14.5.13

MODA POST CONTEMPORÁNEA

Image::MR HEDI SLIMANE PHOTOGRAPHER © PARIS::


¿Sabe Usted qué es moda? Moda, a secas. Seguro que en este minuto estará abriendo otra ventana de su pantalla y poniendo dicha palabra en la barra de su buscador. Wikipedia se acerca, pero no llega. ¿Y entonces? Ropa, bolsos, etc, dirá seguro. Seguramente será la misma razón para que vaya a esa misma barra y escriba la palabra “fashion blog”, y aparezca la escalofriante suma de mil ciento treinta millones de resultados. ¿Acojona, no? Pues bien, ahí tiene la respuesta. Eso es moda. Uno de los estamentos más fuertes de la sociedad de consumo de nuestra actual época donde el capitalismo propone y también dispone. La moda caballeros, se entendía en su tiempo como maneras de comportamiento que cambiaban en las personas según diferentes gustos que determinaban sus conductas de consumo, creados por alguien, por supuesto, y era seguido como un gran rebaño de corderos. Y sigue siendo exactamente igual, con la diferencia en su actual democratización, que ha demostrado ser tan dispar y con tal eclecticismo de gustos y opciones que cabe sitio para todos, o lo que el tan simple experimento en el buscador lanza a la luz, es decir, al menos un mil ciento treinta millones de distintas formas de entender todo esto. Por lo mismo, imaginará Usted lo que llegaría a costar ponerse de acuerdo, ¿no? Y de la mano, la directrificación de qué es válido y qué no, y en eso, internet, de momento, no va siendo de mucha ayuda. Pero en fin, sigamos.



Desde la democratización de casi todas las áreas de la vida desde el nacimiento de las autopistas de la información, internet y redes sociales, nadie hubiese imaginado en su tiempo estas cifras, que incluyen, hoy por hoy, a gente que se autofotografía, otra gente que escribe chorradas, en webs propias o colgadas a la web de alguna publicación [buenas, malas y asquerosamente malas]; las mismas marcas que autopromocionan y venden sus productos por estas vías, también compañías dedicadas a la venta on-line, y suma y sigue. El abanico es inmenso. De todo esto las revistas femeninas se han aprovechado en una astucia tan rápida como el hambre y tan efectiva como el pan. A la propia moda contemporánea no le importa nada, ni nadie, ni siquiera le importa la propia moda. Sólo le importa generar flujo de caja a través de los más inimaginables trucos, el último de ellos, tan desagradable como la manipulación del punk en la última gala del MET de Nueva York, aquello fue una falta de respeto por un movimiento que una vez más, una vez muerto, es usado como carne de batalla. Y los viejos punkies tampoco estaban enfadados, porque aquello les reportaría dinero, y por un par de duros, por esta parte de nuestra época, cualquiera se vende al mejor y también al peor postor. Eso demuestra la idea que en algún sitio alguien escribía y describía como síntoma del desmantelamiento cultural y la debilidad moral de nuestro actual desplazamiento histórico.



Las ex grandes casas de alta costura parisinas, se han transformado solamente en meros retailers de producción masiva a precios desproporcionados sobre una absoluta falta de exclusividad [no olvide Usted que casi todo lo que ve sobre las pasarelas, de aquello casi nada se vende, a excepción, por nuestros días, de un ejército de princesas saudíes que tiran de la billetera de monarcas petroleros para compensar su falta de derechos y reclusión], consumida además por la fiebre de la imagen de glamour occidentalizada de Asia entera que sigue hinchando sus arcas, y porque lo que Usted ve en la Avenida Montaigne, Saint Honoré y Campos Eliseos, no es más que retail, plástico y cosmética a costos de producción baratos y precios de salida vergonzosamente altos. Después, si gusta, puede mirar hacia el imperio de Amancio Ortega, que aumenta su fortuna por un mismo sentimiento que afecta a todo el resto que puede permitirse el lujo de consumir lujo. La moral. Y en esto entra ese tema, la moral, que es algo muy fuerte, por no decir que primordial. Resulta que en estas épocas de vacas flacas, el lujo sube sus beneficios de forma inentendible, y aquello se explica únicamente por un tema moral, que gatilla en los seres humanos en momentos de dificultad, que son cuando las personas empiezan a tener más interés por ellos mismos y se refuerzan los horribles sentidos de individualidad, y de ahí al nacimiento de los egoísmos, y como puente, a otras cosas bastante más graves. Pero volvamos a lo nuestro. Dicho sea el paso, por como están las cosas hoy en día en la industria de la moda, perfectamente podría apuntarse con el dedo a todas esas marcas y acusarlos de estafadores. Porque lo que están haciendo es eso, una estafa, aunque aquello no llega a convertirse en una estafa tan simplemente porque hay gente que lo consume, y mucho, al precio que le pidan. Y es una pena, pero así funciona el mundo, y queramos o no, ha sido siempre igual.



En lo anterior, podríamos dilucidar fácilmente que todas esas enseñas que fueron creadas por visionarios en cuyo momento fueron creadas por eso, por la moral arrolladora de esos sujetos en el desarollo de los artículos de consumo más bellos a los que el hombre y su época pudiesen aspirar, únicos, ya casi no queda rastro. Hoy se habla de los diseñadores y directores creativos de cada una de esas casas como si de semidioses se tratasen, y ellos mismos [la gran mayoría, se lo creer], cuando resulta que no son más que simples empleados de un empresario, de un hombre de negocios que sólo le importa que sea lo suficientemente bueno, visionario y hable chorradas y ojalá provocativas en los medios de comunicación masivos para el aumento de la facturación de sus marcas por la gratuidad publicitaria que aquello le reporta, como asimismo ordenarles diseñar para otras empresas multinacionales de retail barato para extender esa fiebre de consumo tirada a caballo por las luces de un espectáculo rápido, a ratos vulgar y carente de cualquier tipo de significado real, porque aunque lo tuviese, es suplantado en cuestión de segundos. Algunos lo saben muy bien y resultan ser más discretos, con Azzedine Alaïa a la cabeza que queda fuera de competencia y Hedi Slimane como su mayor representante, donde procura, pese a ser un empleado, llevar todo lo suyo a un nivel más allá, de rebeldía permanente y al mismo tiempo desmarcándose del mundo de la moda de forma temeraria, digna de un crack. Nicolas [Ghesquière] también sigue esa brecha, y en menor grado, Riccardo Tisci y Raf Simons. Del resto, no vale la pena hablar. Y  porque pasa señores que es muy difícil desmarcarse de semejante bola de nieve cuando tienes detrás una mochila tan monstruosa, que en mucho de los casos, han terminado por acabar con ellos, y con su estabilidad mental. Y eso ha sucedido porque esa gente son realmente artistas, creadores formidables, pero al servicio de multinacionales que lo mismo le da una pieza única de colección que un pollo asado.



Estamos entonces, ante uno de los paradigmas de la moda, que es ver cómo se arregla este asunto, que obviamente, nadie tiene ni la más mínima intención de resolver, si las arcas siguen creciendo y creciendo... y en esto, por supuesto, lo de los diseñadores independientes se vuelve una aventura empresarias prácticamente suicida. Y la moda ha pasado a convertirse en algo cruel, tan vacío de significado que ni el mejor cronista es capaz de decorar sin sentirse un gilipollas. ¿Debería crearse un organismo internacional que regulase o fiscalizase de algún tipo de manera esa competencia monopólica para con los más pequeños, o en cada país de forma independiente? Pues no sucederá jamás, porque son esos mismos empresarios los que reportan una parte importante del Producto Interno Bruto a sus paises, sean de lujo o de retail. Al resto, que le den por culo. Es otro síntoma de nuestra contemporaneidad, y nadie quiere parar, nadie quiere detener. Y al mismo tiempo, mil ciento treinta millares de subnormales siguen subiendo y subiendo idioteces a las redes soñando de alguna manera que pertenecen a ese mundo de fantasía que no se enteran ni de lejos que hace ya años que dejó de existir... que ya no va más, añorando cuanto menos conseguir un bolso de regalo a cambio. Es deprimente. Es patético. Al mismo tiempo quedan los pequeños, los creadores independientes que siguen remando y remando contra corriente para fabricar y vivir su sueño. Verlos a diario resulta conmovedor, en el sentido de las palabras de MR Vicente Verdú en uno de sus últimos artículos. En ese texto, Verdú habla del artista y su novia o novio.



Dice Verdú que la novia del escritor es la escritura, la del pintor la pintura y del compositor la partitura. Pues a la moda es igual, al diseñador todo ese proceso creativo hasta la consecución de una pieza de vestir única, como lo era para Givechy, Balenciaga, Chanel o Dior. En todo esto, Vicente se pregunta pará que sirven ellos, la novia o el novio... pues como acierta, nada más que a ser más vivo y feliz, y en último lugar, para serlo sintiéndose acompañado, física, mental y soñadoramente. Y así es. Sino no tendría sentido dedicarse a ningún tipo de área creativa, así de simple. La obra del artista o del científico en trance depende de ese amante y mientras hay secreto, y ese secreto no es más que aquel que salta a la vista, que es que esa compañía al final no es la del otro, sino la del uno mismo en acción sobre una tarea donde se complace o se angustia en dualidad. Es en este punto donde se halla la obra a degustar y desde un ángulo y otro inciden sobre el objeto y el sujeto, asegurando un interés en esa conversación. Eso es la maravilla de la creación, y la maravilla que a quién os escribe llena por completo cuando está frente a esas obras terminadas, o en pleno proceso de creación, y bien echo, bien acabado. Es esa plenitud que a los empresarios, actuales propietarios de la industria del lujo, como de las grandes corporaciones de la prensa poseedoras de esas revistas femeninas, les importa una mierda, que al final, resulta siendo el fin de todo un regimiento de diseñadores independientes que van luchando por lo suyo contra unas dificultades gigantescas prácticamente de forma heróica. Y porquen en todo ese trabajo existe otro trabajo, aún más agudo, que es el de la comprensión, que se genera bajo el foco de la conversación. Wagensberg [MR Jorge Wagensberg] en su libro “El Gozo Intelectual”, resalta el júbilo que acompaña a la comprensión, porque sólo el ser humano, por sobre el resto de casi todos los animales, tiene las habilidades lingüísticas de acceder a él. Es muy parecido a la dicha que sugiere entender el comportamiento del otro, de su novio o su novia, o de la obra tras haber sufrido en su proceso de elaboración. Se trata del amor y el sabor dulce en la boca que rodea el gozo de la idea perfecta. Es la idea caballeros que alimentaba la manufactura de esos visionarios que hicieron de sus nombres un imperio, como de los independientes de hoy. Pensar en que aún son capaces de pasar por esa habilidad, y teniendo en cuenta lo crudas que están las cosas en la moda post contemporánea, resulta, a su vez, indignante ver producciones que son una auténtica basura impresentable, y que encima tienen el descaro de poner sobre una pasarela, o intentar meterla dentro de las páginas de una revista de turno, supuestos independientes con el ego más alto que sus propias capacidades, incapaces de precuparse de lo propio antes de cómo presentar lo propio. Es el otro extremo, el de cuando te entran ganas de coger un bidón de gasolina, rocear todo un perchero, o más, y prenderle fuego. Y de esos, aparecen por todas partes, todos los días y cada vez con mayor visibilidad, convirtiendo todo esto, directamente, en un circo. Y sucede que en esa realidad, no entran en juego unas verdaderas disposiciones o intenciones reales de generar ese otro juego de comprensión, de conversación, sino solo el vano interés por tener un par de luces sobre el rostro para satisfacer aspiraciones personales [por lo demás vulgares, muy vulgares] del ruido desagradable proveniente del pandero mediático, y con más de un mil millones de personas esperando esa pseudo-novedad, pues el espacio se amplía, y el pandero plástico se convierte en carnaval. Y esa al final caballeros, es la realidad de la moda, hoy, en todo el mundo. ¿Qué le parece? Como para bajar la cortina y cambiar de rubro. Sin embargo, aquello tampoco resulta una desventaja, porque siempre, y volvemos a la historia, desde entre medio de los rebaños, lo de calidad, calidad real, es y ha sido siempre, infinitamente más vistoso, y eso, facilitará la elección, y se puede jugar a ganador, y sin la precupación a perder. Vosotros mismos.   



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