31.5.10

EL CUADRILÁTERO DEL LENGÜAJE

Imágen::MS MARINA ABRAMOVIC © BELGRADE::

La última semana del mes pasado se respiraba agitación, total. De visita en el proyecto Bressol para ver algunas de las próximas colecciones, los diseñadores trabajaban a toda máquina, de madrugada a madrugada. En Madrid la revista METAL presentaba su edición aniversario de la mano de Dior; en Barcelona los equipos técnicos ultimaban los últimos detalles del festival Primavera Sound; la Pedrera desmontaba la exposición de Marina Abramovic al mismo tiempo que la artista serbia provocaba una ecatombe en el MOMA de Nueva York con la performance más larga de su vida, setecientas horas en vivo y discontinuas. En el mismo país, al otro extremo, el Museo de Arte Contemporáneo de Seattle inauguraba una exposición homenaje al rey del grunge, Kurk [Cobain] y en el parlamento español, en ambas cámaras, sus presidentes reaccionaban violentamente para poner orden a un verdadero circo romano de descalificaciones, que en lo que me reste de vida creo que podré olvidar, se llevaron el premio, sobre todo la derecha. Dejaron a la comunidad internacional, literalmente, con la boca abierta. Ahora entiendo por qué los reyes se mantienen al márgen de esta gente, en un mundo aparte. Todo mi respeto, señores Monarcas. En un shock completo preguntaba dónde había sido educada la clase política, porque el mismísimo campesinado, en elegancia y respeto, les ganaban por goleada. Ni en Sudamércia. Sus gesticulaciones vulgares, sus posturas corporales indisciplinadas, sus movimientos faltos del más invisible autocontrol, la invención de palabras, anodinas, insultantes, corrosivas. Así no se Gobierna, discúlpenme que se los diga. Platón les hubiera dado una verdadera paliza y enviado a los leones, a los de verdad, sin duda. Mi padre igual, me hubiese dado vuelta la cara si hiciese algo parecido con cualquier persona, fuese quién fuese, con esa hilaridad. La importancia del cuerpo... les quiero hablar del cuerpo. Es necesario. Marina les puede dar una cátedra magistral, y sin decir ni una sola palabra. La está dando, en este mismo instante, encerrada en el MOMA.



Asumir el cuerpo en nuestro lengüaje cotidiano, supone asumir una serie de riesgos de significado, riesgos que nos han sido heredados desde la antigüedad hasta nuestros días, y a los que no ha sido fácil enfrentarse aun bajo el escudo de la medicina, el arte o las ideologías sociales que se han gestado desde entonces. Aun cuando al cuerpo se le continúa considerando el lugar que recibe la enfermedad, o la muestra palpable del envejecimiento y el deterioro donde el poder, el poder real, no el de pelafustanes que podrían bien hundir a un país a costa de un voto o de perpetuarse en ese poder, ejerce su autoridad hasta el extremo de fragmentarlo, se abre paso para revindicarse como un derecho del inconsciente que hablar. Podríamos partir de una definición del cuerpo, pero muy posiblemente esto nos llevaría a postulados clásicos, de unidad o centralidad de las cosas entendidas como elementos que integran un todo: el propio cuerpo. De todas estas, es difícil limitarse a aquellas que nos digan qué es el cuerpo en el ser humano y para el ser humano, ¿no? La literatura nos intenta convencer siempre con definiciones que más parecen acentuar la dicotomía mente-cuerpo. No onstante, la controversia permanece latente, esperando que sea el cuerpo quien tome la palabra y nos permita entender su propio lengüaje. Así caballeros, tenemos la dualidad de la cultura occidental que ha concebido al ser humano como la integración materia-espíritu, o bien, la integración o parcialidad del cuerpo, lo natural y lo antinatural desde la perspectiva somática, y la nobleza o dignidad del cuerpo vista desde los ojos de la política. Conflictos todos, que en el terreno de la psique y el arte ganan importancia y se convierten en el centro de atención, y tras el paso de los años... en olvido. Hasta ahora. Llegó para quedarse, y no se hará olvidar. No lo permitirá.



Términos como corporeidad o la psicología del cuerpo han irrumpido de manera paulatina para ser abordados a la luz de los enfoques que reconocen en el cuerpo una fuente inagotable de información, dígase que pueden clasificarse desde las respuestas a reflejos condicionados, procesos cognitivos, hasta las experiencias que se viven a nivel sensoperceptual combinadas con emociones básicas y sentimientos elaborados. Nos encontramos frente a un constructo que es y se siente, se piensa y se reconoce como el límite de uno mismo y que además posee la importante propiedad de transformarse señores, modificando el espectro de lo vivido a través de la experiencia. Todo lo anterior podría parecer un lengüaje subjetivo y redundante, o supongo que sería el elemento que utilizaría la oposición, para negarse, para variar. Lo que si han de saber es que el mismo proceso que ha vivido el cuerpo para ser considerado: pienso, luego existo. Es decir, hasta que no se siente, se cree en él, se convierte en una contradicción donde el sentir reaparece en el plano de lo real, lo tangible, superando a la dualidad para remitirnos a la máxima corporal: siento, luego existo. Suficiente para responder a esa oposición, con su mismo hidalgo y distinguido lengüaje: Cállate la puñetera boca.



Ser el cuerpo, poner el cuerpo, estar en el cuerpo, hacer con el cuerpo, curarse a través del cuerpo, son palabras clave para la comprensión de cómo esta relación se ha transformado en un escenario para repensar la vida cotidiana de cada individuo y la salud mental como objetivo más allá del principio básico de bienestar, porque sinceramente, llevándolo a la política, nos están haciendo daño, muchísimo daño. Estamos enloqueciendo. Provocarán un levantamiento civil sin parangón... deténganse a tiempo... evítenlo. Estar en el cuerpo es un objetivo ambicioso. Sentir el cuerpo, lo es más aún, sobre todo cuando estamos acostumbrados a contemplarlo desde un lugar más o menos lejano. Cuando se dice sentir el cuerpo, quiere decir habitarlo, darle vida a través del movimiento, la conciencia, permitiendo a su vez que las emociones formen parte de esa vertiente que recorre cada una de nuestras células. No obstante, y en esto supongo que Pablo [Esbert], madrileño, bailarín de danza contemporánea, amigo y nómada por las mejores compañías del mundo, se reirá a carcajadas porque sabe que es cierto, como que el agua es agua, que el trabajo corporal implica algo más que un conocimiento preciso de las funciones que el cuerpo lleva a cabo, implica un verdadero compromiso con nosotros mismos y con la comunidad. Sentirse en el cuerpo quiere decir también permanecer abiertos, atentos y dispuestos a recibir las señales que nuestro yo corporal quiere compartir a nuestra conciencia y a nuestro yo mental. En el diseño industrial funciona de forma idéntica. Por lo tanto, no se trata solamente de descubrir en uno mismo esta forma de sentirse, sino más bien, se parte del trabajo individual para lograr un impacto social en los otros como sociedad y finalmente como ecosistema. Un proyecto global es precisamente un deber con el aprendizaje y la promoción en la que no se divida más el sentir del pensar... la mente del cuerpo, el esfuerzo conjunto de instituciones y profesionales por dar un lugar a esta perspectiva integradora. Es paralizante que en la historia universal reciente, la de hoy, sólo los organismos internacionales piensen de esta forma como contrapartida a la política y el empresariado, los verdugos del Estado de Bienestar. Oposición caballeros, sea izquierda o derecha, no significa ser un actor de total negación a un Gobierno o una administración. Significa ser una herramienta que tenga la virtud de contemplar aspectos no visualizados para la creación o reformulación de leyes o medidas para el bienestar de un pueblo, y esa función de relativización, para que sea eficaz y tenga credibilidad, debe ser expresada de forma racional, respetuosa y legítima. Y por supuesto, planteadas por agentes o personas con idéntica legitimación moral para hacerlo, sino, no será más que una farsa, simple bulla de poca monta que en una democracia real, en primer lugar, debería ser investigada en su utilidad, segundo, en la pertinencia de su existencia, y en tercero, la posibilidad de sanción o directa disolución , porque la política debe ser el principal instrumento para la sostenibilidad de un grupo social en un sitio determinado, no una palanca para su manipulación o destrucción alimentado por la codicia particular y las ideologías pueriles. Eso es de ser un mal nacido. Un desclasado. Y si eso abunda hoy, debe ponerse un límite desde la imparcialidad de la justicia. Para eso están. Ahora bien, si ante nuestros propios ojos la administración vive en un cat-fight con la oposición con escasa o nula credibilidad empapelada por la corrupción de sus mentores, en ambas cámaras del parlamento los dirigentes golpean con ambas manos las mesas gritándose unos a otros como un kindergarden y la justicia muestra su "imparcialidad" persiguiendo a un juez estrella por esclarecer crímenes contra la Humanidad... ¿ Quiénes quedan para ejercer una claridad y dignidad real para evitar la esquizofrenia paranoide total de ese gran conglomerado llamado sociedad ? A lo mejor sean los artistas, ¿ Los locos que han sido mirados en menos durante décadas ?... ¿Será la responsabilidad de algunos como Marina, que hagan golpes de Estado en los museos, en los medios de comunicación, las pasarelas internacionales o en el mundo del libro con alcance planetario ? Recuérdenlo, se harán escuchar. Será una revolución silenciosa, pero más poderosa e influyente que un golpe de Estado. Serán la verdadera oposición y por elegancia, convicción y buenos modales, a esos nadie los podrá encerrar ni sentar frente a un banquillo. No tendrán motivo alguno; serán los mejores boxeadores en el cuadrilátero del lengüaje, porque a veces es esencial que los extremos se toquen para que den lugar a la inspiración y a la innovación. Los artistas pueden ser muy útiles para la gente de los Gobiernos y la empresa, respetando las ideas. Una simple cuestión de cuerpo, lo verán, como las esculturas cinéticas de Theo Jansen paseando solas por la playa gracias a la fuerza del viento. Empieza el round. Ya es hora.


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