3.10.12

PARÍS EN LLAMAS

Image::MR HEDI SLIMANE PHOTOGRAPHER © PARIS::


París ha tenido siempre la particularidad que, una vez comenzada su semana de la moda, todos quieren sus quince minutos de fama. En el caso de las casas o los diseñadores, apelan a grandilocuentes puestas en escena, comentarios subidos de tono o sobreexplotación mediática. En el de los asistentes, un belicismo por estar lo más cerca posible en los front-rows a fin de conseguir alguna instantánea publicada, donde sea. Suma y sigue. Ha sido siempre igual. En el caso de los periodistas, el cotilleo y la especulación es caldo de cultivo para llenar planas y cumplir con deadlines cuando la misma semana y la infinidad de desfiles te superan. Lo impúdico de esta ocasión, concluida hoy en la ciudad de las luces, es que el enfrentamiento entre una periodista y un director creativo se haya convertido en material de prensa, y más impúdico aún, es que parte importante de la prensa se haya lanzado cual lobo a la yugular a una sola persona, y en su debut. Ya entraremos en ello.



Partamos por lo que realmente debiese haber importado, que fue la presentación en sociedad de Raf Simons como director creativo de la icónica casa Dior, y de Hedi Slimane en Yves Saint Laurent [Rebautizada como “Saint Laurent”]. Ambos estuvieron a la altura de las enseñas, con colecciones que rozaron la perfección e identidad de lo que les fue confiado. En su ya característico minimalismo, Raf [Simons] cautivó cruzando pasado, presente y futuro de una idea de restricción seguida de una emancipación psicológica contra los dictados de austeridad propios de la segunda guerra mundial [como en su tiempo hiciese el mismo Dior], tratando de reaccionar a las restricciones, por estos días, debido a la situación del viejo continente, en el aprovechamiento de las posibilidades de una herencia y en la síntesis para el futuro de su marca, estrella del conglomerado LVMH. Por su parte, Hedi [Slimane] tras diez años dedicado a la fotografía y su debut en la división masculina de Dior, volvía a las pistas a la cabeza de una de las joyas del grupo Pinault, Saint Laurent, con una colección que recuperaba la estética y la filosofía de los códigos de Yves a finales de los sesenta y principios de los setenta, como resucitar a Loulou de la Falaise, a Jane Birkin u otra de sus divas, las divas de una generación entera. Transparencias, capas, blusas, cazadoras de cuero, ponchos y pantalones pitillo junto a flecos, bordados y metales amparados en el más purista rock´n´roll de los setenta, volvieron a Hedi a París cual bola de acero al suelo, enlazando elegantemente su propio universo personal con el de Yves.



Asimismo, el resto de los grandes detrás de sus respectivas marcas estuvieron no menos interesantes. Haider Ackerman presentó torsiones y pliegues estampados rebosantes de vitalidad, Nicolas [Gesquiere] hizo lo propio con una colección comercial pero no menos vital, Sarah Burton para Alexander McQueen volvió a resucitar con vehemencia el mundo de Lee, Marc [Jacobs] llenó de color la magia del ajedrez para Louis Vuitton, Ricardo Tisci se adentró en los archivos de Hubert de Givenchy y combinó la estética de las monjas con los diseños de Carlo Mollino, logrando claridad y grafismo. Asimismo, Jean-Paul Gaultier, próximo a inaugurar una gran retrospectiva en los salones de la Fundación Mapfre de Madrid, se divirtió paseando estrellas del rock y el pop de los ochenta, y el Kaiser Lagerfeld intentaba reinventarse entre medio de un jardín eólico en una colección rozando el absurdo pero no la horterada del show business. París, una vez más, corría de lado a lado como con una sobredosis de la mejor droga alucinógena. Todo aquello quedó borrado de un plumazo tras una trifulca al más puro estilo americano… para variar.



El estreno de Hedi en la pasarela francesa se vio [supuestamente] ensombrecido por un artículo publicado por Cathy Horyn, crítica del tabloide The New York Times. La misma periodista que había despotricado con descalificaciones personales contra Lady Gaga y Oscar de la Renta anteriormente, ante las cuales los afectados le respondieron con sendas cartas abiertas, ahora era el turno de Hedi. Por supuesto, más periodistas se hicieron eco y publicaron a la par, como el editor de la web Business of Fashion Imran Amed y las editoras de The Telegraph, The Times y The Daily Telegraph… ¿Qué les parece?... curioso. Después de darle vueltas al asunto y ante el entendible malestar de los periodistas, existe una pregunta: ¿Es eso lo que debe hacer un periodista? Porque hasta donde tiene entendido quien les escribe, el trabajo de un periodista es informar, adherirse a los hechos, y si eres un periodista de moda, lo que te corresponde en un desfile es hablar de eso, de la ropa, de su imaginario, su confección, la historia de la casa, y ya. Si tienes tu propio sitio, o blog, di lo que quieras, pero no en un medio de alcance público y global, porque no te corresponde, así de simple. Usar la opinión para burlar la información y sobreponer la descalificación, no es periodismo, y no debiese ser legítimo en ningún medio de comunicación que alardee de seriedad. Eso no es serio caballeros. ¿Qué se molestan porque en un desfile son relegados a tercera fila o a estar de pié?, ¿Molestarse por qué?, ¿Porque en primera fila están sentados amigos del diseñador? Es completamente legítimo. El trabajo de un periodista es ir, ver un desfile y escribir sobre él, sea sentado, parado o colgado del techo, vamos. Ni siquiera debieses necesitar ir, menos en estos días, donde puedes cubrir una semana de la moda entera desde la pantalla de tu ordenador. Lo otro es solamente cuestión de ego, acostumbrados a tener que recibir trato a cuerpo de rey, que es a lo que los periodistas de moda se han, todos, sin excepción, mal acostumbrado. Y si quieres estar en primera fila y recibir trato preferencial, pues eso hay que ganárselo, sobre todo si vas desfile tras desfile, cada temporada. Pareciese ser que de eso Hedi es más consciente que nadie, y acaba de jugar con aquello, y lo ha hecho soberbiamente, qué quereis que os diga, merece aplauso. ¿Será por eso que ahora se ofenden y lanzan toda suerte de artículos en su contra? Me parece que los que van en caliente son otros, no precisamente Slimane. En esto entra también a discusión el papel de los editores, sea de moda, o de lo que sea. Si uno, como editor, al momento de recibir el material de sus críticos o redactores cae en la cuenta que dichos escritos entran en calenturas personales y de ahí a descalificación sobre una persona en sí, no sobre un desfile, ni la marca que a lo mejor contrata tus páginas con publicidad, y en realidad a hacer lo preciso para lo que han sido enviados, creo, humildemente, que es ese punto en donde entra el trabajo de un editor, que es editar, le guste o no a sus críticos o redactores. Estamos hablando de prensa… supongo. En ello, pareciese pertinente un profundo análisis de cómo se está manufacturando la prensa especializada por estos días, porque este tipo de circo podría esperarse de los cientos de miles de páginas o blogs, pero no de un periódico con una línea editorial rigurosa [si es que realmente la tiene, claro está], y en este caso pareciese ser así, ¿Por qué? Porque ni Raf ni Hedi caballeros, como principales protagonistas en esta ocasión, han caído en aquella ordinariez. Solo resta felicitarles, porque han hecho lo que se esperaba de ellos: poner a la prensa a sus pies. Disculpando la expresión, Bájense de la parra, porque sois periodistas. Enhorabuena chicos, han sido puro avant-garde.       



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