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2.2.13

080 BCN FASHION A|W 013|014

Image::MR ILLA BONANY PHOTOGRAPHER © BCN::



Ya finalizada su onceava edición, el 080 Barcelona Fashion fue una cosa rarísima. Entre marcas de retail de tiraje masivo como Mango, Custo o Desigual, entre otras, quince diseñadores independientes mostraron sus últimas colecciones, parece que en vano, porque pese a ser cubierta por más medios de comunicación nacionales que en el pasado, la publicidad y cobertura de prensa fue, con excepción de Miriam Ponsa por haber ganado el premio a la mejor colección, prácticamente nula. Como es de esperarse, todos hablaron de las grandes marcas del retail. Y como la pasta llama a la pasta, por supuesto, aquello se llenó de caras aún más raras, desfilando por la cita personajes sin desperdicio como la americana Paris Hilton, la discreta Ana Obregón, el político Artur Mas y algunos excepcionales representantes de lo más hortera del acontecer nacional. Vamos, que aquello se acerca a Cibeles cada vez más peligrosamente.



Dicho sea lo anterior, la cita dio en el clavo al ubicarse en el DHUB, centro de diseño fantástico en el corazón del 22@, la zona tecnológica de la ciudad catalana. De los participantes, destacaron las colecciones de Jan Iú Mes para la firma Punto Blanco, en una mezcla de street style y cómoda ropa para andar por casa. Manuel Bolaño, inspirándose en un triste viaje de cielos grises, volvió a pisar fuerte la pasarela en una colección y desfile que fueron pura obra de arte, y como debe ser, se celebró en grande junto a la revista METAL en el nuevo Café Kafka. Juan Pedro López presentó una colección correcta, lo mismo que las duplas de Martínez Lierah, Schipper/Arques, Joseph Abril y Sur, de la creadora Laura Figueras. Buena sorpresa dio también el debut de Katarina Grey [Katrín Garí] por primera vez en Barcelona. Luego de su paso por la Parsons y la presentación de su primera colección en la gran manzana, Grey mostró un conjunto de piezas inspiradas en la opulencia decadente. Por su parte, y por fuera, Krizia Robustella hizo saltar a la vanguardia de la city con su colección “Black Gold Kings” en estampados de Pau Sampera. Presentada en el Centro Aragonés del Raval con un lleno total.



En el recuerdo quedan ya los inicios del 080 como plataforma para dar visibilidad a las pequeñas empresas más independientes. Si bien pasamos por una crisis donde todo el mundo está aterrorizado, es interesante evaluar hasta qué punto, la unión de empresas independientes junto al retail, realmente funciona, si al final, lo que se ha visto han sido sólo ellos, el retail. Los pequeños, los independientes, no aparecen por casi ningún sitio. Entonces, ¿de qué se trata? Si hablamos de la semana de la moda, probablemente, más politizada del mundo [pasa siempre cuando el dinero sale de las arcas de la administración pública], y al final resultan apareciendo en los medios con publicidad gratis esas empresas que no tienen problemas en pagar por ello... se entiende el daño, supongo, en beneficio de los gigantes, a los independientes. Asimismo, se da una sensación de mala calidad y la gente en su gran mayoría, porque todo entra por los ojos, cerrados a medias, lo asocian todo en una única cosa, y es así, lamentablemente. Se notaba demasiado la diferencia abismal de calidad en colección de retail junto a los pequeños que fabrican piezas prácticamente de colección, iconográficas. Esas cosas, digan lo que digan, no se pueden mezclar... tampoco poner a Paris Hilton al medio de todo... Hay que tener mucho cuidado si se pretende, hacerlo con mucha cautela. Cosa que, por supuesto, no ha sucedido. Con un centro comercial entregando un premio a la mejor colección, como que le quita prestigio al mismo premiado... no sé si se llega a entender todo, el conjunto que al final es el producto. Ponemos este tema sobre la mesa porque valdría la pena su revisión. A la recién terminada semana de la moda de París, la edición incluyó a empresas de pret-à-porter por orden de la Fédération, asociándolas, y dentro de todo, han tenido el tino de mantener el mismo aroma. En eso, los parisinos siempre sacan destacable. Ya sabéis por qué.



Este año el 080 Barcelona Fashion contó con un presupuesto un 4,5% mayor que en la edición pasada gracias a la participación de nuevas empresas patrocinadoras, la aportación de la Generalitat para las dos ediciones de este año es de un millón cien mil de euros. El certamen textil también ha notado una crisis en el sector de diseñadores, porque prácticamente no habían novedades que pudieran hacerle el contrapeso al retail. Esto se debe a la misma crisis, donde han quebrado muchas marcas. Ha sido una pena. ¿Recomendación para los organizadores? Sofistíquenla. Se puede. Nada más.



29.1.13

EL CAMBIO EN LA MODA

Image::MR WILLY VANDERPERRE PHOTOGRAPHER © ANTWERP::


Menudas semanas las últimas. Los desfiles masculinos abrieron la temporada, primero en Londres, luego Milán, París y ni bien concluyó, le siguió la presentación de colecciones de alta costura [supuestamente] en la misma capital francesa. Ahí estaban, los de siempre, salvo algunas novedades y caras nuevas sobre las pasarelas [que esas caras, de nuevas, nada]. Por estos días se celebra también el 080 de Barcelona, y seguirán en su rutina todas las citas como ya es lo acostumbrado. Salvo la semana londinense dedicado a la ropa masculina, el resto han sido, más bien, aburridas, y de desfiles, con la gruesa excepción de Valentino y su colección creada por la dupla de Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, que fue un verdadero regalo a la comtemplación, del resto cabe destacar a Hedi [Slimane] y Raf [Simons] que se reafirmaron ambos en sus cargos para las casas Saint Laurent y Dior respectivamente, con colecciones y peresentaciones sobrias, circulares, acabadas. Salvo Jean Paul Gaultier, que lo hace siempre, eso tan de él, que es lograr que sus modelos se sientan como en una segunda piel y que entren en el personaje que Gaultier les ordena, el resto, fue un desfile de las chicas y los chicos de siempre. Poco y más de la nada.



El “supuestamente” más arriba, viene sostenido en lo que a luces se ve, algo engorroso y que no acaba de cuajar, que es un tema de conceptos. Y se venía viendo desde hace ya tiempo. El debate lo abre Eugenia [de la Torriente] en su artículo del veinticuatro de enero recién pasado en el diario “El País” con las preguntas ¿Qué demonios es la alta costura? y ¿A quién le importa?. La periodista se sambulle en el universo de su definición, citando a Gilles [Lipovetsky] en “El Imperio de lo Efímero” cuando divide el sistema de la moda en dos industrias: la alta costura y la confección industrial serializada, famosamente conocida con el glamoroso nombre de pret-à-porter. El hijo superó al padre en los sesenta cuando la segunda creció gracias a algunos como Yves Saint Laurent. Much Money.



En esos ires y venires, pasó que a la Fédération se les empezó a ir la gente. A las firmas les salía más barato dedicarle al pret-à-porter más atención, incluso algunas cerraron sus divisiones de alta costura. Much Money. Nunca perezosa, fue así como la Fédération relajó sus requisitos a nuevos miembros y ahora entraban a formar parte del tinglado casas que, de alta costura, prácticamente todas, ni de lejos. Y así brilló París este invierno, con una cosa ahí muy extraña, muy bizarra. Certera es Eugenia en meterse luego con los artesanos, con el oficio, porque parece, por estos días, que a todo el mundo se le olvida que qué es eso, la alta costura. Pues nada más que eso: artesanía. Hablamos de oficios. Vamos, no es tan difícil de entender. El tema es que eso es un gasto, y un gasto gordo. Pero son empresas del lujo, multinacionales que facturan a gran escala. Se lo pueden permitir. Deben hacerlo, y deben porque es una maravilla. Esa gente hace obras de arte. Y los clientes de toda la vida, esos que pueden permitirse comprar, sean de donde sean, saben valorar esas cosas. Y lo pagan. No jodais. La firma Chanel, ha comprado esos últimos talleres de artesanos, porque gracias al pret-à-porter desaparecieron en su gran mayoría. La última adquisición, la maison de François Lesage, que sostenía: “La alta costura es una cultura, una filosofía. Pero el perfume se ha ido, ahora todo el mundo usa colonia. Decidí vender a Chanel para asegurar el futuro del oficio que amo”. Y es una pena. El mismo Oscar de la Renta sostiene: “La alta costura se ha vuelto completamente irrelevante”, hace ya dos años atrás. Un tema.



La recién terminada presentación de colecciones en la parasela de alta costura parisina, fue rara. Rarísima. Perdió estilo, así de simple. Pero se entiende, los mercados del lujo tienen sus compradores fijos y sedientos en Asia y países del Golfo Pérsico. ¿Qué clase, no?...  en fin. El tema es caballeros que me gustaría indagar un poco más en eso, en el estilo. ¿Qué es estilo? Porque habían en esas semanas de la moda, grandes, cosas que definitivamente no tenían estilo. ¿Cómo definirlo? Es difícil, pero puede ser, que se acerque con bastante precisión a lo que por estos días dice MR Gilles Deleuze, filósofo francés [París] en un abecedario creado por el galo, letra por letra. En la “S” se refiere al estilo. Deleuze defiende que el estilo es la propiedad de aquellos que no tienen estilo, es decir, van a su rollo, y encuentran siempre lo mejor para cada ocasión en menos de cinco minutos. No le siguen la moda a absolutamente nadie. Recalca también que para tenerlo, ha de hacerse el ejercicio personal de violentación. Dar para recibir un desequilibrio constante, delicioso y de trato increíble para con uno mismo y los demás. Debe ser creado en el paso equivocado, en una disonancia que todavía no es preocupante. El estilo al fin trata de crean un armonioso desorden y la discordia finalmente feliz. Eso genera la elegancia, que existe nada más sencillo que en el ojo por el que se centra en las cosas... Uno no descubre ninguna verdad , no nos enteramos de nada, excepto del desciframiento y la interpretación. Deleuze ve más allá de la oportunidad perfecta para practicar la elegancia de trabajo óptico. El universo de los signos puros son en realidad una invitación a afinar constantemente su percepción [ y como la moda cambia cada temporada requiere constantemente reinterpretar todo:  la elección de temas, el significado de una silueta, un código de colores en el accesorio simbólico]. Pero parece que aquello no muchos se han dado la posibilidad de hacer, según cuentan, por temas similares a a la historia para el bronce de Pronovias... you know. Much money.



Todo esto abre una puerta interesante a una serie de transformaciones que la moda, por como va actuando [aciertos y errores por igual], debería experimentar en no mucho tiempo más. De momento están en un aprieto, y es el de haber perdido en gran medida el capital simbólico de las casas, como bien dice Eugenia entre líneas: la alta costura es un sello. Un argumento de venta. Con una industria saturada de desfiles, marcas e información es un elemento que permite distinguirse del resto. En esa línea, ellos, los propietarios de estas mismas enseñas, lo saben perfectamente. Probablemente luego de la expansión a nuevas economías de sus enseñas, que lógicamente construirían una barrera inaccesible para sus clientes de toda la vida [por esa pérdida de exclusividad], luego los podrían engañar levantando museos o exhibiciones. No ha pasado así. Lo que más se ha visto en la semana parisina ha sido agobio. Pero bueno, Francia tampoco pasa por sus mejores momentos, porque son casi todas, malas noticias. ¿Qué sucederá? ¿Volverán a verse verdaderas obras de arte manufacturadas por artesanos, o se llenará de diseñadores importados del pret-à-porter? Vaya uno a saber, sus propietarios y sus consejeros delegados lo dirán, junto a la Fédération. Lo único seguro, es que va todo de futuro, con un cierto aroma a barroco. El tiempo lo dirá. Ha sido un placer.