26.9.11

EL PERFUME DE LA VERDAD

Image::MR PAUL SCALA PHOTOGRAPHER © LONDON::


Hace meses que para quien les escribe, las cosas van siendo extrañas. Algo raro está pasando. Algo raro va a suceder. No es mística [o quizá lo es, no lo sé]. Lo más extraño de todo es que por conversaciones me voy convenciendo que más y más gente está presintiendo [o sintiendo] lo mismo. Y es gente de todas las edades, de diferentes creencias y visiones de la realidad… No se puede explicar, o al menos la gente no encuentra palabras para darle un rostro, para graficarlo. Quizás pueda ser el punto culmine de una realidad sumamente cuestionable, o la puesta de manifiesto de la verdadera realidad, que a lo mejor llegue de forma brutal… o no, quién sabe. A veces pienso que estoy enloqueciendo, pero las señales llegan de todas partes, en toda clase de formas. La naturaleza va dando señales de ello, todos los días por los medios de comunicación, los desastres naturales se suceden casi de forma sistemática como nunca antes… en eso pensaba cuando hace menos de una semana calló en mis manos un texto de Rafael [Argullol], donde habla de la verdad, pero lo atornilla a la realidad, a lo intrínsecamente humano, a lo inmediato, gatillo de las cada vez más en alza aberraciones, en todos los puntos del globo.



Lo que sea la verdad es algo muy difícil de dilucidar… sale casi al mismo tiempo la ópera prima de Terrence [Malick], una pieza cinematográfica inclasificable que puede que entre líneas esté hablando de este mismo sentimiento que va extendiéndose, creo, cual pandemia en el inconsciente colectivo de punta a punta por el globo, arrasando con todos los premios del séptimo arte… ¿Qué es la verdad?... es una pregunta de una complejidad casi metafísica, probablemente la más difícil de todas, y sin embargo caballeros, como muy bien ejemplifica Argullol, los personajes públicos de todas las áreas ante una dificultad, responden con un “Nos limitamos a decir la verdad”, o “es lo que hay” o “así es la realidad”… ¿la realidad?... a partir de ahí el dominio de lo que es la verdad, presentada asimismo como revelación de lo que era la mentira justifica cualquier acción, de cualquier desgraciado en el poder, amparado por lo inevitable de la situación acaba presentándose ya no como un servidor sino como un salvador de la comunidad, o para los que les gusta y se excitan de grandilocuencias, salvador de la patria. Una de las más desagradables, circenses, patéticas y grotescas paradojas de la situación actual [que debe de influir hasta en nuestros organismos vitales] es que la verdad sobre lo que hay sea el argumento para agredir los dos territorios más sensibles de la sociedad, como ejemplos la educación y la salud. Y lo fuerte de esa mentira implícita a esta verdad con que ahora se nos abruma se ha originado en dos fuentes, por lo menos: Quienes son los abanderados de esa supuesta verdad y cómo se forjó cual herradura en herrería la mentira de la que ahora pretenden liberarnos. Sin embargo caballeros, ambas fuentes se cruzan en el hecho de que esos tipejos que ahora dicen revelarnos la verdad, son los mismos que estaban en condiciones durante años, de desentrañar la mentira… y sientes el nudo en el estómago… y aprietas la mandíbula casi para romperte tú mismo los dientes. Esta complicidad en la mentira o en el mantenimiento de esa sábana mojada es la que ha creado un clima moralmente inquietante, en el cual no solo contemplamos como amebas inválidas la corrupción de esos tipejos, sino también de amplias capas de ciudadanía, que han premiado esa corrupción con vergonzosos y pusilánimes respaldos electorales. Pareciese ser cierta, una vez más, aquella frase que dice “cada uno tiene lo que se merece”… es fácil tener la verdad hoy, porque lo auténticamente difícil era denunciar la mentira ayer… Y no denunciaron la mentira. Nunca lo hicieron.



Primero se educó para la estafa, y cuando la estafa ya era demasiado evidente, en lugar de castigar a los estafadores se fue en su rescate con dinero público… y nadie dijo nada. Si los que ahora se presentan a elecciones tuvieran los huevos de pedir cuenta a los saqueadores, como intenta hacerse por parte de algunos en los Estados Unidos [uno de los más grandes saqueadores], quizá no sería necesario recortar órganos fundamentales del esqueleto social, pues la devolución del dinero del saqueo cubriría muchos déficits… pero ninguno de los tipejos que puede ganar unas elecciones lleva en el programa la exigencia de la restitución. Nadie devolverá el dinero robado, ni los delincuentes confesos ni aquellos banqueros corruptos que nunca serán declarados delincuentes. En ese tejido formado por una hipocresía inigualable de responsables públicos y privados alentados por economistas inescrupulosos, es de muy poca credibilidad que esos tipejos aleguen que se limitan a expresar la verdad, esa que exige sacrificios, nada menos, que en los elementos fundamentales de una sociedad justa… fenicios. Como dice Rafael, los mismos, exactamente los mismos, que cerraron los ojos y las bocas cuando la mentira crecía sin cesar como una verdadera maquinaria industrial.



En un documento firmado recientemente por tres ex jefes de Estado [Gordon Brown, Felipe González y Ernesto Zedillo], a su forma ponen de manifiesto esta misma realidad, apuntando que el nerviosismo veraniego [por arriba del Ecuador, e invernal por debajo] ha dejado muy pocas dudas sobre lo frágil que ha sido la recuperación de la gran crisis y la magnitud de la sacudida, debido en gran parte a que los líderes de las principales economías han sido absolutamente incapaces de hacer realidad unos compromisos fundamentales para realizar acciones coordinadas. El grupo de los veinte [el tan rimbombante G-20] se formó con el fin de tomar las medidas colectivas que se considerasen necesarias para abordar las causas originarias de las crisis económicas, donde firmaron compromisos para lograr la supuesta cooperación. Aquello incluía reforzar el mandato, el alcance, la autoridad y el poder de vigilancia del Fondo Monetario Internacional [cri…cri]; fortalecer el sistema de regulación y supervisión financiera de cada país y darle coherencia con los del resto del mundo [los cojones]; y el compromiso, no solo de evitar una explosión de proteccionismo comercial, sino de concluir la Ronda de Doha en dos mil diez [y una mierda… disculpando la expresión]. En realidad, el anuncio podría pasar a la historia como el momento en el que comenzó el descenso del G-20 hacia la más completa y absoluta irrelevancia, donde no solo no se ve [por ninguna parte] un fuerte crecimiento en el horizonte, sino que parece muy posible que venga una nueva recesión de las economías desarrolladas e incluso un nuevo caos financiero mundial. La reforma de los sistemas financieros se ha hecho de forma unilateral señores, sin cooperación de ningún tipo. Por ende, estaba condenada al fracaso, dado el método que los dirigentes reclamaron para materializarlo. Optaron por un proceso de mutua evaluación que relegaba al Fondo Monetario Internacional a un papel puramente asesor y administrativo, una decisión que de golpe dejó el contenido de ese marco a merced de una negociación complicada y probablemente insoluble entre sus actores principales. La cosa quedó en nada, porque dada la naturaleza de nuestros amigos “primermundistas”, debería haber estado claro que los mayores contribuyentes a los desequilibrios macroeconómicos mundiales iban a intentar, en todo momento [por supuesto y como toda la vida] influir en el proceso para reducir lo máximo posible la parte que les tocara de la tarea de rectificación de esos desequilibrios que obstaculizan el camino hacia un crecimiento sostenible. Muchísimas gracias, again.



En la tarea pendiente de identificar las causas de los desequilibrios y acordar unas estrategias para solucionarlas, para llegar a ese plan de actuación el G-20 pidió hace poco al Fondo Monetario Internacional que realizase un análisis que fuese independiente, es decir, otra estúpida etiqueta injustificada, porque dicho análisis está sujeto al refrendo del propio G-20 y se supone que no será más que un complemento al que haga el grupo. Es decir, el mono vestido de turco sigue saltando y bailando arriba de la caja de música. Como dicen los tres ex mandatarios, en vez de basarse en un ineficaz proceso de evaluación entre colegas, debería haberse encargado desde el primer momento a un agente externo, a un tercero de confianza y verdaderamente independiente que presentase las pruebas, el diagnóstico y las opciones estratégicas que se propusiesen al grupo para que sus cabezas debatiesen y tomasen las decisiones correspondientes… pero no. Por supuesto, según los acuerdos actuales ese tercero no existe, y así el FMI está maniatado por una forma de gobierno obsoleta, gracias a las cláusulas de su acuerdo fundacional y a sus prácticas establecidas, en una falta de acción de reforma que no se debe precisamente a la falta de ideas, sino producto de la resistencia de algunos actores fundamentales a emprender unos cambios que terminarían obligándolos a renunciar al poder y la influencia que han tenido toda la vida en las entrañas del Fondo, aunque eso permitiese obtener una institución capaz de contribuir con eficacia a los intereses a largo plazo de esos mismos actores. A no ser que las principales economías estén dispuestas a aceptar una situación en la que el Fondo Monetario Internacional se convierta en algo totalmente irrelevante o incluso inexistente, las reformas indispensables tendrán que hacerse. El G-20 debe utilizar toda su influencia sobre el Fondo para aumentar la independencia de la institución a la hora de recetar las políticas que cada miembro debe aplicar con el fin de contribuir equitativamente a un pacto genuino de crecimiento global; permitir que el Fondo indique con sinceridad y transparencia cuáles son las decisiones políticas que cada una de las grandes economías debe tomar, por su propio interés y en sintonía con las contribuciones de los demás a un crecimiento global equilibrado, sustancial y sostenido. Es preciso que una autoridad especial y provisional elimine las condiciones impuestas en la actualidad al personal del Fondo para que señale con el dedo cual Nerón a los culpables de las fragilidades económicas mundiales, empezando por un llamado de atención a la directora general del Fondo, Lagarde, a cargo del “Club de Toby” formado por los presidentes pasado, actual y futuro, Francia, México, Korea del Sur, China y Estados Unidos, para que haga público el diagnóstico y las propuestas de su equipo antes de que se comenten con la junta directiva del Fondo y el propio G-20. ¿Por qué? Porque el valor práctico de un informe verdaderamente independiente del Fondo se limitaría, en el mejor de los casos, a suministrar un punto de referencia más claro para compararlo con las conclusiones del G-20, pero solo esa medida ya significaría una mejora importante respecto a la situación que ahora mismo vivimos. Constituiría además, una señal de que el G-20 empieza a tomarse en serio la necesidad de ejercer una vigilancia multilateral. Y esa señal caballeros estaría muy forzada si además de un plan enérgico de actuación para coordinar las políticas con vistas a un pacto de crecimiento mundial, los líderes del grupo se comprometieran a realizar las reformas necesarias en la forma de gobierno para fortalecer de manera permanente el poder del Fondo, con una autoridad y una capacidad de vigilancia muy reforzadas… pero no lo harán, estoy convencido. Estamos todos convencidos.



Por otra parte, cada dos minutos Wikileaks revela más y más barbaridades. El pasado martes dimitía el director de la cadena de televisión catarí Al Yazira poco después que la web de Julian [Assange] revelara que cedió a la presión de Estados Unidos en la cobertura de la guerra de Irak. Además de ese escándalo [otro más por parte de los medios de comunicación… otro más], Julian también nos ponía en las narices, frente a nuestras pupilas y al alcance de todo el globo terráqueo, más mierda: pagos a jueces en Nigeria; persecución de homosexuales en Uganda; Escuadrones de la muerte en Filipinas… las noticias saltan sobre todo en el continente africano y en Asia. A ello se suman abusos sexuales en centros de detención iraquíes, diputados albaneses relacionados con el narcotráfico, casos de corrupción en India, sobornos en Turkmenistán, presiones para evitar concesiones a los movimientos indígenas en el cordón de la cordillera de Los Andes… y está lejos de terminar. Si eso sucede en el tercer mundo, en el primero la palabra guerra ha entrado inesperadamente en la escena política europea… y estaba advertido. El mismo presidente de la unión, el polaco Jacek Rostowski lo decía el pasado catorce en el pleno del Parlamento Europeo, con la anécdota: “La semana pasada me encontré en el aeropuerto con un colega que había trabajado conmigo en el Ministerio de Finanzas y ahora es presidente de un gran banco. Hablamos de la crisis de la zona euro y me dijo: Después de todas estas conmociones políticas y económicas que estamos pasando va a ser muy raro en que en los próximos diez años podamos escapar sin una guerra, así que estoy pensando en sacar la “green card” para mis hijos y emigrar a Estados Unidos”… porque pasa caballeros que precisamente fue el anhelo de poner fin a los continuos conflictos bélicos que periódicamente asolaban el viejo continente lo que impulsó a hombres como Konrad Adenauer, Jean Monet, Robert Schuman, Winston Churchill, Altiero Spinelli y Paul Henry Spaak a poner en marcha el proyecto de la Unión Europea después de la segunda guerra mundial… y pasa que la falta de solidaridad [y lo digo una vez más, por enésima vez], está apagando la idea de Europa. Ya lo narra cual dardo al blanco Andreu [Missé], que el debate sobre la probable salida de Grecia del euro ha adquirido naturaleza de normalidad. Y el contagio ya ha alcanzado con distinta intensidad a Portugal, Irlanda, España e Italia. Los mercados mandan sin ningún tipo de freno. El aumento del paro y de la pobreza proporcionan los ingredientes para el auge de los partidos xenófobos, populistas y el refuerzo de los sentimientos antieuropeos [que curiosamente siempre han sido los detonantes primeros de las guerras…]. La incapacidad para resolver el problema de Grecia está provocando una peligrosa división entre la Europa del norte que esgrime sus virtudes de ahorro, trabajo y disciplina fiscal frente a la imagen de despilfarro y descontrol del gasto que se atribuye a los países del sur, y son estos tópicos conocidos los que están ganando terreno sin apenas oposición. Los fallos y debilidades de los gobiernos de Atenas han sido clamorosos. Pero hasta ahora la solidaridad con Grecia se ha limitado a unos sesenta mil millones de euros, en buena parte para proteger a los bancos franceses y alemanes, mientras la banca europea ha consumido más de cuatrocientos veinte mil millones de euros en inyecciones de capital y compras de activos dañados… la salida de Grecia del euro es un salto al vacío. En términos geopolíticos es suicida. Si no fuera porque existe la Unión Europea quizá ya hubiera estallado algún conflicto. Mientras las cúpulas europeas viven instaladas en la cómoda verborrea de que la construcción europea se ha cimentado a base de ir venciendo las sucesivas dificultades, es un error decir que Europa avanza de crisis en crisis, porque la realidad es que el proyecto europeo está peor que nunca. Si se está planteando la salida de Grecia del euro es porque desde que estalló la crisis están en una estrategia sumamente equivocada, basada en la anorexia fiscal. Lo que están aplicando es la estrategia del directorio franco-alemán, con un fuerte peso de Alemania, no de las instituciones europeas. Los recortes solo han servido para prolongar la agonía. En la pregunta sobre si Grecia puede salir del euro, el tratado es completamente silencioso sobre este asunto. Y es que la salida de un país es un escenario que no se contempla, porque sería como una bomba nuclear para el proyecto europeo. La expulsión de un país de la Unión Europea o la zona euro implicaría tantos desafíos conceptuales, legales y prácticos que la probabilidad es próxima a cero… dicen. Preocupados en exclusiva por los mercados, la deuda soberana o la ortodoxa disciplina presupuestaria, a los dirigentes europeos [visto desde afuera y escrito desde el mismísimo tercer mundo], a los dirigentes europeos les falta el coraje de reaccionar con determinación para defender los valores superiores de la gobernabilidad, la estabilidad y la convivencia en el continente. En buen español, para todos vosotros: Os faltan los huevos. No es extraño por tanto que ya no se escuche el término “familia” para hablar de la UE, pero si se escuche, al otro lado del mundo, que los españoles son “vagos”, los griegos “mentirosos y despilfarradores”, los alemanes “egoístas”… y suma y sigue. Palabras de MR Carlos Yárnoz. El euro caballeros no se creó como un proyecto económico-financiero. Es el mayor avance político de la Unión, y como tal fue concebido, con imperfecciones, y las están pagando. Pero parece más lógico exigir a los mandatarios europeos que se centren en superar esas imperfecciones, con dos huevos [y ya han perdido tres años] que no asistir al drama de una muerte por inanición de un pilar básico del armazón europeo. Podría sospecharse que una generación completa de caprichosos desmemoriados se preocupan en exclusiva de sus bolsillos en lugar de seguir construyendo un futuro de paz y estabilidad… ¿les suena de algo?... la crisis comienza a socavar los mismísimos cimientos en los que se basó el orden europeo de posguerra: la alianza franco-alemana, por un lado, y la transatlántica, por el otro, que hicieron posible un periodo de paz y prosperidad sin precedentes en la historia de un continente… parece que les gustara ese perfume, como un narcótico. Hasta Citygroup, en un vaticinio que muchos preferirían desechar por considerarlo alarmista, augura “gobiernos autoritarios o militares, incluso guerras civiles”… ¿Sois idiotas o acaso no están viendo a la gente en las calles?... ya estaba advertido. Con llamadas alarmistas o no, lo cierto es que son escasas las advertencias de que una crisis económica amenaza la moneda única y la Unión Europea. Por el contrario, sus dirigentes no hacen nada de nada por ahuyentar ese axioma que día a día se instala con más y más fuerza, profundamente, en la cabeza de los ciudadanos europeos: euro es igual a sacrificios, ajustes y recortes del Estado de bienestar. Se los están diciendo desde afuera de Europa caballeros: actúen juntos, únanse más, lancen soluciones colectivas sin tropezar incansablemente en intereses nacionales… no sean imbéciles.



¿Qué más se les puede decir, cuando pasan de todo? Bajas la cabeza, cierras los ojos y vuelve a aparecer como un perfume el inspirador, casi inabordable, complejísimo, hermoso, trascendental poema en imágenes que ha compuesto Terrence [Malick], “El árbol de la vida”, esa obra maestra que reparte por el aire las preguntas de dónde estábamos cuando se fundaba la tierra, sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular, en las eternas preguntas de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, el origen y el fin, la fuente de la existencia y las puertas de la muerte, uniendo el origen del mundo y de la vida. El espacio, los astros, la aurora de la mañana, el fondo del océano, el reino de las sombras, el seno materno, las puertas del mar y el cordón umbilical. La proyección como en un estado de éxtasis de tu infancia, la compañía de tus hermanos, tus amigos y tus progenitores, y como contrapartida, la labor del padre. Los padres debían protegernos, y por todo lo que han leído desde el inicio de este artículo, pareciese ser que jamás tuvieron esa intención… jamás se les pasó por la cabeza. A lo mejor si todos esos hombres, hoy mandatarios o a la cabeza del poder se hubiesen preguntado ¿Qué es la vida?... ¿acariciar por primera vez el pié de tu bebé o asistir al primer entierro de una persona que no tenía edad para morir?, ¿sufrir la muerte de un hijo o de un hermano, o de tu pareja? Seguro que todo ello, unido, nos hace personas, porque la naturaleza siempre trunca la felicidad, comenzando por la mera existencia de la muerte, y a ella, a la naturaleza, nadie parece prestarle atención e importancia alguna… estamos condenados a morir, pero a veces, lo que sentimos, como hoy, es que estamos condenados a vivir… el epílogo de Malick resume todo, que la vida es fe, que la vida es creencia, y como tal, por orden de la vida, las cosas y la naturaleza, algo va a suceder… será inevitable. Tuvieron en sus manos hacer algo distinto, pero no lo hicieron. Inventaron su propia verdad. Va a ocurrir algo, nada más. Es la verdad oculta, es el perfume de la verdad… ya se siente en el aire. Ya está aquí… no queremos morir.

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