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2.1.15

LA FELICIDAD

Image::EVA K. SALVI PHOTOGRAPHER © LONDON::


“Ser exitoso, tener salud, amor, dinero, en fin… ser feliz”, es la respuesta que más se repite al momento de preguntar a cualquier personal cuál es el fin último de su vida. Un sacerdote jesuita una vez me dijo que la felicidad no existía, que era solo un momento y no duraba demasiado, que el hombre caminaba toda su vida en tratar de buscar eso, la felicidad, y aún en su lecho de muerte, no era capaz de encontrarla, porque si la encontrase, no tendría otro fin en su vida, nada por qué vivir… eso significaba, saqué por descarte, que si la felicidad duraba tan poco, que eran sólo momentos, entonces debería llenar mi vida de esos “momentos”, y hacer todas las locuras inimaginables para llenar mi propia vida de eso, de felicidad. Hasta ahora, ha dado resultados, aunque la gente te tilde de loco, loco de atar, y es que la gente señores no está acostumbrada a que de un minuto a otro encontrarse con alguna excentricidad, con alguna locura, o que alguien, de la nada, le demuestre concretamente cariño, bondad o misericordia. El mundo es tan hijo de puta y tan lleno de pesadillas echas realidad que muchos han perdido eso, la capacidad de ser felices, incluso con todo el dinero del mundo en los bolsillos.


Ayer, la WIN/Gallup International ha publicado el mapamundi de la felicidad, situando increíblemente a Europa como el más infeliz de la tierra, encabezado por Italia, Francia, Rumanía, Bulgaria, Letonia y Grecia. Y si he de escribir sobre esto, la felicidad, es porque ayer, primer día de año nuevo y casi como una coincidencia con la publicación del barómetro de WIN/Gallup, me compartieran el documental “HAPPY” de RokoBelic, una ópera prima que mide a nivel internacional este tema y que entrega una visión bastante acertada de su existencia, su inexistencia y el por qué de ambas. También el documental dedicado al libro “El Secreto” sobre la ley de la atracción, supuestamente empleado por los grandes líderes y poderosos desde el inicio de los tiempos… un libro que cayese en mis manos hace años, cuyo contenido es revelador más allá de su caparazón de libro de autoayuda. Y es que todo, al final, remite a la capacidad propia de sentirse bien, como estado continuo, no pasajero, y eso se lanza y se devuelve como un boomerang. Y está comprobado por todas partes, es más, lo puede comprobar Usted mismo. ¿Cómo? Haga una buena acción y vea cómo se siente después, y cuánto tiempo le dura. Ayude a una persona sin siquiera se lo pidan, y haga el mismo ejercicio después. Es increíble cómo afecta positivamente el cerebro, y hasta las hormonas.


¿Y por qué escribir sobre la felicidad en un blog de moda y tendencias? Porque precisamente la gente que participa de estos mundos, no parecen muy felices, y eso es una constante que se repite en todos los años dedicado a esto… y no es grato. Y es que la moda es un soporífero a estados de angustia, depresión y ansiedad. Alimenta los deseos de llegar a una supuesta felicidad siendo capaces las personas de conseguirla a través del dinero, creyendo que la felicidad se puede comprar consiguiendo un Chanel, un Valentino o un Balenciaga. Es una regla con la que uno trabaja desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta en la noche. Sin embargo, para poder mantenerse durante el tiempo en un mundo tan real como irreal, es necesario tener una cuota grande de humor, enorme, y para eso, se necesita entrenar, diariamente, y para permanecer en ese constante estado sin depender ni del alcohol ni de las drogas, pues la única receta es tratar de ayudar, de ser solidario y generar amistades, sin torpezas. Eso genera un estado de bienestar personal constante que te mantiene de buen humor, casi cómico, y aquello, como muy bien revela el secreto de la atracción, se devuelve como ese boomerang cargado de éxito, dinero, fama y prestigio que son los condimentos que todo el mundo cree que hacen de alguien una persona feliz… supuestamente.



La felicidad… qué cosa, ¿no? Es lo mismo en las relaciones de pareja, en la pregunta de ¿cómo uno va a pretender que otro se sienta a gusto en nuestra compañía, cuando ni siquiera nosotros nos sentimos a gusto con nosotros mismos?... ¿Cómo otro te va a amar si no te soportas ni tú?... Y he ahí el gran sentimiento de soledad, que gatilla como en un revólver la depresión, la gran enfermedad generalizada del mundo moderno creada, alimentada y robustecida nada más que en nuestra cabeza, fábrica de todas nuestras enfermedades, mortales incluidas… Simplemente, no lo puede permitir. Menos hoy, menos viviendo, por casualidad o suerte, en este mundo contemporáneo lleno de pesadillas. Ser feliz, para todo ser humano, debiese ser su principal obligación, y para cualquier Estado su obligación para con la ciudadanía, invertir en la FIB, en la Felicidad Interna Bruta de su país. Si Fiji y Nigeria, dos de los países más pobres del mundo, son hoy los más felices, entonces los más desarrollados están cometiendo un error, doblemente grave. Si aquello de la felicidad es el sueño principal de cada humano sobre el planeta, y conseguirlo es gratis, una cosa que depende solamente de intangibles, la gran pregunta aquí es entonces ¡¿Qué coño le pasa a la gente?! Respóndase Usted mismo.


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