17.7.15

CAMBIO EN LA BLOGÓSFERA

Image::MR KAMEL LAHMADI PHOTOGRAPHER © PARIS::


Ayer, la revista de tendencias femeninas de un importante periódico español, “El País”, publicaba un artículo sobre la paulatina muerte de los Street Style Bloggers, conocidos en nuestra lengua como “Ego-bloggers”… denominación bastante fuerte, al considerarlos pública y comunicacionalmente como hombres y mujeres jóvenes cuyos mundos virtuales y sociales se limitaban a la insoportable levedad del “yo” a través de la propia presencia personal, o sobre sus gustos propios a la hora del vestir, de lo cual usufructuaron con mayores o menores réditos económicos, tanto ellos como las marcas que olfatearon la carnaza. Desde que aparecieron, para quien os escribe resultó bastante fuerte, en principio porque representaban un refrito manoseado del trabajo que hacían Scott (Schuman) y Garance (Doré) mucho tiempo antes, al mismo tiempo que quien os escribe hacía precisamente eso, escribir sobre tendencias cuando nacía tímidamente internet y sus mundos de blogs, redes sociales y desaparecían MySpace y Messenger en el idioma que nos convoca, mientras que al mismo tiempo también, a la gente le daba pánico internet porque no lo conocía, y más pánico aún escribir… había que estar bien preparado, porque te podían lapidar vivo, y frente a tus ojos en la pantalla… la prueba misma de si tenías los cojones para aguantar, sin necesidad, una cosa así, tan tremenda, en tu cara y en tiempo real. Y más aún, sobre una cosa tan importante y a la vez irrelevante como la moda.


En ese tiempo, en que este blog, el mismo que lee en este instante, fue el primero en hablar de todo esto en su idioma, el que ahora procesa y entiende, este idioma, los mails llovían, a diario. Y está todo escrito (vean desde el inicio de este blog) Ofertas de TV3 para un reportaje, llamada de La Vanguardia para otro tanto, de empresas para ofrecer colaboraciones, mostrar la cara… la respuesta siempre era la misma: No. Y el No es muy importante señores, porque en un momento puede parecer de un borde, de un idiota, de un imbécil… pero al pasar el tiempo, tomarlo con tranquilidad y ser un espectador de la vorágine en la que funciona nuestro mundo, y específicamente el mundo de la moda, la mejor opción de la vida ha sido el No. ¿Cómo tu vas a querer, en el centro de este mundo, querer ser público… público bajo el razonamiento de la lógica del marketing y los medios de comunicación y publicidad tradicionales?... ¿Carnaza? No, thanks. Te apartan, es cierto, pero tú a lo tuyo, y tan ancho. Que les den. Pasa señores que cuando uno está tan expuesto, está más limitado, porque es más público. Mucha gente te juzga, y si te metes en algo gordo, siempre van a por más. Todo el mundo te idolatra, pero también esperan el minuto que caigas para, literalmente, violarte. Si nadie te conoce vas a tus anchas, estás con la gente que tienes que estar, haces los negocios que tienes que hacer, bebes, te lo pasas bomba, conoces mucha gente interesante y te regresas tranquilamente a casa a hacer tus cosas o estar con tus hijos, tus perros o tus gatos. Tienes libertad. Lo público es muy serio. ¿Vas a pasar por todo, o vas a sacrificar tu libertad por eso, simplemente, para tener un fugaz momento de fama? Probablemente si. Ya Andy Warhol lo anunciaba sobre nuestro mundo contemporáneo, y así fue, y así es, hoy. Es triste. Muy triste. Triste en el sentido de cómo una persona puede estar tan insegura de sí misma como para querer pretender ser un modelo a seguir? Y más allá de eso ¿Cómo el mercado es tan irremediablemente predecible para saber exactamente lo que van a hacer? Qué quiere que le diga… El error de estos chicos fue la sobre exposición. Como bien explica la periodista en el artículo del suplemento de El País, en la pérdida de credibilidad… y es una cosa seria, más aún en nuestros tiempos, y más aún en esta industria, tan distinta a las demás.. y tan parecida también.


¿Se ha preguntado qué cosa le ha ocurrido a nuestro propio mundo personal para perseguir el sueño de ser una persona pública?... ¿Necesidad de trascendencia?, ¿Necesidad de ser alguien ante nuestras parejas, amigos, familias, el resto?... ¿Así se ha vuelto todo tan superficial?... Es la moda, y es natural… es parte de su propia esencia… ¿Quiere estar en eso? Pues tiene su costo, y también, como todo, tiene su proceso.


Antes a uno le daba algo escribir de lo que deberían hacer los diseñadores, en un ambiente que recién se empezaba a afiatar, llamándolos primero para saber su opinión, qué pensaban, cómo veían la cosa en general y cómo lo vivían ellos en particular… en cenas, en almuerzos, en fiestas que eran una maravilla y donde terminaba todo el mundo en la pista de baile riéndose, haciendo chistes y pasándoselo realmente bien… y en cómo uno, desde sus posibilidades, les podía ayudar. Todo en plan si a ti te va bien, a mí me va mejor… ahora no, es fácil encontrarse con un listado de 25 recomendaciones para que te vaya bien en la moda, GIF de una cantante pop mostrando carnes incluida, y la fórmula se ve que falla. Quizá en los tiempos de las tendencias de los 2000 si, podría haber funcionado perfectamente, porque era importante incentivar el hedonismo para hacer subir todo, en un tiempo también muy específico en donde aún había de todo… después eso se fue al carajo, y no alcanzó a irse aún al carajo cuando apareció esta tendencia de explosión de blogs de moda, ego bloggers, y todo eso… por supuesto, estaba destinada al fracaso. ¿Cómo vas a querer seguir a un chico o a una chica que se viste a la moda con marcas imposibles cuando todos están sin trabajo? ¿Cuál iba a ser su opinión? Si no había que ser mago… El gran tema de la moda es ser un camaleón a lo que va ocurriendo a tu alrededor, cómo va cambiando tu mundo y en lo posible, adelantarse. Eso son las tendencias. Sino pregúntele a PedroAlmodóvar. El gran error de los ego bloggers fue presentarse como máximas representaciones de estilo de una época que estaba en plena transformación. Se quedaron en el pasado pretendiendo ser futuristas en un lapsus de tiempo donde el Mont-Blanc se caía como una avalancha. O sea, tenía fecha de nacimiento y muerto, por supuesto, como toda tendencia. Y es triste, porque todos esos chicos son buenas personas, solo que no tenían la preparación suficiente.


¿Y por qué no tenían la preparación suficiente? Sencillamente, porque nuestra época es así, el culto a lo instantáneo, al consumo desenfrenado, el estrellato inmediato, lo mismo que decía Warhol en su revista, sus escritos, películas u obras y que hoy reafirman en grandes sellos literarios Gilles Lipovetsky o Umberco Eco. Todo funciona en torno a eso, y resulta interesante saber cómo tu mismo te reinventas entorno a eso para estar vigente. No es menor. En la moda, como en todo el resto de las áreas, incluyendo a la política y el empresariado. En el mundo de la empresa es muy importante el tema de la credibilidad como marca, porque de eso dependen tus ventas y tu subsistencia. ¿Qué pasó entonces con los ego bloggers? Puede ser que Gala González haya sido la única ego-blogger que realmente valiese la pena, y no en ese sitio de mostrar sus looks, sino como una mujer impresionante y de una cultura formidable, sobresaliente, lo mismo que Anna Ponsa, en el caso de Gala llevándolo a otro sitio, siendo también sobrina de otro grande de la moda como Adolfo Domínguez, que sabe de lo que habla, aún en vestidos.



Tal importancia llegaron a tener que incluso resultaron un agobio para las editoras que no estaban acostumbradas a que les quitaran en protagonismo…  menos a los editores hombres, que básicamente les resultaban una mosca extremadamente molesta en el oído. Simplemente, fuera. Y no es por nada, pero lo merecían. Aquello era un circo, de poca monta. Tenía que desaparecer. La moda, pese a las excentricidades y todo lo que se pueda decir, es un mundo donde el buen gusto es ley, y aquello no lo era. ¿Novedad del momento? Bien, pero ya. La moda es un mundo tan complejo que lleva mucho tiempo entenderlo pero que al final del adiestramiento sabe cómo es: un vestido lindo, y ya. Pero también, sabiendo cómo las mujeres cambian, cómo el mundo que las rodea cambia, y el nuestro como hombres también, y como nos cambia el mundo, a todos por igual, viejos y jóvenes, debemos estar. La cosa cambia, y que siempre vaya a mejor. 



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