22.6.13

ARTE Y PARTE

Image::HANGAR CENTRE DE PRODUCCIÓ © BCN::

Estas últimas semanas, ver a Rafael [Doctor Roncero] lanzando su último libro “Arte Español Contemporáneo 1992-2013” [una franca maravilla, enhorabuena], al mismo tiempo que lanzaba abiertamente dardos contra la situación del MUSAC [Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León] en la prensa nacional, y a Agustín [Pérez Rubio] hace pocos días leyendo también un comunicado de prensa frente a los medios, donde junto a Maite [Muñoz] y Leire [Vergara], las otras dos comisarias de la misma institución, hacían abandono de la sala durante la presentación de las tres nuevas exposiciones del mismo centro, en apoyo a la reciente renuncia de su nueva directora Eva González-Sancho debido a la profunda crisis que vive el centro por temas meramente políticos y de intereses particulares, era, francamente, desolador… a eso se sumaban otras noticias, como el cierre del Santa Mònica para convertirlo en un híbrido, una suerte de centro de eventos, y también el probable cierre de Hangar, el centro de producción pionero de Barcelona.



A lo lejos, en el fin del mundo, en la parte más austral de la tierra, quién os escribe no pudo sino más que sentir ira, de la mala, de la que te genera bruxismo, y también impotencia, por no estar físicamente cerca y desde tu posición, tomar cartas en el asunto para echarles una mano a colegas que han sido, a vista de todo el mundo, eslabones fundamentales para el arte contemporáneo español, como lo son otros también, como Francesc Ruiz, Pedro Soler, Montse Badía, Amanda Cuesta, Beatriz Herráez y tantos otros de una camada extraordinaria que parió el arte contemporáneo español en la última década, o mejor dicho, de una camada que creó algo llamado arte contemporáneo español. Aún recuerdo esa época en Barcelona, dorada,donde toda esa gruppie hizo parecer la ciudad como la Londres de los años setenta, donde todo pasaba, con creatividad a raudales, y en donde existía respeto por ellos, camaradería. De norte a sur del país, montando exposiciones que nada tenían que envidiarle ni a británicos, ni a franceses ni a los americanos. Nadie olvidaba que se trataban todos de artistas [no políticos, ni empresarios ni banqueros u otra clase de calaña] y los que no lo eran estrictamente, tenían dentro de su cabeza esa sensibilidad, talento y además un profesionalismo extremo, fuera de lo común [a lo que España parece por luces, no estar acostumbrada…] para crear un movimiento que creo, ha sido fundamental para una época, por no decir que sin ellos, jamás hubiera existido ninguna época con ese talante, de donde salieron otros artistas que hoy son vitales para entender lo que es España y el arte creado dentro de su territorio, que luego empezarían a exportar y a colarse por todo el resto del mundo como si de una pandemia se tratase.



¿Y ahora que? Es la pregunta que se me viene a la cabeza, como otras. ¿Qué clase de gentuza existe en el poder [sea de izquierda o derecha por igual] para hacer como que ellos, y todo lo sucedido, jamás hubiera existido? El hecho de que en la actualidad sean ninguneados por una clase política que tanto le da sacar a uno y poner a otro como quien juega al ajedrez, mirándolos por encima del hombro todo esto como lo último que tiró la ola, como lo último por lo que un Estado debería prestar atención… se me dibuja frente a los ojos una sola palabra: “Cutre”. Así de simple, y a sí como lo leen caballeros. Gente cutre de cojones, ordinaria, vulgar, con una falta de educación y cultura abismal, que deja sin palabras. Que acojona. Probablemente, toda esa gente en el poder venga [por lo que se ve a leguas] de familias y padres igual de cutres. ¿Por qué? Porque a las personas se les conoce por el nivel cultural que poseen, y eso viene intrínsecamente de la mano con una buena educación, cuidada, de calidad, llámele de élite si quiere. Lo cierto es que una persona críada y crecida con inclinaciones por la cultura, o de familias que le inculquen a sus hijos cultura a presión, por todos sitios, cuando adulto, llega a encontrarse en situaciones de poder, siempre, siempre, actuará en consecuencia a esas inclinaciones, que podríamos traducir en otras palabras, llamadas caballerosidad, elegancia y responsabilidad, sean de izquierdas o derechas. Y punto. Son cosas que vienen de cuna… dicen. Eso, desde luego, ya ven Ustedes que no sucede, ni lo ve levantando una piedra en la última esperanza. ¿Y entonces?, ¿Qué opción queda? ¿Decirle abiertamente y en público frente a los medios que su familia y él y todo lo que le rodea es una ordinariez de campeonato, y levantarse y dejarlo ahí tirado como lo que es, un hortera?... ¿En qué momento caballeros, todo se distorsionó tanto, tantísimo, para llegar a encontrarnos en un punto como este, de tener que llegar a ver ese tipo de declaraciones de gente, de personas que han sido ex directores de un Museo?... De un museo. ¿Sabe Usted lo que es un Museo?... Sería una buena pregunta para hacerle a esas personas en el poder ahora mismo… porque le aseguro que no tendrían, disculpando la vulgaridad, ni la más puta idea. Un Museo señores, es la más alta institución dentro del tejido de un país, de una nación, porque lo que sucede o se exhibe dentro de él, corresponde a todas las máximas culturales que posee un Estado y a lo que puede, debe y tiene que llegar a aspirar, y eso es co-relativo a las distintas capacidades de Estado de Bienestar a las que aspira su sociedad, porque mientras mejor calidad de vida y Estado de Bienestar tienen las naciones, siempre, endémicamente, sus artistas serán más capaces de producir mayores obras, tanto técnica como intelectualmente, y ese aspecto es importantísimo, fundamental, porque eso representa para un Estado su carta bajo la manga para mover hilos en la diplomacia internacional, en el intercambio con otros Estados. Es su moneda de oro. Los artistas, durante siglos, han sido la moneda de intercambio diplomático, y sus representantes más connotados son embajadores de sus países incluso con más importancia que sus diplomáticos de carrera. ¿Se da Usted cuenta, sacando todo el tema artístico y filosófico detrás de todo esto, de la importancia que tiene todo esto para llegar a un punto en donde sus cabezas políticas son tal vulgares, tan mal educadas, para estar tan ciegos y no verlo, o pasar de ello?, ¿Se dan cuenta Ustedes de lo que esto representa para la imagen exterior de un país, ver a sus ex directores tener que abandonar una conferencia de prensa, o hablar en la prensa a ver si ese Estado reacciona ante la ordinariez nacional y exterior que están protagonizando? Es escalofriante. Es como para esconderte debajo de la mesa en un restaurante y salir de allí gateando, y ojalá, que nadie te vea.



Pero bueno, seguro que todo lo que acabo de contarle, se lo explica Usted a alguno de los actuales políticos de la realidad española, los de más alto rango, y le firmo ante el notario que quiera que de seguro, se le quedan mirando con cara de quien les está explicando un ejercicio de física cuántica, o nuclear… y es muy triste, y frustrante, saber que quienes representan a todo un país, no tengan esa mínima noción de elegancia, de clase. Miras para otro lado y haces como que no has visto nada, porque honestamente, te da vergüenza ajena, qué os puedo decir. Y más enojo le entra a quién os escribe de ver, y saber, que sean Agustín o Rafael los pocos que tengan los huevos suficientes para hacerlo, porque del resto, ni vista de asomo. ¿Y los artistas? Me pregunto dónde están los artistas… ¿Dónde están todos esos artistas que brillaban en la época dorada?, ¿No dicen nada, o no se enteran de nada, o no quieren meterse en problemas?... Porque no debería ser ni Agustín, ni Rafael, los que públicamente tengan que poner el grito en el cielo, sino los propios artistas, los embajadores del Estado. ¿Por qué ninguno rechaza de frentón participar de las exposiciones del MUSAC, o de cualquier otro Museo estatal viendo la barbaridad que una clase política hortera que los está violando sin control? Eso se llama falta de consecuencia, absoluta. Y tan de guays que iban todos en su tiempo, risas por aquí, risas por allá, eran todos modernos, eran todos vanguardistas, eran todos progres… ¿Y ahora?, ¿Dónde están? Se llama inconsecuencia, se llama falta de huevos, se llama mariconada, y os lo dice uno de verdad. Me gustaría ver a algunos como Tàpies, como Picasso, como a esa tropa de artistas que dio España, que se volvieron reconocidos en vida y lucharon a brazo partido por lo que consideraban injusto, con lo que consideraban vulgar, por lo que pensaban fríamente que le estaba haciendo daño a su propio país, a su propia nación, a su propia gente, y en un tiempo en donde habían armas y asesinatos de por medio, con dos huevos, no como ahora, por lo que la falta es doble. Menudos, todos.




Y ahora hablo de mis pares, de los artistas, porque lamentablemente, y aunque no les guste escucharle, no basta con exhibir en un Museo, o hacer pinturas para colgar de un muro en un comedor, o en un salón, o irte a una feria en Basilea, o que hablen cosas guapas de ti en los medios si estás viendo frente a tus ojos cómo tu propio país se apaga, cada día un poco más, ¿Y tú no haces nada?. No caballeros. Lamentablemente, como decía Roberto Matta, estamos frente a la escasez de artistas de verdad, de esos como Vitrol, que tienen la capacidad para romper esa costra invisible de las apariencias que te impide ver la realidad, ese mundo invisible, y hoy aún más, donde hay tanto de todo y todo de nada. Como bien dice el británico Jöel Dicker, estamos rodeados de distracciones, o en nuestros propios mundos personales, en nuestras propias locuras e inspiraciones y somos incapaces de mirar para el lado, o más allá, sólo queremos que nuestra torturada alma se plasme en la obra creada y que eso sea entendida por el público y el mundo del arte porque mi mundo es así… Pero iros a la mierda un rato largo. Los artistas contemporáneos hoy, por como está el patio, debieran estar permanentemente vigilantes, porque somos demasiados, demasiados coches, demasiado de todo. Quieres trabajar y no hay trabajo, quieres gastar y no hay dinero. No hay un solo espacio para los de nuestra generación en el que nos digan “Podéis hacer lo que queráis”. Nuestro estado de ánimo es más difícil, uno se dice “todo se ha fastidiado”… a nuestros padres les decían “el mundo es vuestro”, mientras que a nosotros se nos dice que el mundo está fastidiado y que hay que salvarlo. Somos una generación sin utopías. Pues bien, ahí tienen a dos, y más, como Agustín y Rafael, dando la cara por todos vosotros. Pónganse una pila. Sino, no merecéis ni siquiera que vuestros nombres suenen, ¿Para qué? Si lo que el mundo del arte debe hacer es mostrar toda la riqueza y toda la pobreza del mundo que al artista le rodea y crear conciencia, no encerrarse a pintar telas para una feria, o un comedor, o no en estos momentos al menos. Sino mírenlos a ellos, a toda esa gente de la que os he hablado y que básicamente han creado el arte contemporáneo español, si es que algo queda de él, y por algo lo hicieron, y subió: Porque tenían huevos. Espero que los artistas también los tengan, porque esto les compete más a ellos, ¿Por qué? Porque son los primeros afectados, y los más importantes afectados. Abran la boca. Para algo la tienen. Esto es arte. Tome parte. Nada más.




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