30.7.08

CUANDO SE AGOTAN LAS IDEAS

Imágen::XAVIER BALNER PARIS::

Creo en el concepto de los avatares, por dejar injustamente al márgen la palabra "casualidad". Hace unos meses me afectó profundamente el hecho de que uno de mis artículos fuese considerado "no publicable" por parte de una revista de reciente distribución internacional. Aquel rechazo -que según su editora de moda se debía exclusivamente a una decisión editorial por parte del grupo que escapaba completamente a su potestad- además de parecerme incongruente en sus motivos, me dió la desagradable lucidez para confirmar que el ego y la moral flexible es mucho más prepotente en este medio que en cualquier otro.

Y no al azar. Aquella misma publicación en un número anterior, había impreso en más de 30.000 ejemplares un artículo -bilingüe- que acusaba a otra de haber plagiado la maquetación y formato total de la mundialmente reconocida "Fantastic Man", con sede en Amsterdam, pasando por alto, a mi juicio, la importancia de las sinergias entre proyectos impresos producidos en el mismo lugar geográfico, de vital importancia para valorar la producción editorial de un sector con una acertada y verdadera denominación de calidad y certificación de origen. Lógicamente, este conglomerado ya estaba al tanto que escribía para aquella otra polémica publicación.

Mi respuesta al grupo y sus disculpas, fue la de publicar el texto bajo otro título en este mismo sitio virtual. Fuese cual fuese su reacción inmediata o posterior, buena o mala, no permitiría que un artículo de opinión basado en una realidad que ponía de manifiesto la lucha social por la demostrabilidad a través del rabioso consumo sobre accesorios de alcance masivo respaldado por grandes firmas y medios de comunicación, envejeciera en los archivos de un ordenador. La verdad es que la decisión - dejando aparte los trapicheos- me pareció una absoluta falta a la libertad de expresión, asimismo, una lapidación en cuanto al acceso a información real y detallada sobre un sector de grueso valor económico y cómo influye en los hábitos de consumo en la actual sociedad española, de connotación caótica.

Luego de revisar el contenido gráfico y editorial de aquel número donde en principio sería publicado, mi anterior opinión cambió en un segundo y por el contrario, agradecía al medio su decisión. Cosa de avatares. Bastó percatarme del maquillado plagio indiscriminado a otras revistas punteras tanto en el estilismo de sus producciones como en las formas de redacción para que finalmente agradeciera no ser parte de aquel proyecto impreso. Fue un punto. Y ahí quedó, tema cerrado y todos tan amigos como siempre.

Por otro lado, esta semana un periódico oficial informaba de las acciones legales de Custo Barcelona contra la firma Desigual por plagio evidente y contínuo en las colecciones de su firma. Concluí señores lectores que era el momento oportuno de hablar sobre esto, el plagio, sobre cómo la propiedad intelectual dentro de la industria se eleva como un verdadero cachondeo, una gravísima práctica tan poco cuerda y triste como quinariamente estéril... muy a mi pesar y de incontables creativos que ligan peleas campales en tribunales para proteger y defender su derecho a la propiedad de creación, incluyéndome en el grupo.

¿Que hacer con esta endiablada manía que repercute directamente en los beneficios que artistas, fotógrafos y diseñadores pierden todos los días y que les corresponde por derecho natural ajeno a cualquier tipo de discusión? Creo que la principal estrategia es hacer un mea culpa, ante todo, respetar el propio oficio, dotarlo de la seriedad e importancia que refiere. Para eso están los organismos locales e internacionales reguladores que velan para que su propiedad de creación sea legislativa, cultural y fiscalmente reconocida. Existen.

Un creativo que trabaje dentro de la moda, por obligación debe estar dado de alta en aquellas instituciones dispuestas para tal fin, como asimismo disponer de sus credenciales oficiales que lo respalden con asesoría ante eventual plagio, que en la actualidad parece ser el principal pasatiempo de editores y directores de medios escritos, descartando aquellas que acogen este precepto de respeto por los oficios como ley, motivo por el cual se han corvertido en proyectos monetarios y creativamente punteros. Espero que más pronto que tarde empecemos a trabajar con la seriedad que corresponde a aquellos que se autoproclaman como estrellas y vuelvan a surgir las ideas, hoy, aparentemente esfumadas. Quiero pensar que es el cambio climático y las altas temperaturas estivales los responsables. A todos nos idiotiza el calor.

1 comentario:

Pau Cristòful Lozano dijo...

Hola Alex!
Ahora que por fin me he abierto un blog (enjoydivisionhome.blogspot.com) puedo postear en éste.
Decir que admiro tu trabajo y tu visión particular de la moda (lejos de ese concepto tan artificial que algunos tienen).

Creo que colaboras con METAL, ¿no?
Pues yo si he entrado un poquito en este mundo es gracias a Yolanda, la directora;)
Pero bueno, aún tengo 15 años y mucho trabajo para conseguir que, en términos de moda, pueda acercarme lo mínimo a tus textos (no me refiero a plagio, ahora que el post va de eso).

¡Muchas felicidades por tu trabajo!