12.11.14

BLOGGERS E INFLUENCERS

Image::THE COLLEGE FUNDING AUTHORITY::

En poco tiempo más, un chico español conocido en su tierra y unas cuantas revistas anglosajonas de tendencias por basar un blog personal en su propia imagen física y distintos estilismos, dictará una supuesta “Master Class” en un hotel de Madrid, a un costo de mil quinientos euros por cabeza. Aquel precio, y las dudas sobre la idoneidad profesional de aquella persona para osar dictar una clase magistral fuera del ámbito académico, o fuera de los muros de una institución educativa acreditada para eso,  para la formación, como es natural, levantó las suspicacias de no poca gente, y de medios de comunicación de envergadura como diario El País o la edición española de la revista Vanity Fair.


Me parece necesario hablar sobre este caso tan particular y polémico, y con suficiente competencia en el tema considerando que quién os escribe fue el primer blogger de moda propiamente tal en el idioma que nos acompaña, con libros publicados relativos al universo de las redes sociales, la moda y las tendencias, medallas aparte. También en el hecho de que hace pocas semanas atrás, haya realizado, justamente, una Master Class sobre últimas tendencias en el panorama global de la moda, antes de esta publicitada nueva instancia, a diferencia de ella, impartida en una institución académica en suelo chileno. Y es que a este chico le han cogido manía, y las voces en contra tienen sus razones. Cuando comenzó su rutilante carrera virtual siendo apenas un estudiante en los cursos de la Saint Martin’s londinense, mucha gente veía, incluyéndome, a este personaje, un chico guapísimo, mostrando sus atributos físicos desnudo sobre una cama, imágenes ciertamente llenas de erotismo pero a su vez muy elegantes, un adonis de cuerpo perfecto quien aprovechó de manera subliminal sus atributos para hacerse rápidamente conocido. Luego supimos nuevamente de él en lo público al emparejarse con el célebre diseñador español David Delfín, y por estos días como nueva pareja de Nicolas Ghesquiére.


Sería imprudente de mi parte hablar negativamente de este personaje cuyo nombre prefiero evitar por respeto a su persona, y solamente porque compartí con él espacio en un desaparecido sitio virtual financiado por una marca de licor hace no tanto tiempo atrás, además de otros llamados “ego bloggers”. La verdad, para seros honestos, nunca llegué a comprender mucho qué diablos hacía yo ahí metido, pero en fin. Volviendo a esta famosa Master Class, donde se promete a incautos blogueros primerizos “educarles la mirada” o entregar las pautas para convertirse en algo que han llamado “Fashion Influencers”, que vaya uno a saber a quién se le ha ocurrido tamaño título, en el plazo de tres días, resulta, a todas luces, preocupante y perturbador. ¿Usted piensa realmente que puede llegar siquiera a dar una pincelada general sobre cómo mirar el mundo en toda su universalidad en menos de una semana? No creo que ni el mismísimo Pablo Picasso sea capaz de ello, porque eso no es enseñable en ninguna clase magistral, ni siquiera en una carrera de 5 o 6 años. Eso se consigue en el transcurso de toda una vida. Pretender lo contrario, como en este caso, es un simple alarde al egocentrismo, a la estupidez de la inexperiencia y a la ceguera de las luces por la fama y el espectáculo. Ni el propio Ghesquiére ha llegado a conseguirlo, sino sería un nuevo Cristóbal Balenciaga o un nobel Hubert de Givenchy, y no lo es, simplemente porque para eso hacen falta años, de estudio, de meditación, de trabajo y de observación en silencio, fuera de los focos… no sé si se entiende. No creo poder ser más gráfico.


Respecto a lo de “Influencers”, también es relativo. No existe al día de hoy, ni un solo blogger de moda que tenga influencia real sobre la moda, simplemente, porque para tener influencia hay que tener poder, estimados lectores… no se trata de codearse o irse de fiestas y cenas con los diseñadores o directores creativos de las marcas, sino con quienes están por encima de ellos, que son los inversores, los propietarios de los Holdings y sus ejecutivos, los directores de medios de comunicación y Editores de las revistas que tienen en sus manos el poder de hacer de alguien una estrella, o no. Y en privado. Y para eso se requiere de mucho trabajo. Se trata de estar legitimado por libros escritos, editados y publicados de tu puño y letra. Se trata de estar legitimado por la academia, por Institutos y Universidades en los que dictas formación o a los que eres invitado a dictar una Master Class. Se trata de estar legitimado por los diseñadores de la industria tras los cuales has estado como el mago de Oz para que logren salir a la luz y vivir de lo suyo. Se trata de permanecer vigente en los medios de comunicación a través de artículos y entrevistas inteligentes, y en la medida de las posibilidades de la discreción, en el perfil más bajo que la misma industria te lo permita. Eso es un “influencer”, o como diablos queráis llamar.



Esto de los bloggers de moda, como ya hace algún tiempo se erizaba en narrar la querida Suzy Menkes, es la mayor tontería que he visto en mucho tiempo. Te llega a sacar carcajadas en la soledad y a veces hasta a ruborizar. Y es que da vergüenza ajena. Parece que los mejores tiempos fueran cuando estábamos Yvan (Rodic), Scott (Schuman), Diane (Pernet), Garance (Doré) y ya. Hasta la aparición de los “ego bloggers” pasó sus quince minutos de gloria y da sus últimos coletazos como un animal moribundo, y sobre ese tufillo a viejo pretender cobrar sumas absurdas por conocimientos que nadie puede a ciencia cierta legitimar, probablemente, para este caso, pueda, como estamos viendo, jugarle una mala pasada a este chico. Pese a todo, público hay para todo, como siempre, y como están las cosas, pasta en el bolsillo a nadie le viene mal. Ojalá y le llegue público… total, sigo creyendo firmemente, aunque no lo parezca, que la gente a fin de cuentas no es imbécil. Suerte en esto, y en todo, para todos, siempre que esté bien.


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