6.10.14

LAS TRES EMES DE GALLIANO

Image::MR JAN WELTERS PHOTOGRAPHER © PARIS::


Hoy por la mañana, en las oficinas de redacción de todas las revistas de moda de primer nivel y periódicos en los cincos puntos de la tierra, tras prender ordenadores, abrir mails y revisar fax, empezaban a descolgar teléfonos y tratar, sin muchos resultados, de conseguir la exclusiva con el principal protagonista del día. Los teléfonos de la encargada de prensa de la icónica Maison Martin Margiela no dejaban de rugir. Renzo (Rosso) en un escueto comunicado, daba la bienvenida a MMM y OTB al diseñador gibraltareño John Galliano. El propietario del grupo inversor de la casa Margiela, además de Diesel, Marni, Viktor&Rolf, Staff International y Brave Kids, comunicaba la designación de Galliano como nuevo Director Creativo de la firma creada por el mayor antihéroe de la moda en los ochenta, el belga Martin Margiela.


Insólita designación… Rarísima designación. En primer lugar, porque debemos entender lo que significa la Maison Martin Margiela en el mundo y la historia de la moda. Tras haber trabajado para Jean Paul Gaultier, Martin crea junto a Jenie Meirens el año 1988 su propia marca, más conocida por nuestros días como MMM, con cuya primera colección ese mismo año, se vincularía al grupo de los “Seis de Amberes”, uniéndose al movimiento del desconstructivismo de la moda, excéntrico, revolucionario, a años luz del lujo convencional. Martin a lo largo de su carrera, reivindicó la moda, o su moda, como una forma de arte más allá que fuente comercial. Por esa misma razón jamás se vio una sola foto suya en ninguna parte, ni nunca salió a saludar al final de un desfile. Su vida pública transcurrió en el más absoluto anonimato. Todo en Martin y lo que salía de sus manos, era sobrio, concreto, elegante y discreto, siendo al mismo tiempo enorme y grandilocuente, una bomba. En mis tiempos en París, no existía persona del ámbito intelectual, el arte y la moda de primer nivel que no tuviese alguna prenda o accesorio de manufactura de Martin. Nunca apareció nadie como Margiela. Nadie. Cuando Martín se retiró de su propia firma, hace cinco años atrás, las colecciones de la casa no volvieron a ser lo mismo, y Martin, literalmente, desapareció sin dejar rastro, como todo un campeón.


Supongo que Renzo (Rosso), en su rol de hombre de negocios, en su olfato de sabueso para oler dinero y en su particular estilo italiano, considera a Galliano la mejor carta para sustituir a Martin, curiosamente, con su extremo más opuesto. No dejo de preguntarme qué hará John para llegar a superar o tan solo llegarle a los talones a Martin. Lo tiene, francamente, muy difícil. Tampoco es raro pensar que una personalidad y creatividad tan llena de excesos y opulencia como Galliano, puede llegar a depurarlo tanto todo hasta llegar a la esencia de lo básico, aquello que Margiela hacía de forma natural. En los extremos, suele pasar, tampoco existe tanta distancia. Será, en realidad, todo un descubrimiento.



De los escándalos de John no vale la pena hablar. La prensa con esta noticia ya se ha ensañado hoy, que no malamente, le reportará importantes beneficios y réditos económicos y publicitarios tanto a John como a Renzo desde ahora hasta su debut en enero próximo, para los desfiles de altas costura donde Galliano tendrá la posibilidad, tras las tres emes, de demostrar ser, como dicen muchos, el diseñador más importante e influyente de su generación, y seguirle la pista a Martin, que de seguro, en este mismo instante, debe estar petrificado. Son las tres emes de Galliano. Suerte. La necesitará, esta vez si.


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