27.6.13

PERFIL: BERT STERN

Image::MR IRVING PENN PHOTOGRAPHER © NEW JERSEY::


Hoy, en el segundo día de la semana de la moda masculina de París y tras mirar los desfiles de Louis Vuitton, Dries Van Noten, Yohji Yamamoto e Issey Miyake entre otros, el mundo de la moda reunida entera en la ciudad de las luces quedaba en silencio tras conocerse la noticia. Bert Stern acababa de fallecer. A los ochenta y cuatro años, una de las figuras escenciales para entender la historia de la moda contemporánea, pues ya no estaba más. La noticia, como era de esperarse, daba la vuelta al mundo con una rapidez asombrosa, digna de él, de Bert. MR Bert Stern, nacido el tres de octubre de 1929 en el seno de una familia de judíos inmigrantes en Brooklyn, Nueva York, tuvo una vida de esas que, como sus compañeros de generación y profesión, estaban todos acostumbrados, y que por nuestros días, dan clases magistrales de historias personales, es decir, a lo grande. Hijo de un retratista de niños, dejó los estudios a los dieciséis años para ponerse a trabajar en la sala de correos de la revista Look. Ahí haría amistad, gracias a un interés común por las mujeres hermosas, con un joven Stanley Kubrick que por ese entonces era fotógrafo de aquella publicación. Pasado un tiempo y a pesar de su falta de formación, Bert se convirtió en asistente y protegido del director de arte Hershal Bramson, lo que luego lo llevaría a conseguir un trabajo como director de arte en la revista Mayfair. Ahí se compraría una cámara, aprendería a desarrollar la película y a hacer hojas de contacto, y comenzó a tomar sus propias imágenes.



En 1951, la carrera de Bert se vió violentamente interrumpida por la Guerra de Corea, siendo reclutado por el Ejército de los Estados Unidos. Pero en lugar de ser enviado a Corea, fue desviado a Japón y asignado al departamento fotográfico, donde aprendió a usar una cámara de cine, disparando imágenes de las noticias para el ejército mientras disparaba por sí mismo fotos fijas. Acabada la guerra, regresó a la gran manzana y su primer encargo le fue hecho por su antiguo jefe Bramson, que entonces trabajaba para una pequeña agencia de publicidad. El trabajo sería la nueva campaña del vodka Smirnoff, en 1955. Mientras caminando por la Quinta Avenida con una copa de martini llena de agua en busca de inspiración, Stern advirtió el Plaza Hotel, que se invirtió en el cristal de la copa, que actuaba como una lente, y se volvió la imagen al revés. Esto le dio la idea de fotografiar a la Pirámide de Giza boca abajo en el cristal, y se fue a Egipto para capturar la imagen. Así, disparó un sencillo primer plano de una copa de martini en el calor del desierto egipcio con la Gran Pirámide de Giza brillando en el fondo. Gracias a esta imagen, un crítico norteamericano llamaría a la fotografía de Stern como la responsable de "la ruptura más influyente en la fotografía publicitaria tradicional" de su época. ¿Qué le parece? Bert.



Posterior a eso, Stern ayudaría a revolucionar Madison Avenue y el mundo de la publicidad en los años sesenta, transformando la fotografía comercial simple en una rama del arte conceptual [logro y figura en la que se inspira la actual serie televisiva Mad Men], junto a otros de sus contemporáneos como Irving Penn o Richard Avedon, quienes reinventaron el vocabulario de las revistas de moda, ¿Cómo? Transformando el uso de la fotografía como un medio de ilustrar textos publicitarios, a usarla a ella misma como imagen publicitaria en su fin propio, en imágenes claras, despejadas.  Asimismo, Bert en su faceta de retratista, capturó a algunas de las mujeres más hermosas de su época, como Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Sophia Loren, Brigitte Bardot, Twiggy o a la actriz Sue Lyon con trece años y sus gafas rojas en forma de corazón, que se convirtío en el cartel promocional de la controvertida película “Lolita” de su amigo Stanley Kubrick, en 1962. Ese mismo año, habiéndose unido ya a la revista Vogue, fue invitado a Roma por la Twentieth Century Fox para fotografiar a Elizabeth Taylor en el set de Cleopatra. Ahí, en el estudio de rodaje romano, Richard Burton, a quien Stern ya había fotografiado en su estudio de Nueva York, estaba jugando a Marco Antonio y comenzó un romance con Elizabeth Taylor. Stern rápidamente se hizo amigo de ambos y fue capaz de disparar las más sinceras y divertidas imágenes de la pareja cuando estaban juntos off set, que se han convertido en archivo y culto de la mítica película holywoodense.



Ese mismo año también, y tras el contrato de carta blanca que Vogue le había concedido a Stern para que fotografiase lo que le gustara, Bert se dio cuenta en el mes de junio que Marilyn Monroe nunca había sido fotografiada para la revista, asi que organizó una sesión en el Bel-Air Hotel, donde se adaptó una de las amplias suites a modo de estudio. Y ahí se encontró con Marilyn. A sugerencia de Monroe, posó desnuda envuelta en bufandas, perlas, flores de papel y las sábanas durante una sesión de doce horas, que terminó en la madrugada. Los editores de Vogue estaban encantados, y lo enviados de vuelta a fotografiar a Monroe durante dos días más, durante los que disparó las imágenes en negro y blanco que se convirtieron en algunos de los retratos de celebridades más íntimos jamás tomados. Durante esos tres días, Stern disparó 2571 cuadros de la actriz. Vogue decidió utilizar las imágenes monocromáticas en lugar de los desnudos de color. Contaba Bert: "Ellos me llamaron para ver los diseños… Había algo inquietante en ellos. Ese lunes, ella murió ". Y así se convirtió en mito, en ser las últimas fotografías que se tomaron del ícono Monroe en vida.



A medida que su carrera floreció a través de la década de los sesenta, la vida personal de Stern se vino abajo, especialmente provocado por un horario de trabajo agotador [realizaba hasta siete sesiones al día] con un uso intensivo de anfetaminas. Al final su matrimonio con la bailarina del New York City Ballet Allegra Kent se derrumbó, junto con su salud y sus finanzas. Durante su recuperación en España, tuvo la idea para el libro Pill, una recopilación fotográfica de las diferentes instantáneas que rodó, como también bodegones sencillos. El libro vendió más de dieciocho millones de copias y para finales de 1970 Stern había regresado a Estados Unidos para fotografiar retratos y moda, ya recuperado. En 1983 a través de un amigo, conoció a Shannah Laumeister, a quien fotografió. Después de una segunda sesión cuatro años más tarde, se convirtió en su novia y musa, y la pareja se casó en secreto el año 2009. El año pasado, Laumeister dirigió el documental “Bert Stern: Original Mad Man, que fue lanzado a principios de este con enorme repercusión mediática gracias al tirón de la serie televisiva. La misma Laumeister que hoy acaba de informar de su deceso, tras ocho décadas de historia y protagonismo en el ojo de ella, de la misma historia. MR Bert Stern. 




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