13.4.16

EL FUTURO DE LA PRENSA DIGITAL

Image::BOSTON'S NPR NEWS STATION © BOSTON::


Hace un par de días, por esas cosas del destino, terminé en una oficina regional de Getty Images en América Latina. Reunido con Priscilla Parra, su Country Manager, acabaríamos hablando de algo que hace ya varios años viene dando vueltas en la cabeza de cualquier persona dedicada a la prensa escrita, cualquiera sea su forma. Al salir de dicha reunión, la decena de empleados de la oficina que trabajaban cuando llegué habían desaparecido, al igual que la luz del sol. Y este tema va precisamente sobre eso, desapariciones.

¿Cuál es el futuro de la prensa digital? Si bien al consultar en Google o cualquier otro buscador un montón de informaciones, noticias y congresos abordan el tema de la realidad de la prensa escrita en un presente y futuro digital (en su traspaso), nadie es capaz de predecir cómo será el futuro de la prensa escrita en el ámbito digital, o de los propios medios digitales. Hipótesis hay mil sobre la transformación de la prensa, sin embargo, aún los periódicos de medio mundo no saben qué hacer, ni mucho menos predecir algo diferente a la desaparición, mientras dependan en un 80% de publicidad y mientras el 80% de sus lectores hayan cambiado el papel por la pantalla de un ordenador, un móvil o un iPad.

En la 16 edición del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, los asistentes concluyeron de forma casi naif de que internet es el presente y futuro de los proyectos periodísticos más innovadores y menos sujetos a presiones, que surgen con la única premisa de informar por todos los medios posibles, según publicaba el diario La Vanguardia hace casi un año atrás. A lo largo de la última década, los periódicos de la Unión Europea han perdido doce millones de ejemplares escritos… se habla de la necesidad de una adaptación a los nuevos hábitos del lector. El gran tema es cómo generar ingresos cuando los lectores ya se han acostumbrado a recibir la información de manera gratuita y ya nadie hace caso a la publicidad digital, instalando aplicaciones que bloquean esos molestos avisos innecesarios en nuestra lectura. La tienen muy, pero que muy complicada. Primero las “brillantes cabezas” del mundo publicitario y las “lumbreras” del marketing no encontraron nada mejor que replicar el modo de avisaje publicitario tradicional de los medios escritos a internet. Su impresionante descubrimiento y aplicación desembocó en anuncios agresivos, molestos e intrusivos en la red. Los medios online captan solo un 3% de la publicidad y los usuarios huyen de ellos. Casi la mitad de los lectores afirma que ignora de manera sistemática los banners y tan solo un 0,1% hace doble click cuando el anuncio salta a su pantalla. Tanto los empresarios como las agencias de publicidad han comprobado que la publicidad online es una auténtica pesadilla mientras que los anuncios en la prensa de papel son los que producen mayor impacto en los consumidores. El fracaso radicó en eso, en haber exportado al mundo digital un modelo publicitario propio del mundo impreso.

En Estados Unidos la prensa escrita ha perdido un 28% de los ingresos publicitarios, mientras que la digital un 17%.  Rupert Murdoch ha optado por privatizar la información de sus periódicos a través de suscripción online. Murdoch ahora cobra por todo y ataca por donde puede a Google y Yahoo! Google parece estar en el epicentro del cambio, y así es. Se los está cargando a todos. Hasta ha fundado Google News, un modelo de negocio donde usa información de todos los diarios del mundo sin pagar ni un solo centavo en su buscador, multiplicando por millones sus usuarios a costo cero. El País, el diario más importante en nuestra lengua, a pesar de acoplarse y adelantarse a los cambios, no puede. Es más, se esfuerza en publicar noticias sobre su acoplamiento a Google utilizando herramientas similares sin ser capaz de ver cómo entregan publicidad gratuita precisamente a la compañía que terminará por cargársela, o en el mejor de los casos, por comprarla, si les da la gana, que lo dudo. El proyecto suizo Blasting News, crea un modelo basado en el periodismo social donde cada redactor gana dinero basado en las métricas de visitas de cada uno de sus artículos, es decir, mientras más visitas tenga, más dinero gana. Podría ser una pequeña luz ante un panorama oscuro que ningún periódico ve porque no han caído aún en la cuenta de lo que realmente sucede.


El nuevo paradigma de la prensa (con el que se llenan tanto la boca editores en artículos, simposios y congresos) no es cómo las empresas periodísticas de comunicación se acoplarán bien o mal al mundo digital para poder sobrevivir. El verdadero paradigma de la prensa será la desaparición de la prensa misma como hoy la conocemos para dejar paso a la prensa corporativa, es decir caballeros, me refiero a que no en poco tiempo más será cada compañía la que tenga sus propios medios de comunicación. Si ahora mismo Netflix se está cargando a la televisión por cable, no es de extrañar que en el futuro la gente leerá el diario propio de Google antes que El País o el The New York Times. Y no solo el de Google, sino el de cada empresa que verá más factible crear sus propios medios antes que gastar sumas millonarias en medios que pierde cada vez más impacto publicitario. ¿Qué pasaría si las grandes empresas decidieran suspender su inversión publicitaria millonaria en los tabloides más importantes y en su defecto crear sus propios medios, y de la mano, llevarse a todos los periodistas de esos mismos tabloides? Sería también una nueva fuente laboral para miles de periodistas que van siendo despedidos de los medios gracias a la crisis del papel. Y ya lo estamos viendo con infinidad de empresas que crean sus propias revistas, periódicos, radios y canales de televisión online. Y ese será el futuro de los medios, considerando que hoy todo se remite al mundo corporativo que mueve nuestra economía, hasta a la misma naturaleza y sus recursos naturales, sea el que sea. Corporativo. 

Ante ese panorama, ¿Qué debería hacer un periódico para subsistir incluso en el mundo digital? Quizá, como ha empezado a hacer Murdoch, privatizarlo todo. Quizá también, convertirse en órganos de fiscalización ante una posible prensa inductista corporativa para asegurar a sus lectores una información verídica, proporcionada, a su vez y en parte, por organismos fiscalizadores alejados al mundo político u/o empresarial. Lo cierto es que ese será el futuro de la prensa digital. Su conversión a una prensa corporativa, una disfrazada, otra más veraz, pero ambas inclinadas más a la imagen y el video que a lo escrito. Para lo escrito ya tendremos a Amazon y a su pupilo Washington Post, que lo legitimará constantemente. Bezos lo ha pensado bien. Ya lo verán. Suerte a los periódicos… si la tienen. 

25.3.16

MILLENNIALS

Image::IBM DEVELOPER WORKS © WORLDWIDE::


Hace una semana atrás estuve en el festival de música Loollapaloza por segunda vez, donde un ramillete de bandas y cantantes daban lo mejor de sí ante miles de jóvenes enardecidos. Mirando para todos sitios, caí en cuenta de que se trataba de decenas de miles de adolescentes y jóvenes que no pasaban de los treinta años, en primer lugar. Y en segundo, que estaba frente a la inminente posibilidad de cogerme un cáncer seguro a causa de las microondas. Había más teléfonos móviles que gente! ¿What the fuck? Fue lo primero que se me vino a la cabeza.

Unos días después, quedé observando con detención cómo los hijos de dos amigas, que ninguno superaba la década de vida, pasaban y pasaban con sus dedos minúsculos las pantallas de sus iPhones jugando con sus aplicaciones. Me vino un escalofrío al recordar que a esa edad como mucho estaba garabateando con lápices de colores sobre una hoja de papel o directamente llevándome un puñado de tierra a la boca. Sin lugar a dudas, los tiempos han cambiado, y mucho.

Smartphones, iPhones y drones aparecen por todas partes. Apple se convierte en la compañía más rentable de los Estados Unidos y los de mi edad eyaculan al pensar en abrir sus propias “Start Up” y hacerse ricos en tiempo récord sin salir de casa ni quitarse sus zapatillas de levantarse ni sus pijamas. Supuestos especialistas los catalogan de “Millennials”.

En lo personal, fue fascinante romper a los veinte pocos con las normas que hasta hace una década era regla. Después de estudiar en un colegio católico de curas, entrar si o si a una universidad estatal y de prestigio (porque si no tu vida estaba literalmente acabada y serías humillado hasta el último de tus días catalogado como un perdedor), abandonarla, reafirmarte en tu condición sexual, mandar todo a tomar por culo, coger tus pocos ahorros, tu mochila y partir al otro lado del globo a buscarte la vida para aprender cómo realmente funciona el mundo y ser libre absorbiendo toda la información que pudieses como una esponja, esa palabra tan importante para la propia felicidad… con todos los sacrificios y llantos ante lo nuevo que significó… estar en medio de dos guerras y salvar el pellejo, metido en palacios y también en antros de última calaña salvando de nuevo el pellejo, hoy parece que fuera algo que ha existido toda la vida, como si hubiéramos tenido que pasar tanto para que los más jóvenes, los de hoy, se les diera todo en bandeja… en cierto modo resulta repugnante y te entran ganas de reventarles la cabeza con una patada voladora. Por otro, en la alegría de que hoy existan más oportunidades para ellos, que puedan salir del armario (en prácticamente todo el mundo occidental) sin temor a represalias, que se luche contra el bulling y otros tantos avances que te alegran la vida en la esperanza de un mundo mejor para ellos, y de pasada para uno.

Sin embargo, parece que todo ese esfuerzo ha resultado en una nueva ley del mínimo esfuerzo. Las voces más críticas con las nuevas generaciones atacan argumentando, a nivel general, que no saben nada de cultura general y que tampoco les importa. Son flojos, les va el reggaetón y cataratas de cerveza y marihuana, no saben qué coño estudiar, están desinformados y no les interesa la contingencia. Se afirma que son inconscientes del mundo, doctrinados (pensando que todo es blanco o negro), llenos de prejuicios en temas de política y religión vomitando opiniones impuestas o asustados de tener las suyas propias. Dicen que hay que empujarlos a que hagan cosas porque les han dado todo y que no tienen ningún tipo de iniciativa.  Las voces menos radicales los caracterizan por su íntima relación con las nuevas tecnologías y los catalogan como más conscientes sobre sus elecciones de consumo. Se dice también que son más críticos con su entorno por el mayor acceso a la información y con una disposición a una revolución espiritual sin quedarse necesariamente en las ortodoxas opciones religiosas tradicionales. En el plano sexual, son más abiertos a nuevas experiencias de todo tipo y en el laboral, menos resignados y dispuesto como nunca a moverse por el mundo.

Cuando era estudiante universitario, trabajaba en un pequeño hostel para mochileros internacionales. Los móviles recién aparecían como un ladrillo de obra gruesa y los ordenadores pesaban de 10 a 30 kilos con una interfaz de un año y medio. Eso significaba que a cualquier hora del día entre cinco a veinte personas se juntaban en la sala a jugar dominó, cartas, tocar la guitarra, hablar de cualquier tema, de nuestras vidas y hacer amigos experimentando con mojitos o caipiriñas a la francesa, a la americana o a la sueca. Hoy, en el festival de música al que fui, podrías coger un palo de escoba y cual samurái desplegarlo con los brazos en alto y revolear cien o ciento cincuenta smartphones y iPhones. Según un estudio de Telefónica Global Millennial Survey, un 78% de los jóvenes tenían un móvil en el 2014, un 37% Tablet, un 70% laptop y un 57% desktop, haciendo de una pantalla su acceso al mundo de la socialización, el trabajo y el ocio, admitiendo el 45% que no podrían estar un solo día sin sus aparatos.


MR Antoni Gutiérrez-Rubí, en uno de sus artículos en la revista Forbes los describe como digitales, multidispositivo y multipantalla, nomófobos, appadictos, extremadamente sociales, críticos, exigentes pero también volátiles. Exigen personalización y nuevos valores haciendo hincapié en su autosuficiencia y autonomía en una sed casi enfermiza por ser protagonistas. Valoran la participación y la colaboración prefiriendo compartir a poseer. Pareciera ser que ante la barbarie y el horror de nuestros días, perpetuada por nuestros padres y abuelos que ha desembocado en lunáticos con cinturones de explosivos volando vagones de trenes, periódicos, aeropuertos y calles, existirá en los próximos años una generación que exigirán nuevos valores como la transparencia, la sostenibilidad y el compromiso social. Considerando que en cuatro años más los “Millennials” representarán el 50% de la fuerza laboral en el mundo entero, puede que se conviertan en la esperanza para eliminar los estigmas que nos han hecho tanto daño y los artífices para crear un ambiente más amigable para todos. 




11.1.16

PERFIL: CUANDO BOWIE SUPERÓ A BOWIE

Image::MR RALPH GATTI PHOTOGRAPHER © AFP::

Pocas veces en este siglo, el deceso de una personalidad del mundo del entretenimiento ha ocupado la portada de prácticamente todos los medios de comunicación del globo terráqueo. Nos referimos a David Bowie (Londres, 1947 - New York, 2016), quien víctima de un cáncer falleció hoy a la edad de sesenta y nueve años en la gran manzana. Los periódicos más importantes del mundo han dedicado una cobertura completa a su figura, su carrera y su historia, y es que David Bowie tiene material para llenar números enteros del diario que sea y donde sea. 

Músico, Compositor, Actor, Productor discográfico y arreglista, inspiró a generaciones y generaciones de artistas que pese a sus esfuerzos, no han sido capaces siquiera de llegarle a los talones. Y esto debido a que durante toda su carrera, David Bowie estuvo un paso adelante, siempre. Y todo lo hacía bien. Inmerso toda la vida en el universo del underground, rescató los detalles más secretos de ese mundo y los capitalizó convirtiendo en tendencia todo lo que tocaba. 

Con cero interés por la moda, no existió diseñador que no inspirase alguna colección o proceso creativo en su figura. Esto debido a sus constantes cambios de estilo, que no era otra cosa que la noción (bastante acertiva), de que su música "debía verse como sonaba". Así de simple. El mundo de la moda lo idolatraba hasta la estupidez, y tenían razón. Riccardo Tisci, Jean Paul Gaultier, Dries Van Noten, Phoebe Philo o Hedi Slimane son solo algunos de los creadores que cayeron rendido a sus pies. Ciertamente David Bowie tenía un olfato fuera de lo común para elegir y crear sus looks, mezclando la teatralidad y el espectáculo como un océano azul, único e incompetible. Su técnica tardó décadas en ser descubierta y aplicada por otros artistas de la música, por supuesto, nunca con la misma eficacia. Bowie era un genio.

El año 2013 el reconocido Victoria & Albert Museum de su ciudad natal le dedicó una exposición en vida sobre su relación con la moda, y rompió taquillas, casi al mismo nivel de la exposición al difunto diseñador británico Alexander McQueen. En vida también, rechazó la orden del Imperio Británico y también actuar en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos. Bowie no estaba para chorradas. Su mito se elevó a la categoría de leyenda. 

Sin duda, la figura de David Bowie tras su muerte y su legado sin precedentes se convierte en materia de enseñanza obligatoria para escuelas de música, arte, moda y diseño de todo el mundo, y asimismo, en un personaje del cual todos los padres deberían enseñar a sus hijos. Fue un hombre único. Fue pura tendencia. Que descanses.


10.1.16

VOGUE 100 AÑOS DE ESTILO

Image::CONDÉ NAST © WORLDWIDE::

Aunque principalmente se reconoce a VOGUE como una revista de moda, ciertamente jamás lo ha sido. Y no lo ha sido porque se ha asumido un papel central en el escenario cultural con una historia que abarca las décadas más inventivas de la moda y el gusto, además del arte y la sociedad. 

Con motivo del centenario de la mítica publicación, el grupo Condé Nast publica el libro "VOGUE 100: A Century of Style" junto a una gran exposición, El libro celebra el siglo XX con una mirada autoritaria y discriminatoria. En más de 2000 ejemplares, la edición británica de VOGUE ha actuado como barómetro cultural poniendo a la moda en el contexto de un mundo más amplio. Cómo nos vestimos y nos entretenemos, qué comemos, escuchamos y vemos, qué nos guía, nos inspira y nos excita.

En ese mundo de máximas, han contribuido a su ejecución algunos de los fotógrafos más talentosos del mundo como Lee Miller, Norman Parkinson, Irving Penn, David Bailey, Snowdon y Mario Testino, entre otros muchos. Patrocinada por Leon Max, la exposición abrirá sus puertas el próximo 11 de febrero en la prestigiosa National Portrait Gallery de la capital británica hasta el 22 de mayo, tiempo en que podrá verse por primera vez más de 280 copias originales de VOGUE de los archivos de Condé Nast.

Década tras década, el libro celebra los mejores momentos de la moda, la belleza y la fotografía de retrato. Ilustrado con imágenes bien conocidas, así como otras menos familiares centradas en los rostros que dieron forma al paisaje cultural de nuestro siglo: De Matisse a Bacon, Freud y Hirst, de Dietrich a Paltrow, de Valentino a Beckham, desde Diana Cooper a Diana de Gales, También los diseñadores que dieron forma al universo de la moda, desde Chanel a McQueen pasando por Saint Laurent y Balenciaga. Tanto el libro como la exposición explorarán de manera amplia la forma cambiante de la mujer del siglo XX.

Alexandra Shulman, editora en jefe de la edición británica de Vogue ha declarado recientemente "Estoy muy orgullosa de esta colección de fotografía excepcional y de todo el concepto de la exposición, lo que demuestra la amplitud y profundidad de la obra por encargo de la revista, así como la participación de Vogue en la creación de ese trabajo". "La National Portrait Gallery es un lugar maravilloso para este espectáculo, que mezcla el retrato y el estilo artístico contemporáneo de la misma manera que gran parte de la propia colección".


8.1.16

PERFIL: ANDRÉ COURRÈGES

Image::LA RÉPUBLIQUE © FRANCE:: 


Anoche, la firma Courrèges emitía un comunicado informando el deceso de su creador, André Courrèges (Pau, Francia 1923) a la edad de 92 años. Tras una lucha de más de 30 años contra el mal de Parkinson, dejó de existir uno de los nombres clave de la historia de la moda francesa y también universal.

De profesión Ingeniero de puentes y caminos, dominaba como nadie las formas geométricas inspiradas de la arquitectura, maestro del charol y el neopreno. Se instalo en París en 1945 y cinco años después debutó en la maison del modisto español Cristóbal Balenciaga. Ayudado por éste, fundó su propia enseña en 1961 y se transformó en uno de los diseñadores emblema de la nueva modernidad. Deportivo y enamorado de la luz, promovió el uso de la minifalda y el pantalón y sus "pantacourt" innovaron el mundo de la moda en un aura futurista durante una época nada habituada a esas prendas de vestir.

Animado por la espectacular llegada del hombre a la luna y admirador incorregible de Le Corbusier y la Bauhaus, lo de Courrèges era simplemente puro futurismo. Durante varias décadas la firma tuvo un éxito fuera de lo común y su presencia en el calendario oficial de la Semana de la Moda de París fue permanente. Sin embargo, al paso de los años y gracias a los avances tecnológicos e industriales fue decayendo hasta que en el año 1994 se retiró definitivamente de las pasarelas. Tuvo un breve regreso a la Alta Costura para desaparecer completamente en el 2002.

Desde los noventa el diseñador estuvo retirado de la industria en su casa de Neuilly-sur-Seine, hasta que la dupla conformada por Arnaud Vaillant y Sébastien Meyer lo trajeran de vuelta en gloria y majestad a la última edición de la Semana de Alta Costura en la ciudad de las luces.

En un comunicado emitido hoy por el Eliseo, el presidente francés François Hollande lamentaba su desaparición indicando que "André Courréges marcó con su huella a la alta costura francesa". "Creador revolucionario, utilizó formas geométricas y materiales nuevos, Courréges era un estilo y una época". 


2.12.15

DEMENCIA DEMOCRÁTICA

Image::MR CARLO ALLEGRI PHOTOGRAPHER © NEW YORK::


Cuán difícil es hablar, o escribir sobre política en los tiempos que corren, con la deslegitimización atroz que tiene de prestigio (o su contrario), el más absoluto desprestigio. Jamás, en mis treinta y tres años de historia, vi tamaño grado de desconfianza en las instituciones públicas, también privadas… hasta hoy, donde parece cambiar en grados casi invisibles, pero pasa que son en esas casi invisibilidades donde se producen cambios profundos y contundentes, que tampoco lo son, si conocemos el contenido de los libros de historia, el de cada sitio, el de cada pueblo y si prefiere generalizar, el de la mismísima historia universal, a través de los tiempos, toda la vida. Siempre ha sido igual, y a estas alturas de nuestra propia época, de este partido, bastante necesarias. No cambiamos nada. Simplemente, todo sigue su propio ciclo. Cada acción tiene su propia repercusión, buena o mala, lo que conlleva a ordenar, o reordenar, las cosas según sus propios tiempos. A veces tarda más, a veces menos. Depende claro de sus artífices cuánto alargan o atrasan los procesos.


Durante estos últimos días, como muchos otros, han cambiado las cosas. El atentado del radicalismo islámico pobre, ignorante para con el propio Corán sucedido en el centro de París ha puesto a un presidente socialista pusilánime famoso por sus aventuras amorosas con periodistas de tabloides sensacionalistas y actrices de cine (infidelidades propias de la cultura histórica del poder galo y de su cultura popular francesa en general, de la que por debajo de la alfombra siguen sintiéndose orgullosos) ante Occidente, de vuelta a la palestra como un estratega militar, guardián de la seguridad global o una suerte de gendarme de Francia, por ende de todo el bloque Schengen, subiendo sus escasos índices de popularidad por allá arriba… ante los cabezazos contra la pared de Sarkozy (Cómo querías…), poniéndose por sobre la poltrona económica de austeridad ante la crisis pregonada por Angela Merkel, volviendo a militarizar e invadir zonas indescriptiblemente pobres en África y el mundo árabe, al más puro estilo napoleónico. 129 muertos, entre ellos, un amigo de mi hermano caído en el Bataclan, chileno, sirvieron de excusa para declarar la guerra al ISIS y bombardear cien veces Siria en solo un día… que elegante Francia, ¿no? “Se la buscaron, y no van a parar” dicen por ahí… y probablemente sea cierto. Los grandes intelectuales franceses e internacionales concuerdan en que nada volverá a ser igual en Francia, y es que lo sucedido ese triste viernes negro ha hecho renacer todos los tabúes en ese país. Hablamos del tema de la xenofobia y la discriminación. Los franceses parecen caer en la cuenta, con una buena bofetada en la cara, que algo va mal, algo va muy mal. Lo que no quisieron escuchar tras la masacre de Charlie Hebdo, ahora se les presenta frente a la cara como su propia palma abierta, y quizá, es tiempo de afrontar algo que todos saben y que ninguno quiere aceptar. Ahora, con la diferencia que son demasiados los militares paseando fusil en mano por todos los lugares públicos como un recordatorio continuo para hacerse el desentendido.


 Dos días después de que explotaran los suicidas en restaurantes y acribillaran a más de un centenar de personas en el Bataclan,  la capital de Bélgica estaba al más puro estilo hollywoodense completamente desierta como crónica de un atentado anunciado… en la propia cuna de donde se supone, se inventó la democracia… gran palabra… si es que existe. El pleno de Naciones Unidas completa de pie, en luto por las víctimas en París haciendo oídos sordos a los otros cientos de miles en Siria y otros lugares donde las bajas ya han perdido registro… con la propia poca vergüenza a la que el organismo internacional parece ya estar acostumbrada ante el poder económico y el veto en el Consejo de Seguridad por parte de Rusia y China, idéntica a la inercia de una lancha… y así sigue nuestro mundo caballeros, ni en la ciudad de las luces, del amor, del puente de los candados y el glamour de la alta costura se puede estar seguro. Un psicópata con un cinturón de explosivos puede estallar a su lado mientras disfruta su refinada creme brulé sentado en su refinada silla en su refinado restaurante… Dos día después, un avión caza es abatido en el aire por un misil, y el mismo día, otro atentado contra la guardia presidencial tunecina aumenta el número de víctimas a manos del terrorismo radical… así está el patio, y qué queréis que os diga… no es menor.


¿Cómo parar con todo esto? Son noticias en primera plana los atentados contra personas apacibles en lugares igual de apacibles en la cuna occidental, pero dejan de ser noticia bombardeos y crímenes de lesa humanidad por parte del mismo Occidente contra cientos de miles de personas en sitios de supuesta “poca importancia” para todos nosotros…. En algún artículo anterior les contaba sobre una entrevista del ex Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, donde contaba que antes, ante estas barbaries, era posible apaciguar el patio y evitar ríos de sangre cogiendo el teléfono y haciendo un par de llamadas, pero que en nuestros tiempos, ya todo eso valía madres. Con algunos amigos cercanos y familiares funcionarios de organismos internacionales repartidos por el mundo hablamos de esto, y ninguno, lamentablemente, parece encontrar una solución más o menos razonable. Sabemos todos que ante conflictos bélicos, el millonario mercado de las armas se centra en su propia gloria, donde los depósitos bancarios en paraísos fiscales superan incluso el tristemente número de muertos. Rajoy en España, frente a las próximas elecciones generales, no quiere decir nada. Apoyar a Francia en un incremente de sus tropas en Malí o Siria, o en una posible intervención militar que su vecino le exigirá, podría ser pólvora para el Estado Islámico, que perpetrara otros atentados en la península ibérica sabiendo los costos electorales que aquello significaría para su carrera política y su partido político, teniendo la experiencia del ex presidente Aznar, su intromisión en el mundo árabe y los atentados en la estación de Atoche que significaron el castigo del pueblo al PP y a Aznar, dando la victoria a José Luis Rodríguez Zapatero como Jefe de Gobierno y al PSOE como principal partido en el país. Desde luego, tiene la cosa muy, pero muy parda. Una intervención militar en África y el mundo Árabe significará una incrementación casi segura de acciones terroristas en los países que la lleven a cabo. Los controles de seguridad en fronteras y en el propio mundo interno de esos países alcanzarán los mismos niveles de psicosis que en los Estados Unidos. La xenofobia se verá fortalecida, al igual que los discursos nacionalistas otorgando poder a los grupos con fundamentos ultraderechistas y el Estado de Bienestar estará a las puertas de desaparecer de un solo plumazo, como quien mata una mosca a palma abierta contra la ventana, y será muy triste, pero así sucederá.


Dicen por ahí que la locura es aquella tendencia a obtener malos resultados en determinadas acciones, y a pesar de ver resultados negativos, seguir realizando las mismas acciones. Y no hay que ser mago para ver con ojos muy abiertos que se repite una, y otra, y otra vez. ¿Podrían Ustedes caballeros catalogar todo ello como cordura? A quien os escribe, humildemente, no le queda suficientemente claro. Y parece ser que todo, al final, se reduce al tema del dinero. No podemos pasar por alto que el terror mueve dinero, y muchísimo dinero. Quizá una solución podría ser encontrar una fórmula que permitiera a todos los involucrados, ganar el mismo dinero y hasta más dinero con nuevas formas de productividad y desarrollo. Puede ser que la realidad actual de nuestro mundo se deba a la consecución de ganancias económicas rentables a cualquier costo, incluyendo la guerra, la explotación de los recursos naturales o la estafa y la corrupción  institucionalizada de la banca y la política, como si todo el mundo eyaculara extasiado ante la imagen de Leonardo Di Caprio en su papel de The Wolf of Wall Street… o el ya desaparecido protagonista de Los Soprano… ¿No les parece? Y es que la imagen del fugitivo Chapo Guzmán escapando por un túnel imposible, con vías férreas y electricidad por casi un kilómetro tira mucho… probablemente lo que sea necesario sea un cambio de pensamiento en la educación primaria y de ahí para adelante. Trabajo duro, considerando que los maestros, paulatinamente sustituidos por ordenadores y máquinas tecnológicas, ven en su oficio algo casi imposible ante la lucha por la educación del hogar, donde los juguetes creados por Steve Jobs tienen más presencia que padres y madres, al igual que los hijos, enchufados en los mismos juguetes de Jobs.


Ahora bien, ¿Por qué hablar de todo esto en un blog de moda y tendencias? Simplemente, porque la moda y las tendencias, como la guerra y la democracia, es parte de lo que nos rodea, al igual que otros muchos mundos. Y debemos conocerlo, debemos ser partícipes. Si no me cree, pregúntele a Karl Lagerfeld, el Kaiser, el último de los grandes que sigue vivo. Si Usted es consciente de todo lo que ocurre a su alrededor, de los avances de la ciencia y los retrocesos de la sociedad de forma paralela, de las creaciones más sublimes del arte como de las atrocidades más paralizantes del terrorismo, de las manifestaciones más opulentas de la intelectualidad con la misma intimidad con que conoce los secretos de la discapacidad… entre tantos otros mundos que uno nunca será capaz de conocer completamente, al menos puede darse el trabajo de intentar galantear con ellos, como estar parado frente a una librería gigantesca llena de títulos e intentar darse un pantallazo de esa gigantesca gama de información. Caminar por las calles de su ciudad, mirar qué hay en las vitrinas, dentro de los museos y en la propia calle. Sentarse en las terrazas de los cafés y prestar atención a cuáles son los temas de conversación de quienes están sentados a su alrededor, aunque sean absolutas estupideces. De todo se aprende. Usted jamás será capaz de construir un vestido hermoso, que sobreviva a las épocas, si no sabe qué sucede en su propia época, ¿Por qué? Porque cuando lo construya, lo hará en relación a todo aquello que existe y sucede a su alrededor, aunque se encuentre en el pueblo más profundo del fin del mundo… Quizá, toda la barbarie que está ocurriendo con nuestra Democracia, y su demencia, se deba, en definitiva, a la más alta ignorancia, respaldada por  la tendencia contemporánea por saber mucho de nada y poco de todo.




6.10.15

EMBAJADOR MALPASO EDICIONES




THE ALEX CEBALL STUDIO_WORLDWIDE_


Se complace en anunciar el nombramiento de su Director, Alex Ceball, como nuevo Embajador de MALPASO EDICIONES, una editorial que busca animar conversaciones publicando novela, ensayo, música y cultural popular. Malpaso está presente con sus títulos en los mercados editoriales de España, Argentina y México.

Para saber más de sus novedades, proyectos y autores, visite su sitio online o a través de sus redes sociales Facebook, Twitter o Instagram, entre otras.







17.8.15

INVITACIÓN




THE ALEX CEBALL STUDIO_WORLDWIDE_


Tiene el agrado de invitarle a la inauguración de la exposición


COMO
LA VIDA 
MISMA


A realizarse el martes 25 de agosto a las 20 Hrs en la Galería Bautista

Nueva Costanera 3950, Vitacura
Santiago de Chile




16.8.15

LA MISERIA DEL ARTE

Image::MoMA by FASHION INSTITUTE OF TECHNOLOGY © NYC::


Rigor pictórico, impronta, subterfugio, lecturas, lenguaje y una larga lista de palabras rebuscadas se repetían sin descanso en tres escuelas de arte por las que pasé durante mi formación universitaria. Seurat, Monet, Manet, Della Franccesca, Tiziano, Goya y otros muchos eran repetidos por Historiadores del Arte frunciendo los labios para que sonara todo muy francés, o muy “british”. En Chile y Argentina, los artistas locales tradicionales con los que fantaseaban mis profesores tenían todos apellidos rimbombantes, sin duda alguna parte de las élites cuyos nombres de familia los hacían eyacular, como si nombrarlos les diera un nivel superior en unas luchas de clases aún imposibles de erradicar del imaginario cultural latinoamericano. En pleno siglo XXI… impactante. Daba vergüenza ajena la verdad. Sabía que dedicarme a eso, en alguno de ambos países o en algún otro de la región sin que mi padre me legase un apellido extranjero, era un suicidio. La solución estaba muy clara. Largarme de ahí a Europa o a los Estados Unidos donde toda aquella tontería hacía ya centurias había sido superada y donde existían personas que valoraban tu trabajo por su calidad y no por tu apellido o condición social, y mucha. Así lo hice. Me dediqué a la ilustración, específicamente de moda, y al entrar en revistas mi popularidad directamente se disparó como quien pega un bazucazo. ¿Y luego que pasó?


Tras que Damien Hirst hiciera estallar el paradigma del orden establecido en el mercado del arte y sus intermediarios, al igual que Bansky en las calles, los historiadores, teóricos y galeristas estaban en aprietos. La cosa se les puso parda. ¿Qué es arte o, quienes son realmente artistas?, ¿Qué sucede cuando un graffitero hace valer más un stencil callejero en su valoración monetaria que muchos cuadros colgados en innumerables museos repartidos en cada ciudad del mundo?... ¿Qué pasa cuando Marina Abramovic, la abuela de la performance con la que se llenaban la boca por su rigor, termina trabajando con Nicolas Ghesquiére para Givenchy, es cover girl de la revista Elle y se va de fiesta con Jay Z y Lady Gaga?... ¿Qué rol juega un museo al convertirse sus exposiciones de grandes diseñadores de moda las más visitadas de la historia del propio museo?... ¿Dónde queda la seriedad de ese rigor de la institución que legitimiza?... ¿Qué pasa cuando una estrella de rock o una actriz de Hollywood se pone a pintar y termina siendo exhibida en la galería de arte más importante de Nueva York o Paris? 


La transformación ha sido tan grande, tan radical que aún el mundo de la teoría del arte no sabe cómo reaccionar, y lo más grave es que se han callado la boca, y es muy grave, porque les guste o no, así ha ido cambiando nuestro propio mundo. ¿Quién necesita ya una galería de arte todopoderosa que determine tu presencia en medios cuando con internet y las redes sociales tú mismo puedes tener incluso más repercusión en el “by yourself”?... ¿Necesita un artista que un teórico del arte o historiador lo legitime con sus textos rebuscados cuando las mismas audiencias tienen ese poder con solo un click o un “I like”, cuando al final las obras de arte son para ellos, para los espectadores?


Hace un año al presentar mis ilustraciones a una web franco-latinoamericana auspiciada por el Centre Pompidou, su directora responsable me enviaba un mail diciéndome que desestimaban presentar mi obra debido a que se trataba de ilustración y lo suyo era una web dirigida exclusivamente a obras de arte, al mismo tiempo que con un jacker materializábamos la performance “Le Cas de Louvre” que acabaría con el museo de arte más grande del orbe cerrando sus puertas con más de cincuenta performers robando carteras y objetos personales a turistas dentro del museo, ahí, a pocas cuadras de su despacho, ahí, de forma paralela… a ver si le gustaría presentar aquello, vamos. “La ilustración no es considerada Arte” hace un año atrás, y ahora Taschen publica libros que cuesta coger con ambas manos dedicados exclusivamente a esta rama creativa. Y una vez más, les vuelve a caer el escupo en la cara, enorme, viscoso. ¿A qué aferrarse entonces, cuando no alcanzas a hacer una aseveración sobre algo cuando ya ha cambiado completamente? Es como meterse a un simulador de huracán, y me gusta esa palabra, “simulacro”, muy usada por la teoría del arte. ¿Qué vas a simular ahora… o mejor dicho, es el simulacro la verdadera obra?... ¿Qué me dice Usted? Probablemente con estas aseveraciones Historiadores del Arte o Teóricos del Arte me atacarán de todos los frentes posibles, y honestamente y disculpando de antemano la vulgaridad, me importa una mierda. Y a propósito de esto mismo… ¿Qué se habrán venido a imaginar estos personajes a determinar lo que hace o no o lo que es o no un artista, cuando no son capaces ni de dibujar? Hay que tener morro, ¿no os parece? Menudos.



Recorro la totalidad de galerías en la ciudad mirando qué hay de nuevo, y de todo mucho, pero de nuevo nada, una vez más. Apellidos rimbombantes si, por todos sitios. Un bostezo gigantesco. Como si la máxima para una galería de arte “contemporáneo” fuese tener una copia del estilo Mario Merz o un tufillo a Almine Reich pero cutre. ¿Y qué pasa si nos vamos a Art Basel Miami? Pues que son mejores y hay más arte en las cenas y fiestas por toda la ciudad que las obras mismas expuestas en la feria, llena de idas de olla que nadie entiende o que son directamente una tomadura de pelo (precio incluido) que los teóricos, supongo, en su desesperación contemporánea, intentan explicar o darle un marco que justifique su salario. ¿Política? Algo hay, si, pero todo muy directo, todo muy violento, como emular la misma violencia con que la crisis financiera nos violó como en una película de manga japonesa. Todo tiene que ser grande, todo tiene que ser estrafalario, cuando ya nada es realmente grande, ni nada lo suficientemente estrafalario. Emociona más, honestamente, una ilustración simple, sencilla, o saber que un artista se hizo acordeón en su coche como Jackson Pollock… o que te vas de fiesta con Caitlyn Jenner, ¿No es así? Porque todo lo demás, ¿A quién le importa, si nadie lo entiende? Más vale un perro globo salchicha gigante de Koons en los jardines del Palacio de Versalles, ¿no?... Parece que se ve más belleza y estética en un desfile de Raf Simons para la casa Dior, y es un indicador importante, y a la vez una luz roja para el mundo del arte, para mostrarle en su cara, y en sus principales representantes su principal característica: su propia miseria, y quizá no esté mal, porque es fiel reflejo de nuestro mundo. Ahora veamos cómo lo explican con lindas palabras y un título sesudo para un sello universitario o tradicional y ojo, que un gran apellido no ayudará, lamentablemente. Suerte.      


2.8.15

ENCANTADORA BUENOS AIRES

Image::LA NACIÓN © BUENOS AIRES::


Hace dos días me fui de la Argentina. Pasé menos de una semana en Buenos Aires para dictar una conferencia en el Encuentro Latinoamericano de Diseño organizado por la Universidad dePalermo, ganadora reciente del primer premio en el ranking de las mejores escuelas de diseño del mundo. Menudo honor hablar en sus aulas. Aproveché la oportunidad para celebrar de paso diez años de carrera con una exposición en la soberbia Fundación Cassará sobre la archi conocida Avenida de Mayo y al día siguiente un almuerzo privado para compradores invitados, con las cúpulas de los edificios Majestic y Barolo de testigos, envidia de cualquier inmueble parisino. Vamos, que si de correr por las calles bonaerenses se trataba, lo mío una maratón a pleno sudor, pero valió la pena, salió todo de lujo. En una ciudad impecable en vísperas de elecciones generales, sirvió para volver a ver amigos, conocer a sus familiares, nuevos novios, ex compañeros de la universidad, uno del colegio y hasta me di el lujo de tener como asistente a una ex policía marplatense que a la salida del bar Milion redujo a uno al pensar en atracarnos. Vamos, que fueron días intensos, como antes, como siempre. Una pasada total.


Si bien Argentina no pasa por sus mejores días, la capital no pierde su garbo, ni la ciudad ni su gente. Subirse a un autobús un jueves por la noche es encontrarse con todos los pasajeros vestidos de fiesta, rumbo a un sinnúmero de bares, restaurantes de primera,  clubs repletos y una vida repleta de oferta cultural. Recién inaugurado, el Centro Cultural Kirchner se esconde dentro del ex edificio de correos de unas dimensiones obscenas. Dentro de galerías Pacífico, el Centro Cultural Borges abría sus puertas a dos nuevos grandes nombres de las artes argentinas: Milo Lockett y Ricardo Crespo con una obra pop muy solucionada. El Teatro Colón, frente a mi ventana de hotel, usaba la noche para demostrar a todos su imponencia iluminándose para recibir a Barenboim y Argerich. En el Ateneo, famosa por ser una de las librerías más hermosas del orbe, no era tarea fácil moverse entre sus estanterías. Lleno a reventar de compradores buscando la próxima novela perfecta, estaba idéntica a la Avenida Santa Fé, con más y mejores tiendas, vitrinas pensadas y toda clase de productos, llena de hombres guapísimos, mujeres despampanantes sobre tacones imposibles y neones iluminándolo todo.


Buenos Aires era el lugar perfecto en América Latina para hacer una exposición, y qué mejor que hacerlo sobre sus techos. Terminada, fuimos a celebrar a otra terraza, la del Bar Milion, una mansión de tres plantas remodelada siguiendo un estilo tradicional, de muebles de piel y madera pesados, decorado con las obras de los artistas argentinos jóvenes de mayor renombre. Cuando al día siguiente te levantas con una resaca de la hostia, vuelves a la vida almorzando en el histórico Club del Progreso, otra mansión, centro de la masonería y con todos los presidentes del país como socios ilustres. No puedes salir de ahí sin sentirte una diva, divismo que desaparece en instantes con una lluvia de tormenta y te lanza a una carrera desenfrenada por las estrechas aceras del centro esquivando el agua, puntas de paragüas, taxis poco cariñosos, baldosas rotas y charcos deseosos por tus zapatos. Así llegas a Corrientes para encontrarte como en Times Square, lleno de neones, teatros, librerías, gente y estrellas de la fama dedicadas a China Zorrilla, Mirtha Legrand, Susana Giménez o Moria Casán. Y es ahí cuando levantas la cabeza de la estrella de Mirtha para encontrarte frente a frente con el obelisco, esa joya insignia de Buenos Aires. 



Mucho ha cambiado en la ciudad, y a su vez, pocas cosas cambian. El caos porteño continúa, ese del que te querías escapar a toda costa y que cuando ya no lo tienes, anhelas con vértigo. Regreso una década después, pero en un tiempo distinto. Si de aquella ciudad escapé tras el “Corralito”, que gatilló una serie de suicidios por la devaluación tremenda de la que aún no puede salir, ahora regresaba por propia voluntad diez años después, con una visión más universal, en un tiempo donde se esgrimen por doquier como imperativo prioritario la bioética, la caridad mediática, acciones humanitarias, la salvaguarda del medio ambiente, la moralización de los negocios, de la política y de los medios, debates sobre el aborto, la homosexualidad y el acoso sexual, cruzadas contra la droga y el tabaco, en una sociedad mentalizada en la revitalización de los valores y el espíritu de responsabilidad. Todo el mundo haciendo cosas, cosas buenas, muy buenas. Volvía a una Argentina envuelta en el ciclo posmoderno de las democracias que repudian la retórica del deber austero e integral consagrando los derechos individuales a la autonomía, al deseo, a la felicidad. Frente a las amenazas del neomoralismo, Buenos Aires respira una rehabilitación por la inteligencia menos preocupada por las intenciones que por los resultados benéficos para el hombre, una ciudad que exige el espíritu de responsabilidad y la búsqueda de compromisos razonables respondiéndose, como siempre, a sí misma. Una ciudad soberbia, que recuperó su garbo… una vez más: Buenos Aires. Fue un placer.