8.6.14

MUJERES Y PODER

Image::MS ESTELLE HANANIA PHOTOGRAPHER © PARIS::


A ya un tiempo de haberse celebrado el día internacional de la mujer y motivado por la reciente ascensión por segunda vez de Michelle Bachelet a la presidencia de Chile, país sudamericano en cuya Patagonia me encuentro radicado sin más compañía que el mar, un río gigantesco, un bosque y una isla invernal, completamente a solas y privado de todo tipo de comodidades propias de las grandes urbes, me valgo de ambas excusas para ahondar en la figura de aquel género que hoy, como siempre, representa uno de los pilares fundamentales en la realidad de prácticamente todos los seres humanos y de la sociedad en sí. En una antaña época marcada por la presencia masculina en las principales líneas de poder, a nuestros días, la mujer  ya no representa una figura, cuanto menos, curiosa dentro del privilegiado grupo que maneja y decide las aristas de influencia en el mundo de mi época.



Las mujeres. No son desconocidas para quién os escribe, y no por dedicarme hace ya tiempo a ilustrarlas o a desenvolverme en un mundo donde ellas son su principal público, y la mayoría de las veces, las que deciden. Más bien se debe a provenir de una familia donde si bien los hombres han sido machistas, misóginos y mayoría, han sido ellas los pisos de mármol de cada uno de sus núcleos, muchas veces, hasta, económicamente, caracterizadas por caracteres fuertes, decididos y sin pelos en la lengua, la mayoría profesionales e intelectuales, sin por ello, en tiempos pasados donde el manto de la dictadura las amenazó con la prepotencia del miedo, dudar en ponerse sus más cómodos vestidos y colocarse al hombro una escopeta doble cañón para proteger a sus hijos y nietos de grupos de campesinos que pretendían despojarlas de su tierra [esa misma donde me encuentro en este minuto y desde donde os escribo] o de militares sórdidos empalagados en ínfulas de masculinidad. Referentes históricos y personales que al pasar los años y llegar a la edad adulta, han funcionado de gatillo para rodearme de amigas de las más diversas culturas, lenguas y condiciones que se mueven como pez en el agua en ese mismo océano de dignidad y garbo. De esa forma, se han ido convirtiendo en ejecutivas de grandes firmas, doctoras, abogadas, editoras, artistas, psicólogas, comerciantes y un sinnúmero de ocupaciones donde su sexto sentido las van poniendo en el lugar que les corresponde de acuerdo a sus talentos e ingenios, sin desmerecer, por supuesto, su otro monumental talento para irse convirtiendo en madres o dueñas de casa donde ni a veces, en tiempos de vacas flacas, la pobreza sea impedimento para que a sus hijos jamás les falte de nada.



A esa astucia, multiplicada por supuesto en todos los rincones del planeta, en lo público y también en lo privado, consiguen dominar sus grupos y conseguir mantener su posición de poder, siguiendo diez reglas que históricamente se han aplicado a todos los jefes y dirigentes, desde los babuinos hasta los postmodernos presidentes y primeros ministros, reglas que como una generalización amplia, siguen al pie de la letra y que Usted podrá observar sin demasiados márgenes de duda: Hacen clara ostentación de las galas, actitudes y gestos de la dominación; En momentos de rivalidad activa, amenazan agresivamente a sus subordinados; Si un desafío implica más maña que fuerza, pueden mostrarse más inteligente que sus subordinados; Sofocan las querellas que surgen entre sus subordinados; Recompensan a sus subordinados inmediatos permitiéndoles disfrutar de los beneficios de sus rangos; Protegen de persecuciones injustas a los miembros más débiles de sus grupos; Toman decisiones concernientes a las actividades sociales de sus grupos; Tranquilizan de vez en cuando a sus subordinados; y finalmente, toman la iniciativa al repeler amenazas o ataques procedentes del exterior de sus grupos. La única regla en la que, quizá, son más desfavorecidas, sea aquella donde en momentos de desafío físico, pueda dominar por la fuerza a sus subordinados. Aunque apelando a la inteligencia, se valgan de otros medios para el mismo objetivo. Bajo estas diez reglas, han ido logrado posiciones que en la actualidad, ubican a mujeres en algunas de las posiciones de poder más irrefutables del mundo actual, antaño inimaginables. Y extrañamente, no emulan a los hombres. Llevan su feminidad como atributo de poder, lo que las hace, a la vista, aún más poderosas. Angela Merkel, Hillary Rodham Clinton, Dilma Roussef, Cristina Fernández, Yang Lan, Anne Sweeney, Michelle Bachelet, Cristiane Lagarde, Isabel II de Inglaterra son algunos ejemplos vivos de lo que os describo. En el mundo de la moda, los ejemplos son aún innumerables: Anna Wintour, Tamara Mellon, Donna Karan, Aerin Lauder, Delphine Arnault, Nathalie de Gunzburg, Carolina Herrera, Vivianne Westwood, Tory Burch son otros ejemplos, además del millar de otros nombres que permanecen en sobria discreción, en un segundo plano tras los imperios de las grandes firmas de lujo y alta costura, además de grandes compañías y multinacionales de las más diversas áreas.



Dicho esto, impresionante resulta que a su vez, sean espantosas las cifras de mujeres que se dejan golpear por sus cónyuges, también la monstruosidad de la ablación u otras similares violencias en nuestro mundo occidental, por no decir también en el oriental y por qué no, universal en el segundo decenio del siglo XX. Me pregunto, como hombre, ¿Qué pasará caballeros por la cabeza de las mujeres? Porque aquello no puede, a juicio muy personal, atribuirse a un tema de inteligencia como cualquier misógino no se haría esperar en contestar. En el carácter imprescindible de dejar de lado los estereotipos y admitir que tanto varones como mujeres son seres humanos provistos con idéntica capacidad de convertirse en dirigentes de alguna empresa o grupo social, y más, no es entendible que un número irracional de mujeres sigan pensándose como un sexo débil. Aquello quizá pueda explicarse en las diferenciaciones que se hacen desde la niñez, partiendo por la distinción entre el azul y el rosa, para de la mano llegar a criterios de discriminación en doble vía que deciden con torpeza cuál es la verdad en la igualdad de género, como en otros temas también. Si nos remitiéramos al sentido de la verdad desde el punto de vista de la teoría del conocimiento, Tomás de Aquino aseguraba que la verdad consiste en la adecuación del intelecto y la cosa… Si, por lo mismo las cosas son medida y pauta de la inteligencia, la verdad consiste en que la inteligencia o intelecto se acomode a la verdad, como es nuestro caso; en virtud, efectivamente, de que la cosa exista o no exista, será verdadera o falsa nuestra opinión o nuestra afirmación. Pero si es la inteligencia la pauta y medida de las cosas, la verdad consiste en que las cosas se acomoden a la inteligencia; así se dice que el artista termina una verdadera obra cuando responde a la concepción artística. A su vez, la verdad en un sentido más profundo consiste en que la objetividad se identifique con el concepto. Ese sentido profundo de la verdad es del que se trata cuando, por ejemplo, se habla de un Estado verdadero o de una verdadera obra de arte. Esos objetos son verdaderos, cuando son lo que deben ser; es decir, cuando su realidad responde a su concepto.




¿Qué opina Usted? Dicho esto, resultaría interesante tratar de descifrar según qué hombres y mujeres el sexo femenino sea o no inferior, o admita palizas o violencia… según… ¿algún tipo de verdad?... Albert Keller dice que todo ente es verdadero. Pues el hombre y la mujer también, como entes, y si un ente como Clinton, Merkel o Isabel II son entes verdaderos, que existen y que los ve… entonces… ¿Qué explicación le daría Usted?, ¿Cómo se entiende que una mujer en las mismas condiciones de inteligencia que un hombre permita tales calamidades en su contra, o que, por el contrario, pueda llegar a tocar el poder en su máxima expresión como ente real? Rescatando el día internacional dedicado a ellas, debieran de hacer un repaso a este tema, ellas mismas, y llegado a una conclusión basada en la inteligencia, salir a la calle, y pisar fuerte, estoicas, con toda la feminidad que tienen, sea en azul, en rosa, o en lo que quieran. Por mi parte, serán siempre reverenciadas. Ya son protagonistas absolutas en lo que a perpetuación de la especie se refiere, y ya sólo con eso, es más que suficiente. Alegre siempre, que estén ahí, con o sin poder.




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