12.10.09

LA CIENCIA DEL GARBO


Imágen::RITA LEVI-MONTALCINI by TERRALIGURE::




El domingo reí en soledad. Fue excepcional señores, lo consideré notable. Al ritmo de un buen tango, la periodista María Ovelar me informaba que el director creativo de Dior Homme, el treinteañero Kris Van Assche, había encontrado para la nueva colección de la casa francesa su ideal propio de belleza e inspiración en Buenos Aires. Se había llevado a su amiga, descendiente de John Cassavetes y Gena Rowlands, la cineasta Zoe Cassavetes a fotografiar y filmar a los hombres de aquella ciudad, de la que llegué a ésta y en la cual pienso cada día de mi vida, al levantarme y al acostarme con nostalgia en la sangre, corriendo por las venas. Las palabras de Van Assche, sabiendo que mi madre por estos días se encontraba allí, me humedecieron los ojos y me robaron una sonrisa enorme, porque era cierto: "Los bonaerenses miran directamente a los ojos. En Europa se camina con la vista clavada en los pies. Los argentinos andan erguidos y de forma elegante, natural. No conozco a un pueblo con tanto garbo...". Humildemente y con el corazón en la mano, monsieur Van Assche... gracias. Agradecimientos eternos. Acabas de hacerme uno de los mayores homenajes que hubiese soñado en recibir. El garbo... ¿qué es eso?, ¿qué era? Quizás señores, era la absoluta ostentación, la melancólica, aquella opulencia en el corazón que te hace tener la seguridad suficiente para darte el gran lujo de rechazar con extrema pedancia un reloj de diamantes, de tener la posibilidad sublime de cogerlo con el puño y tirarlo por la ventana, y asegurarte de que reviente contra el pavimento o la piedra... el garbo. Detrás sonaría Carlos Gardel, Gotan Project, Cerati o Edith Piaf.



Lo de María Ovelar trajo a mi recuerdo la imágen de una mujer, aún viva, inmediatamente, una de las pocas que en mi corta e inexperimentada vida me han transmitido eso: el garbo. El verdadero y rabioso garbo. Su nombre: Rita. Su nacionalidad: italiana. Su edad: el próximo veintidós de Abril, cien años. Su religión: judía. Rita Levi-Montalcini, científica, Premio Nobel de Medicina y senadora vitalicia que ante una lente puede tener más fuerza e impacto por su belleza y perfección que cualquier supermodelo de turno, con cuyos egos priístas, lamentablemente, me toca lidiar a diario. Su porte, sencillamente, rabiosamente impresionante. Rita dice que la vida es pura cuestión de raciocinio, porque la culpa de las grandes desdichas de la Humanidad, la tiene el hemisferio derecho del cerebro, como le afirmaba a Miguel Mora. Es la parte instintiva la que sirvió para hacer bajar al "australopithecus" del árbol y salvarle la vida. Es esa la que tenemos poco desarrollada señores y que justamente es la zona a la que apelan los dictadores para que las masas les sigan. Todas las tragedias se apoyan siempre en ese hemisferio que desconfía del diferente. Esa mujer, que diseña sus propias joyas, era capaz de decirme que todo lo que pasa en las grandes tragedias, se debe al hecho de que este cerebro arcáico domina al de la verdadera razón, por eso debíamos estar siempre alerta, como mi querido perro Regaliz, siempre alerta como un gracioso y militar mastín, que de nuevo, por un tema de inentendible ego, no puedo tener a mi lado. Hoy puede ser el fin de la Humanidad damas y caballeros. En todas las grandes tragedias se camufla la inteligencia y el razonamiento con ese instinto, como un ostentoso bolso lleno de ologramas y piedras incrustadas, tan similarmente bajos. Los regímenes totalitarios de Mussolini, Hitler y Stalin convencieron a las poblaciones con ese raciocinio, que es puro instinto, en su forma, brillante a la vez que dantesco, y surge en el orígen de la vida de los vertebrados, pero que no tiene que ver con el razonamiento. El gran peligro es que hoy, aquello que salvó al australopithecus cuando bajó del árbol, siga predominando, cosa que se evita comenzando en la infancia con la educación. Según Levi-Montalcini, el comportamiento humano no es genético sino epigénico, en donde el niño de dos o tres años asume el ambiente en el que vive, y también el odio por el diferente y todas esas cosas atroces que han pasado y pasan todavía, por eso afirma tan coherentemente que vuelva a resurgir con fuerza el fascismo, porque es en los momentos críticos, críticos como éste donde prevalece más el componente instintivo del cerebro, que se camufla de raciocinio y anima a los jóvenes y no tan jóvenes a razonar como si fueran parte de una raza superior.



Garbo. Una mujer que después de saltar sobre el nazismo y descubrir en la década de los cincuenta una molécula protéica esencial en la multiplicación de las células, al mismo tiempo bailaba el tango y otras danzas con Kafka y Calvino, en sus casas, decorada por joyas hechas por sus propias manos, sublimes. Garbo. ¿Se piensan que una mujer así sería conquistada por un hombre con un collar de diamantes? Seguramente abriría un cajón de su escritorio, sacaría un martillo y de un solo golpe lo asestaría con precisión de científico. Garbo, aquél garbo que con la misma certeza abofetearía a palma abierta la mejilla a Cristina Garmendia, la Ministra de Ciencia e Innovación y a María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidente de Gobierno, ambas, mujeres, como ella. Seguramente, con su arrugado cuello de cisne le daría vuelta la cara a ambas, una tras la otra. Simplemente, por un ajuste gubernamental que es uno de los mayores escándalos que un Gobierno haya cometido contra el progreso y bienestar de su propio País, la autocercenacón del avance de su propia Nación. Kafkiano señores, kafkiano que un ministerio creado hace poco más de un año para apoyar la ciencia, el conocimiento y la innovación como motores del desarrollo económico y progreso social del país, sea el que más recorte presupuestario tenga. Otra mujer, Margarita Salas, la patrona de la ciencia española, con elegancia dice que es inadmisible, pero le consta que Garmendia ha luchado fuerte por mantener el presupuesto al máximo y, probablemente, por esa lucha el recorte, inicialmente planteado del 37%, se haya quedado en 15%. Patraña. Una Ministra, con ovarios, con Garbo, como Levi-Montalcini, no hubiese permitido ni aceptado jamás el recorte de ni un sólo centavo y ante una negativa absoluta e inamovible, si se es coherente con su cargo, con lo que representa su ministerio y con verdadero cariño por su país, pondría sobre el escritorio principal de la Moncloa su carta de dimisión, igual de absoluta e inamovible, pero como dicen, lo que se hereda no se quita. No creo que sepa bailar el tango... ni un sólo paso. La Ciencia señores es algo que no se resuelve en cuatro años. El dos mil cuatro un grupo de prestigiosos investigadores, los mejores cerebros del país, propusieron un Pacto de Estado por la Ciencia, porque son plazos de diez o quince años para hacer algo positivo en la especialidad. Es Investigación, no Construcción. A finales del dos mil siete España invertía un 1,3% de su Producto Interno Bruto en I+D, frente a una media de 1,84% de la Unión Europea. De la Vega se obsesiona con el mal discurso de los créditos. ¿créditos?, ¿créditos para qué?, ¿como un banco?, ¿quién se va a comprar un piso o... quién va a montar una empresa? Los científicos necesitan subvenciones señores, no créditos, porque los créditos hay que devolverlos y ellos no tienen la oportunidad de hacerlo, tampoco tienen el por qué. Los premios nobeles de ciencia o medicina no habrían podido investigar con créditos, nadie puede. Absurdo. Burdo. A esos hombres y mujeres hay que encerrarlos en sus laboratorios y mantenerlos, y punto. Es la única y determinante forma para poder encontrar la cura a tragedias como el sida o el cáncer, como tantos otros males y salvar la vida de esa impresionante masa humana que pierde la vida cada día, de esas pandemias malditas que les roban la posibilidad de vivir sin compasión a seres humanos, no a animales. ¿Honestamente, es tan difícil verlo?, ¿Sinceramente, tan difícil es entenderlo? Me pregunto con indignación qué es lo que les pasa a estas mujeres por la cabeza. Quiero querer pensar que se debe a que aún no cogen ninguna clase de tango... me pregunto, ¿han tenido o han pasado por la experiencia de ver morir a un niño de cáncer o sida, o como esa diva, a un niño a manos de un nazi? Hay un relato, señoras Ministras, de la igual italiana y judía Natalia Ginzburg, escritora y editora ya fallecida, sobre un niño de dos o tres años en pleno genocidio de Hitler, que avanza por un mundo incierto y amenazante en el que tiene que aprender a valerse por sí mismo, y le parecía una pequeña espiga: "Parecía saber que nada le pertenecía, salvo aquella bolsa de nailon que contenía cuatro muñequitos, dos lápices mordisqueados y un anorak descolorido. Pequeño judío sin tierra, cruzaba la calle con su bolsa". No hay en él petulancia ni pedantería y su tono de voz, exactamente como la de esa diva llamada Rita, era siempre el de una amigable conversación, una conversación llena de encanto, en que asistimos en cada momento a la sorpresa del verdadero pensamiento. Ese pensamiento que, como una espigadora más, trae la gruesa y soberana pregunta sobre el bien y el mal, el dolor y la dicha, la fantasía y la realidad.





Espero queridas mujeres, ambas, que puedan sobreponerse a sus propias limitaciones y las enseñas de sus partidos para crear Estado, aquél no violento, no represivo, no sanguinario y no totalitario, que se ponga del lado de los pobres y los marginados, que defiendan la verdadera Democracia, el espacio de lo público y la igualdad de oportunidades. No le quiten dinero a la Ciencia, sino duplíquenlo. No es un negocio, es inversión. Escribo este texto en medio de una terraza, rodeado de niños y recién nacidos con sus padres en pleno feriado nacional. Sois mujeres, háganlos por sus propios hijos, si es que los tienen. Se los dice un hombre que por su propia condición, probablemente nunca llegue a tenerlos. Háganlo por ellos, mejórenles su país y extiéndanles la vida. Tengan garbo. Las clases de tango las pago yo. Por mi parte, sólo me puedo dar el lujo de hacer enviar una nota de agradecimiento a Van Assche, por su buen gesto, y un enorme ramo de rosas blancas para Levi-Montalcini. Fué la que me enseñó a tirar diamantes por la ventana. Ha sido una buena lección, la mejor de todas en este mortal misterio llamado vida. Háganle caso, por favor, por amor a su país, como si el gran amor de tu vida desapareciera en medio de una catástrofe natural al otro lado del mundo y sin siquiera conocer la lengüa, movieses ministerios, embajadas, organismos internacionales de ayuda humanitaria y corresponsales de prensa para encontrarle con vida, y dar con él. Eso es garbo. Piénsenlo queridas damas, Ustedes pueden, estoy seguro.


1 comentario:

Liliana Lucki dijo...

Es absolutamente genial.

Espero lean y entiendan lo conveniente

de tus consejos.Inversión en el futuro.

De un país,de la humanidad.Acaso, es difícil

de comprender..???

Imiten a los pensantes.La busqueda trae resultados.

La pobresa mental produce tragedias y aumenta

la ignorancia.Es lo peligroso de ahorrar .........

erroneamente.

Te saludo ,desde MDQ,Liliana