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14.2.13

PERFIL: EL HONOR DE GALLIANO

Image::MR PAOLO ROVERSI PHOTOGRAPHER © RAVENNA::


Aún caliente se encuentra el aire tras el último desfile de la firma Oscar de la Renta en la última edición del New York Fashion Week. Con un fuerte despliegue de seguridad en un backstage al que no entraba nadie, fuese quien fuese, la casa del creador dominicano presentó su última colección, creada por John Galliano junto al modisto y su equipo, que indiscutiblemente, fue el plato más fuerte de la cita en la gran manzana. Era el regreso de John, el gibraltareño que a inicios del dos mil once se viese envuelto en un escándalo por emitir insultos racistas contra unas turistas inglesas en un café de París bajo los efectos del alcohol. Ahora estaba de vuelta, y volvía a lo grande.


Juan Carlos Antonio Galliano-Guillén, nacido el 28 de noviembre de 1960 en Gilbraltar, egresado de la británica Saint Martin´s, recibió en tres oportunidades el premio a Diseñador Británico del Año, en 1995 Bernard Arnault lo puso a la cabeza de Givenchy y en menos de dos años después, se le asignaría la dirección creativa de una de las marcas insignias del grupo, la casa Christian Dior. En ella, Galliano trabajó brillantemente durante quince años, hasta que aquel altercado fuese el detonante para su despido y posterior proceso judicial que lo puso a las puertas del encarcelamiento. En ese tiempo, la prensa se ensañó con él presa del amarillismo y todos los que antes alababan sus virtudes, de un día para el otro lo condenaron al deshonor y el olvido. El gobierno francés le quitó la Legión de Honor y fueron contados con los dedos quienes salieron en su defensa.  John entró dos años en rehabilitación, pidió por todos sitios disculpas, públicas y privadas, y simplemente, desapareció del mapa. Su caso fue el comidillo del mundo de la moda en fiestas y reuniones, y fueron muy pocos los que se mantuvieron al márgen esperando que el tiempo diera sus señales. Pues ha sido el mismo tiempo el encargado de volver a ponerlo en su lugar, es decir, entre medio de los grandes, de lo importante. Y ahora todos no solo vuelven a olvidarse de lo que decían y escribían, sino que vuelven a hacerlo para alabar su fabuloso regreso. Hay que tener poca verguenza, la verdad.


Fue el latinoamericano Oscar de la Renta quien lo invitó a pasar un par de semanas en su estudio trabajando con él, donde probablemente, Oscar le diera un par de buenos consejos, seguramente, en ese proteccionismo tan de iberoamericanos, acostumbrados a ayudarse entre ellos pase lo que pase, sobre todo si en lo suyo, son los mejores, cosa difícilmente probable en las idiosincracias europeas y sobre todo en la norteamericana. Y así fue. En una sala donde todos estiraban el cuello esperando ver qué podría salir de la mezcla entre De la Renta y Galliano, menuda sorpresa se han llevado en una colección delirantemente fabulosa, sobre la que la misma Cathy Horyn [periodista de The New York Times] no ha podido obviar, tomando en cuenta el altercado en la última edición de la pasarela con el dominicano, a quien había calificado de “perrito caliente” en sus asaltos de divismo y malintención sin motivos tan característicos de esa periodista.


Galliano, hoy, vuelve a las pistas en una colección soberbia donde expresa su genialidad a cuentagotas, respetando en una linea perfecta el universo de De la Renta, uniéndose ambos en una aparición pública [de sus trabajos, de su obra] que ha conseguido, y fuertemente, abofetear a todos quienes en los últimos tiempos se han dedicado a descalificarlos. Al lado de ambos, el resto de diseñadores y marcas, simplemente, eran un detalle. Y lo ha hecho esa colección, que ha hablado por ellos. No han tenido que decir ni una sola palabra, y a Galliano, nadie le vió ni la punta de la nariz, como tenía que ser. Seguro que a solas, se habrán abierto una botella y descojonado de la risa, de buena gana. Y se lo merecen. Sacaron un diez. Enhorabuena por ambos, y sobre todo por John. Que seas muy bienvenido. Y al resto, que le den. Que nos sirva a todos de lección, porque en lo que acaba de pasar, es lo que por estos días nos hace falta, a todos, sin excepción: solidaridad.



11.2.13

DE BLOGGERS Y PAYASOS

Image::MS NOA GRIFFEL PHOTOGRAPHER © NYC::


De esto ya habíamos hablado hace mucho tiempo atrás, un par de años quizá, del circo que primero representaban los bloggers que se paseaban como ratas de alcantarilla por las semanas de la moda, primero para hacerse de una instantánea para subir a sus espacios virtuales y generar sus propios contenidos para competir con los medios tradicionales. Con el tiempo aquello fue degenerando para convertirse ellos mismos, en un ataque desesperado de garbeo, en una suerte de celebridad. Luego le siguieron la estela editoras de moda primerizas que lo vieron como oportunidad de negocio para generar flujos de caja privados montando colecciones para firmas de lujo, primero, y de retail después. Y lo han hecho, y les ha ido estupendamente. Lo extraño de todo esto, es que recién ahora, una de las periodistas más reputadas del área en los medios de comunicación, Suzy Menkes, caiga en ello...  para seros sincero, su último artículo en “The International Herald Tribune”, publicado en vísperas de la semana de la moda de la ciudad estadounidense, resulta bastante gracioso [por no decir que te descojonabas de la risa]. Vamos a desgranar un poco, a ver qué sale de todo esto. Seguro que se lo pasa en grande. Empecemos.



Siendo el espacio que ahora mismo visitan, uno de los más antiguos referido a moda desde que se abrieron masivamente las nuevas autopistas de la información tecnológica, y el primero dedicado al área completamente en lengua española, os contaré un poco de historia. Fue hace ya casi seis años cuando empezaron, junto a quién os escribe, los bloggers Scott Schuman, su novia Garance Doré, Diane Pernet con su particular disfraz, e Yvan Rodic, por ese tiempo radicado en Londres. Fue en Europa donde nacieron los primeros pasos de lo que se convertiría en un fenómeno global. Los bloggers usaban el servidor blogspot.com para sus contenidos y luego los sitios myspace.com e iqon.com para su autopromoción. Aquello era una fantasía. Eran una piña virtual junto a diseñadores, modelos, fotógrafos y editores que no pasaban más allá de los mil, repartidos entre Nueva York, Barcelona, París y Londres principalmente. Posterior a eso, casi de forma inmediata, apareció la ya universal red social facebook, y luego todo lo demás. En ello también fueron los primeros, cuando todo el resto estaba aún atemorizado por dejar a la merced de cualquiera su privacidad. A estos bloggers, sin embargo, les valía madres. No tenían nada que esconder y la idea era, precisamente, ser ubicables. Pero pasaba que ese grupo de gente no tenía, en ese tiempo, la intención de hacerse celebridades ni muchísimo menos. En lo que a moda se refería, en Europa, era todo más bies discreto... en la discreción reinaba la elegancia, y esa debía ser la premisa. Y esa gente trabajaba muy duro, desde la independencia, para a partir de la virtualidad, pasar a extender su trabajo a revistas y periódicos, medios de comunicación en papel donde era muy difícil entrar. El tiempo avanzó, y efectivamente, toda esa gente entró a la oficialidad de una industria, primero editorial, y luego dentro de la industria textil misma. De la mano publicaban libros, generaban vínculos con esos diseñadores, editores, modelos y fotógrafos que ya se conocían desde varios años e iban todos a los mismos sitios, se cruzaban y se lo pasaban en grande. Era una época muy romántica. Por supuesto, aquello tendría un fin. Siempre lo tiene. Todos lo sabían, asi que había que aprovechar el minuto, hasta que todos, o prácticamente todos, pasaran por la importancia de sus trabajos a ser parte del establishment. Hoy en día toda esa gente supera ya los treintas, y pese a que se mantienen en la industria, lo hacen desde fuera. Poco y nada se les ve la cara, a menos que por opción propia, algunos, hayan optado por esa modalidad. Y después de la crisis, se ha vuelto casi una necesidad... pero tampoco para todos.



Sigamos. A los tipos les fue bien. Pero les fue bien por un trabajo enorme. Apareció una nueva camada, gente muy joven que alucinaba con ellos, y pensaron que siguiendo su mismo modus operandi, es decir, abrirse sus espacios en sitios gratuitos y tirando de la copia subirían y aún más rápido. También sucedió así, siendo que internet y toda suerte de servicios avanzaban [y siguen avanzando, a pasos de gigante]. En esa nueva generación aparecerían los llamados ego-bloggers, chicos y chicas agraciados que se autodisparaban fotografías con looks propios, y como siempre hay que generar contenido, se les dió un espacio dentro de los medios establecidos como experimento para ver si funcionaban. Cuales conejillos de indias, fueron otro suceso, porque ya cualquier joven común y corriente con aspiraciones a la fama, fuese de donde fuese, podría tener la misma oportunidad. Las marcas entraron en el juego y la cosa se democratizó y subió como la espuma. [En ese momento, ya los primeros bloggers, miraban todo ese circo con recelo y la ceja en alto...les resultaban patéticos... en fin]. El tiempo siguió corriendo, y esas criaturas entraron en los desfiles a sentarse al lado de editores de revistas enormes y periódicos de prestigio... daba verguenza ajena, la verdad. Las marcas lo olieron, y fueron a por ellos. En ese punto, las criaturas en una cosa normal de la juventud, de repente, se pensaron que su palabra tenía el mismo peso que esos editores, y empezaron a desafiarlos... ¿Qué os pacere? Hay que tener morro, ¿no? Pero bueno, y como si fuese poco, después las mismas editoras de moda [en otro ataque de garbeo] trataron de ponerse por encima de ellos convirtiéndose, ellas mismas, en parte del mismo circo, y a ratos han logrado superarlos.



Ahora bien. De esos primeros bloggers, hoy convertidos en autores o editores, que en su tiempo se disfrazaban en trajes de sastre para hacer lo suyo o se inventaban credenciales para entrar a los backstages, o que se gastaban lo que no tenían para viajar de ciudad en ciudad para fotografiar a lo más guapo que hubiera por sus calles... ¿se piensan, honestamente, que van al jardín de Tuileries o al Lincoln Center a poner un pie entre medio de todo ese circo?... la respuesta es no. Y con horror ven cómo una importante cantidad de personas, son estafadas en cursos o programas de másters para convertirse en bloggers de moda ilusionados con sus quince minutos de fama en plena era de los reality shows, esa horterada parida en América y exportada a todo el mundo como una pandemia, o con esas editoras-payaso cutres que hacen quedar mal a sus propias colegas de profesión disfrazándose de vaya uno a saber qué... pues mi querida Suzy Menkes debería haber prestado antes más atención. Seguramente aquello le parecía una humorada de juventud, hasta que se dió cuenta que se escapó de las manos, y se fue, literalmente, al carajo. Pues a ver ahora cómo se la montan. Ni siquiera esos bloggers que en sus inicios fueron pura vanguardia con sus disparon lo eran, siendo que Bill [Cunningham] era ya el primero. Con respecto a los que escribían, puedo aseguraros que siguen manteniendo el mismo respeto de antaño por esas periodistas de cabeceras [en su tiempo admiradas antes de la crisis de credibilidad de la prensa], pese a estar o no estar de acuerdo. Créame que no los verá tan fácilmente, porque a lo mejor, siguen sabiendo cuáles son las bases de este mundo, de la moda. No los logró flipar nadie. Como dice la querida Suzy, jugar al rey Canuto de contener la ola de cosas relativas a la moda digital está condenado al fracaso, pero tal vez, haya, dentro de poco, que mover sigilosamente los desfiles [mientras los payasos siguen afuera con su show] a lugares diferentes y secretos, con la audiencia justa de profesionales dedicados a eso, a moda, y no a estar de moda [sin bloggers ni payasos], y vestidos, probablemente, como antes, de arriba a abajo, en negro.  Que siga la función.




10.2.13

RELACIONES EXTERIORES

Image::MR HEDI SLIMANE PHOTOGRAPHER © PARIS/LA::



Hace una semana, una noticia haría estallar los ánimos de toda América Latina gracias a un grupo de cadetes de la armada chilena, los cuales mientras trotaban en una concurrida avenida en la ciudad costera de Viña del Mar, lanzaban misivas de asesinato contra argentinos, peruanos y bolivianos. ¿Qué os habréis creído, panda de gilipollas?, pensaba indignado cuando sabía de primera mano, radicado en ese país, que la emigración de esas mismas gentes, en menos de diez años, habían ayudado profundamente a una apertura en la cabeza de un país que parecía, a diario, seguir viviendo en un retraso mental de al menos veinte en relación al resto del mundo desarrollado. Y sobre todo con los países andinos, era, prácticamente la totalidad de la población, al menos en lo que a la capital se refiere, de un racismo que te dejaba gélido, como si la peña fuesen rubios de dos metros de altura, vamos. Se trataba de la poca vergüenza. Te generaba bruxismo.


Por la misma fecha, y como anillo al dedo, caía en el Museo Nacional de Bellas Artes el proyecto “Vía PanAm” del holandés Kadir Van Lohuizen, reportero gráfico fundador de la agencia Noos. Casi a solas y entre medio de penumbras, recorría esa exposición en silencio y mirando una a una las fotografías, de una crudeza y realidad que te encogía el corazón. Como el mismo Kadir decía, si bien la migración es tan antigua como la humanidad, muchas personas en Europa y Estados Unidos la consideran una amenaza y un fenómeno novedoso. Sin embargo, las Américas fueron configuradas por el colonialismo y la migración, y la población autóctona indígena fue exterminada o desplazada. La población actual está integrada sobre todo por descendientes de europeos o africanos. La excepción es Bolivia, país poblado mayoritariamente por indígenas, que, como hecho sin precedentes en quinientos años de historia latinoamericana, eligió a un indígena como su Presidente. La gente se desplaza por todo el continente, bien sea en busca de trabajo, de una vida diferente y mejor, o para escapar a conflictos. Algunos abandonan su país, pero la mayoría se establece en otras regiones dentro de su propia patria. Por tal razón, Van Lohuizen recorría el continente desde Tierra del Fuego, en Chile, hasta Alaska tomando la Carretera Panamericana como punto de referencia, la vía que generalmente la gente utilizaba para desplazarse.


Mientras trabajaba en diferentes temas de carácter global, Kadir comprobó que, frecuentemente, la migración desempeña de diferentes maneras un papel en muchos temas, como el cambio climático, guerras, conflictos o la economía. Como reportero fotográfico especializado en proyectos a largo plazo, se inspiró en ello para dedicar un proyecto en su totalidad a la migración y realizar una investigación visual de todos sus aspectos. Las Américas en particular resultaban continentes interesantes por su prolongada historia de migraciones y por los recientes acontecimientos políticos tanto en la región norte como en la sureña. Pese a que en general la migración se asocia con gente que se desplaza de sur a norte, actualmente los mayores desplazamientos tienen lugar entre naciones vecinas y entre diferentes regiones dentro de un mismo país. Mediante la investigación y visualización de estos movimientos, Via PanAm contribuye a fomentar una mejor comprensión del fenómeno de la migración. En más de veinticinco mil kilómetros de longitud, Van Lohuizen cruza las Américas a través de 15 diferentes países.


Dos días después, tras una tarde soleada de melón con vino, compartía unas cañas con cinco personas: Juan Manuel, un ingeniero en minas barcelonés recién llegado en busca de trabajo; Ana [cambiaré su nombre por su propia seguridad], una guapísima moscovita cuyo ex novio, un mafioso ruso, tras acabar la relación con él, había asesinado a todos sus amigos y se encontraba cambiando de países en América del Sur vaya uno a saber por cuanto tiempo más. Regresar a su país, simplemente, no era una opción; Víctor, un argentino radicado hace dieciocho años en Miami, ciudad donde había emigrado, vivido debajo de juegos infantiles en la playa para luego convertirse en policía y crear una familia; Diego, un dj chileno a punto de partir rumbo a Canadá para poder vivir de lo suyo junto a su novia, y Elvira, su hermana. De regreso en casa, pensaba también en tres amigos cercanos que con el tiempo se habían convertido en mi círculo más íntimo. Borja y su hermano Luka, arquitecto y geólogo respectivamente, nacidos en San Sebastián e igualmente llegados a Santiago para buscar un futuro mejor del que por estos días prometía España; y Benjamín, un francés que tras ser un exitoso empresario en Madrid junto a su hermano y otros socios, había disuelto lo suyo tras su asesinato en un tiroteo en el intento de robo a un banco en África. Aquí también había caído hace más de un año, donde encontraría el amor y dividiría su tiempo entre el fin del mundo y el país galo. Todas, sendas historias prácticamente cinematográficas y todos, con un común denominador que eran un par de buenos cojones. Os cuento todo esto porque como una bofetada, me daba cuenta que con el pasar de los años, quién os escribe se había también convertido en uno de ellos, de ese grupo enorme de personas que se movían territorialmente según mejorasen o empeorasen las realidades. Y pasa caballeros, que eso, la emigración, es un derecho que en nuestros días, toma una vigencia vital. La crisis, como la historia enseña, hacen nacer situaciones delicadas dentro del tejido social, resucitan los nacionalismos, los fantasmas de la xenofobia y el racismo regresan y ante la incertidumbre, las extremas derechas y los fascismos se fortalecen, siendo el puntapié inicial que dejan paso a las tragedias universales. Hablamos del eterno retroceso humano, social y cultural de una raza que no aprende absolutamente nada. En esos casos [en absoluto nuevo] es cuando las personas se deshacen de todo, cogen maletas y se largan. 


Esa ha sido la vida de actualmente, ciento cinco millones de personas en todo el mundo, que generan una riqueza anual de más de cuatrocientos millones de euros que retornan, en gran mayoría, a sus países de origen en forma de remesas para familias a quienes no han podido llevarse. Otros tienen mejor suerte. Y en cierta parte, eso es muy, pero muy bueno, porque en esas movilidades y a las ciudades donde se llega, hacen de esos mismos sitios metrópolis donde la variedad de sus inmigrantes, ricos y pobres por igual, los convierten en exquisiteces de diversidad y diferencias, donde hay sitio para todos y en donde el respeto se da, con el paso del tiempo, casi como una obligación que nadie necesita mencionar, y en donde es posible tener cabezas más abiertas, porque sus locales, sin moverse de su sitio, se vuelven universales, se vuelven globales. Y eso señores, evita tragedias o imbecilidades, como la de esos militares chilenos y su cortísima visión del mundo, convirtiéndose en una vergüenza para el propio país que pretenden defender. En lo que a mí, Usted y todos respecta, simplemente, no lo permita jamás, ni con uno, ni con el resto. Abrace a la inmigración, sea de donde sea, porque puede aprender de ellos y de sus historias, y muchísimo. Sea un gentleman.