21.8.14

PERFIL: LAUREN BACALL

Image::MS NINA LEEN PHOTOGRAPHER © MOSCOW::


La noticia dio ayer la vuelta al mundo desde un departamento en Nueva York. Había muerto, un año antes de cumplir nueve décadas, una de las mujeres insólitas de nuestro tiempo. Betty Joan Weinstein Perske, más conocida como Lauren Bacall. Actriz de la época dorada de Hollywood en los cuarenta y cincuenta, había dejado de respirar. A nadie le extrañó que la exclusiva se esparciera por los cinco rincones de la tierra como la pólvora, contra el tiempo. Era la Bacall. Hija de un polaco y una rumana, inmigrantes judíos establecidos en Estados Unidos, ni más ni menos que en Nueva York, ni más ni menos que en el Bronx, Betty inició sus estudios en la American Academy of Dramatic Art, una de las factorías de leyendas del teatro y el cine anglosajón. Y en eso se convirtió la Bacall, en una leyenda, la misma leyenda que en una rueda de prensa le dijera a una periodista que Nicole Kidman no era ninguna leyenda, que para serlo se necesitaban años, ser mayor, y tenía razón.


Y es que la Bacall era mucha Bacall. Para costear sus estudios a los diciseis años, la pequeña judía del Bronx comenzó a trabajar como acomodadora en un cine y como modelo para la revista Harper’s Bazaar. Un día, en una sala de exposiciones de la Séptima Avenida, fue descubierta ni más ni menos que por la icónica Diana Vreeland, directora en ese entonces de aquella emblemática publicación. Fue Vreeland quien la colocó entre sus páginas y la portada que encandilaría al director de cine Howard Hawks. Su secretaria la mandó a llamar, y al llegar Hawks se decepcionó. Encontró a una pequeña Betty tímida, de voz nasal, nada más antagónico a una futura estrella de la gran pantalla, y la despachó. Pero Betty no aceptó la humillación. Debutó en Broadway en 1942 con la obra “Johnny 2 x 4” y fue a visitar a Hawks. Le tocó la puerta a puño cerrado, entró y le dijo “Hola Howard, cómo estás” con una voz profunda y grave, y simplemente, lo encandiló irremediablemente. Howard la incluyó en el elenco del film “To Have and Have Not” junto a Humphrey Bogart, y el resto es historia. Entró al Olimpo de Hollywood y convirtió a Bogart en su esposo hasta la muerte del intérprete, en 1957. A lo largo de su vida realizó más de cuarenta películas y el pasado 13 de agosto, el día que dejó de respirar en su domicilio producto de un derrame cerebral a consecuencia de una embolia, Lauren Bacall pasó a pertenecer a las enciclopedias de la Historia Universal.


Lauren Bacall es un caso muy particular dentro de nuestro mundo contemporáneo. Encarnizó la más alta perfección de lo que aún entendemos por sofisticación. Representa una de las últimas divas en una contemporaneidad donde aquella clase de mujeres se han casi extinto en el ámbito de lo público, y su deceso abre la ventana a un montón de preguntas sobre la degradación de lo onírico en los mundos del cine, la moda y el show business. La próxima primavera el museo del Fashion Institute of Technology de la gran manzana dedicará una retrospectiva a su figura y su relación con la moda, el mundo que le abrió las puertas a convertirse en la leyenda que nos acaba de abandonar. No vale la pena hablar mucho más de la Bacall, porque los principales tabloides internacionales ya se han encargado de eso. Más bien la tarea es abrir esas preguntas. ¿Qué actriz, hoy, le llegaría siquiera a los talones?, ¿Qué mujer del show business actual norteamericano, de esas que se pasean por las alfombras rojas, podrían siquiera imaginar moverse sobre esas alfombras con el mismo desplante y derroche de clase marcial como la Bacall o la aún viva Sophia Loren?... No quedan muchas, y lo grave del asunto, es que no aparecen más… así son nuestros tiempos, y es una pena.


Si Hollywood construyó a una de las más destacadas divas del cine clásico, Bacall supo mantenerlo aún bajo la sombre de Bogart. No se convirtió en “la viuda de”, sino que se catapultó como La Bacall, como La Monroe, como La Taylor o La Davis. Tuvo los cojones de enfrentarse públicamente a la casa de brujas del Comité de Actividades Antinorteamericanas del senador McCarthy junto a otro grupo de estrellas en una época complicada sin bajar un segundo la barbilla. Aquello sólo se lo reservaba a la cámara. Y así, a punta de talento y cojones, se convirtió indiscutiblemente en uno de los íconos de la cultura popular. Cumpliste.




20.8.14

CAMBIOS EN LOS TIEMPOS

Image::MR HEDI SLIMANE PHOTOGRAPHER © PARIS::


Una vez más, la moda gira según los minuteros y segunderos del reloj. Queda claro en el recién publicado artículo de la periodista norteamericana Cathy Horyn en T Magazine, la revista del The New York Times, en el cual no le ha quedado más remedio que bajar la cabeza ante el rotundo éxito de Hedi Slimane al frente de la casa Saint Laurent, éxito en cifras, éxito en números. Kering SA (KER) aumentó en el comercio de París después de reportar ingresos que superaron las estimaciones de los analistas financieros en el segundo trimestre debido a la creciente demanda de vestidos Saint Laurent, además de Gucci, sosteniendo que crecería aún mas durante el segundo semestre de este año. Las acciones avanzaron un 5,6 por ciento, la ganancia más pronunciada en un año alcanzado casi 160 euros por acción. Sobre la base comparable, las ventas subieron un 4 por ciento. Nada menor. Saint Laurent aumentó durante el trimestre sus ventas en un escandaloso 29 por ciento superando el 22 estimado.


Si Gucci representaba para LVMH su mayor apuesta, Saint Laurent ha dado sorpresas a Kering, entregando un crecimiento en los ingresos francamente excepcionales, representando ahora, junto a otras marcas del grupo, más de un tercio de las ganancias. De este modo, Kering consigue una mayor porción de las ventas de LVMH sobre sus marcas de moda y artículos de cuero más pequeñas. Bottega Veneta, la segunda mayor marca de Kering, también reportó ganancias por sobre las estimaciones de los especialistas. Por supuesto, la marca continuará implementando planes encaminados a intensificar el crecimiento y el flujo de caja de cada una de sus firmas. En esa estrategia, la compañía acordó comprar el fabricante suizo de relojes Ulysse Nardin, que se espera concrete en este segundo semestre. Para ellos, la firma de relojes representa un rico patrimonio, de alta rentabilidad y con perspectivas de crecimiento muy sólidas, según el consejero delegado de Kering MR François-Henri Pinault.


En su artículo en el semanario neoyorkino, Horyn desgrana un montón de fechas, estilos, sucesos, nombres y apellidos para tratar de desmenuzar lo que es más claro que el agua. Slimane enriquece a sus jefes, y lo hace con sus propuestas cargadas en algo tan simple como el sentimiento de desaprobación de las nuevas juventudes por los viejos modelos, basándose, precisamente, en el rescate de los modelos de antaño. Me pregunto en qué minuto se quedó pegada Horyn, estancamiento que le valió más de un dolor de cabeza al defender a regañadientes lo indefendible: que los tiempos habían cambiado, y tiene razón, Hedi ha captado la modernidad en su totalidad. No es imbécil, y eso es lo que vende, y seguirá vendiendo en el universo de la moda, como cualquiera que tenga dos dedos de frente: la modernidad, que no es más que la reinterpretación del pasado mirando al futuro para tener un mejor presente. Se hará rico.


Volviendo a Horyn, cabe la pena mencionar un aspecto importante en la que gran parte de las supuestas grandes personalidades del periodismo de moda caen, y es el vicio. El vicio alimentado por el ego. El ego proveniente del saber que detrás se encuentra un tabloide emblemático, y que sus líneas serán leídas por miles de personas. Deberían salir más, y no me refiero a todo el universo que corresponde a la moda, como desfiles, fiestas exclusivas, lanzamientos de tiendas, exposiciones y cenas. Como la misma Horyn dice, Susan Sontag decía que el arte más interesante y creativo de nuestro tiempo, y de cualquier tiempo, no está abierto al culto en general. Exige un esfuerzo especial, habla un lenguaje especializado. Pues bien, he ahí lo que ha hecho Hedi: meterse ahí, no en la alta moda, que se mueve más cerca de los medios de comunicación y alfombras rojas. Por eso Hedi, metido en ese arte más interesante, creativo, especial y sobre todo real, se ha convertido en el dueño de la alta moda. Enhorabuena por Kering, y enhorabuena por Hedi.

26.7.14

MERITOCRACIA

Image::MR WILLIAM EGGLESTON PHOTOGRAPHER © MEMPHIS::

¿Ha escuchado alguna vez esta palabra, la que titula este texto? La meritocracia. La obtención de beneficios y mejoramiento de las condiciones personales o grupales basado en los méritos de uno mismo, o de un grupo. Palabra rara en los tiempos actuales, donde parece a ratos una gran confusión, o donde nacen de todas partes todo tipo de excusas para poner sobre poltronas de poder de decisión o acción a quienes, en un gran y alarmante porcentaje, poco y nada tienen de meritorio para aquellas distinciones, apelando precisamente a eso, a un supuesto mérito. En jerga de los jesuitas, la rama más intelectual de la fe católica, no se pierde ocasión para repetir y acentuar el término “magis”, que traducen en un significado propio y extendible de la más alta excelencia, aplicado a todas las áreas de la vida y el conocimiento. La congregación a la que pertenece el actual pontífice da prueba de ello, de momento, en la figura del principal bastión de la iglesia, uno de los referentes indiscutibles de la más alta inteligencia, erudición y sobriedad, términos escritos para Usted por una persona que ni siquiera es creyente…


Podrían catalogarse mis dichos dentro de un halo casi esotérico. Lo cierto es que eso, la meritocracia, da pruebas por hoy, no por casualidad de su fuerza en las ramas a ratos más ninguneadas del complejo enigma de nuestras vidas y la sociedad que vivimos. La ciencia, la investigación, la medicina, el arte y la literatura continúan siendo los nidos de esa virtud, casi siempre silenciosa pero muy poderosa, en cuya virtud avanza nuestra especie, lejos de los focos cuyas luces son robadas a diario por la tontería del espectáculo, la grandilocuencia de los escándalos políticos y empresariales y la farandulización de las tragedias naturales o a consecuencia de nosotros mismos. ¿Qué decir al respecto? Nada. Nada en el saber que ha sido de la misma forma desde tiempos donde la historia comenzara a documentarse, es decir, de toda la vida. Esa es nuestra verdadera identidad, la de todos y cada uno de nosotros por una condición casi biológica. En ese sentido, cabría la responsabilidad en cada padre y madre de familia hacérselo saber a sus hijos, y desde ese punto de partida, educarlos, quizá, para que partiendo desde esa vértice, generar… ¿una… virtud? Los métodos son tan dispares de acuerdo a cada una de nuestras condiciones y realidades personales que se transforma en una tarea casi titánica, y como sabemos, a nadie le enseñan a ser padre, o madre.


Desde nuestro centro personal en donde nos encontramos, y de ahí para todo lo que nos rodea, y más allá donde ni siquiera nos imaginamos que podemos llegar, cabe una tarea grande, enorme, que es la de lograr descifrar cuál es nuestra virtud. Nuestra verdadera virtud, aquella donde alguien o algo nos toca para poseer un talento. Y si he de enfatizar en esto, es debido a que el reconocimiento de ese talento, y por consecuencia la especialización de ese talento, en el más alto nivel, en ese “magis” como dicen los jesuitas, es el punto de fuga de donde se generan las verdaderas vanguardias. Las vanguardias…



No pasamos por los mejores momentos, dicen muchos, en todas partes. Y uno se va caminando por la calle convencido de que aquello es cierto, que sin duda lo es, pero, ¿Para quién? Y luego llegas a casa y te sientas frente a una hoja de papel a escribir, o a dibujar, o a coger un instrumento o experimentar con algo y resulta que es bueno en eso, quizá muy bueno, y se dedica a eso, y le va bien, y con el pasar de los años, le va mejor, aunque alrededor no se pasen los mejores momentos. El tema es cómo descubrir ese talento propio, y luego, cómo hacer para que el resto se de cuenta de esa meritocracia. Algunos se obsesionan con ese tema, los otros. La meritocracia puede ser generada probablemente más por los otros que por el propio sujeto, lo que nos pone en la irrefutable realidad de ser seres sociales. Trabajar es el primer punto de partida, y luego, la especialización dada por la experiencia y la observación, dos puntos que hoy por hoy son muy menospreciados, ninguneados, siendo que se transforman en la propia alimentación de la meritocracia en el elemento más interesante y sabroso para llegar a saber con exactitud por qué y de qué manera se hizo aquello que tenemos frente nuestro, aquello que nos fascina o nos deja boquiabiertos. Y aunque los tiempos no son los mejores, todos los días aparece gente guapa haciendo cosas guapas, y es bueno estar cerca de ello, porque alimenta la propia capacidad de soñar, que es el suero que alimenta el alma, y el alma el instinto, y el instinto la cosa, que puede o no llegar a convertirse en algo tremendamente importante para uno y para los otros. En ese ejercicio, al contrario de lo que mucha gente piensa, lo que digan los otros, no debe,  a Usted, importarle jamás. Así se construyen los sueños y luego se hacen realidad. Y si nadie le da el mérito, quédese tranquilo, ya Usted mismo se lo regaló, y eso no tiene precio. Es tan difícil en el mundo moderno que alguien valore el trabajo propio sin haber egresado de una pomposa universidad, o venir de una casta rimbombante, o sin tener una red amplia de contactos en medios de comunicación o plataformas comerciales que muchos quedan en el camino. ¿Y si a lo mejor, hiciera lo contrario? ¿ Manteniéndose desde las márgenes, hacer un trabajo de especialización mejor incluso que todos aquellos que se mantienen dentro de un sistema tradicional?, ¿Qué sucedería? Probablemente no tendría la misma visibilidad al corto plazo, pero con el pasar de los años, lo conocería la gente justa e indispensable para que en el largo plazo su meritocracia tuviese un pedestal de mármol o hierro forjado… Quién sabe. Mientras Usted aprenda a reconocer el mérito personal, propio, créame que el resto también aprenderá a valorar el suyo, por supuesto, en el lugar correcto, en el momento justo y la gente indicada. Es lo que los jesuitas llamaban, y siguen llamando, el “magis”. La meritocracia.



24.7.14

MODA & ILUSTRACIÓN



El mundo de la ilustración de moda va adquiriendo cada vez más notoriedad. Nuevos artistas incursionan en la industria del lujo y las tendencias a través de páginas de revistas y el universo publicitario, dotando a las marcas de un romanticismo perdido y a su vez transformándose en obras de arte apetecidas por todo tipo de coleccionistas.

Esta obra, resume anotaciones del artista y editor Alex Ceball sobre la ilustración de moda y su relación con la vocación, la técnica, los medios y la ética en el ejercicio de esta renovada rama del dibujo comercial, con una serie de recomendaciones a los nuevos aspirantes para su despegue profesional, comunicaciones en el nuevo panorama tecnológico y su relación con marcas y revistas de moda de todo el mundo. Una guía notable y honesta para el nacimiento de potenciales nuevos ilustradores.

Disponible en todo el mundo por Amazon y librerías Barnes & Noble!




15.6.14

LABHUNTING

Image::MS CASS BIRD PHOTOGRAPHER © NYC::

Para todos quienes integran en sus hojas de vida y curriculums el oficio de Coolhunter, y para todas aquellas escuelas que han integrado dicha disciplina a sus mallas académicas en forma de cursos, postgrados o diplomados, el tiempo, siempre veloz, les va pasando la cuenta. El oficio de buscar tendencias para insertarlas dentro de los hábitos de consumo para la gran industria de la moda ha cambiado. Aparece una nueva figura central en el mundo de la búsqueda de tendencias y va mucho más allá de lo que hasta ahora conocíamos, que lleva un par de años y poco más funcionando sin un nombre reconocible. Hoy aparece definido: El Labhunting.


Si bien hasta ahora el coolhunter tradicional se dedicaba a la mera identificación de nuevos hábitos, productos, servicios y su posterior informe a las empresas de consumo y medios de comunicación para su masificación, el Labhunter va un paso más atrás para avanzar dos adelante y quedar muy por sobre el rol de los nominados buscadores de tendencias. Agrupa el anterior ejercicio de identificación de tendencias con más rapidez, pero reúne además en su ejercicio otros tres ejes: el estudio de la manufactura, en donde identifica el origen de materias primas, adelantos tecnológicos en su elaboración y las buenas prácticas en los sectores sociales y medioambientales en el mismo proceso a fin de evitar a las compañías e intermediarios futuros escándalos relacionados con estos ámbitos; La multidisciplinariedad. El Labhunting opera no sólo en el ámbito del consumo como tal, sino recurre a la totalidad de las áreas de la vida de una persona y su posición dentro de grupos sociales para identificar océanos azules, más entendido a modo de productos o servicios que como un todo pueden ser una cosa y varios a la vez, poniéndolos a prueba en su efectividad de estímulo antes de ofertarlo como novedad a clientes en una misma transversalidad.  


En tercer lugar, el Labhunting centra su mirada en la efectividad de estímulos en el universo de los nuevos modelos de comunicación, utilizando la red para comprobar el fenómeno de distintos productos o servicios a través de la web y redes sociales, identificando esquemas de posible éxito tanto en productos como en su comunicación masiva. El Labhunting, como su nombre lo indica, es una disciplina que centra su actividad en un modelo de laboratorio de tendencias pre-diseñadas, originales. Funciona a modo de identificador y también co-creador de tendencias que lanza carnadas a los coolhunter y medios tradicionales para despistarlos de su objetivo primordial de identificación de novedades y canalizar otras con mayor impacto. En el Labhunting, sus protagonistas logran pulir las antiguas metodologías. Unen el trabajo in-situ, en terreno, inmersos en los mundos de la cultura underground y sus subdivisiones de manera anónima, también en el imperio de los simbolismos presentes de los medios de comunicación de masas y las redes ocultas, sólo que ahora, además de ese esfuerzo, lo integran dentro de un espacio de experimentación múltiple, social, puliendo esos mismos productos y servicios, mejorándolos, esquematizándolos y sacándolos como productos únicos incompetibles, fácilmente copiables aunque difícilmente igualables en sus bases productivas iniciales, asegurando con estas prácticas autosustentabilidades duraderas a través de elevación como íconos de época, ubicándolos en el imaginario cultural y de mercado a través de los medios de comunicación tradicionales partiendo por los no convencionales.



Otra de las características esenciales de los Labhunters, es, además de trabajar en absoluto anonimato y bajo perfil, la accesibilidad a los más sofisticados y secretos ambientes tecnológicos aplicados a la moda, el diseño, la música, el arte, la restauración, la cosmética, los mundos de la restauración, la belleza, la edición, la hotelería y el sector audiovisual, de espectáculos y nuevas tecnologías. ¿Dónde se encuentran? A diferencia de los coolhunters, ubicados en zonas altamente pobladas y gentrificadas de las principales capitales mundiales, los Labhunters se mueven en todas direcciones, desde las más densas y sofisticadas ciudades a las más alejadas y rudimentarias aldeas, constantemente, en cualquier rincón del planeta. Son infinitamente más preparados intelectual y académicamente en la integración de las áreas que les compete, alejados en edad y estrambóticos estilos de los ya mediáticos y célebres primeros coolhunters y con alto conocimiento en el funcionamiento de los mundos de la empresa y los medios de comunicación, como quien dice, cualquier hijo de vecino. Los primeros Labhunters, lejos de la occidentalidad que pudiese imaginarse, provienen de países como Japón, China, India, Sudáfrica y Brasil, con altos índices de investigación tecnológica e inversiones en I+D, en la curiosidad de ser los nuevos centros de poder económico mundial. Unos entrarán pronto a la pista de baile para convertirse, si su ego puede más que su discreción, en próximas y sonadas celebridades. Otros, los más viejos por ser los más discretos, sencillamente, siempre han estado ahí, en esa misma pista. Solamente, se han sofisticado. Se han reinventado. Que tiemblen las modernas. Labhunting.



12.6.14

EL ROL DEL ARTISTA

Image::TERRY RICHARDSON PHOTOGRAPHER © NYC::

Hace poco tiempo atrás, un artista de un país de América Latina produjo una acción que causó gran repercusión local. Quemó los pagares de todos los alumnos de una universidad privada, deuda cercana a los quinientos millones de dólares. Dicha casa de estudios, se había visto envuelta en un caso de fraude, por lo que fue clausurada dejando a su alumnado prácticamente en la calle, elevando con esta acción al artista a la categoría de héroe nacional en plena época de marchas estudiantiles y promesas gubernamentales de cambios en el sistema educacional de dicho país, en el centro de la polémica. Después de dar vueltas en círculo durante un rato, me detuve a pensar sobre este artista, su acción y la real repercusión que su acción tendría en el futuro, en el supuesto que llegase a tener algún significado. Obviamente, aquello no lo sé, ni lo sabrá nadie hasta que suceda. Todo a su tiempo, dicen.


Después de estas vueltas en círculo, cigarrillos y tazas de café en completa soledad, cabía preguntarme sobre el rol que un artista debía cumplir. A primeras, este artista en particular cumplía con todos los ingredientes: caía en la polémica nacional asegurándose una total cobertura de prensa, por estos tiempos vital para el mantenimiento de su profesión y realizaba una gruesa crítica social poniendo de su parte al pueblo alejado de los círculos de poder, que bajo todo análisis es la función primordial de un artista, desde siempre.


Ahora bien, cabe la pregunta del nivel de legitimidad de esta acción. ¿Artísticamente hablando, es aceptable que un artista use una realidad bullada para utilizarla como caldo de cultivo para la realización de una obra?, ¿No sería más legítimo que hubiese realizado la misma acción antes que aquello se transformase en tema de discusión obligado en todo el tejido social de un país? Los medios locales relativizaban esta performance como un modo de buscar la atención, a secas. Conociendo personalmente la obra anterior de este artista, y a él mismo, podría asegurar que toda su obra ha estado pintada con esos tintes de polémica crítica social. Era, lo de los pagarés, completamente legítimo en el universo de su trabajo.


¿Cuál es, entonces, el rol de un artista el día de hoy? Es tan amplia la gama de matices para contestar esta pregunta que podría ser un debate eterno… o no. ¿Qué opina Usted? ¿Qué límites debe autoimponerse un artista en la realización de su obra, o por el contrario no debería ponerse ningún tipo de límites?. ¿Qué sería de un artista si hoy, como en la antigüedad, no existiesen ningún tipo de medios de comunicación? ¿Debiese el arte adaptarse a los tiempos y a los medios, o en su propia inteligencia asegurar su perdurabilidad en el tiempo en base a obras físicas? Seguramente la performance o la instalación tendrían que decir lo suyo sobre este tema. Esto lleva a otro punto de partida de discusión.


¿En qué medida es realmente valorable este tipo de intervenciones, como la performance o la instalación en nuestros tiempos, cuando ya han pasado a convertirse en habituales del mundo del arte perdiendo la chispa de la novedad cuando aparecieron? Son inevitablemente propias del mundo contemporáneo, fugaces como la realidad misma, que logran perdurar en el imaginario colectivo únicamente gracias a su registro y documentación. ¿Y si evitas intencionalmente el registro y la documentación? ¿No existe? ¿Nunca existió, nunca pasó? ¿Qué sucedió con una obra cuando no tuvo valoración mercantil alguna por su propia fugacidad y ausencia de registro? Son preguntas que abren la puerta a una nueva valorización de la obra como tal y el rol del propio artista, al hacerlo de esa manera intencionadamente o no.  Más allá de la primera intención visual, es interesante valorar el mundo que existe detrás de la vida de la misma obra, convirtiéndose a veces el proceso en el suceso aún más interesante que la propia concreción de la obra y su registro para la perdurabilidad en la trayectoria de su ejecutor. ¿En qué medida se puede valorar ese proceso si no existe documentación alguna más que la comunicación de boca a boca a puerta cerrada, hecho intencionalmente así por el propio artista? Es en este suceso cuando aparece la figura del teórico y su importancia como medio de documentación. Rol que parece a ratos no ser identificado por los propios teóricos en nuestra época reciente, ni en su propia importancia de registro. Digámoslo con sus letras, hoy por hoy, escasean. ¿Por qué? Será por los propios deseos del teórico de forjarse un nombre dentro de su mundo en base a la documentación de obras o acciones físicas, palpables? Vuelvo al rol del artista, o de algunos artistas elegidos con pinza, al privar intencionadamente sus procesos en el sentido de hacer y construir obra, y más importante aún, procesos de obra reservadas únicamente para él mismo. En ese sentido, la agudeza del teórico debiese ser incluso más entrenada que la de los propios artistas, y puede que sea esta relación, o no relación, la que haya provocado un alejamiento entre ambos agentes para asegurar la presencia de una obra ante el público. En ese sentido, ¿Es legítimo que el artista busque sus propios medios en las herramientas de comunicación masiva que le ofrece el mundo moderno pasando por alto al teórico y su rol de escribano de su propia historia? Es una situación compleja, y muy actual.



En otro punto del mismo asunto, ¿Están o no pasadas de moda estas manifestaciones artísticas y sus modos de ejecución?, ¿Es, lo de este artista y otros contemporáneos un refrito de acciones ya realizadas por otros artistas emblemáticos pioneros en este modus operandi? Y, en el caso de ser efectivamente un refrito, ¿Debiera el artista replantearse volver a la realidad de la obra física para su permanencia en el tiempo? Respuestas, una vez más, deben ser miles, lo único cierto es, al menos en estos momentos, que este tipo de manifestaciones y sus fugacidades son reflejos intrínsecos de nuestro tiempo, donde todo poco y nada perdura. 


11.6.14

EL SECRETO DE LA CREATIVIDAD

Image::MR JAMES STONE PHOTOGRAPHER © NYC::


Gran palabra. Curiosa palabra. Delicada palabra… La creatividad. ¿Cómo reconocer este patrimonio en tal o cual persona, o en lo que hace?... ¿Cómo saber que un creador realiza una obra verdaderamente creativa, o ha estado inmerso en un proceso efectivamente creativo, de primer nivel?... ¿Bajo qué parámetros se debe medir la creatividad real sin confundirla con la pseudo creatividad, aquella basada en la copia o en la mera manifestación de cualquier cosa ya hecha, o creada? Es muy difícil evaluar la creatividad en los tiempos que corren, donde poco o nada lleva colgado en la solapa las medallas de la sorpresa, de lo sorprendente, de eso que te hace enmudecer, y sonreir, y emocionarte. De dejarte simplemente sin palabras. Y agradecerlo. Muchísimo. La creatividad.


Un suspiro melancólico, con la mirada perdida, hace detener los dedos del teclado por un instante para entrar en esta materia, pensar en esa palabra tan importante por esta época dada su ausencia o como mucho, su absoluta indiferencia por nosotros. A diario recibo infinidad de correos electrónicos con proyectos de distinta índole, supuestamente creativos, también invitaciones a eventos, exposiciones y lanzamientos que sólo verlos en pantalla desinfla cualquier tipo de interés por asistir, y sólo porque el nivel en el diseño de la mayoría de esas comunicaciones es deficiente. Si así es la invitación a observar, imagínese Usted cómo será el resto. Para eso se queda en su cama mirando una buena película o leyendo un libro, que aún sorprenden. De la misma forma, a diario nacen nuevas revistas impresas que son refritos de otras cosas unidas en algo que no llega a ser nada en concreto, salvo chovinistas extensiones de quienes crean esa basura, lo mismo con aún más numerosas webs y sitios internet insufribles. Entrar a galerías de arte resulta en gran porcentaje un tedio y sintonizar las radioemisoras para escuchar las últimas apuestas musicales de artistas multitudinarios es, como poco, una soberana lata. Poco y nada en mucho… en demasiado. Pero no cuento nada nuevo.


Ahora bien, en todo esto, cabría preguntar en qué piensa toda esa gente, supuestamente creativa, al momento de visualizar siquiera todo eso que hoy nos bombardea por la radio, los quioscos, la televisión y la red en todo tipo de formas y métodos… Muchas personas caballeros, se han devanado los sesos en torno al secreto de la creatividad sin encontrar respuestas. Quizá, no sea más claro y sencillo que la simple prolongación a la vida adulta de las vitales cualidades infantiles, esas que te sorprenden, con las cuales enmudecer, sonreir y emocionarte… dejarte sin plabras. El que es realmente creativo, es el capaz de encontrar respuestas a preguntas nuevas, el que puede organizar sus exploraciones y, poniéndolas en orden, vigorizarlas. Eso es crear señores, y ya. Sin embargo, la sociedad se esmera en sus encerronas, cual rodeo, cual toro en su plaza listo a ser aniquilado. En esa chaqueta de fuerza, simplemente, se vuelve imposible llegar a la auténtica creatividad, y ya vemos por todos sitios que así es, lamentablemente. En este fenómeno, la actual tendencia hacia la austera sencillez de diseño podría fácilmente, desbocarse y ser utilizada como excusa de la falta de imaginación.  No puede olvidar que las manifestaciones estéticas mínimas sólo son exitantes como contraste con otras más complejas. Cuando todo esto llega a dominar la escena en todos sitios y en todas las áreas, como ha sucedido, los resultados pueden ser extremadamente perjudiciales.


Todo lo “moderno”, toda la “vanguardia”, todo lo “cool” ha estado siguiendo esta dirección durante ya tiempo considerable, esperando, según la opinión personal de quien os escribe, hasta agotar el modelo. Y en cierto sentido, toda esa inmensa cantidad de basura podría entenderse como que son peores que nada, ya que dan una falsa impresión de progreso, originan complacencia y satisfacción por la obra realizada, disminuyendo la posibilidad de un auténtico progreso. Y así vamos. Y es fuerte. Paulatinamente, en el tiempo, al pedir mayor ingenio e inventiva, nadie calculó ni de lejos la magnitud de la respuesta que se produciría en los creadores, lo que escapó rápidamente de control. Nadie entendió que se estaba estimulando algo que ya tenía un fuertísimo respaldo biológico… Incautos, consideraban al genio y el vital sentido de responsabilidad creadora como propiedades ajenas al cerebro humano, cuando en realidad todo el tiempo estuvieron allí… ocultas esperando una sola oportunidad para hacer irrupción al exterior y romperlo todo… y así fue. Por supuesto, en su represión fue y es forzada a librar sus batallas en la forma de aislados y excepcionales individuos llamados “artistas” por los dogmas mecánicos y los aún anticuados sistemas educacionales.


De esta manera cada vez que aparecen, su valor para la sociedad en la que se mueven con mayor o menor rebeldía, resulta indiscutible, lo que condujo al movimiento del sistema y su organización a estimularlo. ¿Por qué? Porque desde la más estricta racionalidad, la inventiva y la creativad representaban, como hoy, inmensas ayudas para el progreso social. Pero volvieron a ser encerradas y controladas en lo posible para que la tendencia no se extendiera a terrenos más amenazadores dominados por las autoridades, sin tener la lucidez de ver que en la medida que el medio no les permita innovaciones creadoras, lo destruirán para poder empezar de nuevo. Este es uno de los más grandes dilemas a los que se enfrenta nuestra sociedad global, cuya tarea será resolverlo con vistas al futuro, teniendo en cuenta que con demasiada frecuencia, lastimeramente como en nuestros días, en lo más inmediato, el creador se asome a su tablero de dibujo como el piloto de un avión bombardero, que avista un objetivo, en vez de intentar proyectarse así mismo como un pequeño objeto móvil que circula en el interior del medio, como un dron, por el cielo abierto… es el secreto de la creatividad.   




9.6.14

HOMBRES Y MODA

Image::MR YU TSAI PHOTOGRAPHER © LOS ANGELES::


En este impresionante mundo de la moda, donde tantas cosas pasan y en donde la figura de los hombres durante siempre y, con más ahinco desde hace menos de una década, se ha transformado en un importante nicho de negocio, existe una pregunta. Seguramente la mayoría de los hombres la obviarán sin ningún tipo de interés. Quizá un pequeña parte de ellos habrán reparado en ella alguna vez, en esa pregunta. A lo mejor con mayor interés esa nueva raza de metrosexuales, o la población homosexual joven y no tan joven sin mayores preocupaciones que la apariencia personal y el consumo, que es mucha, o una gran proporción de hombres de clases medias aburridos de que el mundo del retail les meta el dedo en la boca, o más abajo, que también es mucha.


Esa pregunta, no es más que la simple: ¿Saben los hombres, realmente, que coño están usando? En el sentido amplio de la palabra, o el ¿por qué, inconscientemente, la están usando? ¿Se lo ha preguntado Usted alguna vez? Más allá del facilismo de cubrirse del frío, la pregunta abarca varios mundos cuyas respuestas, a juicio personal, deberían responderse y de forma muy precisa tanto diseñadores como usuarios y clientes. ¿Por qué? Sencillamente, porque de sus respuestas arranca toda la maquinaria de consumo de uno de las mayores industrias del mundo, monetariamente hablando, y más allá. El cuerpo humano, en todo esto, es el elemento fundamental, y partiendo desde ahí, el gran problema para los diseñadores de moda estriba en que sus estímulos normales y aún supernormales, están relacionados con características biológicas. Como solo existen unas pocas zonas vitales, la limitación es estricta y obliga a los creadores a una serie de ciclos peligrosamente repetitivos  [misma razón por la cual quién os escribe no dedica su tiempo a atender la crítica o el estudio de la totalidad de pasarelas masculinas, ni siquiera femeninas… de cada temporada. Sería un absurdo]. Sólo con gran ingenio puede vencerse esa dificultad, y cuando sucede, generalmente llaman la atención por sí solos sin siquiera necesidad de asistir a un desfile.


Sin embargo los ciclos de la moda masculina, desde siempre, siguen un rumbo un tanto diferente. Desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad, el macho ha manifestado estar más interesado por presentar su status que por sus características sexuales. Un alto status significa posiblidad de ocio, y la vestimenta más característica del ocio son las ropas deportivas. ¿Ha visto Usted las últimas pasarelas de colecciones masculinas de Milán, París, Londres y Nueva York?, ¿Se ha dado cuenta el protagonismo que en todas ellas, y desde hace ya un buen tiempo, adquieren los elementos deportivos mezclados con gracia en atuendos de histórica formalidad? Hoy por hoy caballeros, casi sin darnos cuenta, prácticamente todos los hombres llevan lo que puede clasificarse como “ex ropa deportiva” y es que puede demostrarse con lo que os digo que hasta nuestro traje más ceremonioso tiene este origen. En cualquier momento concreto de la historia contemporánea reciente ha existido siempre un traje altamente funcional elegido para la práctica deportiva característico del alto status del momento. Llevar esa vestimenta indica que uno puede disponer del tiempo y el dinero necesarios para la práctica de ese deporte, como las camisetas y polos Lacoste, que ya podríamos ir preguntándonos si acaso ese gigantesco número de personas que las llevan realmente disponen de los recursos y el tiempo del que hablamos… lo dudo. Esto quiere decir que esta manifestación de status puede ser supernormalizada llevando esa pieza de vestir como indumentaria corriente, aún cuando no se esté practicando el deporte en cuestión, magnificando así, al extenderla, dicha manifestación. ¿Qué os parece? Las señales que salen a flote de esa ropa deportiva le dicen al resto que quien las lleva puesta tiene mucho tiempo libre, y esto mismo puede hablar casi igual de bien respecto a un hombre no deportista que no puede permitirse el lujo de participar en el deporte. Y por supuesto, como todo, cuando después de algún tiempo llegan a ser completamente aceptadas como ropa cotidiana, desde luego pierden su impacto, y se cambia y se elige otro deporte de status, y ya. En la Inglaterra de hace tres centurias, los caballeros rurales exhibían su status dedicándose a la caza. Para la ocasión adoptaron una ostensible forma de vestir. Una chaqueta larga recortada por delante, lo que le daba el aspecto de tener colas por la parte de atrás. Abandonaron los enormes y aletentes sombreros por otros rígidos de copa como prototipos de cascos de batalla. Cuando se estableció como prenda deportiva de alto status, se extendió por todos sitios.


Los dandys, que hoy han resucitado de las cenizas y las novelas para tratar de crear [o recrear] un nuevo hombre basado en un antiguo modelo, pésimamente imitados de por cierto, fueron quienes empezaron a usar un modificado traje de caza como indumentaria diaria, considerándose como escandaloso. ¿Y los dandys? Se la sudaba, completamente. Gracias a ellos se difundió esa moda y a mediados del siglo XIX el traje de sombrero de copa y faldones se había transformado en el atuendo diario y normal. Convirtiéndose en lo aceptado y tradicional, obviamente, tuvo que ser sustituido por la elite que deseaba hacer ostentación de sus señales supernormales de ocio. Fueron a por la caza, la pesca y el golf. Los bombines se convirtieron en sombreros hongo, chaquetas de caza en americanas a cuadros, etc, etc. Ya hace un siglo, la americana fue aceptada como traje serio de uso diario, perdiendo colorido en su proceso. El frac fue desplazado un paso hacia la etiqueta y reservado para ocasiones especiales como bodas o ceremonias nocturnas, pero la americana llegó a su altura y lo despojó de sus faldones para convertirse en smoking. Y por supuesto, cuando pasó su época de gloria, el traje de americana fue sustituido. La equitación conservaba un alto valor de status, por consiguiente la situación se repitió. Ahora la chaqueta de montar no tardaría en ser conocida como chaqueta deportiva, adquiriendo irónicamente ese nombre sólo cuando dejó de serlo… convirtiéndose en prenda de uso cotidiano. Insertándose en en mundo de la vida cotidiana, nació el suéter de cuello de polo y llevarlo confería a su dueño la subida en un escalón de status, y así para adelante.



De esta forma, casi todo lo que llevamos puesto hoy es el resultado del principio de la lucha por el estímulo, de agotar las diversas posibilidades por producir el efecto de súbita novedad. ¿Cuántos hombres de negocios vestidos con americanas de sobrios tonos pavoneándose por la calle o en despachos, son conscientes de que están siguiendo la forma de vestir de los deportistas de principios del siglo XIX? O, ¿Cuántos jóvenes con chaquetas deeportivas se sienten a sí mismos como jinetes o cuántos de ellos vestidos con camisas de cuello abierto y suéters de punto como pescadores del mediterráneo? Probablemente muy pocos. Muy, pero que muy pocos. El mundo de la moda se ha vuelto tan vertiginoso que apenas nos da un margen de tiempo para llegar a saber lo que traemos puesto cuando ya debemos cambiarlo para no quedar atrás, nos obliga. Sabemos todos que los estilos son absorbidos sin tardanzas, y entonces se hace imperioso otro que ocupe su lugar y suministre un nuevo estímulo. Cualquiera que hoy sea la más atrevida innovación en el mundo de la moda mañana se convertirá en respetabilidad y en un abrir y cerrar de ojos se fosilizará en pomposa etiqueta mientras surgen otras rebeliones para su sustitución. Es fuerte, y solo mediante este constante proceso giratorio pueden las vértices centrales de la moda crear estímulos para mantener su impacto masivo. La novedad es la madre de la necesidad, como también de la invención, y es bajo esta premisa que esta industria amplifica artificialmente estímulos seleccionados bajo la otra premisa de que todo hombre es absoluta y completamente predescible. El juego, para quien esté dispuesto, es no convertirse en parte del rebaño, ser impredescible, aunque sea por estas épocas, difícil saber si es que sin desearlo, ya se es parte de él. Son sólo algunas anotaciones para incentivar en Usted, hombre, cuál quiere que sea su relación con lo que nos convoca: la moda.


8.6.14

MUJERES Y PODER

Image::MS ESTELLE HANANIA PHOTOGRAPHER © PARIS::


A ya un tiempo de haberse celebrado el día internacional de la mujer y motivado por la reciente ascensión por segunda vez de Michelle Bachelet a la presidencia de Chile, país sudamericano en cuya Patagonia me encuentro radicado sin más compañía que el mar, un río gigantesco, un bosque y una isla invernal, completamente a solas y privado de todo tipo de comodidades propias de las grandes urbes, me valgo de ambas excusas para ahondar en la figura de aquel género que hoy, como siempre, representa uno de los pilares fundamentales en la realidad de prácticamente todos los seres humanos y de la sociedad en sí. En una antaña época marcada por la presencia masculina en las principales líneas de poder, a nuestros días, la mujer  ya no representa una figura, cuanto menos, curiosa dentro del privilegiado grupo que maneja y decide las aristas de influencia en el mundo de mi época.



Las mujeres. No son desconocidas para quién os escribe, y no por dedicarme hace ya tiempo a ilustrarlas o a desenvolverme en un mundo donde ellas son su principal público, y la mayoría de las veces, las que deciden. Más bien se debe a provenir de una familia donde si bien los hombres han sido machistas, misóginos y mayoría, han sido ellas los pisos de mármol de cada uno de sus núcleos, muchas veces, hasta, económicamente, caracterizadas por caracteres fuertes, decididos y sin pelos en la lengua, la mayoría profesionales e intelectuales, sin por ello, en tiempos pasados donde el manto de la dictadura las amenazó con la prepotencia del miedo, dudar en ponerse sus más cómodos vestidos y colocarse al hombro una escopeta doble cañón para proteger a sus hijos y nietos de grupos de campesinos que pretendían despojarlas de su tierra [esa misma donde me encuentro en este minuto y desde donde os escribo] o de militares sórdidos empalagados en ínfulas de masculinidad. Referentes históricos y personales que al pasar los años y llegar a la edad adulta, han funcionado de gatillo para rodearme de amigas de las más diversas culturas, lenguas y condiciones que se mueven como pez en el agua en ese mismo océano de dignidad y garbo. De esa forma, se han ido convirtiendo en ejecutivas de grandes firmas, doctoras, abogadas, editoras, artistas, psicólogas, comerciantes y un sinnúmero de ocupaciones donde su sexto sentido las van poniendo en el lugar que les corresponde de acuerdo a sus talentos e ingenios, sin desmerecer, por supuesto, su otro monumental talento para irse convirtiendo en madres o dueñas de casa donde ni a veces, en tiempos de vacas flacas, la pobreza sea impedimento para que a sus hijos jamás les falte de nada.



A esa astucia, multiplicada por supuesto en todos los rincones del planeta, en lo público y también en lo privado, consiguen dominar sus grupos y conseguir mantener su posición de poder, siguiendo diez reglas que históricamente se han aplicado a todos los jefes y dirigentes, desde los babuinos hasta los postmodernos presidentes y primeros ministros, reglas que como una generalización amplia, siguen al pie de la letra y que Usted podrá observar sin demasiados márgenes de duda: Hacen clara ostentación de las galas, actitudes y gestos de la dominación; En momentos de rivalidad activa, amenazan agresivamente a sus subordinados; Si un desafío implica más maña que fuerza, pueden mostrarse más inteligente que sus subordinados; Sofocan las querellas que surgen entre sus subordinados; Recompensan a sus subordinados inmediatos permitiéndoles disfrutar de los beneficios de sus rangos; Protegen de persecuciones injustas a los miembros más débiles de sus grupos; Toman decisiones concernientes a las actividades sociales de sus grupos; Tranquilizan de vez en cuando a sus subordinados; y finalmente, toman la iniciativa al repeler amenazas o ataques procedentes del exterior de sus grupos. La única regla en la que, quizá, son más desfavorecidas, sea aquella donde en momentos de desafío físico, pueda dominar por la fuerza a sus subordinados. Aunque apelando a la inteligencia, se valgan de otros medios para el mismo objetivo. Bajo estas diez reglas, han ido logrado posiciones que en la actualidad, ubican a mujeres en algunas de las posiciones de poder más irrefutables del mundo actual, antaño inimaginables. Y extrañamente, no emulan a los hombres. Llevan su feminidad como atributo de poder, lo que las hace, a la vista, aún más poderosas. Angela Merkel, Hillary Rodham Clinton, Dilma Roussef, Cristina Fernández, Yang Lan, Anne Sweeney, Michelle Bachelet, Cristiane Lagarde, Isabel II de Inglaterra son algunos ejemplos vivos de lo que os describo. En el mundo de la moda, los ejemplos son aún innumerables: Anna Wintour, Tamara Mellon, Donna Karan, Aerin Lauder, Delphine Arnault, Nathalie de Gunzburg, Carolina Herrera, Vivianne Westwood, Tory Burch son otros ejemplos, además del millar de otros nombres que permanecen en sobria discreción, en un segundo plano tras los imperios de las grandes firmas de lujo y alta costura, además de grandes compañías y multinacionales de las más diversas áreas.



Dicho esto, impresionante resulta que a su vez, sean espantosas las cifras de mujeres que se dejan golpear por sus cónyuges, también la monstruosidad de la ablación u otras similares violencias en nuestro mundo occidental, por no decir también en el oriental y por qué no, universal en el segundo decenio del siglo XX. Me pregunto, como hombre, ¿Qué pasará caballeros por la cabeza de las mujeres? Porque aquello no puede, a juicio muy personal, atribuirse a un tema de inteligencia como cualquier misógino no se haría esperar en contestar. En el carácter imprescindible de dejar de lado los estereotipos y admitir que tanto varones como mujeres son seres humanos provistos con idéntica capacidad de convertirse en dirigentes de alguna empresa o grupo social, y más, no es entendible que un número irracional de mujeres sigan pensándose como un sexo débil. Aquello quizá pueda explicarse en las diferenciaciones que se hacen desde la niñez, partiendo por la distinción entre el azul y el rosa, para de la mano llegar a criterios de discriminación en doble vía que deciden con torpeza cuál es la verdad en la igualdad de género, como en otros temas también. Si nos remitiéramos al sentido de la verdad desde el punto de vista de la teoría del conocimiento, Tomás de Aquino aseguraba que la verdad consiste en la adecuación del intelecto y la cosa… Si, por lo mismo las cosas son medida y pauta de la inteligencia, la verdad consiste en que la inteligencia o intelecto se acomode a la verdad, como es nuestro caso; en virtud, efectivamente, de que la cosa exista o no exista, será verdadera o falsa nuestra opinión o nuestra afirmación. Pero si es la inteligencia la pauta y medida de las cosas, la verdad consiste en que las cosas se acomoden a la inteligencia; así se dice que el artista termina una verdadera obra cuando responde a la concepción artística. A su vez, la verdad en un sentido más profundo consiste en que la objetividad se identifique con el concepto. Ese sentido profundo de la verdad es del que se trata cuando, por ejemplo, se habla de un Estado verdadero o de una verdadera obra de arte. Esos objetos son verdaderos, cuando son lo que deben ser; es decir, cuando su realidad responde a su concepto.




¿Qué opina Usted? Dicho esto, resultaría interesante tratar de descifrar según qué hombres y mujeres el sexo femenino sea o no inferior, o admita palizas o violencia… según… ¿algún tipo de verdad?... Albert Keller dice que todo ente es verdadero. Pues el hombre y la mujer también, como entes, y si un ente como Clinton, Merkel o Isabel II son entes verdaderos, que existen y que los ve… entonces… ¿Qué explicación le daría Usted?, ¿Cómo se entiende que una mujer en las mismas condiciones de inteligencia que un hombre permita tales calamidades en su contra, o que, por el contrario, pueda llegar a tocar el poder en su máxima expresión como ente real? Rescatando el día internacional dedicado a ellas, debieran de hacer un repaso a este tema, ellas mismas, y llegado a una conclusión basada en la inteligencia, salir a la calle, y pisar fuerte, estoicas, con toda la feminidad que tienen, sea en azul, en rosa, o en lo que quieran. Por mi parte, serán siempre reverenciadas. Ya son protagonistas absolutas en lo que a perpetuación de la especie se refiere, y ya sólo con eso, es más que suficiente. Alegre siempre, que estén ahí, con o sin poder.




20.1.14

EL DISEÑO COMO ÍMPETU

Image::MR ANTONIO DE MORAES BARROS FILHO © WIREIMAGE::


Recién concluida la tanda de desfiles masculinos para la próxima temporada otoño-invierno 2014|2015 en Londres, Milán, Florencia y París, más la recién inaugurada pasarela deHaute-Couture de la capital francesa, por estos días en plena marcha, demuestran una tendencia para los próximos seis meses del año en curso donde justamente, no se observa una tendencia más o menos homogénea, y esa heterogeneidad, a su vez, se convierte precisamente en tendencia futura. Un desorden entre deporte, futurismo, motoristas y caricias al pasado demuestran que a nivel corporativo, las grandes compañías van cada una a sus propios aires, y no está mal. De todo esto, es interesante dejar un margen para analizar un tema, por supuesto, presente en todas ellas, y me refiero al objeto del diseño, que dada su naturaleza, es extendible a todo el resto de disciplinas, y es necesario hablar de él.


El diseño. Hace no mucho tiempo atrás, la idea en la moda del “Menos es Mas” era una piedra filosofal para la mayoría de creadores que salían del imperio del sobrecargo de los ochenta para meterse de lleno en una suerte de “sobriedad sucia” de los noventa y llegar a la limpieza absoluta de los dos mil, para generalizar. La democratización en la moda puso a los imperios del lujo de cara a un regreso a los orígenes junto con una linea creativa en donde las siluetas eran simples y alejadas de cualquier sobresaturación de todo tipo. Todo ello, hasta hoy, parece haber llegado a su fin. Una especie de modelo designado por lo kitsh y a ratos pasando los límites del mal gusto se instalan sobre las principales pasarelas del mundo, y parece no molestar. Y es curioso caballeros, porque parece ir de la mano con nuestro propio mundo, una época donde los límites en toda suerte de áreas de la vida se difuminan dejándolo todo en una gran nada, que a su vez es un completo todo. Da la impresión severa que, una vez más, la moda representa como nadie a su propia época y es justamente el diseño, el principal responsable de ello.


Entremos al tema del diseño. ¿Sabe Usted cuáles deben de ser las cualidades del diseño? Porque dentro de todo, siempre deben existir unas reglas más o menos regulares para todos… dicen. Hace muy poco tiempo, en una de sus charlas en el American Institute ofGraphic Arts, el creador Milton Glaser regulaba algunas pautas que no son del todo descabelladas. Tiene relación con varios puntos esenciales que como totalidad, podrían avalar el universo de pastiches en el que hoy la moda se ha convertido, y quizás, sea muy válido. MR Glaser afirma que uno debiese trabajar sólo para gente que te agrada… ¿Qué os parece? Es una de las reglas de Glaser sigue, pero ¿Cómo la sigue? En el sentido personal de saber que ser profesional requiere que no te guste particularmente la gente para la cual trabajas, o al menos debías tener una relación distante, lo que significa por ejemplo no almorzar con tus clientes o no tener encuentros sociales. Sin embargo, Milton cayó en la cuenta de que justamente lo contrario era la verdad. Que los trabajos valiosos y significativos que pueden producirse, provienen justamente de la relación afectiva con los clientes. Y en esto no habla de profesionalismo, sino de afecto y de compartir con los clientes algunos principios comunes, donde tu visión de la vida debe ser congruente con la de tu cliente, solamente, porque en lo contrario, lo que se llama profesionalidad, la lucha se torna amarga y falta de esperanzas.


Asimismo, debe de pensarse que si puede Usted elegir, Usted no debe tener un empleo, o sentirse como si lo que hace lo fuese. ¿Por qué? Porque según Milton, pensando de esa forma puede prepararse para la vejez, y eso tiene una entrelineas, que es básicamente, estar mentalmente preparado para reinventarse en el momento justo para continuar en la pista de baile. En ese ejercicio, la mejor máquina de ejercicios es quitarse de encima gente tóxica y quedarse con la buena cepa, y en su práctica, para identificarlos contra el tiempo, es pasar un tiempo con la gente, de copas, o cenando y observar si al final te sientes con más o menos energías, cansado o fortalecido. Si estás cansado, te han envenenado. Si tienes energía, te han enriquecido, y punto final. Lo que se ha visto en las pasarelas masculinas, ha sido algo parecido a eso, como un enriquecimiento creativo de gran parte de diseñadores y compañías, y de forma relajada, pero muy profesional.


En el tema del profesionalismo he de detenerme un minuto, porque la máxima de la aspiración al profesionalismo, es gigantescamente limitante. Lo que el profesionalismo significa en la mayoría de los casos es la reducción de riesgos, y a lo mejor aquello es totalmente lícito como en la medicina o el campo aeroespacial, pero aquí, en el campo creativo, cuando haces algo en forma recurrente para reducir riesgos o lo haces de la misma manera en que ya antes lo has hecho, se vuelve tácita la máxima de por qué en profesionalismo no es suficiente, porque lo que en este campo se requiere, es la transgresión continua, y el profesionalismo no da lugar jamás a la transgresión. ¿Por qué? Porque la transgresión incluye la posibilidad de error y si eres profesional, tu instinto te dicta no fallar, sino repetir éxito, por ende su meta es limitada, y aquello es un peligro que puede terminar por sepultarte. En esto volvemos al “Menos es Más”, que por estos días, pareciese ser un sinsentido, un asunto absurdo y vacío. ¿Por qué? Porque si observas una alfombra persa, en esta tanda de desfiles en más de un par presentes, cada cambio de color, cada cambio de forma, es absolutamente esencial para su calidad estética como parte de la historia visual del mundo, tal y cual como los edificios de Gaudí, el art nouveau o esos trajes fabulosos salidos de los emblemáticos talleres artesanos romanos y parisienses. Y en todo ello, el estilo se vuelve poco confiable. ¿Por qué? Porque es en ese punto irrelevante. Desde la abstracción extrema hasta la fiel representación del naturalismo, todos son fabulosos más allá del estilo, por ende es absurdo ser leal a un solo estilo, no lo merece, y esto para muchos es un problema, en el afán de tener un estilo propio que lo represente, que a fin de cuentas, una vez más, puede terminar por enterrarlo, por eso cada diez años cambian los estilos, par renovar las miradas dependiendo, esta última parte de la historia, a factores económicos siendo los estilos gobernados por intereses particulares y económicos. En ese punto, mantener tus creencias y preferencias se vuelve un acto de equilibrio. En una necesidad vital que junto a ella, en la medida que vives bien, tu cerebro cambia, porque el cerebro no es una máquina, es un jardín silvestre que constantemente está creciendo y esparciendo semillas, regenerándose. El cuerpo es muy sabio señores… es maleable a toda experiencia y a todo encuentro posible en nuestras vidas, y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Rodearse de buena gente, dicen. Los locos buenos.


En el profesionalismo, aunque suene a absoluta locura, la duda es siempre mejor que la certeza. Todos siempre dicen que hay que tener confianza y creer en lo que haces, y eso es un error, porque creencias como esas, profundamente arraigadas de cualquier tipo, evitan que te abras a experimentar, por lo que vuelve cuestionable toda posición ideológica sostenida con firmeza, como decía Didier [Grumbach] sobre la moda de París, que es internacional y sin nacionalidades. Es el mejor de los ejemplos en plena semana de la moda en relación a esta perspectiva, sino, es inviable. El escepticismo y el cuestionamiento de todas las convicciones arraigadas es esencial para resolver cualquier problema, siempre, más importante que tener razón, sin cinismos. Eso provoca la sensación de autosuficiencia tanto en el mundo del arte, como en la moda y en el diseño, resistiéndote así a las ideas de cultura que te rodean, esa autosuficiencia que siempre es el enemigo en la triada cliente, audiencia y tú mismo. Como que en todo esto, no debe importarte nada, y cuando digo nada, es nada. Cuando todo te importa nada, relativizas la importancia verdadera de las cosas, y solo con ello, elevando el “No importa”, agregas décadas a tu vida, y si no bastase, salud a tu piel y al alma. No importa. Para terminar, el diseño tiene el rol más importante de todos en el sentido que debe siempre decir la verdad. La verdad sin aceptar ningún nivel mínimo de engaño. Las pasarelas, con toda la diferenciación que estamos viendo estos días, parecen decididas a eso, a decir la verdad, y eso no será nunca malo, al menos en lo que a estilo y tendencias se refiere. Como decía Eugenia[de la Torriente] en uno de sus últimos artículos sobre las pasarelas masculinas: “Es cierto que el resultado escapa a los límites del buen gusto.Pero ¿por qué debe la moda masculina estar tan constreñida por ellos? DianaVreeland abogó por incluir una pizca de mal gusto y vulgaridad en nuestrasdecisiones estéticas para insufrarles vitalidad. ¿Cuál es el obstáculo para queel vestuario masculino no se permita hoy transgresiones que parecían superadashace dos (o tres) revoluciones sexuales? ¿Es un problema de miedo al ridículo?¿O se trata de prejuicios? En todo caso, acatar el imperio de lo mojigato noparece propio del hombre del 2014”. Ya saben, entonces, por donde va eso, eldiseño como ímpetu.