23.6.15

LA FEMINIZACIÓN DE MILÁN

Image::ERMENEGILDO ZEGNA © MILANO::


Mientras en Francia, a pocos días de comenzar la Semana masculina para la temporada SS16, explota el escándalo de los servicios secretos norteamericanos espiando a Chirac, Sarkozy y Holland, cerca de ahí, Milán pasa por alto el 1.4 millón de euros que Berlusconi deberá pagar mensualmente a su ex esposa por concepto de divorcio para dar partida a su ya establecida pasarela masculina. En una ciudad paralizada por chicos guapos que van y vienen por todas partes con lo último de las enseñas italianas, afuera de uno de los backstages un grupo enardecido de jóvenes adolescentes babean por la nueva estrella, Lucky, un modelo adolescente mormón norteamericano que supuestamente asegura permanecerá virgen hasta el matrimonio, que vamos, no se cree nadie, pero que igual corta el tráfico en la calle. Al mismo tiempo, al otro lado del Atlántico, en Los Angeles, el teléfono del despacho de Hedi Slimane no deja de sonar luego de aparecer hace nada la campaña Otoño Invierno 2015 con una anoréxica modelo tirada en el suelo vestida de flamante Saint Laurent. Pero volvamos a Milán.


Las colecciones presentadas para el próximo verano, sigue la tendencia ya revisada de una vuelta a los años setenta con fuerte presencia de psicodelia mezclada con una fuerte imagen deportiva y estampada. Jeremy Scott se luce en Moschino con chicos calientes coronados que se ven a cuatro cuadras de distancia. Atrás queda la imagen del chico adinerado estadounidense y las marcas apuestan por un hombre que se atreve a ir más allá del clasicismo para arriesgarse a salir a la calle como una explosión de color, sandalias que parecen ortopédicas, dedos repletos de anillos, pantalones acampanados, camisas de encajes, bolsos de reptiles y hasta faldas. Si, faldas.


El gran momento de la semana milanesa concluida hoy lo ha puesto Giorgio Armani celebrando cuarenta años en el centro mismo del cotarro, fiel a sus colores neutros, reminiscencias deportivas y líneas fluidas con que conquistara el universo de la moda. Prada se ha mantenido más discreta que ediciones anteriores, al igual que Salvatore Ferragamo, Ermenegildo Zegna, Gucci y Etro.



Sin embargo, el hilo conductor de gran parte de las colecciones presentadas ha sido el imaginario relativo a la desaparición de la línea divisoria entre lo masculino y lo femenino. La androginia parece ser un fuerte en estos momentos, y hemos de preguntarnos el por qué de esta ostia a la masculinidad tradicional. ¿Se han vuelto los hombres más sensibles?... ¿Será cosa de nuestros tiempos, donde la homosexualidad o el matrimonio humanitario se da cita a diario en parlamentos, medios de comunicación, la calle o las entrañas mismas del Vaticano? Podría ser. Lo cierto es que para la moda, y sobre todo, para las gerencias comerciales de las casas de moda, el público masculino (y sobre todo homosexual) representan un jugoso nuevo nicho de mercado para abultar arcas. No por nada Paris, Nueva York, Londres y hasta Madrid ya cuentan con sus semanas dedicadas exclusivamente a ellos. Veremos que sucede la semana próxima en París.    


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