24.3.09

080 BARCELONA FASHION


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Nueva versión, nuevos aciertos, nuevos fichajes, también nuevos errores como todo en la vida, por supuesto siempre mejorables. Marzo volvió a agrupar en tres días la edición de la pasarela 080 Barcelona Fashion en los inspirativos y verdes espacios de Montjuïc con su palacio como gran testigo. Asimismo, nuevamente el gran enemigo del evento fue el calor, pero esta vez no en la sala, sino en el showroom y las instalaciones de prensa, que hicieron de las tres jornadas copiosamente insoportables para diseñadores, periodistas, modelos, asistentes y staff de backstage, error de climatización que en su próxima edición debería ser el primer punto a solucionar, por un tema de respeto y bienestar para todos los asistentes y participantes.



Los diseñadores fichados por el jurado internacional: Miriam Ponsa, Markfast, Gori de Palma, Manuel Bolaño, Maikel Bongaerts, Andrea Llosa, Pelican Avenue, Aminaka Wilmont, Georgina Vendrell, Postweiller Hauber, Zazo & Brull, Martin Lamothe, Txell Miras, Factoria Rent Me, Bamby by Laura, Seïko Taki, J Smith Esquire, Cecilia Sörensen, Mareunrol´s, Material by Products, Klavers van Engelen y los diseñadores recién egresados de las escuelas superiores de diseño participantes de la incubadora Bressol.



Andrea Llosa presentó una gratificante colección inspirada en los guerreros mayas, con complementos metálicos de una prolijidad aceptable a la vez que excesiva. Zazo & Brull apostó por una creativa propuesta de prendas con la esfera como elemento de inspiración y un patronaje sorprendente; Cecilia Sörensen, a través de un video-cortometraje-desfile presentaba una suerte de retrospectiva del trabajo desarrollado durante una década; los letones con sede en Amsterdam Marite Mastina y Rolands Peterkops apostaron por la teatralización de la puesta en escena con un irreverente cortometraje, pelucas que caricaturizaban a sus protagonistas, modelos y prendas cuyo patronaje pueden peligrosamente encasillarlos rápidamente en lo comercial puro y duro; Material by Products presentó una buena colección, con el traspié de la repetitividad, un show excesivamente largo y un final demasiado silencioso en donde las propias cabezas de la firma sacaron de la pista a su modelo-biombo. Sin embargo, la selección de zapatos y suecos elegidos por la firma salvó su difícil panorama, inmaculadas y verdaderas obras de arte que alucinaban en lo especial y único, como una boda entre la cultura australiana y los países bajos. Un acierto.



Lo mejor, que no extrañó a nadie fueron tres: Martin Lamothe, quien a través de su colección “Paris-Texas” inspirada en un viaje de la diseñadora Elena Martin por la América profunda y salvaje, presentó en la pasarela quizás, la mejor colección hasta el momento a sus espaldas, aplaudida hasta el hartazgo por los asistentes, la prensa y sus pares, que luego sería celebrada en la terraza del hotel Villa Emilia con el proyecto conjunto entre una firma de cerveza y la revista Metal, impulsora de la serie de complementos realizados con piel, latas y chapas de cerveza que acompañaron la colección, donde sobró lo que en una fiesta nunca debe faltar: comida, bebida y buena música. Mismos tres importantes elementos que defendía Nerón para el pueblo y que por su contrario, brillaron por su ausencia en el Me Hotel, donde los responsables del certamen organizaron su celebración oficial; Pelican Avenue con la austríaca Carolin Lerch a la cabeza, nos regaló a todos una colección y puesta en escena sencillamente brillante. Un percusionista al medio de la pasarela, inició un solo que extendería durante todo el desfile sin decaer un segundo en intensidad y certera limpieza acústica, mientras las modelos calzadas por la última colección de Camper presentaban las piezas de la diseñadora de una clase, delicadeza y destreza en un proceso de investigación social y artístico evidente, estudiado a fondo en todos y cada uno de sus pasos. Un sublime acierto pedagógico, acompañado de las visuales del igual sublime arquitecto y videoartista belga Michiel Helwight. El pelícano elevó las expectativas.



La firma Bamby by Laura, de la diseñadora afincada en Londres Laura Figueras, presentó lo que ya es común a su producción: clase. Bajo la inspiración del narcisismo para con la colección, fichó nuevamente a la estilista residente en París Raquel Franco-García, quien una vez más hizo de las suyas con precisión, como quien tira un dardo en medio del círculo rojo ganador. Música de los años treinta alegre y cordial, amazonas con maquillaje apenas perceptible y cabellos recogidos sobre zapatos de piel de la fabulosa firma Dorotea, sencillamente, presentaron mujeres enormes, imponentes y glamorosamente simples que brillaban por sus sedas con patrones, como siempre, complejos en su producción y discretos en su presentación y percepción. Rosas y grises en su mayoría, la calibración totalitaria entre el claroscuro, lo pesado y lo liviano como un verdacho de Rembrandt, una colección circular, cerrada y perfecta.



La gran sorpresa para la pasarela fue el creador inglés J Smith Esquare y su colección de impactantes sombreros y tocados. De una humildad, alegría e irreverencia despampanante propias de un verdadero artista, hizo pasear descalzos y en línea recta a modelos con monos de jeans y sudaderas blancas, brochazos bermellón en piernas y brazos, pero sobre todo, con esculturas vivientes sobre sus cabezas amparados por visuales dignas de un proyecto “Dokumenta” de Kassel. Para agradecernos la invitación, el emblema de su colección fue una máscara de la tauromaquia, el mismo que cuando el modelo perdiera uno de sus cuernos en la pasarela, luego saldría para recibir los aplausos y se lo pondría al medio de la frente a modo de cuerno para agradecer la invitación con una humilde reverencia. Como era lógico, debíamos con una sincera sonrisa multiplicar nuestros aplausos por cien, porque su sonrisa se convirtió en su sello. Una buena elección, una buena colección, un buen embajador de la Londres más underground y creativa. Otro acierto.



En esta edición pudimos presenciar más coherencia, aunque gran parte de los diseñadores sigan sin entender que la relación entre una colección de ropa y una colección de zapatos deber ir siempre de la mano, como asimismo en sus estilismos y en las puestas en escena para ser presentados públicamente. Del resto no hablo, porque simplemente, esta conexión jamás existió, quizás hasta nunca se pensó, y eso debe servir de aprendizaje para sus futuras pruebas de fuego. Aprendizaje debe ser también para un diseñador exigir un casting de modelos de calidad. En esta edición el masculino fue un buen favor a la pasarela, por su contrario, el femenino un error. Pero esto no debe sorprender, porque radica en algo tan simple e importante como un presupuesto, que debo imaginar debe ser por las estrecheces económicas de las épocas que atravesamos. El evento cumplió en sí, pero vuelvo a catalogarlo como insuficiente para competir con el resto de pasarelas oficiales europeas, básicamente, por motivos de organización, calidad estructural, concepción adecuada de esta industria para seleccionar y presentar lo propio y lo de afuera, asimismo para promocionarla en comunicaciones públicas con mayor alcance y efectividad internacional, pero las ganas se ven, a simple vista, de parte de los diseñadores, que son los importantes, de cuyos procesos creativos y de trabajo he sido testigo, y eso es absolutamente valorable. Una verdadera fuerza. Sigamos, pese a los errores vamos bien. Es parte del proceso, y eso no es peligro.

1 comentario:

daria dijo...

as if she was ever really eating...