela en una declaración de intenciones de pies a cabeza a través de los patrones, recordando a las vidrieras que zumbaban como a punto de estallar. Sólo para la noche de un dandy, en el desconcierto que el desaparecido Lee había sido entrenado en la propia Savile Row. Fue un espectáculo, otro homenaje certero como un balazo a la cien a la carrera de McQueen. Burton ya viene de vuelta y se las sabe por libro, qué quieren que os diga, pasa de todos, y de todo, excepto de Alexander. Por eso, en un doble sentido y acidez deliciosa, decía a la prensa que aquello estaba “lleno de tradiciones y adaptando referencias sutiles al estilo inglés”... abofeteó a toda Inglaterra. Una crack.



Acabado aquel subidón, el trío conformado por Sid Bryan, Joe Bates y Cozette McCreery dieron una cátedra de tejido con piezas, sencillamanete, alucinantes. Puro rock´n´roll. A las ocho de la tarde cerró James Long y los afortunados de siempre, corrieron a sus casas y hoteles a ponerse sus mejores galas e hincharse a manjares en el Old Selfridges Hotel para la cena entre la revista de Gert [Jonkers] y Jop [van Bennekom] FANTASTIC MAN y Jonathan [Saunders], y si aún te quedaban fuerzas, ir a mover el esqueleto a la Fashion & Art Party con Anna [Dello Ruso], Jo Levin, Matt Hobbs y Nicky Carter de animadores. Mañana es el último día. A ver cuántos llegan. Cambio y fuera. De frío, nada.



7.1.13

LA SASTRERÍA LONDINENSE

Image::BRITISH FASHION COUNCIL © LONDON::



Saliendo de la boca de metro en la estación Holborn, en el corazón de Covent Garden, el frío invernal [e infernal] de la capital británica y un aire de golpe en la cara y el cuerpo que te calaba los huesos, no fue suficiente hoy para sacar a todos sus caballeros [y otros no tanto] a las calles y específicamente rumbo The Hospital Club para empezar la segunda edición del LONDON COLLECTIONS: MEN, en donde creadores británicos y otro tanto de extranjeros con presencia en Reino Unido presentaron hoy la primera tanda de colecciones para la temporada otoño invierno dirigidos al público masculino.



Entre un ejército de chicos de toda suerte de razas, colores y sabores [y otro circo más que no tenía desperdicio], dentro de las salas del Hospital Club y bajo reflectores cuyo calor se agradecía, presentaron sus apuestas los ocho primeros diseñadores. Las expectativas eran altas, sabiendo que según la última investigación de mercado de la firma Mintel, durante el pasado año antepasado 2011 el mercado de la moda masculina había crecido un 3,2 por ciento y se espera que hasta el 2016 lo haga hasta llegar a un 16 por ciento. Todo el mundo estaba de fiesta, sabiendo que el negocio en Gran Bretaña aporta a la economía británica veintiséis mil millones de euros y emplea a la nada despreciable suma de ochocientas dieciséis mil personas, según datos del British Fashion Council, organizador de esta edición además del London Fahion Week.



Abrió un poco más de las diez la diseñadora Louise Dalton con una soberbia colección de sastrería, que se extendería en gran parte de las colecciones siguientes. Trajes a medidas en algodón y seda, abrigos ajustados a la cintura, sweaters en lana de colores vivos, pantalones y chaquetas impermeables, y camisas escocesas en tonos grises, negros, verdes cerúleos y charoles, hicieron de la colección de Dalton, probablemente, por manufactura y presentación, una de las mejores de toda la jornada. Impecable. Le siguió la gama más alta de la firma de retail TOPMAN, en una colección que abarcaba piezas sin mucho interés pero gran visibilidad [casi eléctrica], en una paleta cromática desde el blanco al marrón pasando por amarillos, naranjas y rojos. Pasó el turno del creador Lee Roach con una colección limpia, calibrada y redonda, donde chaquetas sin solapa ni abotonaduras se unía a la perfección con pantalones y camisetas unitonales en negros, grises, azules cobalto y blancos. Cerrado. Richard Nicoll optó por uniformes inspirándose en trabajadores de fábricas con piezas algunas estampadas, otras en plata y otras en naranjas que a ratos cuesta unir, pero que comercialmente resulta funcional. Finalmente Hackett London optó por el clasicismo de la sastrería tradicional inglesa, los gamuzados, escoceses, el tweed y las rayas para presentar una correcta colección en el sello más británico posible. El resto de diseñadores, no merece mención. 



Terminada la cita, los que fuesen afortunados podrían irse a las corridas hasta el barrio de Mayfair para asistir a la presentación en sociedad de Pretty Green, la firma del ex cantante de la banda Oasis Liam Gallagher en The Arts Club, creada hace cuatro años atrás y en cuyo primer cumpleaños había facturado seis millones y medio de euros. Vamos, que Liam no se viene con pequeñeces. Y los que no pudieron llegar hasta ahí, pues tenían la oportunidad de acercarse hasta la fiesta de la revista Esquire en conjunto con la firma norteamericana Tommy Hilfiger, aunque todos querían ir con Liam. Empieza LONDON COLLECTIONS, por supuesto, caballeros, only for MEN. Enjoy.




6.1.13

LONDON COLLECTIONS MEN

Image::SIBLING by THOMAS GIDDINGS © LONDON::



Ya está todo dispuesto para mañana en The Hospital Club londinense, a primera hora, dar el pistoletazo de salida de la segunda versión del LONDON COLLECTIONS MEN, la apuesta del Reino Unido por fortalecer el mercado de la moda masculina y sacar a los suyos a darse un garbeo por el resto del mundo. Y promete ser más grande que la anterior, en una ambición por convertir la capital británica en un centro de diseño y talento de ropa masculina. 



Luego de esta noche, tras las fiestas de Harvey Nichols y Duchamps y con una gran resaca, los asistentes que logren salir de la cama podrán ver las primeras apuestas de Lou Dalton y Orlebar Brown entre otros. Esa misma tarde, tendrán un lugar central los creadores Richard Nicoll y Meadham Kirchhoff para dejar paso a la presentación en escena de la primera colección del músico Liam Gallagher, en el The Arts Club con su nueva marca Pretty Green. Al día siguiente abrirá Burberry con un show que os dejará boquiabiertos y ha sido preparado bajo siete llaves. Sorprenderá. Le seguirán Nicole Farhi, Margaret Howell, Jonathan Saunders y por la tarde los ojos de todo el mundo estarán sobre el desfile de quién más, obviamente, Vivienne Westwood, y luego del esperado desfile de Alexander McQueen bajo la dirección creativa de Sarah Burton.




El último día los platos fuertes serán Christopher Kane, Christopher Raeburn, Ardí Amies y Eary Katie para cerrar con la colección del mega mediático Tom Ford, quien muy a su estilo, cerrará con una fiesta privada donde se esperan los chicos, obviamente, más guapos de Londres. Así también la cena organizada por el Editor de la revista GQ junto a Dylan Jones, Tinie Tempah y Paul Smith.



Dicen que las primeras obras son siempre buenas, pero las importantes son las segundas, donde realmente se sabe si algo vale o solo brilló por la novedad. Con esto, LONDON COLLECTIONS: MEN, será la prueba de fuego con la cual el BRITISH FASHION COUNCIL y, detrás su gobierno, sabrán definitivamente si pondrán todas sus fichas en esta semana de la moda además de la femenina u optarán por otra estregia, y por como la están montando, seguramente así será, porque están movilizando, literalmente, a toda la ciudad. De ahí somos. A partir de mañana. LONDON COLLECTIONS.