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27.7.09

PERFIL: THE BRANDERY

Imágen::FIRA BARCELONA::

De un día para otro, aparecieron de repente en los bulevares estratégicos de la ciudad enormes cubos de metacrilato que se iluminaban por las noches, como si de una instalación artística efímera se tratase. Los de Rambla de Cataluña presentaban una Rossi de Palma montada en motocicleta, modelando cómodos trajes de fiesta y un nada discreto peinado de los sesenta que doblaba el tamaño de su cabeza con facilidad. Una dirección de arte impecable. En los del paseo del Borne, con la iglesia de Santa María del Mar como testigo, las revistas de tendencias creadas en la ciudad condal mostraban sus últimas portadas y sus mejores fotos editoriales de temporada. El común denominador de aquellos cubos, como de otras instalaciones repartidas por Barcelona tenía un nombre: THE BRANDERY, el nuevo salón de moda urbana y contemporánea. Esta era su primera edición.

Luego del anuncio repentino por parte de los organizadores del ya mítico Bread & Butter de su emigración a Berlín, donde nació aquella feria que convertía dos veces por año a Barcelona en la capital mundial del streetwear, la Fira, principal recinto expositivo de la ciudad tomó inmediatas cartas en el asunto. En tan sólo cinco meses organizaron y produjeron "THE BRANDERY", y el resultado no estaba nada mal. En su primera edición, lograron doblar el número de firmas que antaño BBB obtuvo en su idéntica primera incursión ferial. Era un buen indicador. Las firmas presentes, cercanas al centenar, iban desde marcas consolidadas hasta las de nueva generación, pasando por buyers y retailers. Armand Basi, Custo, Desigual, La Martina, Lacoste, Lois Jeans, Pepe Jeans London y Reebok eran algunas de las presentes; Jordi Labanda y Josep Abril como diseñadores autónomos también mostraron sus últimas colecciones y en tiempo récord, THE BRANDERY logró reclutar como media Partners a una treintena de medios escritos, donde destacaban algunos de los mejores proyectos editoriales creados en la ciudad tales como Apartamento, Metal, Few, B-Guided, La Mono y la novel revista valenciana Cinco.

Sobre festejos, la fiesta inaugural fue abierta por Silvia Prada y Kim Ann Foxman quienes animaron la zona lounge al aire libre, donde desfilaron un ejército de camareros bien aprovisionados de lo que en una fiesta nunca debe faltar. Por su parte, Custo Barcelona aprovechó el marco de la feria para lanzar su última fiesta y colección en los jardines del hotel Rey Juan Carlos I en Zona Universitaria. El trato y despliegue tecnológico para los medios de comunicación subrayó en lo brillante, así como en la serie de conferencias sobre el sector textil y su situación frente a la actual recesión, que la organización ubicó en el salón principal del pabellón Mies Van der Rhoe, de cuyos enormes ventanales los asistentes disfrutaron durante las tres jornadas veraniegas de cubos intervenidos in situ por artistas graffiteros y una fuente mágica que no paró en ningún momento de regalar sus impresionantes e infinitos juegos de agua. La feria había cumplido.
La importancia de THE BRANDERY para el sector de la moda urbana y más aún para la economía local es de primer orden. Bread & Butter, durante los años que desarrolló sus actividades en Barcelona, incrementó de forma meteórica la ocupación hotelera, los medios de transportes hacia la ciudad, dinamizó el sector de la restauración y la vida nocturna en malos tiempos para el turismo y meteorizó el capital simbólico de la urbe como semillero de tendencias. Ante su abandono y frente a tan peligrosa orfandad, con THE BRANDERY la ciudad vuelve a demostrar que puede reinventarse y acoplarse a los medios de los que dispone, en mi opinión, con mucha decencia, dignidad y correctas bases para su desarrollo a mediano y largo plazo. Un acierto su primera edición, y un acierto también que los principales actores locales del sector, firmas y medios, hayan apostado por la iniciativa y su calidad, suficientemente competente para jugar en grandes ligas. Enhorabuena.

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