25.9.08

EL TERROR DE LA ELEGANCIA

Imágen::ACNE STUDIOS::

Hace poco tiempo atrás, una chica en Berlín me escribió un correo electrónico que me causó mucha gracia. Me pedía consejo sobre su vestimenta para una boda a la que debía ir y por dos huevos necesitaba verse elegante, por connotaciones particulares y personales del evento. Estaba desesperada la pobre.


Normalmente este tipo de correos no llego a leerlos ni a la mitad cuando ya los estoy borrando y bloqueando. Sin embargo, lo leí completo y le respondí a aquella mujer. Mi consejo fue simplemente, que se mirara al espejo, pero que se mirase de verdad, que mirase sus facciones, que mirase sus medidas reales y la forma real de su anatomía, que la conociera con detalle de cirujano. Cuando concluyese aquella tarea, que identificara realmente su propia personalidad, su real forma de ser y su propia filosofía. Cuando concluyera esa segunda tarea, que saliera a la calle y se comprara, disculpando la expresión, lo que le saliese de los cojones. Se vería la mujer más hermosa, interesante y real por sobre todo el resto de invitadas, incluyendo a la novia. Fin del asunto.

Luego el tema cayó sobre la mesa de nuevo. por casualidad. En una discusión abierta con Thomas Persson, director de la revista "Acne Paper", discusión que se convirtió en entrevista publicada en Metal con título "Tratado sobre elegancia". Entre risas le dimos vuelta al asunto y sacamos muchas conclusiones horizontales, principalmente en que era un tema muy importante, principalmente porque se entiende profundamente mal.

¿Qué es señores lectores lo que entienden por elegancia?, ¿cuál es el absurdo prototipo que como grupo social tenemos de la elegancia? la idea me empezó a atormentar. Cogí de nuevo el número de Acne Paper donde el tema de la totalidad de sus páginas circulaba a esta palabra, y la volví a leer de nuevo, de la primera a la última página. Me cerraban ahora otras cuantas percepciones de Thomas, no publicadas.

Es una cosa casi efímera, es una presencia que no siempre se manifiesta en una cosa material, según mi personal opinión. La elegancia señores es la esencia misma de lo humano, de sus posibilidades de sensibilidad y creatividad. Juan Pablo segundo era un hombre elegante, que por antonomasia de las otroras ostentosas jerarquías eclesiásticas, se presentaba ante los medios en un blanco sencillo e inmaculado, con un gorro de paja entre las plantaciones papales de tomate. Rigoberta Menchu es una mujer elegante, aquella indígena que con todas las tradiciones de sus ancestros presentes en su vestimenta, recibía el premio nóvel de la paz. La reina de España es una mujer elegante, cuya enemiga número uno es la ostentación. Ejemplos simples, cotidianos, masivos. Mi duda es por qué no les prestamos atención como grupo social.

Las pieles, los diamantes, los materiales nobles y el champagne aportan a un concepto de elegancia, pero no lo crean. Sencillamente porque la elegancia la crea el sujeto, aquél que es capaz de alimentar la libertad, la tolerancia, el humor, los aspectos sensibles de la humanidad y un entendimiento amplio de lo que sucede a su alrededor. Teniendo el conocimiento de lo que ocurre en nuestra época, es la forma de ampliar las visiones y tomar
decisiones basadas en la lógica y el respeto por la diversidad y nuestra propia condición de ser humano ante la vida. Eso es elegancia queridos lectores, espero que con esta muy personal opinión no vuelva a recibir este tipo de correos. El ser elegante es quererse a uno mismo y compartirlo con el mundo, no aparentar ante el mundo algo que no se es. Quiéranse. Regalen arte, regalen libros, eso es elegancia señores.

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