14.5.13

MODA POST CONTEMPORÁNEA

Image::MR HEDI SLIMANE PHOTOGRAPHER © PARIS::


¿Sabe Usted qué es moda? Moda, a secas. Seguro que en este minuto estará abriendo otra ventana de su pantalla y poniendo dicha palabra en la barra de su buscador. Wikipedia se acerca, pero no llega. ¿Y entonces? Ropa, bolsos, etc, dirá seguro. Seguramente será la misma razón para que vaya a esa misma barra y escriba la palabra “fashion blog”, y aparezca la escalofriante suma de mil ciento treinta millones de resultados. ¿Acojona, no? Pues bien, ahí tiene la respuesta. Eso es moda. Uno de los estamentos más fuertes de la sociedad de consumo de nuestra actual época donde el capitalismo propone y también dispone. La moda caballeros, se entendía en su tiempo como maneras de comportamiento que cambiaban en las personas según diferentes gustos que determinaban sus conductas de consumo, creados por alguien, por supuesto, y era seguido como un gran rebaño de corderos. Y sigue siendo exactamente igual, con la diferencia en su actual democratización, que ha demostrado ser tan dispar y con tal eclecticismo de gustos y opciones que cabe sitio para todos, o lo que el tan simple experimento en el buscador lanza a la luz, es decir, al menos un mil ciento treinta millones de distintas formas de entender todo esto. Por lo mismo, imaginará Usted lo que llegaría a costar ponerse de acuerdo, ¿no? Y de la mano, la directrificación de qué es válido y qué no, y en eso, internet, de momento, no va siendo de mucha ayuda. Pero en fin, sigamos.



Desde la democratización de casi todas las áreas de la vida desde el nacimiento de las autopistas de la información, internet y redes sociales, nadie hubiese imaginado en su tiempo estas cifras, que incluyen, hoy por hoy, a gente que se autofotografía, otra gente que escribe chorradas, en webs propias o colgadas a la web de alguna publicación [buenas, malas y asquerosamente malas]; las mismas marcas que autopromocionan y venden sus productos por estas vías, también compañías dedicadas a la venta on-line, y suma y sigue. El abanico es inmenso. De todo esto las revistas femeninas se han aprovechado en una astucia tan rápida como el hambre y tan efectiva como el pan. A la propia moda contemporánea no le importa nada, ni nadie, ni siquiera le importa la propia moda. Sólo le importa generar flujo de caja a través de los más inimaginables trucos, el último de ellos, tan desagradable como la manipulación del punk en la última gala del MET de Nueva York, aquello fue una falta de respeto por un movimiento que una vez más, una vez muerto, es usado como carne de batalla. Y los viejos punkies tampoco estaban enfadados, porque aquello les reportaría dinero, y por un par de duros, por esta parte de nuestra época, cualquiera se vende al mejor y también al peor postor. Eso demuestra la idea que en algún sitio alguien escribía y describía como síntoma del desmantelamiento cultural y la debilidad moral de nuestro actual desplazamiento histórico.



Las ex grandes casas de alta costura parisinas, se han transformado solamente en meros retailers de producción masiva a precios desproporcionados sobre una absoluta falta de exclusividad [no olvide Usted que casi todo lo que ve sobre las pasarelas, de aquello casi nada se vende, a excepción, por nuestros días, de un ejército de princesas saudíes que tiran de la billetera de monarcas petroleros para compensar su falta de derechos y reclusión], consumida además por la fiebre de la imagen de glamour occidentalizada de Asia entera que sigue hinchando sus arcas, y porque lo que Usted ve en la Avenida Montaigne, Saint Honoré y Campos Eliseos, no es más que retail, plástico y cosmética a costos de producción baratos y precios de salida vergonzosamente altos. Después, si gusta, puede mirar hacia el imperio de Amancio Ortega, que aumenta su fortuna por un mismo sentimiento que afecta a todo el resto que puede permitirse el lujo de consumir lujo. La moral. Y en esto entra ese tema, la moral, que es algo muy fuerte, por no decir que primordial. Resulta que en estas épocas de vacas flacas, el lujo sube sus beneficios de forma inentendible, y aquello se explica únicamente por un tema moral, que gatilla en los seres humanos en momentos de dificultad, que son cuando las personas empiezan a tener más interés por ellos mismos y se refuerzan los horribles sentidos de individualidad, y de ahí al nacimiento de los egoísmos, y como puente, a otras cosas bastante más graves. Pero volvamos a lo nuestro. Dicho sea el paso, por como están las cosas hoy en día en la industria de la moda, perfectamente podría apuntarse con el dedo a todas esas marcas y acusarlos de estafadores. Porque lo que están haciendo es eso, una estafa, aunque aquello no llega a convertirse en una estafa tan simplemente porque hay gente que lo consume, y mucho, al precio que le pidan. Y es una pena, pero así funciona el mundo, y queramos o no, ha sido siempre igual.



En lo anterior, podríamos dilucidar fácilmente que todas esas enseñas que fueron creadas por visionarios en cuyo momento fueron creadas por eso, por la moral arrolladora de esos sujetos en el desarollo de los artículos de consumo más bellos a los que el hombre y su época pudiesen aspirar, únicos, ya casi no queda rastro. Hoy se habla de los diseñadores y directores creativos de cada una de esas casas como si de semidioses se tratasen, y ellos mismos [la gran mayoría, se lo creer], cuando resulta que no son más que simples empleados de un empresario, de un hombre de negocios que sólo le importa que sea lo suficientemente bueno, visionario y hable chorradas y ojalá provocativas en los medios de comunicación masivos para el aumento de la facturación de sus marcas por la gratuidad publicitaria que aquello le reporta, como asimismo ordenarles diseñar para otras empresas multinacionales de retail barato para extender esa fiebre de consumo tirada a caballo por las luces de un espectáculo rápido, a ratos vulgar y carente de cualquier tipo de significado real, porque aunque lo tuviese, es suplantado en cuestión de segundos. Algunos lo saben muy bien y resultan ser más discretos, con Azzedine Alaïa a la cabeza que queda fuera de competencia y Hedi Slimane como su mayor representante, donde procura, pese a ser un empleado, llevar todo lo suyo a un nivel más allá, de rebeldía permanente y al mismo tiempo desmarcándose del mundo de la moda de forma temeraria, digna de un crack. Nicolas [Ghesquière] también sigue esa brecha, y en menor grado, Riccardo Tisci y Raf Simons. Del resto, no vale la pena hablar. Y  porque pasa señores que es muy difícil desmarcarse de semejante bola de nieve cuando tienes detrás una mochila tan monstruosa, que en mucho de los casos, han terminado por acabar con ellos, y con su estabilidad mental. Y eso ha sucedido porque esa gente son realmente artistas, creadores formidables, pero al servicio de multinacionales que lo mismo le da una pieza única de colección que un pollo asado.



Estamos entonces, ante uno de los paradigmas de la moda, que es ver cómo se arregla este asunto, que obviamente, nadie tiene ni la más mínima intención de resolver, si las arcas siguen creciendo y creciendo... y en esto, por supuesto, lo de los diseñadores independientes se vuelve una aventura empresarias prácticamente suicida. Y la moda ha pasado a convertirse en algo cruel, tan vacío de significado que ni el mejor cronista es capaz de decorar sin sentirse un gilipollas. ¿Debería crearse un organismo internacional que regulase o fiscalizase de algún tipo de manera esa competencia monopólica para con los más pequeños, o en cada país de forma independiente? Pues no sucederá jamás, porque son esos mismos empresarios los que reportan una parte importante del Producto Interno Bruto a sus paises, sean de lujo o de retail. Al resto, que le den por culo. Es otro síntoma de nuestra contemporaneidad, y nadie quiere parar, nadie quiere detener. Y al mismo tiempo, mil ciento treinta millares de subnormales siguen subiendo y subiendo idioteces a las redes soñando de alguna manera que pertenecen a ese mundo de fantasía que no se enteran ni de lejos que hace ya años que dejó de existir... que ya no va más, añorando cuanto menos conseguir un bolso de regalo a cambio. Es deprimente. Es patético. Al mismo tiempo quedan los pequeños, los creadores independientes que siguen remando y remando contra corriente para fabricar y vivir su sueño. Verlos a diario resulta conmovedor, en el sentido de las palabras de MR Vicente Verdú en uno de sus últimos artículos. En ese texto, Verdú habla del artista y su novia o novio.



Dice Verdú que la novia del escritor es la escritura, la del pintor la pintura y del compositor la partitura. Pues a la moda es igual, al diseñador todo ese proceso creativo hasta la consecución de una pieza de vestir única, como lo era para Givechy, Balenciaga, Chanel o Dior. En todo esto, Vicente se pregunta pará que sirven ellos, la novia o el novio... pues como acierta, nada más que a ser más vivo y feliz, y en último lugar, para serlo sintiéndose acompañado, física, mental y soñadoramente. Y así es. Sino no tendría sentido dedicarse a ningún tipo de área creativa, así de simple. La obra del artista o del científico en trance depende de ese amante y mientras hay secreto, y ese secreto no es más que aquel que salta a la vista, que es que esa compañía al final no es la del otro, sino la del uno mismo en acción sobre una tarea donde se complace o se angustia en dualidad. Es en este punto donde se halla la obra a degustar y desde un ángulo y otro inciden sobre el objeto y el sujeto, asegurando un interés en esa conversación. Eso es la maravilla de la creación, y la maravilla que a quién os escribe llena por completo cuando está frente a esas obras terminadas, o en pleno proceso de creación, y bien echo, bien acabado. Es esa plenitud que a los empresarios, actuales propietarios de la industria del lujo, como de las grandes corporaciones de la prensa poseedoras de esas revistas femeninas, les importa una mierda, que al final, resulta siendo el fin de todo un regimiento de diseñadores independientes que van luchando por lo suyo contra unas dificultades gigantescas prácticamente de forma heróica. Y porquen en todo ese trabajo existe otro trabajo, aún más agudo, que es el de la comprensión, que se genera bajo el foco de la conversación. Wagensberg [MR Jorge Wagensberg] en su libro “El Gozo Intelectual”, resalta el júbilo que acompaña a la comprensión, porque sólo el ser humano, por sobre el resto de casi todos los animales, tiene las habilidades lingüísticas de acceder a él. Es muy parecido a la dicha que sugiere entender el comportamiento del otro, de su novio o su novia, o de la obra tras haber sufrido en su proceso de elaboración. Se trata del amor y el sabor dulce en la boca que rodea el gozo de la idea perfecta. Es la idea caballeros que alimentaba la manufactura de esos visionarios que hicieron de sus nombres un imperio, como de los independientes de hoy. Pensar en que aún son capaces de pasar por esa habilidad, y teniendo en cuenta lo crudas que están las cosas en la moda post contemporánea, resulta, a su vez, indignante ver producciones que son una auténtica basura impresentable, y que encima tienen el descaro de poner sobre una pasarela, o intentar meterla dentro de las páginas de una revista de turno, supuestos independientes con el ego más alto que sus propias capacidades, incapaces de precuparse de lo propio antes de cómo presentar lo propio. Es el otro extremo, el de cuando te entran ganas de coger un bidón de gasolina, rocear todo un perchero, o más, y prenderle fuego. Y de esos, aparecen por todas partes, todos los días y cada vez con mayor visibilidad, convirtiendo todo esto, directamente, en un circo. Y sucede que en esa realidad, no entran en juego unas verdaderas disposiciones o intenciones reales de generar ese otro juego de comprensión, de conversación, sino solo el vano interés por tener un par de luces sobre el rostro para satisfacer aspiraciones personales [por lo demás vulgares, muy vulgares] del ruido desagradable proveniente del pandero mediático, y con más de un mil millones de personas esperando esa pseudo-novedad, pues el espacio se amplía, y el pandero plástico se convierte en carnaval. Y esa al final caballeros, es la realidad de la moda, hoy, en todo el mundo. ¿Qué le parece? Como para bajar la cortina y cambiar de rubro. Sin embargo, aquello tampoco resulta una desventaja, porque siempre, y volvemos a la historia, desde entre medio de los rebaños, lo de calidad, calidad real, es y ha sido siempre, infinitamente más vistoso, y eso, facilitará la elección, y se puede jugar a ganador, y sin la precupación a perder. Vosotros mismos.   



8.5.13

PERFIL: EMIN INTERNATIONAL

Image::MR JAY BROOKS PHOTOGRAPHER © LONDON::


Si hay una mujer que como artista [siendo uno también artista] me haya arrancado y hacer explotar la cabeza, y el corazón, en un vómito de pura pasión, de pura vida, esa fue Tracey. Y se acabó. La conocí en Londres, por ahí por el noventa y siete, antes de que formara la terna al prestigioso premio Turner, que no ganó, y montó un follón de aquellos. Y cuando digo conocerla, es sentado junto a ella bebiendo, charlando de la vida y riendo a carcajadas junto a otro amigo que me la presentó, por casualidad, hablando gilipolleces. Era una pasada. Tracey pertenecía a ese selecto grupo de artistas escogidos con pinza por Saatchi para una exposición que causó un revuelo en toda Inglaterra [y más allá] por lo fuerte que era, conocido como los “Young British Artists”. Ese mismo año montó otro follón cuando se presentó a un programa de televisión borracha y drogada por la cantidad de calmantes que había tomado para aliviarse el dolor del corte en un dedo. ¿Qué hizo cuando la empezaron a mirar raro y a juzgarla? Pues los mandó a todos a tomar por culo, se sacó el pinganillo y salió de ahí de vuelta a casa de su madre sin antes despedirse con un “Fuck you!”. Tracey era una crack.



Tracey pasaba de todo. Y lo más fuerte, lo más poderoso y suntuoso de toda su obra, es ella misma. Ella es la obra de arte, y ese es su statement. Si Usted mira el recorrido de la obra de Tracey, detenidamente, se dará cuenta de que todo remite a ella, a los aspectos personales de su vida, hasta los más íntimos, como una forma de sacarse los demonios de una historia de vida no muy grata, disfuncional, logrando esa máxima artística y casi metafísica, áurea, a lo que todo artistas [aunque lo niegen] desean llegar, que es ese concepto casi espiritual del convertirse uno mismo en obra de arte, la que más, la que nadie puede comprar, más allá de si pasase décadas sin hacer ni un solo dibujo, ni tomar ni un solo lápiz para firmar nada, porque la obra más importante sigue presente, estando ahí, que es ella, en la noción del yo mismo y de la propia convicción y dignidad por la propia presencia física en el espacio, algo que en nuestros días sólo han logrado conseguir muy pocos, como Marina [Abramovich], Ai [Weiwei] o Damien [Hirst]. Lo que diferencia a Tracey Emin de los demás, es que no ha creado un personaje, sino que ha sido ella misma, con sus buenos y malos momentos, y los ha usado espléndidamente para extender esa personalidad y forma de vida propia a toda suerte de soportes, algunos hasta burdos, y sigue pasando de todo, y lo hace magistralmente, rozando los ámbitos más comunes y ordinarios de la vida diaria, común y corriente. Y les hace su ya legendaria mueca de desprecio, a todos. Los vuelve a mandar a todos a la mierda. Es una delicia.



Hoy, leyendo un artículo escrito por ella misma en un periódico británico, volvía a reafirmarlo, en un texto que es una verdadera declaración de intenciones de alguien que se sambulle en su propia vida interna para tratar de descifrarse a ella misma, con una honestidad y generosidad hacia el público que ha pasado a transformarse en voyerista de la propia vida íntima de una persona, en la de Tracey, y en ese ejercicio de autohonestidad, ha pasado a convertirse en un ícono que da de ostias a un tiempo donde la apariencia, las mentiras y el autoembuste llega a unos niveles tan surrealistas como el que Dalí nos entregó en bandeja como un monje salido de lo extraordinario. El arte de Tracey es de divulgación, con sus acontecimientos de la vida como fuente de inspiración para obras que van desde la pintura a la escultura pasando por el dibujo, el video, la instalación, la fotografía y la costura. Lo toca y lo manosea todo, y no le importa nada, menos lo que piense el resto. Emin revela sus esperanzas, las humillaciones, los fracasos y los éxitos en el franco y a veces excoriante trabajo que suele ser trágico y humorístico a la vez. Como ser sacada de una fiesta con un ciego de alcohol, tirada dentro de un coche cual saco de patatas y fotografiada por un paparazzi y que a la mañana siguiente se levante, vea eso en la prensa y se descojone de la risa. Y esa es Tracey, la que va a galas vestida de cualquier cosa, a veces maravillosa, a veces fatal; la que corre por Londres llevando la antorcha olímpica en las olimpiadas con una resaca gigantesca; la que aparece frente a la Reina Isabel II para recibir honores con un sombrero imposible ante la mirada pícara y cómplice de la monarca; la que luego inunda con sus neones de corazones Times Square en la gran manzana; la que dibuja a Kate Moss, ambas, fumando y bebiendo cerveza; la que desfila para Vivienne Westwood; la que acaba de publicar su último libro, un diario familiar donde muestra las fotografías de su vida [infancia, juventud y la edad adulta]. La misma que haciendo todas estas barrabasadas,  a representado a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia, es Doctora Honoris Causa  de tres universidades... con un trabajo propio de una inmediatez y frecuente provocación que sitúa su obra dentro de la tradición universal del discurso feminista.



Y como si no estuviese tranquila con todo eso, abre una tienda virtual donde vende desde sus obras hasta artículos customizados por ella tan dispares como platos, tazones, camisetas, soporte para huevos y recipientes para la comida de su gato. Que le den por culo a todos, y a todo. Esa es Tracey. Una diosa. Hay que currársela, ¿No les parece caballeros? Tracey es de ese tipo de mujeres y personas que hacen mirar, por ejemplo, la última gala del MET dedicada al punk y la moda, abierta desde mañana en el Metropolitan de Nueva York, ver a toda esa horda de actrices, cantantes y modelos, mover negativamente la cabeza, hacer la misma mueca legendaria de Tracey y decirte a tí mismo “Panda de gilipollas” y seguir ahí, en el mundialmente reconocido y divulgado anonimato de una como Tracey, que de punk, irreverencia y contracultura, les da cátedra... y no está encerrada en ningún museo, sino todo lo contrario, en la calle, y dándolo todo. Compre el libro de Emin, o lo que quiera venderle, porque tendrá consigo, verdaderas joyas de una de las mujeres más impresionantes de su tiempo, y será una inversión, de las importantes. Es Tracey, de las más grandes, y no quedan muchas...de las suficientemente francas para ser inmensas. Tracey 4eva.


5.5.13

CULTURE CHANEL Nº 5

Image::MR MAN RAY PHOTOGRAPHER © PHILADELPHIA::


Desde hoy, el Palais de Tokyo de la ciudad de París abre sus puertas a la exhibición CULTURE CHANEL Nº 5, dedicado al perfume enseña de la firma francesa. Para quienes no tengan mucha información sobre él, más allá de los avisos publicitarios en revistas con el reciente fijache de Brad Pitt como rostro [una verdadera horterada], cualquier persona con dos dedos de frente y en su sano juicio, consideraría inadmisible que una institución cultural de la altura del Palais de Tokyo aceptara dentro de sus salas exponer una retrospectiva relativa a un objeto comercial de consumo tan reproducible como un perfume, y tienen toda la razón. Sin embargo, el Nº 5 salta por sobre esa delgada linea divisoria [probablemente el único] por tratarse de un emblema que en su momento circuló de la mano junto a los más connotados artistas de su tiempo, que a través de los años se convertirían en íconos de la historia del arte, como el Nº 5 lo ha hecho al mundo de la moda y la cosmética.



Pablo Picasso, Francis Picabia, Salvador Dalí, Man Ray, Constantin Brancusi o Andy Warhol fueron algunos de los genios que se pusieron a las órdenes del perfume creado por Ernest Beaux por encargo de Gabrielle Coco Chanel, la modista que fuese cómplice de los mejores artistas de su época. Y porque la mujer, de idiota, no tenía un pelo. Y es que se trata realmente, más allá de un perfume, de un objeto cultural, que sería inmortalizado para la posteridad por aquellas palabras de Marilyn Monroe en Japón. El Nº 5 se transformó en un manifiesto abstracto, un objeto de culto, la creación que reúne la historia artística y cultural de Francia. No por nada, sigue siendo uno de los productos más vendidos del mundo.



Y pasa que el Nº 5 jamás sería vendido. El Nº 5 era para Coco, para nadie más que para ella. Cuando se lo encargó a Beaux, era para rendirle un tributo a Capel, Arthur “Boy” Capel, su primer y gran amor. Para ello quería una mezcla abstracta, única y suntuosa que fuese inimitable, con olor a mujer, preciso y artificial como un vestido. Y Beaux lo hizo a la perfección. Mezclando más de ochenta ingredientes, el perfumista logró dar en el clavo de lo que Gabrielle quería. ¿Cómo llegó a las tiendas? Pues como siempre, gracias a las vacas flacas. De ser un secreto creado sólo para ella, pasó a distribuirse en los Estados Unidos en 1924 cuando en 1922 se complicase la economía de la casa. Chanel pondría la creación de Beaux en un frasco de cortes minimalistas similar al del alcohol ruso y crearía un packaging consistente en una caja rectangular blanca con ribetes negros nombrándolo Nº 5, que fue la quinta prueba de Beaux antes de que Coco le diera el sí. De esta forma, Chanel creó un producto que como conjunto resultaba dadaísta y elegante, austero y barroco, transformándose con el tiempo en lo que hoy es: un ícono, igual que todos los que caminaron junto a su lado.



De esta forma, el Nº 5 se legitimiza en sí mismo para entrar por la puerta grande en el Museo, y con la barbilla en alto. La muestra, comisariada por Jean-Louise Froment, permite un recorrido por toda la suntuosa historia del perfume promocionado por algunas divas del séptimo arte como Marilyn, Catherine Deneuve, Carole Bouquet o Audrey Tautou. Y como de cincos hablamos, inaugurada hoy, 5/5, hasta el próximo 5 de junio, en el centro de la ciudad de las luces. No dejen de visitarla. Nº 5.



1.5.13

ORGULLO Y CREACIÓN

Image::MR JAVIER PINO PHOTOGRAPHER © SCL::


Hace un par de días, en la ciudad de Santiago de Chile, en el extremo sur de América Latina, bajo un tímido sol de entrada al otoño por bajo la linea del Ecuador, salí rumbo a visitar una exposición en el centro de extensión de la Universidad Católica, ubicada sobre la avenida principal de la capital. Era una estupenda muestra sobre la dirección de arte del tabloide norteamericano “The New York Times”. Como supuse, aquello estaba vacío. Ni un alma. Luego de recorrerla y al salir de la sala de exhibiciones, un grupo de alumnos [cerca de un centenar que no superaban la veintena de edad] veía en una de las terrazas de la casa central de ese centro de estudios [la misma casa donde quien os escribe había estudiado años atrás], una pantalla de televisor. Se encontraba hablando uno de los candidatos de derecha a la presidencia de las próximas elecciones del mes de noviembre. Se trataba de Andrés Allamand, y estaba en directo en el auditorio de la segunda planta. Subí las escaleras y tras convencer al guardia de seguridad, entré al plenario. Lo conocía bien. Ese hombre era el socio del hermano de una tía política, abogado, quienes habían sido los primeros chilenos en abrir un estudio de abogados en la ciudad de Nueva York. En los poco más de cinco minutos que pude permanecer dentro de ese sitio, escuché a ese tipo, que defendía y sostenía la legitimIdad absoluta del lucro por parte de las universidades privadas a costillas del Estado [el mismo lío por el cual cientos de miles de estudiantes y civiles se encontraban hace algo más de dos años enfrentándose en las calles de la ciudad contra la policía [en verdaderas batallas campales]. Y no se le movía ni una ceja.



Salí de ese auditorio y cogí un ejemplar de una revista local llamada “Qué Pasa” [auspiciadora de la charla de Allamand], una publicación de prestigio dentro del país, asociada a ese mismo grupo de derecha, y mala copia de la norteamericana “The New Yorker”. Volví a la exhibición del “The New York Times” con la última edición de la revista en las manos, abrí sus páginas de par en par, una por una, poniéndola al lado de las imágenes expuestas del periódico. Habré pasado en ello un poco más de media hora. Finalmente, tras recorrer por segunda vez las dos salas dedicadas al periódico, salí de ahí y tiré aquella revista al tacho de la basura. Era, directamente, un cuadro. No había por donde cogerla. Seguí rumbo a otro centro, donde una exposición dedicaba su sala principal al diseñador industrial y editor Francesco Mendini, que no estaba nada mal. Mendini, con los años, se había convertido en uno de los maestros del diseño italiano, uno de sus más fuertes sellos de marca país. Una vez fuera, me puse a trabajar en el monitoreo de informaciones relativas al Festival de Hyères, la principal plataforma de nuevos talentos para la industria de la moda francesa, organizada por la Fédération y financiada por algunas de las marcas insignias del sector galo. En esta edición, Felipe [Oliveira Baptista] era presidente del jurado, ex ganador del certamen hace una década atrás.



En esta edición, el premio del jurado de Hyères caía sobre Satu [Maaranen], una finlandesa con una colección donde traslada paisajes a siluetas extrapoladas de la alta costura de los cincuenta. A pesar de la energía y frescura que transmitía la Villa Noailles [como siempre], en vez de seguir en ella, volvía pensar en el país donde me encontraba, en Chile. Como ejercicio, visité las webs de los periódicos, canales de televisión, museos, centros cuturales, universidades, galerías de arte, bibliotecas, las pocas revistas en el país, ministerios de educación, cultura y turismo, [de artistas y diseñadores, el tema digital seguía siendo casi inexistente], a fin de hacerme una impresión general nueva de donde me encontraba. Y el resultado fue, sino siniestro, alarmantemente preocupante. Mientras en Hyères, Didier Grumbach, presidente de la Fédération y Sidney Toledano, cabeza de Dior, alababan la creatividad y su necesidad para la creación de riqueza de la industria y del producto interno bruto de su propio país, en el otro, donde me encontraba, al fin del mundo, su ministro de cultura amenazaba públicamente a artistas, gestores culturales y escritores con quitarles dinero público para el desarrollo de sus actividades. Asimismo, la producción en diseño, artes  y literatura, permanecían estancadas en una eterna década de los ochenta, y prácticamente nadie parecía dispuesto a salir de aquello, y los que quisiesen hacerlo, parecían ser absolutamente despreciados por su misma gente, además de públicos y privados. La pregunta, era, y en un tono muy grave: “¿Qué coño está sucediendo en este sitio?”. Era de escalofríos. Honestamente.



“Si no te gusta, vete”. Parece ser la respuesta a todo, y a todos, en una especie de círculo que se niega a avanzar, intrincada en tradiciones que parecen salidas de hace media centuria de retraso y en la negación casi general de adaptación a la alta cultura propia tanto de la postmodernidad como del pasado universal, negada a rajatabla desde modelos norteamericanos neoliberales que según sus principales protagonistas culturales, han hecho al país perder su identidad propia, como país, sumiéndolo en una sensación de autocomplacencia, bastardeo y una producción cultural general insuficiente, víctima, por supuesto, de la falta de relación respecto al resto del mundo, culturas e idiomas que no mantengan relación estricta con la estadounidense. Aquello, sin embargo, viviéndolo en la calle, parece no ser así, con una población ávida de novedad y cambios, nuevos aires de frescura que un grupo de familias dueñas del país [hijos o descendientes, todos, de inmigrantes], además de los Estados Unidos y España, se niegan por completo a esos avances por miedo a perder su primacía, ignorando por completo, víctimas de un sistema educativo igual de insuficiente [culturalmente hablando] y tecnócrata, que aquello mismo podría reportarles réditos como país pionero en lo que a manifestaciones culturales se refiriese. La fractura social, intensa y profunda, parece ser el talón de Aquiles para el desarrollo de su población, y por ende, para el nacimiento de referentes en toda suerte de áreas relacionadas con el conocimiento que les permitiese colocarse en el panorama internacional, como país, aprovechando su estabilidad económica en la región.



Si una nación como Chile, que es rock´n´roll puro, que ha sobrevivido a tragedias tan recientes que permanecen en el imaginario colectivo como una dictadura militar que aún no ha sido sanada, un terremoto y un tsumani que devastó el 80% de su territorio [y se volvió a parar, con dos cojones, con las manos de sus propios nacionales], asi como a todos sus estudiantes en las calles que se han dado cuenta que han sido estafados durante años, asi como el resto de la población en todas las áreas de la vida, privatizadas, enfrentándose cara a cara con la policía, dándoles un carácter muy específico que ha sido rescatado por los ojos de todo el globo terráqueo, está en perfectas condiciones de sacar a sus creadores, artistas y escritores al mundo, y darle de ostias al resto, con otro par de cojones. El tema es, o será, que ante la indiferencia del Estado y su sistema económico, aparezca entre todo ese grupo de “Chicago Boys”, otro grupo que se ponga como objetivo principal, sacar lo mejor de su país al resto del país y al mundo, que será siempre, más importante que el vino, el salmón y el cobre, su propia cultura, y volverla universal. Y sin buscar a cambio compensación económica, sino cultura, que en divisas, a largo plazo, lo harán una potencia. Dependerá de ellos mismos, de su orgullo y de lo que sean capaces de crear. Queda en sus manos.         






27.4.13

AUTOEDICIÓN

Image::MR ANTHONY GAYTON PHOTOGRAPHER © DEVON::


Hace nada, dentro de este mismo mes, curiosamente, quién os escribe ha recibido mensajes de amigos cercanos, quienes preguntaban cómo podían publicar sus obras. Uno era escritor, otros dos fotógrafos y uno más, pintor. El problema era el mismo, y el de siempre. Estaban cansado de recorrer editoriales, enviar originales impresos [con el costo que eso significa] y recibir negativas tras negativas sumiéndoles en una entendible frustración. A veces pena. La respuesta, a todos, fue la misma: “Autopublícate, y ya. Que les den”. Uno lo había ya experimentado, y los resultados no estaban nada mal, por no decir que estaban muy bien. El tema era saber cómo, y por supuesto, después, dominar ciertas técnicas de promoción, siguiendo las mismas pautas que las grandes editoriales, y mejorándola, al menos en lo que a imagen se refiere. También pasa que es un trabajo enorme, y hay que tener la motivación para hacerlo, más allá de quedarse solamente en lo creativo. Es decir, aprender a hacer valorar lo propio.   



Ciertamente, en los últimos años, en los ultimos tres específicamente, las cosas habían cambiado, y muchísimo, desde un punto de vista general dentro del mundo de la edición. Empecé a ponerme al día. Ya era noticia sonada la reciente fusión de Random House Mondadori con la británica Penguin, convirtiéndose en el grupo editorial más grande del mundo. Con ellos no se puede competir, asi que la mejor vía para ello, era, una vez más, abrazar a las nuevas tecnologías de la información, por supuesto, como punto de partida para luego, si las cosas iban bien, pasar a la imprenta. En esto, sin lugar a dudas había que mirar a los Estados Unidos, el mercado del libro más grande, innovador y competitivo de la tierra. Los promedios no dicen mucho. Los e-books representan entre un 20%-25% de los ingresos de las grandes editoriales en suelo norteamericano, pero en ficción llega al 50%55%... nada mal. Y pasa que hoy se está llegando al punto en que las ventas de libros digitales son superiores a las de libros impresos, siendo sólo un 35% los que se venden en librerías. Es un cambio profundo, abrumador.



Hoy en día, una empresa como Amazon piensa que no necesita de las editoriales. Quieren tratar directamente con el autor, y eso constituye una amenaza, para las editoriales, por supuesto. A lo que a uno respecta, volvemos a repetir: Que les den. Sin embargo, el peligro radicaría que empresas como Google o Amazon puedan controlar por completo el mercado, porque son grandes y tienen escala. No pasará una década donde sea muy difícil mantenerse en el negocio del libro exclusivamente, porque Google con sus búsquedas, Amazon con su sistema de ventas de distintos productos y Apple desarrollando la interconectividad para sus medios y dispositivos, se llevarán a todos por delanta, así de simple. La misma unión de Penguin con Random House será devastadora para el mundo editorial, ¿Por qué? Porque los recursos de Random House son espectaculares, contando con la ventaja del tamaño, la tecnología y los sistemas. Es un evento de primer orden, porque involucra directamente la mitad de los libros que se venden en todo el planeta, lo que significa que pueden crear outlets con sólo sus libros y para los consumidores estará, por supuesto, muy bien. Por su parte, las universidades, dentro de poco, todas, tendrán sus editoriales propias, cada departamento, porque tendrán los contenidos, los conocimientos y hacer un e-book resultará un gasto infinitamente menor, y eso será un pro.



Ahora bien. En el caso de nosotros, o de éstos amigos y todo el resto de creadores que pretendan integrarse a este mercado, deberán tener astucia suficiente para meterse y mantenerse. Virginia Collera, en una reciente investigación periodística da buenas pistas, y datos precisos con que más o menos podemos visualizar lo que sucederá, con cierta exactitud. Cuando nacieron las webs de autoedición [casi ninguna supera los cinco años de edad], las editoriales grandes les apuntaban con el dedo ninguneándolos, afirmando que eran de mala calidad, mediocres, donde publicaba cualquiera y que las nuevas tecnologías amenazaban con romper el modelo. De todo esto, pues sólo en la última han acertado. Será por la misma razón que el gigante Pearson adquiriese hace menos de un año Author Solutions, desembolsándose del bolsillo la escalofriante suma de ciento dieciséis millones de dólares. Así, se han dado cuenta que la autoedición es un negocio de más rentable porque es el autor el que asume el riesgo, no ellos, pero tiene la recompensa de que como autónomo, pasando de las editoriales tradiciones, pueden obtener entre el 70% y 80% de los beneficios totales de la venta de sus obras. En el mundo anglosajón ya han partido las editoriales por apostar hacia la autoedición de autores, porque les significa tener otro catálogo además del suyo, que significa una nueva vía de ingresos y la relación directa con los lectores. También sucede que si el autor se llegase a publicar y el nivel de ventas y descargas fuese superior al imaginado, le resultaría a cada editorial un elemento seguro para invertir, traducir e imprimir a ese creador y trasladarlo a la venta en librerías dentro de su catálogo oficial.  En ese punto, dependiendo de los contratos, el autor estaría en libertad también de buscarse el agente literario que más le apeteciese para su representación, sin tener que pasar por ningún “comité de lectura”. Una vez más: Que a esos también les den.



Y sucede que las plataformas de autoedición se están convirtiendo en calderos de nuevos talentos, porque cierto es que detrás de un escritor, bueno o malo, siempre, hay un buen lector, donde a través de comunidades, y de ese estupendo ejercicio de democratización, sea el lector, los lectores, lo que elijan qué es lo que verdaderamente quieren leer, y eso es otro pro, porque resultaría un filón tanto para los escritores o artistas como para las editoriales. J.K Rowling a través de su proyecto Pottermore ha ido más allá, y ha transformado lo suyo en completa y absoluta autoedición, y va facturando cada año cifras que ya quisieran para sí todas las editoriales. Es un gran potencial el asunto de la autoedición, probablemente más incluso que lo económico, porque puede Usted tener el mismo nivel de ventas, pero con la diferencia que elimina a intermediarios, como pueden ser agentes o editoriales, y contar con otros socios tecnológicos, como lo ha hecho Rowling. A pesar de todo, es muy inteligente para cualquier editorial crear estas plataformas, porque los escritores, todos, siempre preferirán autoeditarse con una empresa de prestigio que con otra que no conozca ni Cristo, porque el reclamo de una marca, digan o no, sigue siendo fundamental para la elección por parte de los lectores, porque saben que se van a lo seguro, en lo que a calidad se refiera. Dicho esto, lo que cada uno de los autores debiese asegurarse es la competitividad, y eso radica solamente en el tema de los precios. Venda su obra a 0,99 céntimos de euro antes que a 9,99, porque a precios bajos, el lector se arriesga, siempre. Aprovéchese de la propia globalización. Y eso también es un escudo de plata ante la piratería, porque el lector no tiene prejuicios a la hora de consumir autoeditados desconocidos si el precio amerita arriesgarse, porque simplemente, no es un riesgo. No se ofenda por el precio, porque puede ganar muchísimo más. Y porque ya lo dice Guy Kawasaki, que la belleza de la autoedición consiste en permitir a los escritores comprobar de primera mano si a la gente le gusta su libro sin pasar por ninguna editorial tradicional. Es toda una aventura, y si gusta, pues qué puedo decirle, es un completo subidón. Y luego de eso, pues dese a conocer. A nadie le va bien quedándose de brazos cruzados sentado en casa. Para ello, para darse a conocer, también hay plataformas, y lo importante es inmiscuirse en ellas, e incrementar sus ventas sin seguir los cauces habituales, ni necesitar de ningún crítico literario. Lo mismo: Que les den. Si tiene el talento, hágalo y vaya a por ellos, y por supuesto, como siempre, pase de todo. Se reirá, y mucho. Es una promesa.





19.4.13

NUEVAS TENDENCIAS Y CONTRACULTURA

Image::MR WALTER PFEIFFER PHOTOGRAPHER © ZURICH::


El pasado cinco de este mes, el periódico español “El Confidencial” publicaba un artículo firmado por el periodista Víctor Lenore, donde hablaba de la contracultura, y específicamente del fenómeno “VICE”, de propiedad de nuestro colega Shane Smith y hoy por hoy, convertido en un fabuloso conglomerado internacional de comunicaciones. En ese artículo, Lenore, también autor del libro “CT o la Cultura de la Transición”, despotrica contra Shane, VICE y otros cuantos etiquetándolos como “Contracultura de Derechas”... muy grave lo de Lenore. Grave en el sentido de no llegar a entender del todo el fenómeno de la actual contracultura y quedándose adozado a lo que en la década de los setenta se entendía por tal. Lenore debería saber que las cosas han cambiado mucho desde entonces. Dispara contra los modernos y los “gafapastas”, tilda de pijos a toda una nueva camada de artistas de toda suerte de áreas creativas, pasando desde lo editorial a lo musical en un tono despectivo que a más de uno le entrarían ganas de ir a por él a la redacción de ese periódico, agarrarlo del cuello contra la pared y partirle la cara. Por supuesto, Shane, muy él, se ha encargado de responderle a través de un artículo tan desproporcionadamente irónico como soberbio, y con justa razón.



Sin pretender defender a esos colegas, habría que volver a recordar a Lenore qué es lo que se entiende por contracultura, dada su especialización en el tema. Aquello, sin embargo, no es tarea fácil, menos en estos tiempos, donde todo va cambiando a velocidad de vértigo. Fue por ahí en mil novecientos sesenta y ocho cuando el catedrático Theodore Roszak inventaba el término, refiriéndose a él como un movimiento organizado y visible cuya realización viene determinada por las aspiraciones y sueños de un grupo social marginal, y en eso, Lenore tiene plena razón. Sin embargo caballeros, debemos recordar que esa contracultura se asociaba, en ese tiempo específico, a situaciones globales igual de específicas, que eran fenómenos sociales diversos, pero solo en apariencias. Al final vendrían a circunferenciar un solo todo: el pacifismo anti-Vietnam, una primera conciencia ecológica, los intentos de experimentar la realidad de otra manera en corrientes donde se unían las preocupaciones políticas, las culturales novedosas y la que ponía sobre la mesa la pregunta de si podía cambiarse la forma de abordar la realidad. Esos mismos tres ejes vuelven a repetirse, pero con un dinamismo y efervescencia dirigidas hacia otros temas, como lo son las redes sociales y la tecnología, la crisis sistémica, la indignificación del abusado sistema capitalista o la igualdad de derechos. Y en ello, no incumbe sólo a esos grupos marginales, sino también a las clases medias, y también a esos “pijos” a los que Lerone tan despectivamente se refiere, y eso no quiere decir, en ningún caso, que se trate de una derecha. Esa aseveración es una absoluta imbecilidad, y os lo digo con pleno conocimiento de causa, aunque suene a un pedante.



No es ni bueno ni malo, simplemente es diferente. Y es diferente primero por la razón explicada anteriormente, y segundo, porque no pueden compararse los niveles educacionales de la actualidad con los sesenta o setenta, donde sin luga a dudas, eran infinitamente mejores, por mucha marginalidad de la que tal o cual proviniese. Hoy en día, la educación es tan insuficiente que los artistas que pretendiesen participar de una contracultura, no podrían aspirar a hacerlo sin tener mejor educación, o más preparación en lo que a cultura se refiere, ¿Por qué? Porque la contracultura debe permanecer en las vértices del establishment, afuera, pero debe tener una calidad igual y hasta superior que la del establishment, porque para que la contracultura sea realmente lo que es, debe darse de ostias con ese establishment, y aquello, en nuestros días, resulta sino imposible, muy difícil si no dominas esos temas fundamentales de los que la contracultura debe preocuparse, que son la contestación política, social y cultural, y de ahí crear vanguardias que pongan en tela de juicio a las normas establecidas y a un sistema. Y antes, pese a lo que se cree, tampoco distaba tanto de esta concepción. Debes estar preparado para enfrentarte a ello, desde las puntas, y muy bien como para poder saltar por sobre sus espaldas y si quieres darte garbeo, en un triple salto mortal, caer de pie, darte vuelta y reirte en su puta cara. Y ya. Si al final, como decía Roszak, en todo esto se vuelve a repetir el elemento central que alimenta a la contracultura y el underground, que es la importancia de que cada uno de nosotros se convierta en una persona, entera e integral en la que se ponga de manifiesto un sentido de experiencia verdadera de la variedad humana, la idea de haberse reconciliado uno mismo con una realidad vasta, expandiendo la personalidad que se consigue abriéndose con ingenuidad a la experiencia, y eso, hoy, a contrario de los sesenta y setenta, es algo que pueden hacer todos, porque todos, simplemente, están hartos de todo, pobres, clases medias y ricos por igual.



Usted no puede atacar a VICE, como dice Lenore, por hacer bromas contra negros, homosexuales o pobres, porque VICE no se ríe de ellos, sino que se ríe de todos, sea Usted amarillo, marrón o escarlata, y si Shane ha tenido la inteligencia de ver cómo se iba transformando el mundo frente a sus ojos, y presentía ese desplazamiento sociocultural antes que el resto, y lo puso en práctica con una literatura o periodismo al puro estilo mojo, y encima con eso se enriqueció, y a lo grande, pues bien por él, y eso no es razón para tildarlo de derechista, eso es de idiota, disculpando la expresión, claro está. A los que mejor les va yendo dentro de la actual contracultura, son a los que son capaces de ver con claridad esos tres aspectos de los que hablábamos más arriba, meterles a todos un palo por donde todos sabemos y que a su vez, integran a ello un orden intrincado, implicado y complejo representado por el movimiento, el cambio, la fluctuación y la fluidez. ¿Por qué? Porque nuestra realidad, hoy, es un caos, así de simple. Son los capaces de percibir las diferentes manifestaciones artísticas entremezclando caos y orden de forma orgánica, tratando de gestar un orden superior en el desorden y pulsando en cada vez más dispositivos de mediación. Sea la persona de menores o mayores recursos, la contracultura de la actualidad es fabricada por el que sea capaz de dar valor a la libertad señores, que es una cualidad de la mente y el corazón que no es patrimonio de ninguna corporación ni institución educativa o creativa atrapada en la tecnocracia de las que muy pocos están siendo capaces de escapar desde entonces, por eso van girando la cabeza a esa nueva contracultura.



Y si les queda alguna duda, es cosa de que abra una revista, prenda la televisión o se meta a internet, donde todos los sistemas tecnócratas de información tratan de copiar, con mayor o menor suerte, la estética de esa nueva contracultura, porque en elegancia y charmé, les dan clases magistrales, y créame que no son de derechas, tampoco de izquierdas, y siguen estando fuera, porque están en el centro. Y eso no viene de nada más que del conocimiento, en una época donde los supuestos punks miran realities, los subversivos comen en McDonalds y los autores polémicos no saben quién es Borges... Usted mismo. Siga la ola, o nade contra ella. Esa es el secreto [desde ahora no más un misterio] de los que producen eso, las tendencias y la contracultura. Es simplemente, otra forma de mirar el mundo, y de ahí, a inventar, que no será más que darle en sus narices, como un puñetazo furioso, pura realidad. Bienvenidos al diez.



14.4.13

AIRES Y MEDIOS

Image:: © THE ALEX CEBALL STUDIO_WORLDWIDE::


Leyendo a diario medios de comunicación escritos, periódicos y revistas, por montón, cualquiera cae en la cuenta que las escuelas de periodismo no pasan por su mejor momento, y da esa impresión porque no alcanza uno a llegar al segundo párrafo cuando ya el tema agobia... en la mayoría. Me refiero a la forma en que una enorme suma de redactores presenta temas que hace soso hasta el más interesante de los asuntos, al menos en lo que al idioma español nos reúne. Y no entro con esto a las estructuras de escritura, sino a la vida que un artículo, reportaje o entrevista debería tener para que el lector se sambulla en el mundo que tal o cual periodista le propone. Todo esto, por supuesto, respecto a la misma generación de periodistas de quién os escribe. Generaciones anteriores siguen resultando un delirio a la lectura, viejos que al leerlos producen orgasmos a la comprensión del mundo en el que vives, el que a diario intentas comprender. De esos, muchos. ¿A qué se deberá? A lo mejor se acerca a la respuesta la impresión de MR Antonio Campillo, que dice no sin conocimiento de causa que un signo de la crisis es la reducción de estudios de artes y humanidades en los países de ideología neoliberal, y con ello, una concepción economicista y tecnocrática del conocimiento y la educación.



Es curioso esto del periodismo, sobre todo qué tipo de periodismo. El periodismo tradicional resulta un coñazo, y dentro de sus ramas, pareciese ser el cultural el que más va seduciendo a innumerables lectores. ¿Por qué? A lo mejor, porque como tradicionalmente se piensa que hablan de cosas irrelevantes desde ese pensamiento economicista y tecnocrático que hoy rige casi a la totalidad de los medios, van teniendo más libertad, y en esa liberta, han aparecido verdaderas exquisiteces de autores, con mensajes entre lineas que dependiendo de la agudeza del lector, enganchan hasta el culto. Xavi Sancho, Gregorio Belinchón, Eugenia de la Torriente, Iñigo López Palacios, Inés Muñoz Martínez-Mora, Javi Giner o Iker Seisdedos resultan una alegoría a la narración, por nombrar sólo a algunos. Resultan un plato muy fuerte, ágil, acogedor y culto, y es porque como muchos otros, provienen de una generación donde todo ha cambiado a ritmo de tornado, naciendo en una época, quizás la última, donde todo era más calmo, por eso leerlos resulta ubicarlos entre dos mundos distintos, que a su vez es nuestro mundo, el actual, y a su vez siendo capaces de unir las generaciones más jóvenes con las adultas. Es admirable, porque son parte de la actualidad, y eso es un privilegio. Al menos a esta edad, donde parece que nadie se entera de nada, y si se enteran, no hacen mucho más que permanecer parados como un pisapapel... ya lo decía MR Vicente Verdú. Si TIME se trata de una elaborada fotocopia de la realidad, VOGUE es parte exacta de la actualidad... sólo una parte, pero incomparablemente más prometedora que los buenos deseos o que liantes mandamases. Desde hace ya bastante, muy buenas revistas de tendencias han crecido en sus análisis, sus noticias sobre humanidad y consumo, pudiendo decirse que a estas alturas del mundo de las apariencias en el capitalismo de ficción, han pasado a integrar el contexto en cuanto la cosmética ha extendido sus brazos hacia mujeres y hombres, en una cabal acepción de un tratamiento del cosmos... un cosmos de la contemporaneidad reflejada en un surtido de conocimientos que jamás se recibirían de un parlamento o una universidad.



Esta cultura [porque lo es, aunque sea mirada por encima del hombro por la intelectualidad, autodenominada culta y mal vestida, dicho sea el paso...], en la alicaída y añorada sociedad de consumo azotada por la austeridad, la publicidad, la moda y el modo en la totalidad de sus signos, han ido ocupando un lugar central para juzgar cada una de las épocas. Esas publicaciones de calidad procuran los brillos más elocuentes de algunos intersticios sociales, que parecen, en vista y contenido, un antídoto contra tanta tristeza... y no es menor. Dice Verdú que son gran cosa, y cada vez los serán más, en la medida que dejen aparte los sermones sobre el fin del mundo, el carromato político y la corrupción para abrazar el estilo famoso, amoral, libre y curativo del deslizante papel couché... ¿Qué os parece? Pueden estar o no de acuerdo. Lo cierto de todo este asunto, es que es ahí donde va naciendo un grupo de periodistas que se dice son unos torcidos, y escriben lo que se les sale de los cojones. Y eso está muy bien caballeros, considerando que fueron otros torcidos, en suelo americano por ejemplo, los que crearon la época dorada del periodismo anglosajón.



Me robo a Iker [Seisdedos] cuando habla de ellos: Tom Wolfe, Hunter S. Thompson, Joan Didion, Jimmy Breslin, Gay Talese, John Sack, Norman Mailer, Thomas B. Morgan, Truman Capote... esos autores impresionantes que cambiaron la forma de comunicarse a través del texto impreso, que seguían, a propósito o no, la senda de García Márquez y lo que el boom latinoamericano produjo como la mayor factoría de sueños que la literatura haya conocido hasta entonces... el soñar, que es el paso previo para hacer cosas grandes y cruzar generaciones. Los héroes del relato, capaces de acercar la fantasía a nombres de carne y hueso. ¿Cómo no te vas a deborar un texto entero así? Y con gusto... con mucho gusto. En eso, Latinoamérica ha dado cátedra. Un periodismo de historias, no simplemente de noticias rápidas; un periodismo con mirada y voz de autor más allá del producto impersonal de la factoría informativa... e imagínese Usted, con tantas malas noticias, pues nadie quiere eso, la fría impersonalidad, o al menos, no creo que nadie en su sano juicio lo quiera, aunque para gustos, colores. Un periodismo bien contado, pero no por pura habilidad narrativa, sino por la necesaria fundamentación en la investigación y el trabajo de campo, ahí, en la puta calle, así como por la depuración creativa de un buen proceso de edición... los nuevos aires a los medios de comunicación, si quieren sobrevivir, debería ser un periodismo que aspirase a enganchar a sus lectores apostando a temas duros, al conocimiento, al respeto por la audiencia dejando de lado las asquerosas banalidades mediáticas, a los que gran parte de periodistas de mi generación están acostumbrados, haciéndose inleíbles.



Si no me creen, basta mirar el fenómeno, donde aparecen nichos de mercado auténticamente interesados [porque lo consumen] incrementando gradualmente el impacto político y social del género, mientras que los académicos encerrados tras sus impolutas cuatro paredes lo vuelven objeto de estudio. Aquel grupo de americanos crearon modelos fundamentales para medios del mundo entero, como el apego a los hechos y la intervención de los editores, una corriente que hoy, resulta obligatoria para una buena educación periodística. Los nuevos aires a los medios en habla castellana, vendrán, más que por todo el resto, por la inspiración y el ejemplo de la tradición propia del periodismo literario. Y en eso debe mirarse a América Latina y leer [por estos días casi una práctica vintage] y aprender de la crónica aquella que te teletransportaba al lugar de los hechos de la mano de algunos como Rubén Darío, José Martí, Tomás Eloy Martínez, Elena Poniatowska o el mismo García Márquez. Y es importante, a los que se dediquen a esto, a escribir, y en los medios, ensanchar los espacios de un periodismo narrativo de altas ambiciones, también ideales, por supuesto, ante un futuro carente de certidumbres para el negocio del periodismo, y por sobre todo, para el oficio, si es que lo considera realmente una vocación, renovando profundamente el ejercicio del pensamiento ante la gran tarea y a su vez responsabilidad, que no es más que ayudar a reconstruir la razón, esa importante razón que se haga cargo de su pasado múltiple y se enfrente al porvenir con una actitud reflexiva y cooperativa, y sus lectores se multiplicarán, porque terminarán con el punto final, y tendrán en la cara una sonrisa. Y eso, por supuesto, siempre se agradece: La sonrisa.





2.4.13

LA CUESTIÓN GAY

Image::MR GORKA POSTIGO PHOTOGRAPHER © MADRID::


Este es un artículo muy personal, abierto a todos y justificado en la necesidad que el tema de la igualdad de derechos se debate hoy, prácticamente, en todo el mundo. La cuestión gay. ¿Ha conocido Usted a alguna persona gay? Probablemente, digo probable porque lo más seguro es que esté prácticamente junto a uno, en su trabajo, en el metro, el autobús o hasta dentro de su propio seno familiar, o entre medio de sus amistades, a diario. Y es lógico, porque han existido desde el nacimiento de los tiempos. Por lo mismo, resulta curioso y hasta absurdo que hoy, en plena época postmoderna, donde la ciencia se acerca a descubrir antídotos para las peores pandemias existentes, y donde el hombre ha salido hasta del propio globo terrestre, se siga en el mediocre debate de sus derechos. ¿Quién coño somos nosotros, me pregunto, para debatir el sí, el no o el tal vez de un derecho fundamental, legítimo y universal sobre una condición? Porque no hablamos de una opción, religiosa, política o ideológica. Hablamos de una condición, como lo es el color de piel o el idioma, que por lo demás, a estas alturas, debería estar más que normalizada.



Se habla de una minoría. ¿Minoría? ¿Se piensan caballeros honestamente que se trata de una minoría? Déjeme decirle que esa palabra le queda pequeña... muy pequeña. Como decir que la gente de color lo son, o las mujeres. No jodáis. La historia ha dado fundamentos más que suficientes de las atrocidades que el ser humano ha sido desde siempre, capaz de hacer y más grave aún, justificar para mantener un cierto estatus por sobre el resto, usando la religión, la moral o la filosofía para atrincherarse en burbujas propias, hasta nuestros días, tan débiles y quebradizas como una bola de cristal, y en donde de un solo martillazo se ha quebrantado para el perfeccionamiento del supuesto ser más inteligente existente en el mundo ¿A Usted le escandaliza la idea de tan solo imaginar acostarse con una persona de su mismo sexo? Puede ser, y así y todo es una falta, porque desde siempre, tanto hombres como mujeres han tenido la gana, despierto o en sueños, porque es inherente a la especie humana, lo mismo con los animales y hasta las plantas.  Si uno no lo quiere reconocer, es solamente por una falta de huevos, y el pudor, y nada más. Las derechas y los conservadores defienden un supuesto derecho a la vida, a la familia y a un ejemplo de una supuesta normalidad. ¿Le toma el peso, realmente, a la justificación de soberana imbecilidad, desde el punto de vista, o la pregunta acaso, de qué es hoy normal? La vida sigue siendo exactamente igual que antaño, si le quitamos los avances tecnológicos de los que disponemos, con la única diferencia que las condiciones de esas supuestas minorías, van siendo entendidas por la mayoría de los sujetos como algo que es normal, que existe y que tampoco hace daño a nadie,  y desde ahí, de toda la vida.



Las principales potencias mundiales van legislando al derecho a la unión legal de personas del mismo sexo, y las que antiguamente se oponían, van enmendando aquellas normativas. Porque no es posible que Usted tenga un novio, o una novia que ama, con el que permanece a su lado y decidan unir sus vidas bajo la ley para proteger sus propias pertenencias materiales. No se imagina Usted lo que es que uno de ambos muera y todo lo que ha logrado conseguir en pareja, se lo quede la familia de su pareja, dejándolo literalmente en la calle. No hablamos aquí de un tema moral, ni religioso, ni siquiera filosófico, sino de derechos ante la ley de los que todos, sin excepción, tenemos y debemos exigir: derechos, y de la obligación que deben de tener los Estados para con la ciudadanía, porque son, como Usted, tan ciudadanos como todos. La lucha por los derechos de los homosexuales probablemente no la conozca ni de lejos, pero ha sido durísima, que le han valido a sus voces amenazas, asesinatos, golpizas, peleas callejeras con la policía y fanáticos [verdaderas batallas campales], y ahí siguen, dándolo todo, y está muy bien, porque no es una opción [vuelvo a repetir], es una condición. Usted verá a muchos gay hizando una bandera multicolor, sobre tacones de punta, pelucas y demás. ¿Se ha preguntado alguna vez por qué lo hacen? Para provocarlo, a Usted, así de simple, para hacerlo pensar en la razón por la cual lo hacen. Ante la completa soledad por parte de las instituciones y la antigua sociedad, hasta de las propias familias, ha sido desde siempre su forma de réplica, de hacerle saber, y muy vistosamente, de que existe y de que está ahí, junto a Usted, y no sólo junto a Usted, sino por encima de Usted. ¿Por qué? Porque les guste o no, caminan todo el tiempo sobre esa linea divisoria que separa al hombre de la mujer, la masculinidad de la femeneidad, por eso son capaces de entender las formas de ser de ambos, también de entender sus penas, y eso, créame, es un privilegio, no algo de algún demonio, porque los demonios sólo existen aquí, en la tierra, y son de carne y hueso. Y esas son cosas que si no se acaban, se normalizan tan simplemente como dando igualdad. Le suena a alguien la palabra “Apartheid”... espero que si. Al caso vendría a ser muy similar.



A lo mejor habrá pensado alguna vez, desde la absoluta ignorancia, claro está, que estar cerca a una persona gay en su vida puede ser un peligro, que acarrean malas costumbres, que pueden hacerle daño a sus hijos, que puede afectar en su vida social o hasta a su vida personal. Pues bien, he ahí una de las claves de por qué se genera este tipo de debates: por la ignorancia, por supuesto, en una vida donde claramente el conocimiento va siendo suplantado por Sodoma y Gomorra, que no ha sido creado, puedo asegurarle, por ningún gay, sino todo lo contrario... Uno, normalmente, tiene miedo a lo desconocido, a todo aquello donde no tiene dominio y el don de conocer, y ese desconocimiento que provoca el miedo, genera el rechazo, y de la mano, inherentemente, el odio y el rechazo. Por eso queda en virtud de cada uno tener ese voto de inteligencia para meterse en otros mundos, no para ser parte de él, sino simplemente para conocerlo, darse cuenta de si es bueno o malo para la propia vida, y en caso de no ser malo, dejarlo vivir en paz, y si encima le ayuda a su propio entendimiento del mundo, apoyarlo, y con un par de buenos cojones, si es que los tiene, por supuesto. Y punto. Eso no atañe ni a religiosos ni a ateos, ni a derechas ni a izquierdas, porque en una cosa así no tienen absolutamente nada que decir. ¿Por qué? Porque todo está dicho, ahí, sobre la mesa, sin dejar cabida ni a percepciones personales ni efímeras. La cuestión gay es una cosa tan sólida, directa y real como una roca, y tan limpia y clara como el agua. Darle vueltas alredor es una cosa, simplemente, de imbécil.  Qué queréis que os diga.



A uno, siendo abiertamente gay, le resulta muy gracioso ver las excusas de las derechas y los conservadores en los parlamentos, después de durante años, y aún en la actualidad, apoyando a instituciones como fundaciones de niños y UNICEF, de la propia lengua castellana o de protección de derechos como Amnistía internacional, y todo aquel proyecto que defienda a la gente menos protegidas de los abusos o la imbecilidad y barbarie humana. Supongo que será por una necesidad de abrazar esas iniciativas teniendo la conciencia de lo mucho que uno, como mucha otra gente, ha tenido que luchar para lograr esa paridad, y medallas aparte, con mucho más hombría que muchos heterosexuales a los cuales, directamente, todo esto les importa una mierda, y protegiendo a las generaciones más jovenes, dentro y fuera de la familia propia, para que este tipo de debates, en sus propias dignidades e inteligencias, nunca en la vida tengan que dudar, porque se trata de una simple cuestión de cultura, de educación y de clase, sean quienes sean, y vengan de donde vengan. Es solo cosas de hombres y mujeres derechos y derechas. Haga lo mismo con Usted, y con sus hijos si los tiene. Os lo dice una persona que, en esto al menos, créame, sabe perfectamente bien de lo que habla. Apoye y proteja la igualdad, porque no se arrepentira, jamás. Muchas gracias por leerme.


30.3.13

HYÈRES 2013

Image::HYÈRES FESTIVAL © HYÈRES:: 


La suerte está echada y ya no hay marcha atrás. En menos de un mes, por vigésima octava vez, la ciudad francesa de Hyères será el epicentro del mundo de la moda internacional, y sobre ella posarán sus ojos los nombres más importantes de esta industria. Diez diseñadores y diez fotógrafos de quince países competirán por uno de los premios más connotados en lo que a catapultar creadores se refiere. El Festival Internacional de la Moda y la Fotografía de Hyères empieza a calentar motores.



¿Los afortunados? Tomas Berzins (Letonia) y Victoria Feldman (Rusia); Henning Jurke (Alemania); Camille Kunz (Suiza); Yvonne Poei-Yie Kwok (Países Bajos); Xénia Lucie Laffely (Francia); Satu Maaranen (Finlandia); Marion de Raucourt (Francia); Damien Ravn (Noruega); Shanshan Ruan (China) y Xing Su (Canadá) en la categoría de colecciones femeninas y masculinas. Por su parte, Lena Amuat y Zoê Meyer (Suiza); Emile Barret (Francia), Petros Efstathiadis (Grecia); David Favrod (Suiza); Dominic Hawgood (Reino Unido), Grace Kim y John Mann (Estados Unidos); Anna Orlowska (Polonia); Peter Puklus (Hungría) y Eva Stenram (Suecia) competirán en la categoría de fotografía.



¿El jurado? En moda y presidido por el creador Felipe Oliveira Baptista, agrupará al artista visual Liesbeth Abbenes; Imran Amed, redactor en jefe y creador de la web The Bussines of Fashion; Barbara Coutinho, Directora del Museo del Diseño y la Moda de Lisboa; Mark Holgate, Director de actualidad en moda de la edición americana de Vogue; Paula Reed, Directora de moda de la británica Harvey Nichols; Delphine Roche, Redactora en jefe de la revista Numéro; Floriane de Saint Perre, presidenta de su propia sociedad y el fotógrafo Maurice Scheltens. La competición referida a fotografía, será presidida por Charles Fréger y el resto del cuerpo del jurado será compuesta por el escritor y curador británico David Campany; Ariane Braum, Directora adjunta de publicaciones de Kherer; Rein Deslé, curador del Fomu FotoMuseum de Amberes; Olivia Gideon Thomson, fundadora y directora de We Folk; el músico londinense Colin Greenwood; la estilista Karen Langley;  el fotógrafo Jean-Francois Lepage; Isabelle Mocq-Orain, directora de arte de BETC París; Patrick Scallon, Director de Comunicaciones de Dries Van Noten y Jerôme Sother, Director Artístico de GwinZegal. Un lujo de nombres de que se darán cita en la pequeña Villa Noailles para el nuevo relevo de los creadores punteros en estas dos áreas creativas.



Junto con la competición, el festival será acompañado a su vez con sus ya clásicas exposiciones, en esta oportunidad, dedicadas a las figuras de Felipe Oliveira Baptista, L.12.12, Guy Bourdin, Jean-Francois Lepage, Pierre Debusschere, Jessica Eaton, Brea Souders, la revista Novembre dirigida por Florence Tétier, Les Olivades, Ragne Kikas y el trío compuesto por Elina Laitinen, Siiri Raasakka y Tiia Sirén. Asimismo, los asistentes podrás disfrutar del  Hyères Festival Films y un showroom integrado por The Formers. Para gustos, colores, y para empezar la fiesta, de todo. Por supuesto, una vez más, ahí estaremos. Muchísima suerte para todos.


25.3.13

FAMA

Image::MS BRUNA KAZINOTI PHOTOGRAPHER © SPLIT::


Leyendo periódicos, mirando a ratos la televisión, escuchando la radio, yendo al cine o simplemente caminando por la calle, me detenía a observar, o a escuchar detenidamente con los ojos cerrados los discursos, tanto visuales como escritos o hablados, de esa cosa tan peculiar llamada fama. La fama. La condición de ser una celebridad. Es una cosa rarísima aquello de la fama. Y más raro aún es cómo la gente se vuelve loca con aquello, como si estar frente a una persona poseedora de ese bien tan inmaterial, representase estar frente a una suerte de divinidad... ciertamente, aquello es a ratos imprescindible para los que se dedican a las áreas creativas, sobre todo las relacionadas con el espectáculo. Pero, ¿Se ha preguntado Usted alguna vez qué pasará por la vida de una persona que detenta esa condición? Puedo asegurarle, que grato no es. En absoluto. Y os lo digo con conocimiento de primera mano.



A lo largo de los años, quien les escribe a estado sentado frente a muchas de esas personas, y la mayoría de ellas, al final, no entienden en qué minuto de su vida cometieron tan craso error de volverse una celebridad. Los habían transformado en personajes, figuras tan distantes como dispares de lo que ellos mismos son, de sus esencias como personas. En muchos casos la fama estubo a punto de destruirles la vida... es una cosa que debe manejarse con muchísimo cuidado, porque esa misma divinidad, hace que el propio mundo se aparte de tí, te segrege del resto y termines por no confiar ni en tu sombra, terminando por llevar una vida, cuando menos, solitaria, o moviéndote con gente que tenga ese mismo bien, porque te entienden, porque saben perfectamente lo que significa. La gran mayoría de la gente de a pié, sueña con ser famosa, algunos por una necesidad de trascendencia, otros por temas de autoestima, otros por relación directa con lo económico, pero pocos, muy pocos, llegan a ella entendiéndola como una herramienta o un paso previo para otra cosa, más importante aún, que es ayudar a otra gente, o a tu área, o a tu ciudad o país. Son contados con los dedos y no llegan a una mano, os lo puedo asegurar. Darse un paseo por Los Angeles, es estar frente a la peor película de bajo presupuesto por lo más patético de la condición humana y su sed de trascendencia, al igual que cualquier semana de la moda de alguna capital internacional. Te entran unas ganas locas de coger una escopeta doble cañón automática y salir a la calle a cargarte gilipollas.



Si uno se pone a mirar al viejo Hollywood, o al mundo de la alta costura, donde ciertamente sus protagonistas se trataban de personas mundialmente célebres, lo eran porque su calidad trascendía continentes enteros, me refiero a la calidad de sus trabajos y profesiones, donde no existía internet y en donde si querías ser alguien, debías trabajar muy, muy duro. Y lo hacían, y espectacularmente con la mitad de avances de los que hoy disponemos. Probablemente, la tecnología fue el gatillo para lograr fama contra reloj, y de ahí, la decadencia de la condición de ser famoso, como una montaña rusa abajo, hasta llegar a convertirla en una ordinariez. Hoy por hoy son célebres cualquier pelafustán dentro de un reality show, o algún niñato que se pasee cual payaso de turno por las semanas de la moda, o alguna bataclana que muestre el culo y las tetas, o que aparezca sin cesar en las fotos de eventos o fiestas... ¿Qué elegancia, no? Sería encantador resucitar a todas esas estrellas del viejo Hollywood, o esos diseñadores que fundaron las marcas insignia del país galo a ver qué opinasen al respecto. Sería un maravilloso regalo al sentido común.



Esa misma fama contemporánea, hace que el relevo de famosos sea tan rápido como quien lame un helado, en una maldad para con esa misma gente que lucha por lograrla, siendo despachados por el mundo para el próximo, en un abrir y cerrar de ojos que atenta contra la dignidad y autoestima de esa misma gente. Aquello es una maldad, y de las gruesas. Quién os escribe, en el mundo editorial, como otros muchos, se dedica a eso, desde hace años, a fabricar famosos o celebridades dentro de sectores creativos, pero bajo la premisa que con ellos vas detrás durante años, procurando bajo toda suerte de estrategias que no se transformen en mercancías que el establishment despache según su prepotente antojo. Mezclar el talento, el trabajo bien hecho, la formación y la alta cultura que les permita ponerse por encima de ese establishment, hasta por encima de las propias instituciones, que es lo que al final, produce la fabricación de los mejores representantes de una época, o una generación. Si Usted se piensa que es fácil, prepárese para la escopeta de doble cañon, porque se suda mucho, y en frío. Pero vale la pena. Verlos después en la mitad de los medios de comunicación en cuatro idiomas, o dando entrevistas en una inteligencia formidable donde pasean a los periodistas como quieren ganándose el cariño del público, qué les puedo decir, te entran ataques de risa y sacas de la nevera una botella para brindar en su honor. Porque eso es popularidad, y la popularidad duerme con la fama como una pareja de recién casados, porque llegas a la población, y siempre será la inteligencia el motor de una fama que se imponga al tiempo, al mundo moderno, y a la ordinariez. Y así vale la pena ser una celebridad, porque de esa fama te puedes permitir vivir una vida, y muy digna, en el sentido que puedes salir a la calle y tener el cariño de la gente, no esconderte , ni recibir miradas extrañas. Y cuando llegas a ese punto de popularidad, de buena popularidad, no te puedes enloquecer ni encerrarte en una burbuja, sino muy por el contrario, tienes la obligación de usar esa fama para ayudar, levantar y catapultar a tus pares, y a los buenos que vengan tras de tí. Tener la elegancia de la solidaridad, que en el mundo moderno es casi un objeto de colección. Y encima se ríe Usted de buena gana, y conoce gente muy valiosa. No es un mal camino, en absoluto.



La clave radica en saber que eso, la fama, es una cosa tan etérea como un perfume o un arcoiris, que sabe que después de instantes desaparecerá, y dejará sólo lo que existe, que es con lo que uno debe convivir todos los días, hasta que tu corazón deje de latir, que no es más que el uno mismo. Y en ese ejercicio se debe practicar, como ir al gimnasio, el sentido común, y por sobre todo la dignidad, en el sentido de entender que uno no es más que otro, pero tampoco menos... simplemente es su trabajo, y que eso de la fama y la popularidad es parte del contrato, parte de las reglas del juego. Por supuesto, para eso, la fama tiene que venir de la aceptación general de lo que Usted hace, y para que eso ocurra, debe ser un trabajo bien hecho, profesional, que le cueste y en donde se obligue Usted mismo en alcanzar la máxima perfección en lo que hace, no aparecer sólo por aparecer, porque si hace eso, pues estará tan desvalido y sin armas para evitar que el establishment se lo coma de un solo bocado, y que acabe con una vida preciosa, porque los que se dedican a esto, a las áreas creativas, tienen más posibilidades de tener vidas preciosas gracias a sus propias creatividades, vengan de donde vengan, y eso es una divisa. Y es importante. Hágalo bien, si quiere vivir de ello, y pasárselo en grande. Aunque, honestamente, siempre se pasará mejor estando detrás de la cortina. Infinitamente mejor. Historias de eso, de la fama. Usted mismo.