6.6.08

EL PAPEL INVENTADO


Imagen::FANZINE 137::



Las élites, entendidas como un diez por ciento de la población a nivel mundial, son las que han
en su mayoría dominado los medios de comunicación desde su creación. En el siglo XXI, es decir, la actualidad, su rebelión presta revertir los avances sociales y democráticos de las últimas décadas con la cohartada de los requerimientos de la globalización, que no sólo han aprovechado el cambio de las reglas del juego, sino que además han impuestos instrumentos de filtraje y protección de los privilegios recuperados del glamour y la excelencia.


Las revistas de moda han sido una de sus principales herramientas. Su creación podría entenderse básicamente como un artilugio para mantener su control de los privilegios, en un afán por regresar a las antiguas sociedades cerradas de poca movilidad en las que una élite controla los recursos y el acceso a la educación. Fueron entonces las revistas de moda los principales árbitros de cuáles debían ser los hábitos de consumo, en pro de la demostrabilidad y la eterna lucha de clases por el respeto y el poder desde el principal defecto humano: la apariencia.


La historia de estas publicaciones ha sido monumental desde entonces, y hoy por hoy, una de las actividades económicas más respetadas, odiadas y admiradas por todo el abanico social, hincapié en el adjetivo "todas queríamos ser reinas". Pero la globalización avanza, y el aprovechamiento del potencial de prosperidad de la sociedad volvieron a cambiar las reglas del juego. Ya hace tiempo se proclamaba que el único futuro posible jamás sería un futuro de papel y que muy pronto llegarían los tiempos del mundo digital y lo "online", un ultimátum del absoluto digital y del imperio virtual de las webs. Hace dos años atrás, Arthur Sulzberger, editor de "The New York Times" amenazó que la única estrategia de futuro del periodismo pasaría por el "solo web". Y basta mirar el rascacielos que Renzo Piano acaba de levantar en el corazón de Manhattan para aquel medio, para entender que la rúbrica del papel ya estaba aniquilada.


Pero hablamos de América, el principal mentor ideológico para el protectorado diferenciativo de las élites contemporáneas. Estamos en Europa y aquí se entretejía algo similar, pero bajo cógidos culturales de matices absolutamente diferentes. Si bien es cierto que había que cambiar urgentemente de generación ante un atasco de dantescas proporciones, sobre todo en España, porque no era normal que las generaciones permanecieran eternas en el poder por culpa de trucos de la transición, cierto es también que no existen maneras incruentas, ordenadas e indoloras de hacer un relevo generacional. Este racionamiento los grandes grupos no lo supieron entender en proporción, generando una reprochable e infinita cantidad de revistas de moda impresas y sus homólogas virtuales.


En ese desorden de barbaridades editoriales en los kioskos, de manera horizontal se gestaba en
silencio una nueva generación de proyectos impresos, revistas de moda visionarias que cambiarían por completo el panorama local e internacional para pasar a transformarse en objetos de colección y en indiscutibles referentes sobre la producción de moda. Editores vanguardistas que a través de la caballerosidad, el respeto y el humor han logrado incluir en sus filas tanto a nuevos talentos como a los nombres más respetados del mundo de la fotografía, las artes, la música y las letras, permitiéndoles referencializar sus lecturas sobre la moda. Son revistas provocadoras, concretas, reveladoras e intimistas, y son "made in Spain". Me refiero particularmente a las revistas Metal y Fanzine 137, que se reparten los escaparates de los museos y centros promotores más importantes del planeta, además de las tiendas más exclusivas de Europa y América. Y lo más cómico es que casi no prestan atención a sus propiedades virtuales. Cosa, a mi juicio, de pasiones que suben incluso un escalón más arriba del relevo generacional. Buenos ejemplos de superioridad intelectual para las élites americanas. Muelas y Venegas, gracias. El sector y un grupo de incalculables valores intelectuales les debe muchísimo. Un enorme gracias.


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