16.9.10

EL PLACER DE CAMINAR


Image::MR SIMON PORTE JACQUEMUS © PARIS::



Crucé el ocáno. Vuelvo a radicarme en América Latina por un tiempo. Por un lado las calles están sucias, las gentes son una gran masa gris y las respuestas sorpenden en incoherencia. Los medios de comunicación son un hazmerreir y la lucha de clases es una guerra sin fin que pone de manifiesto la mentalidad de la sociedad, cincuenta años retrasada acompañada de un doble estándar que deja sin respiración. Un shock. Paralizante. El miedo a mimetizarse con aquello. Por otro, la risa fácil, la sencillez enternecedora y la simpleza de la vida cotidiana, de la mano de una solidaridad general que al resto del mundo supera por goleada, son una salsa de vida que repleta el corazón en sus rincones más íntimos. Los sentimientos encontrados por una tierra que el tiempo, la dictadura de unos pocos desgraciados y la naturaleza quitó todo, y que ahora, paulatinamente, está devolviendo con creces.



Entre lo poco que se va encontrando, van apareciendo personas nuevas notables, y reapareciendo otras que el tiempo y la distancia alejó pero siguen con la misma irreverencia, ironía y ganas de hacerle una zanquadilla a la vida antes que ella se las haga, todos esos pocos, los príncipes de la ciudad; por supuesto, siempre detrás de los focos donde la desesperación por estar al frente es casi enfermiza. Un placer.



Mientras en Europa las Elenas [Martin y Gallego] aterrizan en Madrid para hacerse de Cibeles y el proyecto BK, Yolanda [Muelas] saca a la calle el número más grueso de la fructífera vida de METAL, Juan Antonio [Ávalos] ultima los detalles de la apertura de su primer punto de ventas, Mario [Testino] inaugura en la capital una retrospectiva para el Thyssen-Bornemisza con su “todo o nada”; en París Yann [Weber] también ultima el lanzamiento de ANTIDOTE, otra desintoxicación de la moda, y los Cardona Bonache despachan invitaciones para una exposición en la Rue des Lesdiguières; En Oslo la escritora Mette Johansen vuelve a ponerse frente a un ordenador después de dos años gracias a la bendita maternidad; y en Suiza Forence [Tétier] se interesa por España para su proyecto NOVEMBRE, aquí, al otro lado del mundo, Yoani [Sánchez] es galardonada como Héroe Mundial de la Libertad de Prensa desde La Habana, Isabel [Allende] con el premio nacional de las artes en Santiago, también empieza a subir el proyecto HALL CENTRAL de Gabriela [Farías], BABYLON PROJECTS de Leo [Casas] y en Buenos Aires Elizabeth [Ambiamonte] revienta la radiofonía como la voz femenina más respetada e influyente del rock nacional, la corriente musical que educó a todo el país desde los ochenta. Hechos tangibles, motivantes y de una calidad y lucidez aplomante, ladies & gentlemen. No se pueden calificar de otra manera. Me quito el sombrero. Está pasando ahora, en este mismo instante mientras recorre estas líneas.



Reflexionar sobre estos mismos proyectos, trae a la cabeza la interrogante si depende de una ubicación geográfica o no la capacidad o incapacidad para hacer cosas. Creo que no necesito responder, pero lo haré por inercia. La capacidad de hacer cosas, viene determinada por una importante palabra, conocida como “ganas”, y de otra, tan importante como la primera, sencilla y más vulgar. Cada uno lo entenderá de forma distinta, pero para quien les escribe caballeros, no es más que aquella sublime, directa y sin rodeos llamada “cojones”, que es, como veo a diario con rabia, como una pandemia global, lo que a gran parte de los seres humanos les falta, para conseguir sus metas, lograr sus sueños, vivir de lo suyo sin tener jefes y hacer país, con sus propias manos, digan lo que digan, aunque les produzca hilaridad. Supongo que no es propiedad de ninguna nación, sino más bien virtud de cada cual por su cada qué. Los grandes políticos que crearon Estados, los monarcas de la antigüedad que conquistaron tierras impensables, los premios nóveles de todas las ciencias y los mejores artistas del globo terráqueo, pese a diferentes motivaciones, a lo mejor tenían dentro otra palabra, quizás más profunda e importante, que llamasen “sueños”, o “utopías”, y probablemente, unida a una cuerda imposible de desatar con las otras, “ganas” y “cojones”, convirtieron ese perfume efímero dentro en realidad, como una hostia en la cara a quienes ejercian burlas por soñar, y lo exportaron por el mundo, y se convirtieron en leyendas referentes para el universo espacial terrestre entero. Pasaron de nacionalidades, religiones, banderas y el resto de inventos que los mismos seres humano crearon. Eso no es ningún invento, aunque fueron inventos en sí. Vayan a cualquier biblioteca, cogan una enciclopedia y miren sus páginas. Mírenlos con detención, cómo fueron sus mundos personales… sus sueños… comprobarán con un nudo en la garganta, con la cabeza gacha y en silencio, con la mandíbula apretada, que fueron esas precisas, y dicúlpenme la expresión, puñeteras utopías los que hicieron levantarlos y hacerlos caminar, y se hicieron grandes. Pasaron de todo y no le creyeron a nadie, sólo a ese perfume que después todos querían usar y del cual usufructuar. Notable, graciosamente notable. Eso señores, créanme, hacen irte al edificio más alto de la ciudad, mirarla en toda su extensión… y partirte a carcajadas. Sigan soñando chicos, que me quito el sombrero y se los tiro desde esa última planta. Póngase ese sombrero y salga a caminar, con dos cojones. Benditos sean. Ríanse, no se puede hacer más.


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