25.2.10

LA CUARTA PARED

Imágen::MR RYAN McGINLEY PHOTOGRAPHER NYC::


Una vez acabado el 080 y el Ego de Cibeles, donde lo independiente se enfrentó correcta y elegantemente cara a cara con el poder institucional, y le ganó, ante los ojos y pantallas de todo el país y medio planeta con internet como principal herramienta y socia, ya en soledad, en un placentero silencio, concluí que todo había sucedido únicamente gracias a eso: Internet. Honestamente, no me sorprendió, pero si me alegró, muchísimo. Estaba todo preparado, milimétricamente, porque aún estaban muy frescas las palabras del sesentón Manuel Castells, sociólogo y escritor, quien reconfirmó su propia lucidez, con hechos, reales, irrebatibles. Todos Ustedes lo vieron, por periódicos, blogs, webs y canales de televisión. El domingo anterior, otro señor de ochenta años se lo volvía a repetir también a Juan Cruz, don Alberto Oliart, nuevo presidente de la Radio Televisión Española [rtve]. Fue una gran semana, y ahora entenderán por qué, paso a paso. Yo lo llamo, con cierto cariño, como la cuarta pared.




La palabra: comunicación. Comunicación es compartir significado a través del intercambio de información, y poder es la capacidad de algunas personas, organizaciones o instituciones de hacer que otros actúen de forma que favorezca los intereses y los valores de los que tienen el poder, que se ejerce a través de la comunicación. Es una relación, no es una cosa, no es un ente. El poder desencarnado no existe. Hay gentes, instituciones que establecen una relación de poder, aunque suene una pedancia, lamentablemente, pero así es. No es que el poder controle la comunicación o los medios de comunicación. Pero se ejerce a través del espacio de la comunicación, fundamentalmente, con dos formas que se suelen combinar. Una, la coacción, el obligar legal o ilegalmente por la posibilidad de ejercer violencia o intimidación. La otra, es influir en lo que pensamos porque determina lo que hacemos. En nuestras sociedades es esta segunda forma de poder la que es decisiva. Todo depende de cómo pensamos, de las señales que recibimos en nuestro cerebro y cómo las procesamos. Y esas señales caballeros nos llegan del entorno de la comunicación. Quien sea capaz de diseñar y hacer funcionar en un sentido u otro el proceso de comunicación socializado, es decir, la comunicación que pueda llegar a todo el mundo, tiene una de las claves y llaves del poder. Puede llegar a ser alarmante. Es algo de lo que pudo ocurrir durante la guerra de Irak, donde toda una nación respondía en función de un doble mensaje: el miedo al terror y el patriotismo. Es inquietante que alguien pueda controlar los resortes de la mente de un país entero y que pueda conducir a actuar como quiere. Luego hay una manipulación política, claramente documentada ahora, que afecta en parte a los medios que reciben y publican historias que no son verdaderas. Esto activa los mecanismos de miedo en la mente de las personas y la posibilidad de ser manipuladas. Pero lo interesante de las sociedades es que los procesos son abiertos. Del mismo modo se pueden activar otros mecanismos como el espíritu crítico, la esperanza, la solidaridad y otros buenos partidos como la fortaleza y el desengaño. Y como los procesos son abiertos, también podemos señalar otros casos, como que un régimen aparentemente controlado e indestructible es puesto en cuestión y se tambalea por la movilización espontánea de redes de comunicación a través de Internet. Es un movimiento que obviamente, de momento, no derriba un régimen represivo, pero lo pone en cuestión. Miren a Irán... por ende la capacidad de intervenir es extraordinaria en el mundo de la comunicación digital, multimodal y omnipresente. Pero cabe también la frase "El bien por conseguir o el mal que se puede generar"... y ha de tomarse muy en cuenta, sin bromas, porque vivimos en ese mundo de comunicación y de redes de poder que se organizan a través de esos sistemas de comunicación. Una cuestión es qué podemos pensar y cómo nos podemos situar en ese fenómeno y otra cosa es reconocer el fenómeno, porque hoy por hoy la gente piensa que recibe toda la información y luego decide y emite un juicio. Eso es irreal, un embuste. Se demostró que era falso. Trabajamos la cabeza a partir de emociones y sentimientos, y ya. Hay diez veces más probabilidad de registrar una información que coincida con lo que ya pensamos a una información que contradice lo que ya pensamos. Los que tienen poder son los que tienen mayor capacidad de intervención en el espacio de la comunicación y a veces son amplias redes espontáneas, como en este caso tan parcial y preciso que el circuito de la moda local acaba de ver. En el 11M quienes cambiaron las relaciones de poder fueron las personas que construyeron y organizaron manifestaciones y protestas espontáneas denunciando lo que ellos percibían como mentira. Tenían más poder que toda la televisión pública, porque cambiaron el sentido del voto. Buen ejemplo que ratifica como documento notarial que el poder no es siempre vertical. Internet es una plataforma de comunicación libre y muy difícil de controlar, pero los usos de la libertad no dependen de internet. Se puede utilizar la libertad para subvertir la libertad. Las plataformas son de comunicación libre y si las empresas intentan manipularla y cortan esa comunicación libre, la gente se va al lado, a otra plataforma de comunicación o crean otra nueva, así de simple. Tienen que permitir una gran libertad en el espacio porque, si no, pierden usuarios. Se trata de una comercialización de la libertad: vender posibilidad de comunicación libre. Cierto es también que el que la gente sea libre de comunicar, no garantiza lo que haga con esa libertad. Uno de los temas más interesantes de Internet caballeros, es que nos obliga a descubrir quiénes somos realmente, porque lo que hacemos en Internet es lo que realmente la sociedad es. Es nuestro espejo en la historia. Tiene un efecto profiláctico porque nos impide mentirnos a nosotros mismos como sociedad, y por eso mucha gente tiene miedo a internet, porque se tiene miedo a sí misma. El único riesgo somos las personas, porque vivimos en un mundo superdesarrollado tecnológicamente pero subdesarrollado éticamente, y una tecnología sin ética es muy, pero que muy peligrosa.




La tecnología no la vamos a parar ni la vamos a cambiar. Se ha producido una absoluta individualización de los proyectos personales y una gravísima debilitación de las instituciones tradicionales de control social sin que hayan surgido nuevas. Creo que todos lo vemos, ¿no? La familia, la religión y el Estado se han debilitado de forma idéntica. La globalización ha debilitado en la práctica el poder de los Estados nacionales; el proceso de secularización en nuestro ámbito ha disminuido los controles de una moral religiosa; la crisis del patriarcado en la familia ha provocado que exista una gran inseguridad en las relaciones personales y una ruptura real de la disciplina. Todas las instituciones que aseguraban una cierta estabilidad han dejado paso a la total individualización. En cierto sentido se han fracturado los lazos comunitarios de las sociedades, y en ese aspecto, lo que podría haber sido una ética individual ya no es ética, porque ética es la referencia a unos principios comunes que se aceptan, diamentralmente opuesta a nuestra actual "todo vale", y si a ese todo vale le acoplamos una tecnología tan potente como es internet, la capacidad de conexión móvil en el globo entero, una red mundial de transporte aéreo, como otra de comercio marítimo informatizado que comunica la totalidad de las economías, podemos entonces afirmar que tenemos un problema muy, pero muy serio, y no se soluciona controlando internet. Primero porque no se puede controlar y segundo porque sería perder el instrumento básico de funcionamiento de la economía del conocimiento y la sociedad de la información, una estrategia tan vulgar como intentar controlar los enfrentamientos del capitalismo o del estatismo soviético cortando el suministro eléctrico. Como dice MR Castells, el rearme moral de la política y la empresa es más importante que nunca, sencillamente porque la capacidad tecnológica para desarrollar proyectos potentes es tan colosal que sin un control estamos yendo directa y meteóricamente, como un cohete a la luna, hacia la desintegración del tejido social. Esta última crisis es la peor porque si no tenemos el instrumento de gestión, no podemos gestionar nada. Y ese importante instrumento de gestión exige tener la capacidad de tomar medidas drásticas e impopulares que en un mundo de absoluta desconfianza de los ciudadanos pueden ser rechazadas y encontrarse con la reproducción constante de crisis políticas. La crisis propiamente política es la más grave de todas porque nos deja sin instrumentos de gestión. Por ende Internet, como Ustedes ya lo ven a diario, puede ser una excelente herramienta de participación ciudadana activa basada en la información. No se trata de que la gente gobierne por Internet, eso es una soberana estupidez, porque eso es demagogia. Se trata de que constantemente se informe a los ciudadanos, que tengan acceso a información a la que legalmente tienen derecho. Una cosa que aún la mayoría de los medios se resisten a aceptar, muchísimo menos a promover, porque pesa más la monetización del acceso a la información. En eso Internet es un poderoso medio de influencia que debemos lograr que se mantenga en el espíritu de la ley, absolutamente independiente. Los diseñadores del último 080, como American Perez en el Ego, todos, fueron testigos en primera persona de que esto no es una broma y del alcance masivo que puede producir, con una repercusión pública e internacional. Y eso es un acierto, de grandes ligas. Independencia que tenemos que guardar, como esa objetividad y ese distanciamiento entre fuerzas distintas y a veces contrarias que obliga por ética a presentar la realidad en todas sus facetas, se los comparto muy personal y respetuosamente. El consenso obliga a mantenerlo, así sin más, presentando las dos versiones siempre. Presentas una y otra, y que juzgue el que lo ve. La gente no es imbécil, aunque algunos crean que sí. La noticia la tienes que dar y la técnica más aproximada a la objetividad es ésa, dar ambas versiones. Y honestamente caballeros, para eso no se necesita ser periodista, porque eso es de cultura general, y se basa en el equilibrio; para eso no hay que estudiar, como dice el mismísimo Oliart. También es muy certero en afirmar, y esto ha de sacarme una sonrisa, en la intimidad, que estamos divididos entre diversión y drama. Hacer reír es importantísimo para la salud del espíritu y del cuerpo. A todo el mundo le interesa el cotilleo, o a casi todos, y debe entrar en las gotas justas para dar sabor picante a lo que se toma. Esto, por vínculos con el sector editorial, me lleva a la reflexión sobre la prensa impresa, que cada día sorprende e incentiva a seguir en esto, y defenderlo, por encima de cualquier dificultad o crítica, venga de donde venga. Eso debe dar siempre igual. Según nos contaba Gustavo Martín Garzo hace poco en una información impresa, de circulación internacional, don Luis Mateo Diez escribió un relato sobre uno de sus maestros de infancia. Ese maestro era un hombre afable y generoso que un día se fue del pueblo sin explicar la razón. Al día siguiente, a primera hora, los niños, sus alumnos en la escuela se encontraron un regalo de despedida. El maestro se había pasado la noche entera dibujando para ellos, con tizas de colores, el pueblo en que vivían. Y vieron los campos, el río, las montañas, las casas y la iglesia, todos los lugares que conocían y querían... en esa luz, la luz que nacía del milagro de la representación. Los buenos periodistas son como ese maestro, supongo. Se pasan la noche encerrados en sus despachos, obsesivos, maníacos, para que podamos ver la imágen del lugar en que vivimos. Y así nos ayudan a comprenderlo con una mirada crítica y atenta sobre él. En mi personal opinión, muy buenos cabrones que transforman nuestro mundo en palabras. Así, sobre el mundo real en el que estamos, han ido levantando ese otro mundo verbal que es el territorio de nuestros pensamientos y de nuestra memoria, con ayuda de los que saben mantener su fe en la razón, la libertad personal y en los valores de eso que algún día conocimos, ya tiempo perdido, como democracia. Hay pocos, pero los hay. Son compañeros leales, ¿saben?, no traicionan, discretos, sensatos, a los que se puede acudir no tanto para encontrar justificación a nuestras ideas o alimentar nuestros rencores, sino para relativizar nuestra verdad. Dar rostro a las cosas es sentir que tienen que ver con nosotros. Se trata de compartir a mirar el mundo, pero también a sentirnos mirados por él. Un medio de comunicación, el que sea y en el soporte que sea, es antes que nada un espacio moral, un espacio de responsabilidad y compromiso, y para lograrlo, el periodista se sirve del más delicado de los instrumentos: las palabras. Por eso dan vuelta al mundo, como medios. No hay verdad absoluta sino verdades parciales, y es de ese diálogo entre todas ellas donde nace una verdad nueva capaz de acogernos a todos. Eso debe ser un medio, un lugar igualitario en el que los poderosos aparecen al lado de los mendigos, los jueces al lado de los ladrones, los niños de los adultos, los empresarios de los obreros y los banqueros de las gentes del circo, donde se aprende que la historia del más humilde de los hombres es la historia de todos, advirtiéndonos del paso veloz del tiempo y a la vez del fragilísimo discurrir de la vida. Su compañía nos hace más discretos y reflexivos, porque así somos la raza humana: no nos basta sólo con vivir, sino que necesitamos hacer de nuestra vida una historia que merezca la pena contar. Y un medio de comunicación es el relato polifónico de un pueblo entero, y un pueblo señores que se atreve a hablar de lo que le pasa, con dos cojones, ajeno a la fantasía del miedo, está a salvo de la intolerancia y la locura, de los demonios y los perros sin alma, de las serpientes y las ratas. Seguro les sonará a pasional, pero el sentido común hace que se deba a hablar a las cosas y a las criaturas. Hablar a las víctimas de los desastres y las injusticias, hablar con los científicos y los comerciantes, con los niños y los ancianos, los artistas y la naturaleza. Es el gran secreto, supongo, para hacer brotar las llamas de la pasión que nos consuelen de nuestras penas, nos acompañen, nos hagan reír, nos hagan fuertes y nos ayuden a vivir. Eso es la vida caballeros, la de carne y hueso, no hay que olvidarlo, jamás. ¿ Por qué no tratar de hacer como Borges ? Borges, que en un sólo poema podía agradecer los dones que había recibido en su paso por este mundo, consciente, quizás, de no saber si existían otros. Agradecer por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises, por el último día de Sócrates, por el sueño del Islam que abarcó mil y una noches y ahora pareciese que fuese el mismo infierno, por las rayas del tigre que ahora están a punto de ver desaparecer, por el lenguaje, que puede simular la sabiduría, por el amor, que nos deje ver a los otros como los ve la divinidad... sinceramente, ¿No somos capaces de hacerlo?, ¿tan malditos y tristemente desgraciados somos?, ¿tan miserables y mediocres incapaces de hacer absolutamente nada al respecto ? Los que nacimos en Latinoamérica, como el señor Borges, los de mi generación, nacimos en medio de carnicerías. La tragedia de la guerra y la dictadura tuvo el efecto de una maduración muy rápida. Tuvo un efecto en nosotros y en todo lo que rodeó a la tragedia, como la evidencia de que a los mayores se les había roto la vida. Estaban tensos, nerviosos, cambiaron sus formas con respecto a nosotros. Fue el principio de nuestra independencia, de nuestra soledad. Fue una tragedia, y a nadie le importó. Qué más daba, éramos sudacas para todos, simples indios. Pero eso nos hizo fuertes, muy fuertes y más sabios, más fuertes que América y más sabios que Europa pienso, y ahora se ve, y nadie lo puede creer... esa soledad fue una plenitud tremenda. Todo fue señal de una gran serenidad, de afirmación en nuestra propia soledad sin temor ni a la pobreza ni a la sangre, que hoy a todo el "primer mundo" tiene aterrorizado. Por eso aguantamos. No tenemos miedo, aunque esas tragedias sigan de alguna manera perviviendo. No se separa uno fácilmente de la historia de su pueblo.Se nota la acritud de formas con que se enfrenta gente de distintas ideologías o convicciones. En esa acritud se huele el humo de ese incendio, por lo que es muy normal que esa generación haya llegado muy pronto a conclusiones sobre las ventajas de la democracia, el diálogo y la tolerancia sobre las demás formas de convivencia social con muy pocas probabilidades de ser engañados. Salimos de una tragedia local y empezamos a vivir otra tragedia completa, ésta, la de hoy, una tragedia global. Es lógico que sepamos movernos en ésta, no tiene mucho misterio. Del sufrimiento siempre se aprende, exactamente como le sucedió a MR Oliart y toda su generación, sólo con la pequeña diferencia de cinco décadas de vida en el cuerpo... se los comparto simplemente para que entiendan por qué el poder no debe tentar más allá que como un medio, un vehículo para hacer cosas. Luchar para que haya una comunicación cada día más propia con una lengua que es parte de tí, como la francofonía o lo anglosajón ya hace con lo suyo. Me daba gracia lo que contaba Oliart sobre una frase de José Entrecanales, cuando le nombraron director general del Banco Hispano: "Ahora entra Usted en una cumbre de poder, pero cuando entre en la habitación donde están los mandos, verá Usted que en esa habitación no hay más que sombras". Y tenía razón. Tenía toda la razón.




Vuelvo a Internet, a este medio que tiene Usted frente a sus ojos, porque existe la posibilidad de una reforma de las instituciones aumentando la participación, generando nuevas formas de articulación por Internet y sintiéndose responsables de las demandas de la gente. Si esta forma noble no se produce, entonces la ruptura social o la violencia individual pueden generalizarse. Tú no puedes mantener la sociedad funcionando a partir de decisiones únicamente individuales. Internet, como instrumento de las personas, puede acoger campañas de protesta para que la Democracia sea más Democracia. La gente no está contra la Democracia, está por más Democracia, más transparencia y no se fía de los políticos que están en las instituciones democráticas, en los cuatro poderes. Es un instrumento tanto para el incremento de las fuerzas de extrema derecha como para el auge de los partidos verdes, las opciones más radicales y democratizantes o, en el caso de España, para opciones soberanistas. Todo lo que en las instituciones no está suficientemente representado con respecto a lo que es la sociedad, por internet gana espacio. En lugar de utilizar internet para la necesaria reforma política y de los vínculos con la gente, confunden Internet con un tablón de anuncios o con un sistema publicitario de televisión y dejan la red a las fuerzas que están en los márgenes o fuera del sistema político u oficial, sencillamente, porque internet les incomoda. ¿ Por qué ? Porque tienen que responder mucho más directamente al control de la gente. Nada más. El Estado Red es el Estado de la globalización. La mayor parte de los temas clave del Estado nación: finanzas, moneda, capacidad militar, política. La ecología del globo depende de procesos que son globales, que no se pueden controlar desde el Estado nación. Hasta el más ignorante lo sabe. El Estado nación no controla muchas de las cosas que le pide la gente. Los Estados nación no sólo no van a desaparecer, sino que se refuerzan, pero no son más que nudos de una red de estados y agentes políticos como la Unión Europea, la OTAN, ONU, OMC, FMI, entre otras cuantas, que son los que fabrican una gobernanza mundial compartida, y por supuesto los Estados se integran con pesos diferentes en esas redes. Sin esas redes caballeros, ningún estado puede funcionar, ni siquiera Norteamérica. Ahora están condenados a vivir en red, a negociar constantemente. La primera expresión de cambio fue inventar el G-20, que es ahora donde se toman las decisiones [o lo intentan], porque el G-8 sin el G-20 ya no hace nada. Y eso está muy bien. Es justo.



La nanotecnología, la difuminación de las fronteras entre la vida humana y la artificial, la superación de las barreras entre el tiempo y el espacio, ha hecho caballeros que el ser humano se crea cada vez más Dios... de idiota. Siente que ha roto definitivamente la dependencia de la naturaleza y de lo sobrenatural, porque existen dos límites: la naturaleza y la muerte. A partir de la tecnología nuestra idea es que ya podamos hacer un mundo enteramente artificial, sin el límite de la naturaleza, cuando el mundo es natural y humano, no solamente humano. Y por allá, la muerte conlleva la necesidad de buscarse formas de existir después, de conectarse con lo que existió, de tener alguna esperanza de algún tipo cuando se te muere un ser querido. Esto se llama religión, también ahora se llama espiritualidad, que es lo que Castells llama la trascendencia del ser biológico. El extraordinario desarrollo tecnológico y del conocimiento sí que ha llevado a que las élites dominantes fundamentalmente piensen que hemos dominado la naturaleza. De idiota, again. ¿ Que son portada ?, permítanme que no me levante. ¿ Que no tenemos que tener miedo a nadie porque podemos dominar con la ciencia y la racionalidad lo que ocurre a nuestro alrededor ? No es evidente señores, por documentación, que como sociedad podamos prescindir de la naturaleza. ¿ Alguien dijo Haití ? anyway, en la forma que sea, ¿ Qué pasa si lo hacemos ? Nada. Es lo que todo el mundo, lamentablemente, piensa. Llámenme loco, pero existe también la palabra venganza. Y la naturaleza puede llegar a ser muy cruel, como una suerte de embajadora militar en la tierra de la mano inmisericorde de un dios indignado, que puede matar de forma masiva por encima de cualquier pelafustán aspirante a dictador. Puede llegar a ser así de zorra. Yo no me metería con ella. Por un lado, la naturaleza dice que como planeta puede estar perfectamente sin el ser humano, pasar de nosotros pero olímpicamente. Su voz es dionisíacamente más poderosa que la de cualquier líder de opinión, porque es ella la que puede hacer desaparecer un país cronómetro en mano. Click. No sean infelices, como que les quita credibilidad ante sus votantes o seguidores. Absoluta. La trascendencia está altamente vinculada a las normas de conducta que no están estrictamente ligadas a la ley de la ganancia inmediata y a la satisfacción sin límite de los instintos básicos. Tú limitas tus instintos básicos sólo en la medida en que piensas que hay un sistema de recompensas basadas en la serenidad, que no pasa por seguir alimentándote de alcohol y orgías de distinto tipo. En la medida en que sales de la idea del puro consumo, sólo lo haces en función de algún tipo de trascendencia que va asociada a un sistema de valores éticos, el que sea. Esto también a todo el mundo se le olvidó como por arte de magia. Hicimos la transgresión final. Este proceso puede trasladarse al mundo de las finanzas, de la destrucción nuclear, la violencia terrorista ilimitada, incluso puedes utilizar la trascendencia para organizar el suicidio colectivo como forma de lucha. De mal nacido. De poco hombre. La economía, como todas las actividades, necesita reglas que implícitamente llevan a un código ético. Si destruyes las bases trascendentales de esos códigos éticos, entonces desorganizas las instituciones de la sociedad y por tanto la pones en riesgo. Desaparecemos como especie y desaparecemos como sociedad por habernos creído que no necesitábamos ni la naturaleza ni alguna forma de trascendencia. Y algunos pueden hacer algo al respecto. Entre tantas charlas y debates sobre líderes de opinión, bloggers o como les quieran llamar, bien por MR Oliart y MR Castells, han dado en el clavo. Si les queda caballeros algún márgen de duda, métanse a internet, eligan al azar a cualquiera de los ganadores del pasado 080 o el Ego y pregúntenles qué opinan al respecto, sobre Internet. Les aseguro que se llevarán una gran sorpresa. Quizás hasta se queden mudos. Escríbanles un mail. Esto es Internet. Ésta, la cuarta pared. Prueben, está muy bueno.

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