1.12.08

GOD SAVE THE BROADCAST: LONDON

Imágen::MTV LONDON STUDIOS::


Cuando un sitio empieza a sonar, hay que hablar de él. Y cuando digo "sonar" no me refiero a que empecemos a repetirlo una y otra vez por los medios de comunicación, sino a que comienza a ser partícipe de nuestra vida diaria, de nuestro trabajo y nuestros seres cercanos de forma accidental y sin premeditación. Es lo que me ha sucedido últimamente con Londres, aquel mágico sitio que se ha convertido en la motivación creativa de todos los que trabajamos en esta industria. Gente de aquel sitio me ha dado grandes lecciones, me han regalado la posibilidad de entender con sus interminables fantásticas historias cómo funciona la sociedad inglesa, la real, no aquella pregonada por la BBC y aparentada por la realeza británica y sus escándalos de telenovela mexicana de bajo presupuesto.


Londres se convirtió con los años en una de las cúspides creativas de todo el mundo, pero sucedió porque la movida cool fue realmente cool, porque se comprometió y luchó en su época contra conflictos sociales profundos en la sociedad, por las propias vivencias internas de ese reino, con reina y corona. La lucha de la movida londinense fue por la raza negra señores lectores, por ampliar sus derechos e igualdades con los de la población blanca que jamás los han considerado parte de la sociedad inglesa.


La historia es de Laura Lush, una mujer de cuarenta años, madre, abuela, DJ y una de las fotógrafas y videomakers más respetada de MTV London en los noventa, es decir, cuando MTV era MTV. Ella fue parte de la movida londinense, la "Generación Broadcast" que usó las tecnologías, las robó y generó en el underground el grupo de creativos que hoy son el cuerpo de académico de la Saint Martins, los asesores del British Council, los premios internacionales de toda suerte de diseño y los DJ´s de electrónica independiente que facturan más que las estrellas pop. A mi juicio, una raza bendita de sujetos.


Provenían en su mayoría del este de Londres, del "East Dulwich", conocido como "Peckham" pero más nombrado como "Peck-Nam" para hacer la asociación a "Viet-Nam", un campo de batalla del narcotráfico y los negros de tercera generación inglesa luego de llegar de las islas Trinidad y Tobago, Jamaica, Barbados e infinidad de otras colonias conquistadas desde hacía siglos, que sin embargo nunca fueron aceptados en la sociedad inglesa, muchísimo menos en la londinense hasta que se empezaron a mezclar y aparecer los primeros jamaiquinos rastas rubios y de ojos más claros que los de la reina. Laura provenía de ese lugar y ella fue quien me desmembró el proceso de una sociedad que ha aparentado durante siglos el karma de la raza negra.


Cuando Laura era pequeña su madre escuchaba a Fela-Kuti al mismo tiempo que aparecían por la televisión mujeres que se vestían en Sudáfrica con ceñidísimos vestidos color rosa eléctrico que aumentaban sus ya excesivas curvas... en pleno Apartheid. Que se pintaban los labios de rojo, se hacían peinados espectaculares y salían a la calle sabiendo que podrían ser apaleadas sólo por el color de su piel. Laura había crecido entre ellos... y Laura era blanca.


De ese sitio salió un grupo importantísimo, aquellos que empezaron a fundar en los ochenta radios piratas que robaban frecuencias a emisoras repartidas por todo el Reino Unido, BBC y su interminable cantidad de emisoras incluídas. Aquellas radios emitían, además de fuertes opiniones sobre el "tema negro" y crítica social directa, la programación alternativa musical más exquisita jamás oída en ese país. Me lo narraba paso a paso Laura mientras movía en todo momento como un "tick" sus pendientes, enormes discos de cobre precolombino de siglos antes de Jesucristo... aquellas radios piratas empezaron a multiplicarse sin parar, sobre todo el Londres. Intelectuales independientes reales montaban verdaderas empresas en el underground que cambiaban constantemente de locaciones, durante años; se exponían sin descanso a ser apresados por la firme concepción de que necesitaban hablar de lo que nadie quería escuchar, necesitaban educar culturalmente a la sociedad de su época sin que nadie les vendiese ningún tipo de discurso camuflado o maquillado por la monarquía. Simplemente señores lectores, cautivaron a toda una generación.


Eran ellos quienes recomendaban y hacían escuchar a esos talentos que al poco tiempo se convertirían en los premios de las academias de letras, artes y música en toda europa. Fueron aquellos mismos de "Peck-Nam" los que luego fundarían MTV London y se covertirían en jueces absolutos de la música internacional en los noventa. Escuchaban a Sting sin parar... y seguían escuchando y comparando la calidad con Fela-Kuti y Nina Simone...


Cuando la credibilidad de MTV cayó por los suelos a finales de esa década víctima de su propia masificación y comercialización, sus ideadores, prácticamente en su gran mayoría desaparecieron de ella y siguieron sus propios caminos transformándose en íconos de la Londres alternativa, cargo que ostentan hasta la actualidad en la más completa discreción. Laura llegó a Canarias ya siendo abuela joven y tuvo su propio programa emitido por completo en idioma anglosajón. En él, cada emisión estaba dedicado a un tema, desde la comida al amor, pasando por la economía, la política y la filosofía. Invitaba a los DJ´s de la electrónica independiente europea y salían al aire con una selección de piezas que a nivel sensorial y emocional tuviesen relación con la vivencia de cada tema.


Ahora llegó a Barcelona para ejercer su otra pasión: la fotografía, esa narrativa que sólo con los objetos reales de los espacios, esos del azar, es capaz de transformar en las imágenes más cool devenidas de la más absorta vida diaria, aquellas que sólo pueden lograrse de la vivencia misma de su discurso, un discurso de primer orden, un discurso coherente y arraigado a los más profundos rasgos del respeto y la tolerancia. Era lo lógico, Laura, mujer, madre y abuela, fue parte de la movida, proviene de la familia de la "Generación Broadcast". Ya es tiempo de darle su merecida recepción y espacio. Al menos yo, ya me saqué el sombrero ante este fabuloso diamante, pulido hasta lo indescriptible. Bienvenida preciosa mujer, bendita seas. Te lo mereces.


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