22.7.10

EL TORO POR LAS ASTAS


Image::MR PATRICK DEMARCHELIER PHOTOGRAPHER © FRANCE::





El 080, la pasarela barcelonesa, viene siendo desde hace un par de años, una referencia para la moda nacional española y una impresionante fuente de inspiración para jóvenes de todos los puntos del país (también del resto del globo) que aterrizan en la ciudad para comenzar o continuar sus estudios relacionados con esta industria. Cuando apoyas a un diseñador, existe un modus operandi, una fórmula que se aplica militarmente primero para la elección y posteriormente para su promoción y posicionamiento, que asegure su propia supervivencia. El primer y más importante punto a considerar es el qué se apoya, sabiendo que nos encontramos ante una grave crisis de materiales. El diseño elegido, es aquel tradicional que sea consciente de estas limitaciones y proponga hacer más con menos, incluso para más gente y durante más tiempo. Así de simple. Intención muy loable y especialmente meritoria en unos tiempos en los que el crecimiento y la aceleración económica han sido el credo de las principales economías del mundo. Por ellos, se lanza a matar, por piezas y productos diseñados para no generar residuos. Aprovechar los materiales en ciclos indefinidos que generen abundancia, no pérdida de valor. La creación de valor caballeros es un concepto que goza de gran prestigio en los ámbitos empresariales, aunque, en la gran mayoría de los casos, el valor se mida en forma de transacciones monetarias únicamente, no de valor real. Es preocupante, muy preocupante, porque la economía real es, a su vez, ecología y equidad, y fomenta el legado por encima de la actividad (fomenta, no sustituye, ojo). Sin legado no hay conservación de recursos, y sin recursos no hay economía, ni sociedad. Y punto. En este sentido, es muy importante que para obtener un buen resultado, se implique toda la empresa, porque no se puede diseñar sólo con el compromiso del Director Creativo. Es un proceso de inmersión en donde aparte del responsable de I+D, también deben asumir el proyecto compras, calidad, operaciones, marketing y ventas. ¿ Resultado ? Premios Nacionales, again. ¿ Te puede sacar aquello una sonrisa ?: Si, de payaso. Enorme. Eso catapulta a la ciudad y su gente, atrae la vista de la prensa internacional como ejemplo de vanguardia y desarrollo + investigación, genera expectativas en su circuito local y refuerza la confianza de sus implicados en un modelo que funciona, que fabrica resultados tangibles. El trabajo, en esto, no acaba cuando desaparece la última modelo o el jurado dicta su veredicto. Cuando el diseñador o la enseña empapela los medios escritos y virtuales, constatados, y por los nodos o redes la gente los busca y desea con exitación y alegría, es el indicador para suspirar aliviado, beberte una botella y apagar la luz. Se terminó. La historia se va repitiendo cada año, y voy cayendo en la cuenta, cada vez con mayor reafirmación, en que debería prestarse más atención, por encima de cualquier otra circunstancia, al prestigio de las ramas creativas entre los adolescentes de toda condición. Concuerdo con lo que dice el escritor Rafael Argullol. La enorme energía desplegada a final de la Edad Media con la construcción de las catedrales, que implicaba a los diversos gremios de cada ciudad, es finalmente canalizada en una nueva imágen del artista, el cual, al liberarse paulatinamente de las servidumbres y prejuicios que rodeaban al trabajador manual, es contemplado como un hombre carismático e insólitamente libre. ¿ Vieron a los nuestros ?, ¿ Prestaron atención cómo se comportaban Ponsa, Ávalos, Cardona, Frutos, Blue, Robustella, Bolaño, Borrás, Laspalas, Zamora o Peña delante, detrás y fuera de esa pasarela ? Un relajo. Una envidia para el resto de las pasarelas europeas, donde se arrancan los ojos entre ellos. Héroes admirables para los jóvenes, estudiantes y no tan jóvenes soñadores de estar algún día, aunque sean sólo cinco minutos, en su piel... esta contemplación, este viraje se hace mucho más visible en Florencia que en cualquier otra ciudad europea, incluidas Venecia, París y las prósperas urbes flamencas. La revolución de Florencia sería el establecimiento de un magnetismo único que atraería a sucesivas generaciones de jóvenes durante un siglo muy largo.




"Las Vidas", de Giorgio Vasari, imprescindibles para entender los cambios en el lenguaje artístico, son una crónica minuciosa de aquel magnetismo, reflejado también por los historiadores florentinos del siglo XV. Por razones que ahora tal vez cuesta entender, Florencia estaba volcada en su propia creación como ciudad. Vasari relata las polémicas colectivas desatadas por la construcción de la cúpula de Santa María di Fiori y los vaivenes en el destino de Brunelleschi, cárcel incluida. De creer a Vasari y a los cronistas, cada nueva obra de envergadura exitaba la controversia entre los ciudadanos de Florencia. Las opiniones en torno a Miguel Ángel, ya a principios del siglo XV, serían la culminación del torbellino. Esta atmósfera situaba la creación artística en el centro de la vida de la ciudadanía, de modo que los adolescentes se sentían cautivados por lo que ofrecían los talleres de los pintores y de los escultores. Y lo que ofrecían eran duras (durísimas, a menudo) condiciones de aprendizaje. Pero la dureza del aprendizaje caballeros no apartaba a los jóvenes de los talleres, sino todo lo contrario. Se hizo necesaria la sedimentación de un prestigio para que, en un momento espiritual centrípeto, el talento se adhiriera a las calles de la ciudad como una segunda piel. Tuvieron una exquisita percepción de lo que estaba sucediendo y bautizaron al héroe que atraía a los adolescentes: "el artista nuovo". Los aplaudo, mis queridos diseñadores. Brindo por Ustedes con la copa en alto... la gente, como es sabido, tiene sus héroes, por lo que pueden comprender el impacto de este tipo de fenómenos. Los jóvenes se orientan instintivamente hacia el prestigio, una categoría difícil de definir porque en ella chocan caóticamente la ambición, la lucha, la utilidad y, a menudo, una cierta dignidad en la supervivencia. El prestigio es el imán que cada época ofrece a sus jóvenes. Actualmente, entre nosotros, nadie tiene más prestigio que un deportista y por eso nos pasamos la vida contemplando a través de la pantalla estudios donde compiten nuestros héroes. Es una opción. Sin embargo, aunque les cueste creerlo caballeros, puede ser que en la Florencia del Quattrocento la opción fuera otra... ¿ Un cuento chino ? Podría ser, pero... entonces, ¿ Cómo me explicaría Usted que tantos Domenicos Ghirlandaio fueran capaces de pintar tantas maravillosas Giovannas Tornabuoni ? Por eso me sentía tan orgulloso de nuestros diseñadores. Dieron una gran lección. Sin embargo la alegría duró instantes efímeros y dió paso a la más copórea enervación, al enterarnos todos, en la misma Fira, de los planes de un partido político local por acabar con aquello que tanto trabajo y horas en vela ha costado conseguir, en caso de que ganen unas elecciones. Misma noticia que provocaba irte al baño, encerrarte y darle un puñetazo a la pared, irritado de rabia, porque ya lo sabíamos. Sería sólo cosa de tiempo que el evento lograse sonoridad local, nacional e internacional para que llegasen como avispas. Es el modus operandi, el de ellos, siempre. MR Ronald Reagan señores, creía que las nuevas palabras más aborrecibles que se pueden pronunciar son estas: "Soy del Gobierno y he venido a prestarles ayuda". Ahora vamos a hablar claro, para que les quede igual de claro dónde se quieren meter, y con quienes. Su legado y el de Margaret Tatcher inauguró una era que ha dominado la política económica durante treinta años con un lema claro y sencillo: Más mercado y menos Estado, que acabó abrazando incluso la socialdemocracia, bien ejemplificado por el periodista Claudi Pérez. En estas llegó la crisis y en apenas tres años lo puso todo pies para arriba: el Estado salvó los mercados, el péndulo se fue justo al extremo contrario, el Fondo Monetario Internacional desenterró a Keynes y hasta los bancos miraban hacia otro lado cuando los políticos amenazaban con la refundación del capitalismo, con volver a regular los mercados para ponerlos en vereda... la política económica está en una encrucijada. Esta vez el dilema no es exactamente mercado o Estado, pero se le parece: austeridad o crecimiento, esa es la cuestión (en esto la moda actúa como un mago, sobre todo en lo independiente). En los despachos gubernamentales, ajustarse el cinturón para reducir los enormes déficit públicos o perseverar en las políticas de estímulo hasta que el crecimiento económico vuelva a ser lo suficientemente robusto. Alemania ha hablado: Europa opta por el culto a la austeridad. Estados Unidos, por mantener los estímulos. La "receta" que demuestre más efectividad marcará el equilibrio de poder de los próximos años en el mundo mal llamado desarrollado (vayan Ustedes mismos haciendo las asociaciones). Pero a día de hoy no hay consensos, ni nada que se le parezca, allí arriba. Todo conduce a ese viejo error de reducir el gasto público y subir los impuestos mucho antes de que la economía se haya recuperado. Ese resurgir del conservadurismo está directamente relacionado con la fuerza de intereses financieros, los mismos que nos metieron en la crisis el 07. Callaban como ovejas abandonadas cuando fueron rescatados, pero ahora dictan como lobos sedientos de sangre la política en toda Europa, incluido Reino Unido. Ese calvinismo tan alemán de la austeridad es extremadamente peligroso en estos momentos y puede conducir a Europa a un largo, largo estancamiento. Toda Europa parece correr detrás de una fórmula que se basa en drásticos recortes mezclados con las promesas de mejorar la competitividad combinando bajos salarios y reformas del mercado de trabajo y las pensiones en una dirección: más recortes.




La aplicación universal de recortes drásticos señores va a exacerbar los desequilibrios que existen en el corazón de la eurozona. Eso desde ya. Si un único país adapta medidas de austeridad eso no es mayor problema, pero si Alemania obliga a toda Europa a hacerlo está condenando a la Unión Europea a una recaída a la recesión. Masoquismo. "Masocas". Pero en Europa conviven dos visiones: en el norte se piensa a brazo impartible que el problema entre austeridad y crecimiento es falso... esa visión se basa en que los planes de austeridad de hoy permitirán el crecimiento de mañana porque devuelven la confianza a los mercados. La periferia de Europa ha aplicado los ajustes por obligación, pero en el fondo el sur de Europa piensa que aplicar ajustes para reducir el déficit tendrá efectos sobre la demanda y precipitará a la eurozona a una nueva recesión... la periferia tiene bastante más razón. Pero todo esto esconde también otros problemas: Serios desequilibrios en la balanza comercial, países con enorme superávits encabezados por Alemania y Holanda con un gran potencial exportador y países con déficits senscionales (España y Grecia, por ejemplo, que importan más de lo que exportan desde el inicio de los tiempos). En el mundo ocurre lo mismo, con China y Estados Unidos a ambos lados de la balanza comercial. Indudablemente, Estados Unidos está actuando con mayor pragmatismo. Ese fetichismo del déficit que se va instalando en toda Europa damas y caballeros, es y va a la más pura superstición. Los gobiernos creen que así se ganarán la confianza de los mercados. De idiota. Cuando alguien está muy endeudado, sus prestamistas deciden su futuro. Eso le ocurre a Europa: los prestamistas deciden la política económica, los mercados han prestado mucho dinero a los Gobiernos y ahora reclaman el cetro del mando... la confianza no vuelve así como así. Los halcones del déficit siguen mandando en el Banco Central Europeo a pesar del salto dramático que supuso la compra de deuda pública. La Reserva Federal ha comprado centenares de miles de millones de dólares en deuda pública, mientras que las cantidades del Banco Central Europeo son mucho más modestas. ¿ Por qué ? Porque esa es la forma de poder de obligar a hacer ajustes más drásticos y reformas a los países del sur, que de otra manera se resistirían a encajar ese duro golpe. ¿ Elegantes, no ? Supongo que las cáscaras de sandía y el afrecho les resultarán un manjar... Europa va directamente al desastre si continúa con la manía de la austeridad. Europa entera en plena crisis fiscal parece fiarse de Trichet. Aunque en realidad la inspiración no sea Trichet. Uno de los asesores económicos de Clinton decía desde la oscuridad: "Antes pensaba que me gustaría reencarnarme como presidente o como jugador de béisbol, pero ahora, en mercado de bonos... así puedo intimidar a cualquiera". Volviendo la vista a lo local, suspiras, en silencio, con la mirada perdida. Si la productividad por ocupado hubiera crecido al mismo ritmo que en la UE-10, España habría generado 3,5 millones de empleos frente a los siete millones creados entre el 94 y el 07. Es decir, como afirma Luis Doncel, la bajísima competitividad en sectores como la construcción o los servicios sirvió como motor para llegar en el dos mil siete a la tasa de paro más baja que se recuerde, del ocho por ciento. El momento idóneo para dar el salto era entonces. Algunos se plantean la disyuntiva entre cambiar el modelo productivo o el mercado de trabajo. Es un falso debate, otra falacia más, porque ambos son imprescindibles y no se entienden el uno sin el otro. El problema es que los indefinidos y los funcionarios tienen una protección como si estuvieran en la antigua Unión Soviética, mientras que los eventuales, en el Honk Kong moderno... la norma no parece que vaya a solucionar esa perniciosa dualidad, la nueva, que impide la especialización en productos de alto valor añadido, que como simple ejemplo, acaba de ver toda Barcelona, el país y el mundo entero sobre una pasarela... las empresas punteras de Silicon Valley se basan, inteligentemente, en la prueba y error, algo incompatible con nuestros muy rígidos contratos. Y los precarios, ahí arriba, incentivan la baja formación, de ahí que el modelo (no el de la pasarela) se base en sol y ladrillo. Vuelve a caer, como un piano de cola desde una octava planta al pavimento, la reforma educativa como requisito sine qua non para saltar al nuevo patrón de crecimiento. ¿ Se ha preguntado Usted, sentado en una terraza copa de vino en mano, el por qué Finlandia se especializa en innovación y España en ladrillo ? Bébase el vino al seco y respóndase: Porque el factor productivo más abundante era la mano de obra poco cualificada, y allí habían emprendido una reforma educativa ejemplar. Ni se trabaja pocas horas ni por salarios muy altos, la productividad es baja porque la escuela y la universidad no aportan la formación adecualda a esos adolescentes y jóvenes maravillados... el gasto en investigación y desarrollo nacional, pese a haberse disparado en los últimos años, todavía se quedó en el dos mil ocho por debajo de la media europea. Desde algunos sectores se interpretó que el nuevo patrón de crecimiento suponía dar la espalda a los motores que hasta ahora habían tirado las riendas del carruaje (construcción y servicios) en favor de las nuevas tecnologías, las renovables, la biotecnológía, etc... y no es eso señores, no se trata de eso. Se trata (y en esto traten de poner total atención) de aumentar la productividad y el valor añadido tanto en las actividades tradicionales como en las más avanzadas, porque no es tan importante especializarse en sectores punteros como contar con empresas competitivas en cada sector. Para ello es necesario un marco flexible, que favorezca la innovación y premie el talento. ¿ Qué me decían que pretenden hacer con el 080 ? Repítanme, por favor. No he entendido del todo bien... No es muy diestro el discurso que pide menos ladrillos y más ordenadores. Es más sabio decir que necesitamos más ladrillos con ordenadores... No sé si se entiende. Se trata de introducir talento en lo que sabemos hacer para hacerlo de manera distinta. Para mantener y crear empleo es vital dualizar la producción, es decir, en moda, aguantar en el tejido tradicional e incentivar los nuevos tejidos ignifugos y artificiales; apostar por la marca blanca y también por las delicatessen; por el turismo tradicional y también el temático. No te lo puedes jugar todo tipo a un segmento nuevo, sino apoyar la transformación gradual del viejo. Ahí es donde está el palo al gato, el jaque-mate. Es cierto que ningún sector sobra en el nuevo modelo. Pero también lo es que la hipertrofia inmobiliaria no fue perjudicial solo por inflar una burbuja que terminó por estallar salpicando a millones de personas como esquirlas. El problema es que absorbía buena parte de las inversiones y el ahorro nacional que, en otras circunstancias, se habría destinado a sectores con más valor añadido. Lo cierto es que un modelo basado durante años en echar más horas y emplear a más gente cuando había que aumentar la producción, no se cambia en un chasquido de dedos. Como mucho, los políticos pueden retirar incentivos insanos... y paren ahí. Les aconsejo que no metan manos en nuestra pasarela, porque no tienen ni la más remota idea de cómo funciona esta industria ni este negocio. Antes de querer meter los dedos en el 080, justificando motivos tan burdos como negativos para un sector que ni conocen, vayan primero donde Calleja, MR Anselmo Calleja, economista y estadista y escuchen primero, con la boca cerrada, aunque sabemos que les cuesta. Seguramente, Calleja les diría que la estimación del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre del año en curso no se hizo con el rigor suficiente. Por supuesto. En realidad el PIB seguía cayendo como lo ponen de manifiesto los indicadores más relevantes. Empiecen por ahí. El hecho de que tanto el INE como el Banco Central de España hayan coincidido en la estimación de crecimiento del 0,1% no es prueba de fiabilidad, an absoluto. Ninguno de los dos se atrevería a negar que es metafísicamente imposible que dos estimaciones independientes de la variación del Producto Interno Bruto dignas de tal nombre, alcancen ese grado de coincidencia. Osea caballeros, como la transparencia informativa fue y es nula, hay que pensar que se debe a una extraordinaria, mágica y anormal casualidad... y vuelve a suspirar... como la caída va a seguir en el segundo semestre por el efecto contractivo de una serie de factores sobradamente conocidos, no se reducirá el déficit público en la cuantía prevista. ¿ Alguien dijo moda ? Habrá mayores gastos por desempleo, por intereses de la deuda, y menores ingresos fiscales, lo que explicaría el recorte adicional de ocho mil millones de gasto público impuesto por Bruselas. Lamentablemente, estimados lectores, las nuevas previsiones oficiales de crecimiento adolecen de un voluntarismo, a ratos, excesivo. No se concibe, aunque se quiera pensar que si, que con el efecto contractivo que implica la reducción del déficit en el tres por ciento del PIB, en los dos años la demanda interna pueda crecer por encima del dos por ciento anual, y no parece probable que el sector exterior pueda tener una contribución positiva a la expansión. El resultado será un período de crecimiento insuficiente de la actividad con el consiguiente aumento del paro. Da para golpear el escritorio con la prensa salmón enrollada entre las manos... como para asestarse de un solo golpe a una asquerosa cucaracha... Las dos décadas de crecimiento que vaticinaba hace poco el presidente del Fondo Monetario Internacional son verdad, pero sólo media verdad, que es la peor de las mentiras... Strauss-Kahn no especificó algo tan esencial como el ritmo de crecimiento prometido, lo que obviamente, como un costoso pero efímero perfume, hace dudar del propósito de esta declaración. Por su contrario (como un buen traje hecho a medida) la salida duradera exige un cambio fundamental en su orientación. El primer patrón de ese estupendo traje, es recuperar la confianza de los mercados siguiendo simultáneamente dos vías (como costuras exactas) que se complementan. El Gobierno debería reconocer que la economía ha estado viviendo durante largos años por encima de sus posibilidades gracias a un creciente endeudamiento exterior que ya se aproxima al 200% del Producto Interno Bruto que, y eso es lo más grave, financia una mayor participación del consumo en el PIB. Por eso, para hacer creíbles a los mercados sus proyectos de ajuste, deberían hacer saber a la ciudadanía los años de austeridad que conllevan las cargas de esa deuda... perdón, ¿ Pasarela qué ?





Pero los mercados, como prestamistas que son, esperan, obviamente, que los países dispongan de renta suficiente para hacer frente a las cargas de la deuda que desean colocar, en definitiva, que tenga un crecimiento suficiente. Como saben que para la economía española ese crecimiento ya no puede venir de ayudas fiscales, será el sector exterior (que en la industria que nos compete ya es un amante secreto) el que haga una contribución importante. No lo espanten. El Gobierno local que venga, sea del partido que sea, tendrá pues que comprometerse seriamente a recuperar de forma inmediata la competitividad perdida, que es la clave y eslabón, igual de perdido, para mantener una expansión creadora de empleo. Y no hay que dejarse engañar con la recuperación de las exportaciones de los últimos meses. El crecimiento de las exportaciones industriales en el primer trimestre fue igual que las de la zona euro, pero mientras estas se lograban con un aumento de sus precios gracias a su competitividad por calidad, las españolas tenían que reducir el suyo en más del cuatro por ciento cuando el coste salarial unitario en la industria aumentaba m{as del tres por ciento anual. Situación claramente insostenible, ¿ no ? La reforma del mercado laboral podría contribuir a mejorar la competitividad en el corto plazo si en la última versión se reforman a fondo los convenios colectivos. Para quienes quieran acabar con el 080 para resucitar una pasarela Gaudí, ya les digo, firmando el documento notarial que quieran, que el esfuerzo que se está haciendo a puerta cerrada con la innovación (si es que verdaderamente lo están haciendo) no será suficiente, pues requiere un largo período para su efectividad, y tampoco se conseguirá con lo que pretende la Ley de Economía Sostenible en los cincuenta y cuatro artículos del Título II sobre competitividad. Llevándolo a un plano m{as extenso, a la totalidad de las industrias, si se quiere poner la economía en una tendencia creciente a un ritmo razonable, habrá que recurrir a lo que antes se conseguía con la devaluación de la divisa, pero que hoy pasa por una mejora del coste salarial unitario. Es decir, una combinación de un aumento del bajo nivel de productividad y de una evolución salarial adecuada. Esta es una cuestión que, naturalmente, los responsables políticos debían haber considerado desde la entrada en el euro, pero por un incomprensible error de juicio, o por ser políticamente delicado, pasó inadvertida, pero hoy es de importancia capital caballeros, porque de ella depende la sostenibilidad de la economía. No se preocupen por nuestra pasarela. Creo, honesta y humildemente, que tienen cosas más importantes de las que ocuparse. Estaremos atentos, como estuvieron en Florencia. Queremos todos más Domenicos Ghirlandaios.



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